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Archivos de: Noviembre 2007, 19

Territorio y Reforma

por joseleon71 @ Lunes, 19. Nov, 2007 - 11:37:29 pm

Ver: ASAMBLEA NACIONAL Y REFORMA

Ver: Sí a la Reforma Constitucional
Venezuela por Ender Cepeda

Con la propuesta de Reforma que se discute en nuestro país, y tras su aprobación en el referéndum, acontecerá un hecho de suma importancia: la visibilización del territorio. No es menor este punto porque bien sabemos que el capitalismo global desterritorializa, en otras palabras separa a los ciudadanos y ciudadanas de la tierra y por ende, de la producción, de la economía. Para el neoliberalismo la tierra es un asidero estorboso, y le exige a sus adeptos desligamiento, ligereza, disponibilidad. El trabajo puede estar en cualquier parte porque el capitalismo es global. De los territorios, le importa al neoliberalismo que las políticas arancelarias sean laxas, que la mano de obra no sólo sea barata sino en condiciones de no exigir nada a cambio, que la materia prima no signifique cargos onerosos de transporte, que el Estado no sea relapso. Otro territorio que a la economía mundo le interesa es el de los paraísos fiscales, sitios donde el capital veranea y huye del estruendo sordo de la bolsa.
El otro territorio que es de su interés es el turístico, territorio donde nada humano y verdadero acontece salvo la simulación de vida y su promesa siempre insatisfecha de felicidad. El mercado en efecto, nos hizo turistas en nuestras propias ciudades y nos hizo mirarnos como a seres exóticos. La televisión y sus modelos fueron el espejo bizarro de nuestros sueños y deseos, el mundo donde no podíamos vivir pero que estaba ahí al alcance de la lotería, del bingo, de la metamorfosis, un sábado sensacional cualquiera.
Los venezolanos, sobre todo a partir de la explotación petrolera, no necesitamos (d)el territorio. El petróleo suplía ampliamente la ficción de país y democracia que existía y que comenzó a derrumbarse el 27 de febrero de 1989. Vivíamos aquí, pero sobre un territorio prestado o portátil, un fantasma de tierra controlado por intereses trasnacionales, por corporaciones que funcionaban como enclaves del imperio. Teníamos ganaderos sin ganado y hacendados con piscinas y helipuertos secretos con actividades secretas. Nuestra economía giraba en torno al petróleo y no en torno a la satisfacción de necesidades, de hecho todos nuestros alimentos entran por los puertos o por las fronteras. La situación no ha cambiado mucho, cierto, pero sería de ingenuos pretender soluciones no estructurales, a las que apunta, por ejemplo, la Reforma cuando afirma expresa, explícitamente, que se prohíbe el latifundio. (Ya la Ley de Tierras del 2001 tiene un golpe de Estado a cuestas, y no son pocos los que esperan –y ansían- desestabilización para los días que vienen.)
La Reforma hace visible pues, el territorio. Una mirada, una atención, que no es del gusto del neoliberalismo, que tanto necesita del free-lance, de veletas zarandeadas por el viento de las oportunidades, no importa de donde sople, ni qué oportunidad sea.
El trabajo y la educación vinculados al territorio genera economía (oiko-nomía) territorializada, local, ahincada en los problemas y necesidades de las comunidades, esto es de las unidades “geo-humanas”. El mercado global detesta la diversidad, y la Reforma apuesta por el reconocimiento de nuestras multietnicidad y pluriculturalidad. Les da realidad y las despoja de retórica cuando visibiliza el territorio y las prácticas culturales que sobre él y sólo sobre él son posibles. Otra cosa como sabemos, es turismo o folclor, souvenir antropológico
Se entiende la respuesta de la reacción, se entiende que vociferen, se entiende su desesperación. Se entiende que se salgan de sus casillas.
Lo nuestro es pensar y construir a pulso el país de nuestros hijos e hijas, no sobre la terra incognita o vacía del neoliberalismo, sino sobre la tierra de nuestros ancestros, la tierra que somos, llena toda de nosotros y nosotras.
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Ver:
Carreteras y capital
Sobre la tierra


 
 

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