Fragmento tomado de Educación para la ciudadanía (2007), de Carlos Fernández Liria, Pedro Fernández Liria y Luis Alegre Zahonero (2007). Editorial Akal, Madrid
"En la actualidad, la embestida neoliberal que venimos sufriendo desde los años ochenta del siglo pasado se esfuerza vanamente en ocultar un intervencionismo y un proteccionismo estatal de extrema derecha. En realidad, el neoliberalismo de hoy es, al igual que el de ayer, un mortífero instrumento de clase. Quizá en otro tiempo resultó más creíbles, pero, pese a la propaganda y el trabajo ideológico, pocos pueden ya albergar dudas sobre lo que realmente significó el sueño liberal del siglo XX, la utopía de un mercado autorregulador a escala planetaria. El hecho incontrovertible es que las potencias que más predicaron el liberalismo, como Inglaterra, jamás aceptaron aplicarse a sí mismas las reglas del libre comercio. El liberalismo era, desde luego, una «receta» que querían ver funcionando sólo en cabeza ajena. Pero eso sí, la pasión con la que deseaban imponerlo a otros era tal que también estaban dispuestos a renunciar a procedimientos liberales para conseguirlo. Si a alguna sociedad sin fuerza suficiente para resistirse se le ocurría poner reparos al libre mercado, la respuesta no sería el desembarco de miles de liberales cantando alabanzas a la la libertad. Sabemos muy bien lo que les pasó a los que libremente decidieron no dejar que se lo aplicaran.
Nos limitaremos a citar un ejemplo: en 1864, el embajador inglés en Buenos Aires, Edward Thornton, envió un informe a Londres sobre el comportamiento del presidente de Paraguay, Francisco Solano López, explicando cómo «estaba infringiendo todos los usos de las naciones civilizadas». Textualmente, los delitos eran los siguientes: «los derechos de importación sobre casi todos los artículos son del 20 o 25 por 100. Los derechos de exportación son del 10 al 29 por 100» En 1865, Brasil, Argentina y Uruguay, financiados por los bancos ingleses, invadieron Paraguay y lo «civilizaron»: exterminaron a cinco sextas partes de la población. En 1865, Paraguay tenía un millón y medio de habitantes; en 1870, al final de la guerra, 250.000" (188-189)
Ver:
La guerra de la Triple Alianza en los límites de la ortodoxia: mitos y tabúes











