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Archivos de: Julio 2008, 04

La tram(p)a de los medios

por joseleon71 @ Viernes, 04. Jul, 2008 - 07:13:49 am

Ver: Ingrid Betancourt iba a ser liberada este fin de semana

"Critiqué con energía y franqueza los métodos objetivamente crueles del secuestro y la retención de prisioneros en las condiciones de la selva. Pero no estoy sugiriendo a nadie que deponga las armas, si en los últimos 50 años los que lo hicieron no sobrevivieron a la paz."
Fidel Castro. La paz romana, publicado en Aporrea

Se cae en la tram(p)a de los medios de varias maneras, una, no sé si la peor, es comenzar a seguirles el ritmo, intentar caminar a su lado vociferando a cada denuesto, a cada tergiversación, a cada versión, como si la “información” que producen fuera información, como si su propósito no fuera precisamente que caigamos en su trampa y comenzar a responder a cada información, una tras otra, como si hubiera alguna lógica, alguna correspondencia real con la realidad, con los hechos. En definitiva, no conoceremos los fulanos, los tales hechos (salvo lo esencial, lo que nos permita saber qué fue lo que ocurrió), pero creer que los que trasmite la prensa son los hechos (o “hechos” simplemente) es un error garrafal. Algo de esto pasa con la “liberación” de Ingrid.
Marulanda
Escribo esto sobre todo para los que no nos comimos el cuento de la foto de la virgen mártir. El montaje estaba clarito desde entonces. Lo que ha ocurrido es un “golpe” mediático, otro, de esos a los que nos tiene acostumbrado el histriónico a fuerza de no querer serlo, Uribe. Santos, que no está pa juegos, vocifera como lo que es, un cerdo, pero eso es otra cosa. El show del Uribe, con una popularidad que raya –sin contar los puntos que va a subir con el “rescate”- los 80 puntos, con McCain al fondo, es de una estelaridad que nadie se esperaba, sobre todo por los niveles de excremento en los que está hundido el gobierno colombiano, pero no ahora, no por lo que ha dicho la prensa y que califica de “parapolítica” (que ya es un caliche, noticia refrita, pasada, pero que ahora ha despertado súbito interés) sino desde antes, desde que los narcos-paramilitares gobiernan Colombia, desde que el terror gobierna Colombia. Cuántos muertos ha costado ese supuesto 80% de popularidad, diríamos con Santiago Alba Rico.
Caer en la tram(p)a de los medios nos lleva a perder las perspectivas. Cuando eso ocurre, los medios han triunfado. Y eso pasa con el llamado a que las FARC dejen las armas. Creer que se puede ser campesino y tener dignidad y ganas de vivir y trabajar la tierra y no morir en el intento y no tener un fusil y una organización militar que resguarde el frente y la retaguardia es, en Colombia, una ilusión. La violencia, el terror, que no tuvo su origen con la guerrilla –a menos que renunciemos a la memoria- no se enfrenta con nuevos momentos históricos, con realidades electorales. Creer que los “cambios son pacíficos” es desconocer Santa Cruz, el paro petrolero y los muertos de Llaguno. ¡Por favor! Si no hubiera habido militares y generales y ejército respaldando al Gobierno y asqueados por los repartos de puestos sobre la sangre de muertos frescos, ¡ya te echo un cuento de lo que hubiera pasado el 13 de abril!, con el pueblo en la calle y la policía de Peña haciendo lo que saben hacer todas las policías del mundo. De modo que está bien declarar a la prensa que las FARC dejen las armas, pero entendiendo que eso es para la prensa. Esas son las declaraciones que le encanta a la prensa, si no, leamos el comentario de McCaine. Lo cierto es también la IV Flota, una invasión en ciernes, y un periódico local -Panorama- recién vestidito de derecha, anunciando con su nuevo look fashion que está preparado para cubrir desde el otro lado la balcanización de la nueva media luna. Lo malo de la irrealidad de los medios son las balas, que sí son de verdad. Pero caer en la tram(p)a de los medios es no darnos cuenta de por donde vienen los tiros. El tiempo de los fusiles pasó, sí, pero está a punto –siempre- de llegar de nuevo, de no irse, que lo diga Palestina, Haití, Chiapas, por poner sólo algunos nombres. Que lo diga la silenciosa invasión, la muerte de campesinos, el sicariato, el Plan Colombia, las nuevas bases militares, y la nueva vocera, la señora Ingrid, bien repuesta, apretando el torniquete, poniendo el dedo justo en la llaga, dándole el espaldarazo a Don Vito, cerrando el círculo, abriendo otros, acaso los del infierno. Que el poder que conocemos no se conquista por las armas lo sabe desde hace rato Cuba que ha tenido que dialogar sabroso con el capital. Es un pueblo digno, quien lo duda, y una isla y un país hechos a pulso, pero rodeados de capitalismo por todas partes. Yo no sé si en América ya no hay lugar para los fusiles, lo que sí está a la vista es que EEUU sigue igualito mutatis mutandi –que no es mucho- al siglo XX. La misma arrogancia, la misma rapacidad, la misma voracidad. No será con balas y en todo caso sin ejército regular (que sería aplastado como un insecto), pero no creo que –sólo- con razones. Ni con dejar las armas e ir a elecciones. Si EEUU sigue igual, yo veo igual a Colombia: que lo diga la asesinada Unión Patriótica, que lo digan los sindicalistas asesinados, que lo digan –para traer un caso recientísmo- los organizadores de la marcha reciente, la del 6, la no cubierta, la invisible.
Que el conflicto de Colombia desestabiliza la Región, es cierto, pero el conflicto no lo inició las FARC, ni el Estado colombiano está dispuesto a darle una salida, en principio porque el capital -y menos el militar (de más está decir que exclusivamente norteamericano e israelí) que está hasta la médula en Colombia- tiene principios, salvo los que imponen las drogas, las armas y el control sobre la población. Que las FARC dejen lar armas ¿se traducirá en paz para la región?
No hay tal éxito militar del estado Colombiano -salvo en la prensa, para la reelección de Uribe y un impulsito a McCaine- simplemente porque la guerra es un negocio, y dejará de serlo cuando la paz lo sea, sólo que la paz convertida en negocio (que no la paz negociada, o casi) es la paz del terror, o sea, la guerra sin fin contra los enemigos del Capital (de la libertad y el mercado). Ya es.

Ver: "Montaje" y pago de $20 millones por liberación de rehenes colombianos en vez de rescate, denuncia radio suiza

(VIDEO) Britto García y Serrano opinan que gobierno de Colombia interceptó liberación de las Farc

El video de la operación Jaque muestra las mentiras de Uribe y Santos ¡Véanlo bien!
Por: Ylich Carvajal Centeno
Publicado en Aporrea

El video de la operación Jaque difundido por el “glorioso” Ejército de Colombia dejó ver las costuras, las torpes puntadas del remiendo presentado mundialmente por el presidente Álvaro Uribe, su sombra gris, el ministro de Defensa, “Santos” y un Alto Mando Militar que se conforma con ganar la guerra en las pantallas de televisión, mientras decenas de soldados pierden las piernas, cuando no la vida, en una guerra absurda y fraticida en las selvas y montañas colombianas.

Si el video es analizado en detalle, cuadro a cuadro, seguro se podrán sacar conclusiones más precisas, pero lo primero que salta a la vista son las “esposas” que se le colocaron a Ingrid Betancourt y el resto de los supuestos “rescatados”.

Primero, ese tipo de “esposas”, unas tiras de plástico blancas que se amarran entorno a las muñecas con una especie de remache, las hemos visto antes atando las manos de ciudadanos iraquíes detenidos por las fuerzas de ocupación de su país, fuerzas de los Estados Unidos y el llamado Reino Unido.

También las hemos visto en las terribles imágenes de prisioneros en los campos de tortura que el gobierno de George W. Bush ha instalado en varias partes del mundo para secuestrar a Talibanes o simples fieles del Islam, y digo secuestrar, porque todo el planeta sabe que están privados de su libertad ilegal e ilegítimamente por un gobierno que se erigió, a lo bravo, como “policía” del mundo.

Si las FARC esposaron a los secuestrados porque los iban a llevar a una reunión y se suponía que aún estaban secuestrados, ¿por qué no utilizaron las cadenas de hierro –como las que se utilizan para amarrar a los perros- que todos sabemos utiliza la guerrilla siempre para retener a sus “prisioneros”?

¿Quién es la persona que les pone las esposas? Más que una guerrillera, que debería estar vestida de verde o negro, parece ser una mujer que viste de blanco y beige, como otros miembros de la “comisión internacional” que supuestamente “rescató” a Betancourt y los otros 14 rehenes.

Al momento de subirse al helicóptero, se ve a una persona, esta vez parece ser un hombre, que lleva en sus manos un paquete blanco, que parecen ser las esposas que les sobraron.

Este simple detalle, el uso de esposas de plástico blanco gringas, en vez de las cadenas de hierro, creo que no se debe pasar por alto. Habría que analizar el video difundido por las mismas Fuerzas Armadas colombianas con algunos recursos técnicos, que permitan, por ejemplo, verlo cuadro a cuadro, para precisar quien es la persona que les pone las esposas a los “rescatados”.

“El detallito”, además, no es para nada pendejo si consideramos que el mismo general Mario Montoya, comandante del Ejército, mostró en televisión “las cadenas”, lea bien, “las cadenas” y no las esposas de plástico a lo gringo, con las que tenían retenida a Ingrid Betancourt y a los otros rehenes.

Hay otros “detalles” en el video de la operación Jaque que dejan Jaque al cuento de hadas con el que Uribe, su Santo favorito y el Alto Mando Militar colombiano nos quisieron marear.

Por ejemplo, el teniente que le habla directamente a la cámara dice: “…he estado encadenado durante 10 años”. “He estado”, si lo poquito que aprendí de gramática en la escuela no me engaña, el hombre habló en pasado, “He estado”, el tipo se sentía libre o se sabía libre y no entendía porque les estaban poniendo esas esposas gringas de plástico.

El pobre teniente no entendía que ahora era “secuestrado” de su propio gobierno de su propio Alto Mando Militar y era necesario esposarlo para darle sentido al teleteatro que estaban rodando.

Noten que la protesta de todos es por las esposas de plástico, algunos las muestran a la cámara con gestos de desaprobación, rabia o molestia.

Otro “detallito”. En el video Ingrid Betancourt sale vestida con el gorrito militar y al parecer con el chalequito militar con el que la vimos en la base militar en Bogotá, ya “rescatada”, pero lleva una franela y un pantalón distinto. ¿Quién le dio realmente el gorrito y el chalequito militar? ¿Los guerrilleros o sus “rescatadores”? ¿En que momento y donde se cambió de ropa?

Ella, como toda mujer, cuida su imagen, es coqueta pues, y dijo el día que la “rescataron” que los pantalones jean que llevaba puestos eran nuevos, que se los había puesto para la reunión con la importante comisión internacional que los visitaba en las selvas, con la que supuestamente se iban a reunir.

Pero en el video de la operación Jaque se ve clarísimo que cuando se subió al helicóptero, supuestamente convencida de que iba a una reunión con una comisión internacional, no llevaba puesto el pantalón jean nuevo que lució ante las cámaras, sino unos andrajosos pantalones beige.

¡Vanidad de vanidades!, ¡bendita sea la vanidad!.

Les invito a todos a ver y volver a ver, a analizar en detalle el video de la operación Jaque, lo pueden encontrar en You Tube, seguro le encontrarán otros “detallitos” y de a poco saldrá la verdad.

ylich@hotmail.com

La traición de Ingrid
Por: Pascual Serrano
Publicado en Aporrea

Leo un clamor de indignación entre los sectores progresistas venezolanos por la reacción de desprecio de Ingrid Betancourt y su familia hacia personas que tanto interés tuvieron en su liberación, en especial el presidente de Venezuela Hugo Chávez y la senadora Piedad Córdoba. Hablan de traición indignados por lo que, a todas las luces, es una prueba de ingratitud.

Betancourt y familia no han traicionado a nadie, han vuelto a la clase social, política y económica a la que siempre pertenecieron: la burguesía neoliberal adinerada de Colombia. Ingrid es hija de Gabriel Betancourt, ministro de Educación durante el gobierno del dictador Gustavo Rojas Pinilla, y de Yolanda Pulecio, quien fue reina de belleza que llegó a Miss Colombia y Representante a la Cámara por Bogotá. Betancourt, como buena hija de la oligarquía, cursó sus estudios de secundaria en el Liceo Francés de Bogotá y más tarde ciencias políticas en Francia en el Instituto de Estudios Políticos de París; se especializó en comercio exterior y relaciones internacionales. Vivió varios años en París, donde su padre ejerció como embajador ante la UNESCO; allí conoció a su primer marido, el diplomático francés Fabrice Delloye, con quien se casó en 1981.

Se divorció en 1990 y se afilió al Partido Liberal, donde trabajó como asesora del Ministro de Hacienda Rudolf Hommes, y de Comercio Exterior, Juan Manuel Santos, durante el gobierno de César Gaviria. Ingrid se casó por segunda vez con el publicista colombiano Juan Carlos Lecompte. Durante este período escribe el libro La Rage au cœur [La rabia en el corazón], publicado originalmente en francés, sobre su visión del gobierno de Ernesto Samper.
Su apoyo popular como candidata a la presidencia, ya fuera del Partido Liberal, era tan solo de un 0,8% de intención de voto cuando fue secuestrada.

Mientras había cientos de sencillos soldados rasos y civiles anónimos en poder de las FARC y muchos más campesinos y pequeños colaboradores de la guerrilla sin delitos de sangre pudriéndose en las cárceles colombianas, Hugo Chávez y Piedad Córdoba eligieron a la hija del ministro de la dictadura y la miss Colombia como emblema de su lucha por el canje humanitario. Los medios internacionales, con Francia a la cabeza, se incorporaron a la cruzada hasta elevar a Ingrid Betancourt al rango de heroína nacional. Evidentemente la familia de la retenida, que nunca se hubiera acercado a un presidente surgido de los cerros, no hacía ascos a cualquier líder social que pidiera la libertad de Ingrid. Si había que criticar a Uribe para poder estar ante las cámaras junto a un jefe de Estado que pidiera la libertad para su hija, pues se criticaba.

Creyendo estar presionando para un acuerdo humanitario, Chávez y Piedad convirtieron a Ingrid en ejemplo de resistencia y lucha y a la guerrilla en un monstruo que retenía a una bondadosa hija, esposa y madre.

Mientras Piedad Córdoba arriesgaba su vida y Hugo Chávez su referéndum para la reforma constitucional, el mito crecía ante los ingenuos ojos de quienes creían que su buena intención estaba siendo reconocida por familiares, medios de comunicación y hasta por el gobierno francés. No comprendieron que sólo estaban siendo utilizados.

Ingrid se convierte en un símbolo internacional de la crueldad de las FARC mientras los anónimos soldados y guerrilleros seguían pudriéndose en la selva o en la cárcel. Sus madres no acudían invitadas al Aló Presidente ni nadie las entrevistaba en Telesur.

El codiciado trofeo logra la libertad de la mano de Uribe y vuelve junto a los de su clase, ideología y condición llena de odio, como es lógico, contra quienes le robaron seis años de vida. Se fotografía junto al ministro de la guerra de Colombia, pide la reelección de Uribe y dice -vestida de militar- que será un soldado contra las FARC. Viaja a Francia y se besa ante las cámaras por uno de los presidentes europeos que lidera el encarcelamiento durante año y medio de todos los colombianos que lleguen a Europa sin papeles. Ni Chávez ni Piedad le interesan ya. Se ensuciaría con el barro de los cerros y las manos callosas de los pobres si los acompañase, ya no los necesita para llamar la atención de la opinión pública internacional.

www.pascualserrano.net


 
 

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