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Archivos de: Septiembre 2008

Comunicaci�³n, mercado y ciudadan�­a

por joseleon71 @ Martes, 30. Sep, 2008 - 05:49:34 pm

Discutir sobre la comunicación alternativa pasa por el replanteamiento del poder y la democracia. El modelo que conocemos depende y existe por los medios de comunicación; la democracia “participativa y protagónica” exige un modelo y medios de comunicación distintos. Repensar el mundo sin los argumentos de la comunicación de masas es ponerse a mirar de otro modo, salirse de la discutio canónica, de la racionalidad impuesta por los medios, los comunicólogos y los tecnólogos de la comunicación. En cierta forma es un desafío, pero no existe otro camino; salvo el trillado. El poder pasa por la comunicación; pero la racionalidad moderna, al matematizar la realidad y reducir (y eliminar incluso) el pensamiento y la reflexión, convirtieron la tecnología en expresión de poder despótico, que suprime el diálogo y reproduce remedos de interacción social. La democracia y el poder mediáticos, articulados a una realidad tecnologizada no precisan del pensamiento y el razonamiento humanos, del diálogo y aun de la sociedad, de modo que postulan un poder objetivo y práctico traducible en fórmulas y formulismos “gerenciales”. Así, no se requiere para la solución de los problemas a los políticos (figura y clase derruida por los medios, quienes generalizaron que, para ser digno se debía ser a-político ) sino gerentes. La política tecnologizada y tecnologicista (montada sobre todo en el salto vertiginoso de lo analógico a lo digital –culmen de la binarización de la vida cotidiana- como paradigma y destino civilizatorio) prescinde del “diálogo”, una actividad demasiado humana y profundamente subjetiva e intersubjetiva. La democracia mediática supone marketing, y en general una política económica «supply-side», más mercado y menos Estado. O lo que es lo mismo más mercado y menos ciudadanía. Esta “política” sin diálogo no se adecua sólo a los medios de masas sino a lo que se puede llamar la “profesionalización” de la política. En efecto, para una cultura mediática que promueve el egoísmo y la insensibilidad, y en la que cualquier participación está sujeta a costes y a dinámicas mercado, los “políticos” son menos miembros de una “clase” que suerte de “socios” (de ahí que funcionen como mafias o logias) respondiendo a intereses de clase, grupo o partido. En cualquier caso se trata de encomendar, delegar, abandonar “la realización de las tareas públicas a unos políticos profesionales”, que se verán obligados a atender los intereses de los/sus electores, de modo que “la democracia aparece como un sistema que obtiene el máximo bienestar con el mínimo consumo de virtud, esto es, de desutilidad privada” (Ovejero, 2002: 109) .
Por otra parte, los medios producen ilusión de ciudadanía confiriéndosela exclusivamente a los consumidores , delegando el poder en el mercado y la política, en la oferta y la demanda . Para los medios de masas la política no tiene en definitiva nada que ver con los ciudadanos sino con los consumidores (uniformes, estandarizables, sujetos de encuesta), de modo que no cabe hablar en realidad de política sino más exactamente de management. Dice García Canclini (2000):

“En un tiempo en que las campañas electorales se trasladan de los mítines a la televisión, de las polémicas doctrinarias a la confrontación de imágenes y de la persuasión ideológica a las encuestas de marketing, es coherente que nos sintamos convocados como consumidores aun cuando se nos interpele como ciudadanos” (29)

Ya no hablamos del Estado-nación sino del Estado técnico-administrativo. Este Estado –afirma Lewkowicz- no gestiona las demandas de todos los hombres sino los encargos de los consumidores. Hoy, los no-consumidores “pierden la condición humana” (35):
“La soberanía no emana ya del pueblo sino de la gente. La gente ya no son los ciudadanos sino los consumidores. Si el consumidor se inviste como soberano, la ley será la ley del consumo. Tanto como decir que la ley de la oferta y la demanda pasará de fantasmagoría categorial de una disciplina a legislación explícita de la nueva ficción” (37)

Empero no se nos escapa que la propia noción de ciudadanía responde al proyecto histórico de la Ilustración. Ciertamente, el ciudadano era el soporte subjetivo del Estado-nación, y precisamente esa institución hoy se encuentra en crisis. Las formas de poder conocidas estaban, entre ellas la soberanía, articuladas sobre ese recorte histórico de la modernidad, que era el ciudadano. En cierto sentido habermasiano el proyecto de la Ilustración quedó trunco, el poder de la ciudadanía fue usurpado por las elites que se arrogaron la representación, y hoy se nos presenta en el horizonte una clara disyuntiva.
Para Fernández Liria y Alegre Zahonero (2006) un proyecto político como el que se vive en Venezuela es una actualización del proyecto ilustrado; para estos autores la figura que emerge es la del ciudadano, no el «hombre nuevo» sino simple y llanamente cualesquiera hombre y mujer. Frente a la “impotencia de lo político” de la que hablan los teóricos de la globalización, lo que se encuentran los autores en Venezuela “es la firme decisión de tomarse radicalmente en serio el concepto de ciudadanía ilustrada” (64) . Afirman que no hubo sino hasta ahora y en Venezuela la posibilidad del ciudadano y la ciudadanía, de la democracia y el Estado de Derecho. Su tesis es controvertible pero sugestiva; eurocéntrica, pero plausible. Ciertamente no somos sólo hijos de la Ilustración, proyecto que llevó a Bolívar a preferir el título de “ciudadano” antes que el de Libertador. El Estado-nación que heredamos no incluyó en su síntesis las otredades, a los indígenas y afrodescendientes, hizo tabula rasa, y en un confuso y distorsionante concepto de hibridez pretendió olvidar el pasado. El proyecto ilustrado, asumido por las elites ilustradas, creó vastas regiones de exclusión, y redujo a la invisibilidad a las mayorías, las que sólo se expresaban “democráticamente” a través del voto, el mismo que legitimaba en el poder a las elites, en un ciclo recursivo que realmente ocultaba el accionar de intereses extranjeros, del capital internacional en componenda histórica con los poderosos criollos. Desde esta perspectiva, ciertamente, no han existido ciudadanos, democracia, ciudadanía, ni Estado de Derecho . Pero la reivindicación de este sujeto histórico, el ciudadano, y del proyecto Ilustrado, esta especie de vuelta a los orígenes de lo que nunca ha sido pero que se enuncia como alternativa, lo es precisamente de un proyecto -la globalización, cuyo soporte subjetivo es el consumidor- que pone en entredicho la condición misma de ciudadanía. Con un trazo grueso, Grüner (2002) resume: “ha sonado la hora del sujeto cartesiano, del ciudadano universal, de individuo consumidor” (336)
Para García Canclini (2000) la «nación» no tiene futuro. Las culturas nacionales “parecían –dice y obsérvese el tiempo verbal- sistemas razonables para preservar, dentro de la homogeneidad industrial, ciertas diferencias y cierto arraigo territorial” (31). Según su lectura, la globalización sería la estocada final a los residuos de pensamiento territorializado; de hecho los “objetos” de la cultura pierden relación de “fidelidad con los territorios originarios (32). Parece celebrar el teórico de la hibridez que los bienes se produzcan en cualquier lugar del mundo (suponemos que no le importan las condiciones ), lo que llama la “interacción funcional de actividades económicas y culturales dispersas”. Ante la situación, ¿qué perspectivas ofrece? En principio, niega la “mirada política”, sobre el supuesto de que el mercado no sólo exhibió formas más eficaces de organizar la sociedad sino que la “devoró”, “sometiendo la política a las reglas del comercio y la publicidad, del espectáculo y la corrupción” (34).
Si la eficacia se mide por lo que se trasmite como tal en los medios y que día a día actualizan las industrias culturales, forzosamente coincidiremos con Canclini, pero estaríamos menos ante un acto i-rreflexivo que ante la manifestación de una suerte de totalitarismo teórico (que se vuelve cultural), de aceptación a pies juntillas de una verdad no impugnable, sencillamente porque los argumentos que la desafían no son trasmitidos. Hecha su afirmación, por demás desmentida por los hechos, sostiene que “ser ciudadano no tiene que ver sólo con los derechos reconocidos por los aparatos estatales a quienes nacieron en un territorio, sino también con las prácticas sociales y culturales que dan sentido de pertenencia” (35); y tal práctica no es otra que el consumo, por lo que el Estado –hete aquí el estilete, pues en el horizonte rutilaba el ALCA- debe “garantizar igualdad de acceso a los bienes de la globalización”. En otras palabras, desustancializar el concepto de ciudadanía, eliminar sus residuos políticos (sobre todo los que tienen que ver con el territorio y la cultura), y abrir las fronteras al libre comercio. Las formas de participar (en la política) son las dispuestas por el “orden del consumo”, y, en efecto, no los sujetos de la política (los ciudadanos) sino el público (consumidor) ante la desilusión de las burocracias estatales, partidarias y sindicales, acuden a “la radio y la televisión para lograr lo que las instituciones ciudadanas no proporcionan” (39). A partir de esta conclusión no se le escapa a Canclini que “Somos subdesarrollados en la producción endógena para los medios electrónicos, pero no en el consumo”, por lo que “El derecho de ser ciudadano, o sea, de decidir cómo se producen, se distribuyen y se usan esos bienes, queda restringido otra vez a las élites” (42). Lo que no obsta para afirmar que lo “público” ha pasado a ser el “marco mediático”. (Y si lo público es lo que acontece mediáticamente, y lo que se concibe como realidad es lo pasible de transmisión mediática; con otras palabras, si lo real es lo que pasa por y a través de los medios, entonces lo mediático es lo real. Triunfo absoluto de la mimesis: la realidad es la representación. A propósito afirma Franco Ferrarotti (1991: 103) que “La tecnología moderna, sobre la que se basan los medios de comunicación de masas, ha transformado en obsoleta la venerada y antigua máxima: «un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar»”).
Ya la identidad no se define socioespacialmente en función del territorio, sino sociocomunicacionalmente, de ahí que sean los jóvenes los que más rápidamente se sientan “identificados” con esta ciudadanía transterritorial y multilingüística: “En las nuevas generaciones las identidades se organizan menos en torno de los símbolos históricos-territoriales, los de la memoria patria, que alrededor de los de Hollywood, Televisa o Benetton” (49); los jóvenes vivirían en un “presente sin memoria”, en una sociedad multicultural estandarizada, en la que los conflictos –si los hay- se “resuelven con maneras demasiado occidentales y pragmáticas” (51).
Las señales dejadas por García Canclini nos preparan para comentarios como este de Marcelino Bisbal: “La comunicación masiva de los grandes medios se dice que transforma el tejido colectivo de la experiencia humana pues tiende a reducir los espacios de participación pública en espacios de experimentación privada”, de modo que el mall, por ejemplo, será “una de las formas de habitar el paisaje”, como es a su vez “una puerta de entrada a un mundo creado que nos permite escenificar un entorno en el que nosotros mismos, al consumir, nos damos respuestas acerca de lo que actualmente es el código de expresión y exposición en el espacio público” (Sánchez V., 2007: 117). Pero también sabe García Canclini, que el rótulo de “consumidor” no basta, de ahí que convenga que “al consumir también se piensa, se elige y reelabora el sentido social”. Incluso se pregunta si acaso no se está ante “algo que sustenta, nutre y hasta cierto punto constituye un nuevo modo de ser ciudadanos” (43) . Aceptado esto, la diversificación de los gustos (que debemos entender como su masificación o su globalización) se constituirá en “una de las bases estéticas que justifican la concepción democrática de la ciudadanía”. Hablamos, pues, de una democracia de supermarket, globalizada y mediatizada. Ante el fracaso de la política tradicional, de los partidos y los sindicatos, los teóricos auguran que “Deberá surgir otro modo cultural de hacer política, y otro tipo de políticas culturales” (46).

Referencias
1. CECEÑA, Ana E. (2008) Derivas del mundo en el que caben todos los mundos. Siglo XXI. Clacso: México, Argentina
2. FERNANDEZ L., Carlos, Pedro Fernández Liria y Luis Alegre Zahonero (2007) Educación para la Ciudadanía. Democracia, Capitalismo y Estado de Derecho. Akal. Madrid, España
3. FERNANDEZ L., Carlos y Luis Alegre Zahonero (2006) Comprender Venezuela, pensar la democracia. El colapso moral de los intelectuales de occidente. El Perro y la Rana: Caracas, Venezuela.
4. FERNANDEZ L., Carlos (2008) Capitalismo e ilustración. La macha pútrida y la astucia de la razón. Rebelión.org
5. GARCÍA C., Néstor (2000) Consumidores y ciudadanos. Conflictos multiculturales de la globalización. Grijalbo. México
6. GRÜNER, Eduardo (2002) El fin de las pequeñas historias. De los estudios culturales al retorno (imposible) de lo trágico. Paidós. Buenos Aires, Argentina
7. LEWKOWICZ, Ignacio (2004) Pensar sin Estado. La subjetividad en la era de la fluidez. Paidós: Argentina
8. OVEJERO, Félix (2002) La libertad inhóspita. Paidós. Barcelona, España
9. ______________ (1994) Mercado, ética y economía. Icaria : Fuhem. Barcelona. Madrid
10. TABLANTE, Leopoldo (2007) “Caracas, cultura de masas y aturdimiento”. En: Ciudades glocales. Estéticas de la vida cotidiana en las urbes venezolanas. Comp. Carlos Colina. CIGLAS 2006. Pp. 137-161


 
 

El neoliberalismo se está echando tres...

por joseleon71 @ Domingo, 21. Sep, 2008 - 06:00:07 am

Bush nacionaliza bancos

Texto de
Ylich Carvajal

Dice la moral judeo-cristiana que uno no debe alegrarse por las desgracias ajenas, pero nunca como antes las noticias del ámbito económico, concretamente el financiero, que han llegado en estos días desde los Estados Unidos me han resultado tan divertidas.
Es una verdadera comedia lo que está pasando en la Bolsa de Valores de Nueva York y la Reserva Federal. Me he tripeado cada “cable” de la AP –tan precisos como siempre-, los de la AFP –alarmada por las repercusiones en Europa- y los de Reuters, que son los más flemáticos pero, igual, entre líneas, destilan el culillo que están pasando.
Hoy martes, por ejemplo, las agencias informaban que “el Gobierno estadounidense ha optado por nacionalizar American International Group (AIG), la mayor aseguradora del mundo, al borde de la quiebra, para evitar que su derrumbe arrastre a todo el sistema financiero”.
¡¡¿Qué talco?!! El gobierno de Bush “nacionalizando” aseguradoras, ¿cómo es posible que ocurra eso en la capital del mercado global capitalista?
Por si fuera poco escándalo y para mayor herejía “estatista” y “populista”, en julio pasado, por la misma crisis financiera, el gobierno de la “meca” del capitalismo salvaje “nacionalizó” Indymac Bank, el segundo banco en importancia en otorgamiento de créditos.
La noticia del lunes fue la QUIEBRA del cuarto banco en importancia de los EE UU, el Lehman Brothers, con 150 años de historia, al que la Reserva Federal (el Banco Central de allá) se negó a salvar.
Pero el martes, la Reserva acudió al auxilio de la aseguradora para evitar el desplome definitivo del sistema financiero del “imperio mesmo”. Dicen que cuando el sistema financiero de un país se desploma barranco abajo, como está a punto de hacerlo el estadounidense, es porque todo lo que está debajo de él; la industria, el agro, el comercio, el sector productivo real, está podrido o está asfixiado por el sector financiero.
Yo me pregunto ¿por qué los clérigos del neoliberalismo no dejan que la “mano invisible” del mercado resuelva la crisis financiera? Si el mercado –que, según ellos, es casi casi como Dios, pero sin limosna- quiere irse a la mierda, ¿quienes son esos “curas” de parroquia para evitárselo? ¿Por qué llaman al ESTADO para que los salve?
Eso es como que se esté muriendo George W. Bush de cirrosis hepática, por supuesto, y llamen al Mula Omar, líder de los Talibanes, o al Ayatolá Jatami, ex presidente de Irán, para que lo salve leyéndole el Corán o para que lo ayuden a conseguir el camino que lleva al paraíso mahometano, donde los mártires son recibidos por 70 vírgenes, las encargadas de ayudarle a superar los infortunios de la vida terrenal.
Si los neoliberales fueran consecuentes con lo que predican dejarían que la Bolsa de Valores de Nueva York y todos esos bancos quebraran uno tras otro, porque eso es lo que está indicando el mercado y el malayo mercado –dicen ellos mismos- es algo así como “la fuerza” que acompaña a los Jedi.
Pero no, estos “caballeros” Jedi del neoliberalismo no aguantan “dos pedías” del “lado oscuro de la fuerza” y en cuanto se ven en quiebra piden ¡auxilio! ¡auxilio! ¡auxilio financiero! al Estado.
Lo que está ocurriendo en este preciso instante en el sistema financiero de los Estados Unidos, a paco menos de dos meses de las elecciones presidenciales, es la muestra irrefutable de que la ideología neoliberal, que es algo así como la catequesis del capitalismo, ha sido, es y será siempre una gran farsa, una estafa, un robo a mano armada.
Y es el momento de subrayarlo, de divulgarlo, de comunicarlo, de informarlo, de denunciarlo, de cantarlo, de televisarlo, de radiarlo y sobre todo, de restregárselos en la cara a la caterva de imbéciles, “opinadores de oficio”, intelectuales de cafetín, que se la pasan pontificando sobre las virtudes teológicas del capitalismo y lo mal que, supuestamente, le va a ir a Venezuela por intentar construir una nueva forma de socialismo.

ylich@hotmail.com

Sin Contemplaciones (5)

por joseleon71 @ Martes, 16. Sep, 2008 - 12:53:33 am

Ver:
Sin Contemplaciones (1)
Sin Contemplaciones (2)
Sin contemplaciones (3)
Sin Contemplaciones (4)

Trascripción del programa
SIN CONTEMPLACIONES
Con el filósofo Francisco Rivero
Trasmitido por VTV
El domingo 3 de agosto a la 10:00 pm.
http://www.vtv.gob.ve/detalle.php?id=1977&s=6

ReformationsdenkmalGenf1


I

Participativa 101 FM
Buenas noches, para este nuevo programa “Sin Contemplaciones”. Antes de empezar quiero hacer referencia a un correo electrónico que se recibió aquí en Venezolana de Televisión que vino de una persona que se llama Nilda Piña. Ella dice que trabaja en una radio comunitaria de Barquisimeto, que se llama “Participativa 101 FM”, y todos los días desde las 9 de noche deja conectado a VTV la emisora para que salga al aire este programa, “Sin Contemplaciones”, y los radioescuchas se quedan sin saber el nombre del profesor que hace el programa porque ellos no ven la televisión sino que están oyendo el audio, entonces quiero decirles a todas las personas, que están oyendo este programa y que lo han oído hasta ahora que mi nombre es Francisco Rivero, yo soy profesor de filosofía en la universidad Metropolitana en Caracas. Cualquier comentario que quieran decir a lo que se dice aquí, o al modo de decir, o cualquier cosa que ustedes quieran observar, pueden mandarlo al correo electrónico de Venezolana de Televisión (sincontemplaciones@vtv.gob.ve).

Lutero
Retomamos los temas o el tema que hemos estado tratando [en] los últimos dos programas, que es básicamente la importancia de la Reforma Protestante, de las ideas y de la concepción de la realidad de Lutero y de Calvino, que son los dos grandes reformadores por excelencia, aunque había otros muy famosos también, como Zwinglio (*) en Suiza, etc., en torno a la comprensión de la realidad que está implícita en la comprensión o en la explicación que da Lutero del origen del mal en el tiempo, en la historia, en la humanidad. Entonces, uno de los aspectos importantes que derivan de su comprensión de la creación después del pecado, partiendo de la premisa de que el pecado pervierte absoluta y radical y esencial y sustantivamente a toda la creación y en particular al hombre que es el que comete el pecado y el que acoge por decirlo así, y recoge los efectos de esa acción libre que según Lutero destruye absolutamente a la humanidad, a la libertad, a toda posibilidad de expresión moral, de virtud humana, y por consiguiente, obviamente, política, social, jurídica, artística, intelectual, de toda índole.

Liberalismo y salvación
Uno de los resultados de esta visión catastrófica, si quieren, y absoluta, de la efectividad del mal para destruir la creación divina y destruir el alma humana y la dignidad del hombre de modo absoluto, es lo que de algún modo hoy en día llamamos, o son propiedades o son características muy acentuadas, de la antropología filosófica del mundo moderno. Sobre todo del mundo llamado neoliberal, o liberal. De la idea de que todo lo que el hombre hace es perverso y de que dentro de ese mar de perversidad en que se ha convertido la realidad, la historia, la humanidad y el orden natural entero a partir del pecado, Dios sin embargo elige a unas cuantas personas y los separa del resto de la humanidad. Esos electos o esos predestinados representan de algún modo la nueva creación, que llegará en su momento obviamente por obra de Dios, o lo que hoy en día se llamaría el “hombre nuevo”, o lo que ya San Pablo llamaba el “hombre nuevo”, utilizando el mismo término que usa la tradición de izquierda en la historia moderna contemporánea de Europa y del mundo. Bueno, esa humanidad elegida, separada, contrasta absolutamente con la humanidad no elegida, o sea que la realidad está dividida entre los que de algún modo van a ser rescatados de esa desolación, de esa disolución esencial, y los que quedan por decirlo así, condenados ad aeternun, para siempre.

La vida es contranatura
Bueno, el hombre que acepta y acoge esta comprensión obviamente se encuentra que todo lo que le es connatural, todo lo que es humano esencialmente, todo lo que él vive como su propia humanidad tiene que someterlo, tiene que enfrentarse a ello, tiene que verlo como un enemigo, o sea que el hombre es enemigo de sí mismo, por su propia naturaleza, porque la elección no supone que yo dejo de ser un pecador, y un pecador entendido en los términos que Lutero y Calvino definen el pecado y sus efectos, por consiguiente el individuo se ve en una situación [en la] que el tiene que enfrentarse a sí mismo como enemigo de sí mismo, todo lo que es naturalmente humano es perversión, pecado, seducción, tentación y por decirlo así, infierno. Por consiguiente, el hombre tiene que ponerse del lado de Dios dada la comprensión de esta realidad que él ha alcanzado. Una manera de ponerse del lado de Dios, por consiguiente, es mortificar constantemente y negar constantemente todo lo que son sus inclinaciones normales humanas y naturales, que el resto de la humanidad las ve como perfectamente naturales, pero que él como está dotado de este nuevo saber, de esta nueva conciencia, de este nuevo cristianismo propuesto por Calvino y por Lutero, sabe que son un engaño demónico, y que es una tentación, y que si él se entrega a la vida como todos deseamos entregarnos porque amamos la vida, él va a perder y va a volver a caer, si ustedes quieren, en el ámbito de los condenados.
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La inquisición un hábito
Entonces el hombre tiene que vivir en un alerta perpetua, en un estado de desconfianza perpetua, con respecto a sí mismo y con respecto a todo otro hombre, porque aunque usted forme parte de los elegidos, usted sigue siendo un hombre y por consiguiente, sigue siendo el portador de ese mal radical. Entonces, de ahí viene entre otras cosas, dentro del mundo calvinista y en la medida en que el calvinismo logró alcanzar dominio y poder político efectivo sobre por ejemplo Ginebra, como Calvino, [que] la delación se convierte en un hábito, en una necesidad, usted se convierte necesariamente en un inquisidor, en alguien que está constantemente haciendo un examen de conciencia para ver, cribar y filtrar de algún modo todo motivo espontáneo que haya podido entrar y de algún modo infectar esa conciencia de ser un elegido, de ser un predestinado, de estar referido única y exclusivamente y fundado única y exclusivamente en la voluntad de Dios, entonces el delatar cualquier forma de posible extravío de opinión, de práctica, de inclinación, de actitud, de amistad, es parte esencial, esto es por decirlo así, una comunidad de hombres que no pueden en ningún momento concederle nada a la naturaleza, a las inclinaciones naturales, a sus afectos, a sus disposiciones, etc. Siempre tienen que estar en alerta, en alerta máxima, además; no en alerta mínima, no hay un mínimo, el mal es absoluto y la elección es absoluta, y no hay mediación entre ambas.

Time is money
Una manera de el hombre mantener esta atención permanente sobre su propia existencia y la probidad de su propia existencia, y la adecuación de la propia existencia a este concepto, a este criterio, a este mandato divino de alerta, de desconfianza permanente, de inquisición permanente, con respecto a sí y con respecto a todo como ya dije, es el trabajo. El trabajo, pero el trabajo llevado a cabo con una especie de rigor absoluto que impide que la naturaleza, que las inclinaciones naturales, que… uno se relaje, por decirlo así, que uno disfrute de la vida. El trabajo constante es trabajo, el trabajo constante quiere decir que no hay tiempo para estar tomando café, ni para estar conversando con el amigo que recién llega a la fábrica o al taller, o a la imprenta, o donde sea que usted trabaje, o de leer el periódico, de comentar las noticias del día, dónde está Chávez hoy, cuándo llega a España, cómo va a ser la reunión con Juan Carlos… Nada de esto es aceptable, todo esto son hechos naturales que distraen y que por decirlo así, abren brechas y debilitan el estado de defensa, el estado de alerta, y el estado de preparación permanente, militar, en un sentido riguroso, que tiene que tener el fiel luterano, o el fiel calvinista, o el fiel protestante, en los términos de la pureza y las exigencias de la doctrina de la división radical de la realidad entre malos y buenos. Entonces, el trabajo se convierte por consiguiente en un medio para controlar la propia naturaleza, en un medio para someter a los demás que trabajan con usted, y a los cuales usted va incorporando o incorpora al trabajo, a una disciplina rigurosa de atención, de concentración, de lograr la meta, de organización, de previsión. El tiempo se convierte en algo absolutamente importante, el no perder el tiempo, el ganar cada minuto, como dicen los americanos time is Money, el tiempo es riqueza, o el tiempo es dinero, riqueza en un sentido espiritual en este caso originario. Entonces la organización del trabajo es férrea, es constante y es permanente.

La disciplina (d)el trabajo
La administración de lo que se produce, la reinversión de lo que se produce, porque un trabajo llevado a cabo con esta mística, con esta disciplina, con este estado de angustia, se puede decir, con esta especie de desasosiego absoluto de no perder ni un minuto, de que todo sea perfecto, de que todo esté organizado y arreglado y asociado y gerenciado a la perfección, esto obviamente es un trabajo efectivo, es un trabajo que produce riqueza, esa riqueza producida de ninguna manera se gasta en acomodar la vida de modo que tengamos aire acondicionado, tengamos televisión a color, o tengamos agua fría en un servidor, o que haya facilidades para digamos las necesidades corporales y naturales y de relajamiento de esta disciplina y de esta tensión, al contrario, eso sería ceder a la naturaleza, darle derecho a la naturaleza, y asistir a la naturaleza que es perversa, y precisamente de lo que se trata es de un aparato, o de una visión del mundo que tiene que constreñir y someter a la naturaleza, no solamente a la naturaleza física sino sobre todo a la naturaleza humana. La condición de la virtud, la condición de la salvación, la condición de la probidad, o de la efectiva orientación de la existencia, en función de esta revelación o nueva concepción de las relaciones entre el hombre y Dios, es ese tipo de trabajo permanente y constante.

Max Weber
Entonces hay un gran sociólogo alemán de este siglo que se llamaba Max Weber, que escribió un libro que les recomiendo a todos a los que les pueda interesar este tema que se llama La ética protestante y el nacimiento del capitalismo. La tesis de Weber era que la concentración de capital tan grande [por parte] de este tipo de mentalidad y de psicología y uno de los orígenes del capitalismo que supone esta concentración de capital es justamente en los países donde la reforma tiene un influjo social y político y cultural importante, y que genera una mentalidad de ahorro, una mentalidad no de gastar ni de consumir, sino de ahorrar y de reinvertir, de acaparar, de concentrar riqueza para volverla a incorporar. Por supuesto, en la medida en que yo voy incorporando y reinvirtiendo esa riqueza que deriva de ese tipo de trabajo, yo necesito más personal, yo necesito más obreros, aparte de los instrumentos de trabajo, las máquinas, etc.

El trabajo salvífico
Toda esta gente que yo incorporo a trabajar de algún modo yo la estoy beneficiando, no solamente en el sentido de que le estoy dando un puesto de trabajo y le pago lo que sea, sino que la estoy beneficiando en un sentido más profundo y absoluto, que es en última instancia el valor sagrado, el valor religioso del trabajo, yo la estoy obligando por decirlo así, o constriñendo a entrar en la disciplina que asegura de algún modo o que tiende a asimilar al hombre al bando de Dios contra el bando de la naturaleza, por consiguiente, el empresario es visto como una especie de benefactor religioso, de hombre que está proveyendo mucho más allá del plano temporal, que puede ser el trabajo y el estipendio y la atención a las mínimas y obvias necesidades materiales que todos tenemos, es que está introduciendo al hombre en el camino de la virtud. Bueno, vamos a retomar este mismo tema y ya volvemos.

II
La vida mortificada

Retomando el punto anterior. El valor del trabajo, el valor de todo aquello que tiene que ver con la organización, la integridad, la precisión, la gerencia, la productividad, el trabajo, no es solamente un asunto de tipo temporal, de tipo económico, antes que nada, el motivo no es económico, el motivo es religioso, y la entrega, la obsesión con la organización del trabajo, la atención al trabajo y la productividad del trabajo es de fundamento y de esencia religiosa, en última instancia es el terror a perder la elección divina, a dejarse llevar y obnubilar por el mundo y su atracción, por el cuerpo y sus necesidades, por la imaginación y sus ensoñaciones, por todo lo que es vivir y ser humano, todo esto tiene que ser mortificado, roto ese espinazo del hombre viejo.

La revolución es eterna
Yo me acuerdo en Cuba en los años ’74, en una visita que hice corta en esa época, que no había prácticamente relaciones con Cuba, en un gran mural en La Habana donde decía “La Revolución es eterna”. Yo me acuerdo que aquello me impactó de una manera tal porque es como si no hubiera descanso, tregua, la guerra tiene que ser permanente, la confrontación eterna, lo que está en juego de algún modo es lo absoluto, y entonces hay que estar en pie de guerra y ¿en qué tiempo se vive?, ¿en qué tiempo se existe?, ¿en qué tiempo se contempla?, ¿en qué tiempo se goza de existir?, y, nada más, el sentido de la vida ¿En qué tiempo el hombre se relaja y se distiende y trasciende de algún modo el tráfago de la operatividad, del activismo permanente?, porque el reformador, o el reformado, es un activista permanente, y se lo exige la presencia permanente del enemigo, el enemigo acecha siempre y puede estar ahí donde menos se esperaba.

Productividad en alerta máxima
Entonces esta actitud de perpetua alerta, de perpetua movilización, eso nos viene en el mundo moderno y en sus expresiones modernas, no solamente revolucionarias de izquierda sino liberales y neoliberales de derecha, este activismo permanente, donde no hay reposo, donde el movimiento es perpetuo, 24 horas estamos abiertos, tenemos 800 mil negocios abiertos en todo el país, estamos vendiendo tanta cerveza o tanto cigarrillo, y ¿qué ha hecho usted toda su vida? -Producir salchicha, o producir tapas de Coca-Cola, o producir… no sé, papel, y ¿cuánto ha producido? -Millones y millones y me han dado cada vez un premio mayor, o sea que yo soy un hijo fiel de la empresa y la empresa es mi mundo, y todo gira en torno al trabajo porque del trabajo depende la familia, y dependen las vacaciones, y depende todo. Bueno, esa especie de culto a la actividad, a la movilización, a la tensión… y me llevo el trabajo a la casa, y ese trabajo es responsabilidad mía, is my job, como dicen los americanos, is my duty, como diciendo esto es algo que me compete absolutamente y donde está en juego una especie de absoluto, y donde no hay tiempo ni se puede permitir ni aceptar ningún rezago, de ahí viene también la teoría de competencia permanente, porque esto se trata de una competencia, quién es el trabajador que ha cortado más caña, o quién es el trabajador que ha cultivado más arroz, o quién es el trabajador que ha producido… no sé… más perrocalientes, que ha vendido más en los carritos que están en Las Mercedes, en los que están en Antímano, entonces hay premios para todo esto, y toda la sociedad se siente movilizada y admirada y referida y representada por este tipo de locura. Bueno, este es el mundo contemporáneo, esa especie de obsesión con el trabajo, la productividad, el dinero que se produce, el tamaño de la empresa, la eficiencia de la empresa, la permanencia, la trascendencia y casi la eternidad de este destino, de esta especie de carrera que no termina nunca, y efectivamente no termina nunca, porque la resolución de esto, la capacidad de relajarse, la capacidad de encontrarse, la capacidad de vivir y ser, sin esta angustia y esta especie de látigo que tenemos encima, que es el látigo en este caso de Dios…

El infeliz de Obama
Pero es que el infeliz de Obama, a quien yo alabé hace algunas semanas en un programa con el profesor Eleazar Díaz Rangel, acaba de salir con la lindeza aquella de que va a llevar por un lado el látigo y por el otro la zanahoria, bueno, esa necedad, por no decir esa vileza, porque habría que decirle lo mismo que dijo el Presidente –tampoco voy a decir lo que habría que decir no solamente en el pueblo en Barinas sino en cualquier lado del mundo- usted agarra la zanahoria y agarra el látigo o el palo que lleva y ya sabe lo que tiene que hacer con él, señor, es decir, a mí con eso no me venga. Pero esa mentalidad es esa, somos los elegidos, y el resto de la humanidad la llevamos como nos de la gana, como animales de Pavlov, les ponemos adelante el pi’azo e’ carne y ellos babean, y entonces nosotros los dirigimos por donde nos de la gana, y perro que no agarre el pi’azo e’ carne perro que se le cae a palo, o se desecha, o se quema o se vende, o se mata, bueno, ese tipo de mentalidad traduce el nivel barbaridad, de vulgaridad, de cretinez, de abyección moral, del liderazgo americano actual incluyendo a Obama, que tendría que tener un elemental sentido de dignidad, amigo, ¿cuál es el color de su piel, señor?, ¿usted cree que Martin Luther King hubiera dicho jamás una cosa así? ¿o Mandela? ¿o Gandhi?, usted es un keniata, usted es un negro, usted viene también de la negritud de África, ¡bendita sea esa negritud de África!, que la tenemos metida nosotros, y usted no es capaz de sentir y darse cuenta de la taradez de lo que ha sido el racismo occidental moderno, y la esclavitud, y todo el horror de lo que ha sido eso, y ¡usted no!, usted asume el lenguaje, los términos de Teddy Roosevelt, él decía que el presidente de los Estados Unidos hablaba I speak softly, yo hablo en tono bajo, and carry a big stick, y cargo un palo bien grande, como diciendo, en última instancia, el que no haga lo que yo le diga y no obedezca a lo que yo le diga, aquí está el palo que lo va a hacer trabajar.

Los elegidos… los americanos
Bueno, los Estados Unidos entero, si se deja llevar por eso, poco futuro tiene, porque si algo es consubstancial a la espiritualidad del mundo occidental… no esta espiritualidad bastarda que deriva de estas fuentes que les estoy contando y se va degenerando y degradando cada vez más, hasta que se convierte en el mercado libre que es hoy, y en la manipulación y en la masificación de los seres humanos que también los llevan con la ayuda de los medios de comunicación al mismo abrevadero de fango y de barro y de porquería, y encima les están diciendo no, usted está tomando champaña francés, señor. Esta basura, y si los Estados Unidos asumen estos criterios… y es una lástima que un hombre como Obama, que ha podido ser la sal de su país y de su tierra, y de asumir el espíritu universalista que está plasmado en la Constitución de los Estados Unidos, todo hombre nace libre e igual ante los ojos de Dios, bueno esa es la tradición bíblica auténtica, no es que hay una humanidad que nace libre y la otra está condenada al infierno eterno, y resulta que los elegidos son los americanos. Esta estupidez a estas alturas sigue vigente, entonces se dan cuenta ustedes de la mentalidad que rige en la clase política norteamericana.

Basura intelectual
Y que no haya voces disidentes, pero disidentes de verdad, en nombre de la propia tradición de la Declaración de Independencia y del (palabra ininteligible), y de los grandes documentos fundadores de la nación americana y de la libertad de los Estados Unidos, sino estos residuos ya, que no son nada, que son basura intelectual. Y que no haya una universidad en los Estados Unidos, que Harvard no abra la boca, que Yale no abra la boca, o que la universidad de Alab… bueno Alabama es difícil… o que cualquiera de las grandes universidades, Princenton, o Stanford, o Wisconsin, o Tejas, abran la boca y se rebelen contra eso ¿Es posible esto, a estas alturas?

Esos tipos ya no piensan
Bueno, ya perdí el hilo de lo que es… pero volviendo otra vez, esos son criterios bastardos, degeneraciones de la postura de que hay unos elegidos y hay otros que no valen nada, y que hay dos humanidades, una que importa y la otra que no importa, y la que importa no tiene que darle razón alguna, ni vincularse en términos de razón o de justicia o de dignidad o de humanidad con nadie, ellos llevan la zanahoria y el palo, y ese es su mensaje al mundo, esa es la política exterior de Obama con respecto a Sudamérica, me imagino que especialmente a Venezuela, bueno, en nombre de –imagino y espero que en el nombre de todos los venezolanos irrespectivamente que sean antichavistas o chavistas o protochavistas o lo que fuera- sean capaces de reaccionar frente a este tipo de cosas, porque aquí no hay que pensar que el gringo va a hacer distinciones esenciales entre el chavista y el no chavista cuando llegue aquí, porque esos tipos ya no piensan, están en territorio donde todo es posible, donde todo es libre, donde no impera el derecho, la civilización, la cultura, la dignidad, la humanidad ni nada, ellos pueden hacer aquí lo que les de la gana, bueno, ¿qué cuestión es esa? Esa es la barbarie absoluta. ¿Dónde está la voz de la iglesia alertando a la nación venezolana sobre ese tipo de pronunciamiento en los Estados Unidos? ¿Cómo se puede ser un hombre de Dios o un cristiano o alguien que se reclame del Evangelio y aceptar esa basura que aparece en todos los medios de comunicación? Y el único que ha dicho algo es el presidente Chávez, y por supuesto cuando lo dice el presidente Chávez lo dice un gentío también, pero es que no hay que esperar que lo diga el presidente Chávez, en sí mismo eso es basura, y Obama no vale, no le llega al nivel del color que lleva en la piel, si eso es lo que eres, hermano, eres peor que McCain, o que el infeliz de Bush, o que toda esa gente que piensa en esos términos. Yo nunca conocí ese mundo en los Estados Unidos, porque yo cuando viví y estudié en los Estados Unidos (soy graduado de dos universidades americanas) ese no era los Estados Unidos que yo conocí, del cual yo recibí tanto, al cual aprecio, del cual aprendí en las grandes universidades y estoy feliz de haber estado allí, de haber aprendido, de haber tenido la ocasión y la oportunidad de ir, una gran universidad donde sea es una gran universidad y es un bien humano, y todos los seres humanos deberían tener acceso a estas universidades sin tener que pagar lo que hay que pagar hoy en día.

Destino manifiesto

Pero en todo caso, y volviendo hacia atrás, el tema de la elección de la predestinación del hombre que es virtuoso y del resto que son pecadores, y la división absoluta de la humanidad en función de que acepta una doctrina o una ideología o una visión del mundo como cierta, y esa es la que los indica y lo signa como elegidos, y todos los demás que no la comparten son réprobos, bueno vale, eso es la locura. Y esa locura que se vivió en el siglo XVI, que terminó en guerras de religión terribles, no ha dejado de ser, esas categorías mentales, esa mentalidad, esos patrones, esos valores, esas predisposiciones, esos condicionamientos sicológicos, morales e intelectuales, siguen metidos en la vena de los Estados Unidos hoy en día y más que nunca, en la medida en que se va cediendo ante esta incapacidad, esta autosuficiencia del poder desde que cayó la Unión Soviética, entonces se siente que efectivamente la elección divina es un hecho. Habría que leer al profeta Jeremías, queridos amigos, el primer pueblo elegido (el primero no, porque el sentido de ser hijos del cielo es tan antiguo como la humanidad, la China era el centro del Universo, por ejemplo, y era mucho más antigua que Israel)

Entrañas de misericordia
Pero el pueblo elegido de Israel, que se sentía elegido políticamente, sociológicamente, lo cual no tiene nada que ver con la elección en el sentido bíblico, nada que ver, la elección es moral y espiritual, es la transformación íntima del hombre en su corazón y su alma, eso es lo que es la elección, en ese sentido pregunta Cristo ¿quién es mi prójimo?, es el que te ayuda, sea o no sea judío, sea o no sea creyente, es el que tiene entrañas de misericordia, es el que tiene solidaridad, es el capaz de pararse y de atender al necesitado. Y toda su actividad, y todo su afán, y toda su importancia, y toda su dedicación y todos sus asesores, y todo eso no importa, me paro a ayudar al que lo necesita. Y ¿qué le dice el profeta Jeremías a Israel? Llamo a Ciro mi servidor. Ciro de Persia, el gran emperador Ciro, lo llama que también es su servidor, también es su pueblo, también es su elegido, para que libere de Babilonia a los judíos cautivos, y permita que retornen a la tierra de Israel, para restaurar el reino de Israel, o los reinos de Israel. Habla de Ciro como su elegido, el Dios Yahvé, el Dios de Israel, el único Dios de los judíos. No hay un pueblo elegido, toda la humanidad es hija de Dios, toda la humanidad. Este es el espíritu de la Biblia. Y el espíritu que lo hace patente, imposible de sofisticar y de darle vueltas, es Jesús, por eso es Padre de la humanidad en sentido moral y espiritual, en el sentido redentivo de la palabra. Bueno. Ya volvemos.

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III
La burguesía un don de Dios

Retomando el tema con el cual empezamos la sección anterior. El empresario nuestro, por ejemplo, ustedes ven a veces los pronunciamientos de la gente de Fedecámaras, o de la gente de Consecomercio, de empresarios a título (de) conversaciones, están imbuidos de esta mentalidad calvinista y de esta mentalidad protestante. Cuando ellos hablan en público no solamente como si fueran gente capaz de generar riqueza, de ganarse la vida a través de la organización del trabajo. Hay mucho más que eso, la empresa es la condición sine qua non de la felicidad, de la sociedad mundial y universal y definitiva de hoy en adelante, la burguesía es el don de Dios a la Humanidad, toda la humanidad que ha vivido fuera del auge y las orientaciones sean de izquierda o de derecha, de la burguesía, no es humanidad, es una pre-humanidad o una pre-pre humanidad, o para-humanidad. Los empresarios hablan y ellos dicen: “porque nosotros somos dadores de puesto de trabajo”, pero no solamente como un hecho empírico, porque claro la empresa sin trabajadores no funciona y no podría hacer nada, o sea, no es que les está regalando nada, están trabajando juntos para asegurar el pan, que es el destino del hombre, porque el hombre no nace ya sabiendo lo que va a comer, tiene que producir el pan, entonces aquí todos tenemos valor, y todos somos absolutamente importantes. En todo caso, el empresario en general habla –y hay un cierto talante en esto o un matiz- de que él es el dador de trabajo como si fuera una especie de gracia de Dios lo que él está haciendo, de don divino. Que él es el portador de la salvación, de la felicidad y del bienestar. ¿De dónde viene semejante cretinez? Bueno, viene en sus orígenes de un marco teológico que lo avala, lo fundamenta, y lo justifica. No digo que es así, pero dentro de ese marco teológico, se entiende entonces esta propuesta. Por supuesto, ya el marco teológico no existe, nadie lo observa así colectivamente, no es un valor colectivo, no es un valor político que determina la vida colectiva sino que es un referente histórico, un referente ético.

El orden de la salvación occidental

El Estado y la Iglesia se han separado y la vida religiosa hoy en día se reduce más y más al ámbito de lo puramente privado, lo cual no necesariamente es bueno tampoco, pero en todo caso la idea esta de que el trabajo es el medio de y la expresión de controlar la naturaleza, someter la naturaleza, e incorporar al mundo a los que viven sumergidos en el pecado, que es la naturaleza, [y que] puedan tener de algún modo la ocasión de salvarse, y que el empresario en este caso es un benefactor no solamente en el orden material, [sino] en el orden espiritual. Bueno, esto ha quedado metido dentro de la mentalidad de los liberales, de los neoliberales, etc.

Individualismo

Ahora bien, de aquí nace el individualismo radical de Occidente, nadie puede colaborar ni determinar la salvación de otra persona, o el bien eterno de una persona. Cada uno tiene que ganarse la salvación él, tiene que jugarse la salvación él. La salvación es un don exclusivo de Dios y cada hombre tiene que asumir la lucha desesperada, permanente y constante por esa salvación. No puede cederle a otros limosna, ayuda o asistencia, lo único que puede es darle trabajo y que él mismo se someta de buen grado a la misma disciplina, al mismo impulso, a la misma tarea y a la misma obsesión, en ese sentido. Entonces, no hay colaboración, la competencia es permanente y debe ser permanente, y cada individuo es responsable de su propia salvación y sólo de la de él.

El pecado es la naturaleza
No es que los méritos de San Francisco de Asís y de la bondad y santidad de ese hombre rescatan y son capaces de, como en el caso de Cristo; porque en el fondo es don de Dios y virtud de Dios en el alma, que inspira de amor y de entrega y de don de sí y de plenitud de vida a un hombre como San Francisco de Asís, y que todo esto ayuda y asiste a la humanidad entera, es caudal de vida, que de un hombre permea a toda la humanidad y puede ser virtud para cualquier hombre, Dios sabrá quién. Esto no es así. Cada hombre vive en la soledad de su condición de pecador absoluto, y en la soledad de una lucha denodada por alcanzar y asegurar la salvación eterna, sin atención de solidaridad, de comunidad, de relación, de asistencia, ni de caridad con nadie. No la puede haber porque el pecado es la naturaleza. Por consiguiente, nada humano tiene valor de vínculo, de don, de bien, de vida, todo lo humano es muerte, y por consiguiente nos tenemos que retrotraer en el alma y en el centro de nuestro espíritu, para luchar desesperadamente porque esa elección que, de algún modo hemos asumido o pensamos haber asumido porque hemos sido y seguimos esta doctrina, se cumpla en nosotros, pero siempre dependiendo en última instancia de la voluntad absoluta de Dios, no de esto (hace un signo con los dedos indicando «dinero»). La riqueza en este caso no es sino un signo que Dios nos manda para hacernos ver que está complacido con nuestra lucha contra la naturaleza, contra nuestras inclinaciones, por consiguiente dentro de este paradigma el rico es el predestinado por excelencia, el rico es el justo, el rico es el bueno, el rico es el predestinado.

Bajo la veste de la democracia
La riqueza y el poder de los Estados Unidos, y ese afán de riqueza y de poder, y ese afán de dominio, y esa soledad, ese autismo terrible en el cual vive hoy, está determinado por la vigencia y la reinterpretación de todos estos motivos que vienen del calvinismo y del puritanismo, que son los orígenes históricos de los Estados Unidos, las trece colonias famosas aquellas, las colonias de Nueva Inglaterra, sobre todo, que están metidos en el torrente y, entre una crisis espiritual, se aferra a la letra de la ley, y se convierte entonces en un Dios mortal, en un paganismo nuevo. Bajo las vestes de la democracia y la libertad lo que hay es una degradación y desintegración del patrimonio espiritual de la gran nación que ha sido los Estados Unidos desde hace mucho tiempo, pero que está en pleno proceso de disolución, si permanece este tipo de mentalidad y este tipo de interpretación de lo que implica la libertad, de lo que es la democracia, y de lo que implica ser una gran potencia en un mundo que ya no es veinte mundos sino que es un mundo, y donde todo hombre se debe a todo hombre, sobre todo el poderoso.

Contra Calvino
En todo caso, de estos temas hay muchísima bibliografía. Yo les recomiendo algunas cosas que pueden obtener, espero que las puedan obtener, uno es un libro de Stephan Zweig, el famoso escritor austríaco que murió en Brasil durante la segunda mundial, exilado del Salzburgo, del Austria donde él vivía, y que es un libro que se llama De Calvino contra Sadoleto (1). Sadoleto era un reformado él también pero era un humanista, era un hombre que había absorbido la cultura grecorromana, la cultura griega, y lucha contra Calvino porque lucha contra este literalismo, este fundamentalismo religioso que encarna en la posición de Calvino. Otro libro, si les interesa el tema del puritanismo en los Estados Unidos, es de un gran estudioso de ese tema que se llama Perry Miller (2). Hay muchos libros, hay mucha bibliografía, la pueden encontrar en Internet, yo no sé si está traducida, nunca he visto un libro de él, pero estoy seguro que debe haber un libro de él traducido.
El libro de Max Weber sobre la ética protestante y el espíritu o el nacimiento del capitalismo, es fascinante, muy interesante, ese lo consiguen en el Fondo de Cultura Económica, ha sido editada por el FCE. Hay por ejemplo, también, el libro de un filósofo norteamericano que se llama Ralph Barton Perry (3), que se llama Puritanismo y Democracia, y es muy interesante porque es donde él estudia y hace ver la interconexión de la fuente puritana originaria con la fuente posterior ilustrada que es la que influye sobre la Declaración de Independencia y la generación de los Ilustrados americanos que conduce a la independencia de los Estados Unidos.

Servo o libero
En todo caso, hay mucha bibliografía, yo desgraciadamente no tengo a mano en mi biblioteca mucho sobre estas cosas, están los grandes textos reformadores, por supuesto, por ejemplo el Tratado De servo arbitrio (4), lo llama Lutero, diciendo que no hay libertad, servo, quiere decir siervo, arbitro, viene de capacidad de decisión, de libertad. No hay libertad, dice él. Está el tratado sobre De libero arbitrio de Erasmo de Rótterdam (5) , la gran discusión entre los dos que hemos citado aquí en alguna ocasión, están las cartas de San Pablo, toda la literatura de los Apóstoles, sobre todo de San Pablo que es tan importante en toda esta discusión teológica.

Titanomaquía
Ahora, lo importante es ver que ese espíritu literal, estricto, maniqueo, [de] que en este mundo mismo están las tinieblas y la luz enfrentadas, que es una lucha teológica, que es una lucha absoluta de poderes, donde no es la libertad de conciencia, donde el hombre prácticamente no cuenta, donde el hombre está predeterminado ya por fuerzas que condicionan y que están decididas y determinadas por Dios en este caso, es casi una mitología de tipo gnóstico, de los gnósticos antiguos de los primeros siglos del cristianismo, es toda una titanomaquía, es decir, una guerra de titanes, como la que relata Hesíodo, el gran poeta griego en sus libros, en su poesía.

Pérdida de sustancia espiritual
Entonces, todo esto es una pérdida de sustancia espiritual. Todo literalismo, todo maniqueísmo, toda posición que le resta al ser humano su libertad a su conciencia, entidad, jerarquía, valor decisivo, personal, no colectivo… El hombre es un actor él, es un juez él, el hombre es un portador de humanidad él, personalmente y de modo único, la humanidad suya que me está oyendo nadie la puede sustituir, la humanidad mía nadie la puede sustituir, yo estoy llamado a ser hombre, la humanidad no me es dada como un mango, la existencia de la humanidad es una existencia moral o no es nada.

El hombre es basura
No se trata de genes, ni se trata de sangre, ni se trata de ciencias naturales, el avance de las ciencias naturales puede ser absoluto y la sociedad vivir moralmente degradada, como vive hoy en el siglo XXI en que estamos, en los grandes centros desarrollados del mundo, en Europa y en los Estados Unidos, donde el hombre ya no sabe responder ¿qué es el hombre?, ¿qué debe ser el hombre? Y tampoco puede responder a la pregunta ¿qué es la libertad? ¿Por qué? En el caso de los reformados sería evidente: el hombre es basura. El hombre es pecado y carga consigo su pecado y es sólo gracias a Dios que tiene la esperanza eventual de, en otro mundo, recuperar, ser restituido en su ser originario, nacido de la voluntad y del amor de Dios. Desde el punto de vista de la libertad, ya se los he dicho y lo dicen los grandes reformadores: el hombre no es libre ni puede ser libre, todo lo que sale de su corazón y de su decisión es podredumbre y basura.

En los próximos programas…
Vamos a hablar en los próximos programas ya de la reacción a este fideísmo, a esta teologización radical y reductiva de la tradición cristiana que se llama el racionalismo. Él también tiene sus bemoles y también alimenta este fundamentalismo, este literalismo, esta idolatría de la razón y de la ciencia, y del poder y de la actividad, y de la eficiencia y del control, y del dominio, y de los instrumentos. En todo caso, yo no pensaba hablar hoy otra vez sobre todo esto, pero en fin, les ofrezco lo que he dicho y cualquier pregunta, cualquier objeción, todo lo que yo pueda brindarles de lo que pueda saber o averiguar sobre estas cosas, encantado se las responderé si ustedes tienen a bien de mandármelas por el correo electrónico de VTV (sincontemplaciones@vtv.gob.ve). Buenas noches, muchísimas gracias y hasta la próxima.

Notas:
(*) LA REFORMA DE ZWINGLIO (1522-1531)
http://www.mercaba.org/FICHAS/IGLESIA/HT/nova_2_capitulo_04.htm
(1) Se trata de una confusión, el libro se llama Castellio contra Calvino
[ http://es.wikipedia.org/wiki/Castali%C3%B3n_contra_Calvino ]. Jacopo Sadoleto
(Módena, 1477-Roma, 1547) fue un teólogo y humanista italiano. Defensor acérrimo de la reforma de la Iglesia católica, destaca por su participación en el Concilio de Trento (1542) y por su enfrentamiento con Melanchthon y el Senado de Ginebra, cuya anexión al catolicismo trató de conseguir. Fue secretario de León X (1513), obispo de Carpentras (1517), cardenal (1536) y legado pontificio (1542) en las cortes de Francisco I y Carlos V. Publicó el tratado pedagógico De liberis recte instituendis liber (1533). Y ciertamente hubo un enfrentamiento entre éste y Calvino, de lo cual podemos leer: http://www.felire.com/descargas%20pdf/Respuesta%20al%20Cardenal%20Sadoleto.pdf
(2) Se puede leer este interesante trabajo donde se cita al sociólogo protestante Miller: http://www.lablaa.org/blaavirtual/historia/cseii/cseii01b.htm
(3) Se puede leer este trabajo de Leopoldo Zea donde cita a Perry: http://www.ensayistas.org/filosofos/mexico/zea/bibliografia/acc/IX.htm
(4) http://www.iglesiareformada.com/Luther_Servo_Arbitrio_1.html
(5) http://www.cibernous.com/autores/erasmo/teoria/semblanza.html

La estrategia de la tensi�³n

por joseleon71 @ Lunes, 15. Sep, 2008 - 02:38:08 pm

Chávez nunca actúa pensando en Londres o Nueva York

Texto de
Juan Agulló
Publicado en Rebelion.org

"El petróleo es un arma geoolítica y estos imbéciles que nos gobiernan no se dan cuenta del poder de un país que produce petróleo". La frase, pronunciada por Hugo Chávez durante la campaña electoral que le aupó a la Presidencia en 1998, ilustra muy bien dónde estamos. La reciente decisión de Caracas de expulsar al embajador estadounidense, en solidaridad con los acontecimientos de Bolivia, podrá ser extemporánea pero no ilógica.

Necesita ser explicada en el marco de una visión estratégica: el petróleo como instrumento de transformación estructural de la realidad venezolana. Esa percepción está en la matriz del pensamiento chavista.

Los arabescos posteriores aparecen porque, para un país tan dependiente de los mercados internacionales de hidrocarburos (pero, sobre todo, de los estadounidenses) las líneas nunca son rectas: siempre hay otras variables a considerar.

En este caso la unidad latinoamericana constituye un corolario indisociable de la reseñada voluntad de transformación: en el ideario chavista sólo una América Latina entrelazada por intereses comunes puede garantizar que las decisiones políticas que toman sus componentes frisen la irreversibilidad.

En coherencia con esa perspectiva -y por mucho que sorprenda- Chávez nunca actúa pensando en Londres o Nueva York sino en Buenos Aires o Sao Paulo.

La táctica corre paralela a este marco general. Una década de chavismo ha dado para mucho. Primer elemento a considerar: en Venezuela gobierna el que controla el petróleo, no el que se ciñe la banda presidencial. Por eso entre 1998 y 2003, Chávez y Washington jugaron una primera partida de ajedrez ("No se fijen en lo que dice Chávez, sino en lo que hace" solía decir John Maisto, ex embajador estadounidense).

El resultado, concatenado, fue curioso: golpe de Estado desbaratado por las masas (2002), radicalización política del chavismo, control gubernamental de la empresa petrolera (2003) y a partir de ahí, crecimiento exponencial de los precios del petróleo (545% entre 2003 y 2008) y consecuencia ineludible, súbita riada de ingresos para el Estado venezolano.

Coincidieron entonces necesidad y virtud: búsqueda de apoyo diplomático por doquier; de intereses políticos compartidos e imposibilidad, para una economía tan pequeña como la venezolana, de absorber tantos petrodólares en tan poco tiempo.

Invertir fuera vino muy bien: aumentó la influencia de Caracas en la región hasta el punto de que, ya en 2005, había más dinero venezolano que estadounidense en América Latina. Así, al tiempo que se evitaba que la inflación se desbocara en casa, se ponían a rentar los ahorros, se ganaba peso fuera y desde una óptica chavista, se asentaban, políticamente, las conquistas revolucionarias.

El margen de maniobra de EEUU en América Latina, mientras tanto, se veía reducido como consecuencia del desprestigio del neoliberalismo pero, sobre todo, de la guerra contra el terrorismo. Washington optó por el bajo perfil: intensificó sus relaciones con los países amigos y declaró guerras de baja intensidad a los enemigos.En la práctica: nueva partida de ajedrez contra Venezuela, de la que ahora en Bolivia sólo se vive un capítulo más.

Chávez, a pesar de su imprevisibilidad e histrionismo, sabe lo que hace: expulsando al embajador estadounidense alumbra maniobras subterráneas, se adelanta a las tentaciones intervencionistas del fin de mandato en Washington y gana prestigio sociopolítico en casa (donde habrá elecciones en noviembre) y en Suramérica (donde se trata de presiona). ¿Hasta dónde? No se sabe: lo que es un hecho es que Chávez no es el mismo de 2002 ¿y Bush?

¿Llegó el artículo del Chino?

por joseleon71 @ Jueves, 11. Sep, 2008 - 01:19:11 am

Texto de
Rafael Boscán Arrieta
Periodista/Docente UBV Zulia

Así quedamos, asiáticos del asombro, cuando el escueto mensaje de texto nos dio la noticia, tres palabras acompañadas del extraño timbre. Y como nobleza obliga, debo traer aquí los verbos necesarios para hablar de quien no necesita que hablen de él.
Esta es una historia breve, y la relataré tal cual se la relaté al Chino años después, en una madrugada de insomnio de un viaje cualquiera, de esos que hicimos para construir la UBV. Gozó el Chino con la historia por partida doble, por ella y porque logró despertarme para convertirme en somnoliento interlocutor improvisado.
El Chino Vidal Chávez llegó a mi entendimiento una mañana enredada de papeles, como un articulista más de las páginas de opinión que con sapiencia arqueológica fui forzado a coordinar en un medio de la región que no nombraré porque no se lo merece. Su humor fue aliento fresco en las catacumbas del pensamiento reflejadas en blanco y negro.
El Chino publicaba los domingos, día reservado a las “plumas más insignes” de dicho diario. Llegó el Chino al domingo por empeño de quien esto escribe, por cuanto el humor, para algunos, no es cosa seria. Así, los sábados en la mañana se hizo costumbre en la redacción que algunos de los esclavos del diarismo allí presentes –casi siempre la señora Lesbia, la transcriptora- hiciera la pregunta en voz baja, como quien comete una travesura: “¿Llegó el artículo del Chino?”.
Se producía entonces una de esas guachafitas que hacen aguantable la vida. Si la respuesta era positiva, los poquitos que allí estábamos a esas horas mañaneras salían corriendo hacia mi escritorio y me decían “leelo pues”, en perfecto maracucho. Mientras hacía el papel de juglar, todos reían a carcajadas. Luego no faltaba el comentario: “de los que escriben en opinión, el Chino es el único que sirve”.
Minutos después, no se si confirmando el comentario, el teléfono repicaba con habitual puntualidad. Era el dueño del periódico, haciendo la misma pregunta: “¿Llegó el artículo del Chino?” y a continuación la indicación de costumbre, enviarlo por fax porque el Chino no puede esperar para ser leído. En la noche, cuando el ruido de avión estrellándose de la rotativa se detenía, alguno de los trabajadores subía para hacer una peculiar crítica literaria que se resumía en ¡qué bueno escribió el chino!
Como todo en esta vida capitalista es jerarquía, quien abría la página era “más importante” que los demás, ustedes saben, la vieja historia de los de arriba y los de abajo. Por cosas de esa jerarquía, no era el Chino quien, a pesar de todas las opiniones anteriores, abría la página. Estaba de segundo. Un día el Chino y yo dimos un golpe de Estado del cual él fue protagonista sin saberlo: extraviado en los vericuetos del Internet, el artículo de quien abría no llegó y yo no lo dudé dos veces y puse al Chino en donde debía estar. El Golpe fue aclamado por las masas chínicas. Ese domingo fue de reclamos, la jerarquía pidió a gritos ser respetada, pero al final, sotto voce, la indicación de los mandamases fue: “dejalo allí, él es mejor”.
Rió el Chino con la historia, asombrado de que sus palabras fueran escrutadas tan de cerca por los “dueños de la información”, veneradas por los obreros del diarismo impreso y que se hubieran abierto caminos ellas solas entre totales extraños. Pero así son las palabras, pequeños soldados que con fuerza propia hacen reír o llorar, mueven el pensamiento, alegran el alma de nosotros, inquietos mortales imperfectos.
Escrito está, y nadie lo podrá borrar.

P.D. Ya estáis arriba, ya no hace falta subite.

Textos del Chino, publicados en este blog:
¿Qué periodismo estamos haciendo?
Confesión de un guarimbero
No le pidan peras al horno
No le pidan peras al horno. Parte II

Publicados en Aporrea.org
http://www.aporrea.org/autores/vidalchavez/


 
 

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