Pobreza, posiblemente, no sea ningún problema, la pobreza es quizá la solución.
R. F. B.
Yo voy a ser breve, no solamente porque estoy de acuerdo con lo que han dicho los compañeros y la compañera, sino porque les confieso que por deformación profesional soy incapaz de desarrollar una reflexión filosófica en diez minutos (risas), como profesor estoy acostumbrado a preparar 45 minutos por lo menos. Además, hay una cuestión, ya entrando en el tema, ¿qué significa hablar de consumismo, pobreza, responsabilidad, ética?, ¿qué lógica hay entre los tres conceptos?, ¿hay una lógica dinámica que plantea o sugiere que el consumismo lleva como consecuencia pobreza?, ¿hay una relación de efecto?, ¿quiere sugerir el título del tema “consumismo, pobreza, responsabilidad ética”, que la responsabilidad ética sería la solución al problema al consumismo y al problema de la pobreza? Yo no sé bien cómo entender el título. Por eso, no voy a decir nada, voy a cuestionar un poco el tema.
Consumismo, ¿es la apariencia de un problema? ¿Quiere decir consumismo que el consumo se ha convertido en un problema para nosotros? Entonces, el problema no es el consumismo, el problema es por qué el consumo se ha convertido en un problema. Y si el consumismo es un problema técnico, puede ser un problema técnico, solucionable técnicamente, el problema por el cual el consumo se convierte en un problema no es un problema técnico, es un problema cultural, es un problema antropológico, es un problema casi metafísico. Porque tiene que ver con algo que se tocó ayer, el problema de la alienación. Pero el problema tampoco es la alienación, el problema tampoco es la pregunta ¿por qué resistimos tan poco ante los mecanismos alienantes del capitalismo y de esta sociedad de consumo? El problema de fondo, fundamental, es, ¿por qué es el ser humano alienable?, ¿por qué somos alienables? ¿Tenemos respuesta?, ¿tiene el socialismo del siglo XXI una respuesta a esa pregunta? La apariencia del consumismo nos debe llevar a plantear el problema del fundamento del consumismo.
Segundo término, la pobreza. ¿Qué significamos con la pobreza? ¿Queremos hablar de la pobreza injusta?, ¿de la pobreza indigna?, ¿de la pobreza que destruye? ¿De la pobreza de los que han sido empobrecidos?, entonces el término es empobrecimiento, es injusticia, no pobreza. Pobreza, posiblemente, no sea ningún problema, la pobreza es quizá la solución. ¿Por qué no pensar un socialismo que no se defina en términos de desarrollo sino en términos de pobreza? Sólo una cultura que signifique las necesidades humanas desde la necesidad de la pobreza, de que ser humano dignamente es ser pobre, sólo esa cultura es universable.
Tercer término. Responsabilidad ética. El término no significa nada, porque responsables ¿desde qué ética?, ¿desde qué ética vamos a ser responsables? Y el problema es ¿qué ética necesita una revolución que –como decía el moderador- se atreve a interrumpir el ritmo del tiempo de la cultura del dinero? ¿Qué ética necesita esa revolución para interrumpir las secuencias temporales? Entonces, “responsabilidad ética” habría que discutirlo. En ese sentido yo plantearía desde una perspectiva muy personal y ateniéndome un poco a lo que ¡vaya! he dedicado un poco mi vida, a la filosofía, un socialismo del siglo XXI si quiere entrar en la vía de las respuestas al problema de por qué el consumo es problema, y al problema de por qué la pobreza tiene que ser pensada en términos de solución y no de problema, ese socialismo necesita revolucionar los fundamentos del ser humano. No el ser humano, los fundamentos del ser humano. Debe ser un socialismo que vaya acompañado, no sólo de una revolución política, de una revolución económica, sino de una revolución de los fundamentos de la simbólica y de la mitológica que hemos construido. Segundo. Una revolución de los fundamentos de la antropológica constituida por las relaciones sociales que han marcado el ritmo del dinero. Y tercero. Una revolución de la vida cotidiana. Una revolución fracasa o triunfa en la vida cotidiana, y fracasa o triunfa según nosotros somos coherentes o incoherentes. Y ya que estamos en una universidad, y aprovechando un consejo que me dio un amigo de Uruguay, aprovechando que estamos en un recinto universitario me permitirán que termine con un llamado a la decisiva responsabilidad que tiene una universidad hoy, no solamente en una Venezuela que quiere hacer una revolución sino en un mundo que quiere tener un futuro, la universidad está desapareciendo, debe ser tarea prioritaria de una revolución mantener la universidad como foro crítico de formación de ese otro ser humano que es posible, en ese sentido sería una iniciativa a tomar en cuenta, cómo se va a fundar desde Venezuela un frente universitario, dar realmente la batalla por la renovación internacional de las universidades, las universidades son hoy día un gran estorbo al sistema dominante.












