Poemas de Luis Ángel Barreto (Maracaibo, 1979)
Tomados del libro Arqueología de olores (2007) Colección Cada día un libro. Ediciones El Perro y La Rana. Caracas, Venezuela
Pertenencias
Tienes un obús humeante
tienes unas calles
tienes tres ciudades a oscuras
tienes un muerto, un cadáver persa.
Tienes una gota de agua en la cara
Tienes varios peldaños de una escalera.
Tienes todos los ojos cerrados.
Tienes la madrugada con todas sus horas cortas
tienes una infinidad de días.
Tienes un iluso soplador de Murano.
Tienes la lluvia, todas las lluvias.
Tienes un clarín que no suena
tienes prisioneros de plomo
la desesperación estática del ajedrez
la manía de mirar al cielo.
Tienes la verticalidad de un susto
tienes todos los jardines.
Tienes una perla debajo de la lengua.
Tienes la lejanía.
Pero, a pesar de todo eso
eres bastante parecida a las batallas perdidas.
Vacía
Esa noche llegaste
Agujereada
Intervenida.
Tu cuerpo era la habitación de un difunto.
Tu cuerpo estaba callado por dentro
era un réquiem en domingo.
Tu cuerpo envuelto en sábanas
con la boca abierta
la boca de tu cuerpo
la que te da nombre.
Abierto tu cuerpo
magullado
roto por la eyección violentísima
sin saber dónde estaban sus ojos
sin saber dónde sus manos.
Tu cuerpo explotado en el suelo
como las frutas que caen desde muy alto.
Tu cuerpo poco conocido en el trapecio
en el vaivén de los miedos y las palabras
sin saber dónde el arriba, donde el abajo
sin saber dónde estaban sus partes
sin quererlo saber.
La desolación de tu vientre
El vientre de tu cuerpo
zona de desastres
vertedero de escombros.
Vertida, desocupada
tu cuerpo fue la escalera para subir
andamio para sostenerse en lo alto.
Tu cuerpo como repisa para poner trofeos
tu cuerpo nocturno sin ramas.
Y yo sé que por noches como esa
el sueño no te viene a rescatar
como lo hacía antes.
Adivinanza
Qué es por dentro rojo
por fuera, oscuro tornasol, como pluma
áspero hacia arriba, hacia abajo suave amasijo
salado, luego dulce, luego salado de nuevo.
Atravesado desde arriba
tajado con un corte vertical a veces oculto
húmedo de negra humedad
siempre percutido, siempre hurgado con mano impaciente
en ocasiones, usado como máscara de oxígeno
o como edredón tibio de carne
si no hay prisa puede servir para dar olor a las estancias.
Puede ser probado maduro o verdoso
de mañana o de tarde
sumergido en líquidoso escurrido sobre cualquier superficie con manteles o sábanas.
Los hay también de otros colores, de otros relieves.
Tiene agua y no es río.
Tiene oscuridad y no es noche.
¿Qué es?
Mensaje
Desde la oscuridad y el silencio en el que me encuentro
parte este mensaje mordido por el pico de un ave nocturna
que ha volado la noche entera para llevarlo a la claridad
y al rumor matutino de su habitación.
es como un mensaje de nocturnidad que le envío a usted.
A su iluminada estancia, a su iluminado rostro henchido de sol.
Por lo tanto, le voy a hacer llegar
Desde mi tiempo hasta su tiempo
algunas palabras que sirvan como recordatorio
de que, por aquí, hay reclusos interesados
en verla translúcida y fragante
como la mañana esa que ahora la circunda y le arrulla
a usted, especialmente a usted
sentada allí con su escafandra y su café
deshilachando las horas.
Buenos días.
Fuego
¿A dónde van esos hombres viejos
que caminan, sin relojes, por las plazas?
esos que caminan encorvados
como si algún fuego cercano empezara a derretirlos
como si estuvieran hechos de cera de vela
con la mirada fija o con los ojos cerrados
sin expresión alguna
como apurados en llegar
que no mastican ni cantan
ni los detienen las esquinas o voces
sólo marchan
hacia allá.
¿A dónde van con ese precipitado paso tan lento?
¿Será que van retrasados a ese sitio?
¿Quién les espera?
¿Qué fuego es ese que, por más que queme
a él caminan sin sueño ni fatiga?











