Lo que le pasó a Carmelita...
(Fragmento de No Logo, de Naomi Klein. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana, 2007)
“En Cavite no se puede hablar de las horas extraordinarias sin hacer mención de Carmelita Alonzo, que según sus compañeras murió «por trabajar demasiado ». Una y otra vez, los grupos de obreras que se reúnen en el Centro de Asistencia a los Trabajadores, así como con cada una de las mujeres con que hablé, me contaron que Alonzo trabajaba en la fábrica V. T. Fashions cosiendo ropa para The Gap y Liz Clairborne, entre otras muchas marcas. Todas las empleadas querían relatarme esta tragedia para que a mi vez la trasmitiera «a los canadienses que compran estos productos ». La muerte de Carmelita Alonzo ocurrió porque hizo una larga serie de turnos nocturnos durante una temporada de trabajo especialmente pesado. Había que despachar muchos productos y a nadie se le permitió irse a casa, recuerda Josie, que trabajaba en una fábrica de los mismos propietarios que la de Carmelita, y que en aquella época también tuvo que satisfacer cuantiosos pedidos. En febrero, la jefa de equipo tuvo que trabajar por la noche durante casi toda una semana. Alonzo no sólo había trabajado todos esos turnos, sino que además el viaje hasta su casa le llevaba dos horas. Afectada de neumonía –una enfermedad común en fábricas sofocadamente calurosas durante el día, pero muy húmedas por la noche-, pidió unos días de descanso para recuperarse. Se lo negaron. Ingresó en un hospital donde murió el 8 de marzo de 1997, el Día Internacional de la Mujer.”
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Donde van a morir las computadoras
Sarita Cartonera, por jaime Vargas Luna











