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Archivos de: Octubre 2007, 28

?No pises a la gente cuando vayas subiendo?

por joseleon71 @ Domingo, 28. Oct, 2007 - 10:55:14 pm

(Texto del catálogo de la exposición "Crónicas de Calle y Bar" del fotógrafo Alejandro Vásquez, que abrió hoy 28 de octubre en el CAMLB - Lía Bermúdez)

Serán pedazos más tendrán sentido, fragmentos no arrancados por efecto de la foto, ese recorte (como los de las paredes) que se llena con lo que no está, con lo que le ponemos, con nuestro mucho de ansia y anhelo, sino que ya están así, ahí donde están, girando sobre un mismo eje delirante, planetas de un universo paralelo que pulsa al filo de una esquina, de una acera que se abre de pronto después de un zaguán húmedo, abombado por el olor a cebada, curtido, con su luz propia, rancia, robada de la noche a toda hora.
Los pedazos del mundo girando, no con el ritmo aburrido de los recuerdos sino cada uno haciéndose un lugar, un hueco en la pared, en la silla, un comido en los bordes, nacido en las superficies, abscesos de nada murmurante, un hongo seco que ha ido creciendo pero todos sabemos que ya estaba ahí, que vino con nosotros (no exactamente tu y yo sino con todos) y se fue haciendo, buscando acomodo, y cuando por fin, cuando apareció, ya era costumbre, lo vemos ya sin ver, la mancha de un codo, de una mano, lo mismo siempre, o ese pie que busca el tubo, la misma mujer y el mismo hombre que cruzan el tiempo y los espacios sobre pisos de cemento, losetas de colores, amarillas casi siempre, caminando de través, de lado, siguiendo los acordes de una canción que se escurre por las grietas de la puerta como luz de otro mundo.
Ese fetiche nuestro de la composición. Nada puede contra el tiempo y su sabiduría de bicho que se arrastra, que se acumula hasta configurar y darle costra, concepto, al pringuete, al pegoste, esa materia que es exudación de la materia, emplasto, bizma, que no se barre jamás, que resiste a los trapos, que se pega pero es invisible y que sólo el tiempo nos pone frente a los ojos.
Que se escurre pero inmóvil, imperceptible, la paradoja de Zenón echa con instantes de mugre, superficies chacoteadas de nosotros, de nuestras risas y chasquidos, de nuestras voces cortadas y nuestra saliva.
Lo que se acumula hoy es invisible pero no es hoy lo que cuenta, la cuenta es al final y viene con la última, con la del estribo, la que nos lleva de vuelta al mismo sitio, al de siempre. Lo visible vendrá en el futuro pero no lo veremos, vemos lo que el tiempo hizo sin nosotros, tal vez lo que hizo gota a gota nuestra orina, el despecho canturreado en esa silla roja, sobre esa felpa. Pero esto es posible si somos el habitual, el cliente, un pedazo de costumbre.
No es fácil ser el de siempre, tenemos que tener ganas de morir en el sitio, de caernos muertos sobre el único lugar posible. Entonces, sólo entonces la cuenta no cuenta y será la misma. Siempre. Como si no existiera. Invisible.
Así pasa con el dolor en nosotros, lenta punzada del hambre de todo que se infla y abotaga en el centro de los barres del centro, ahí donde se resumen las aguas de muchas madrugadas con sus zapatos que se escuchan y se dejan de escuchar en el fondo. Pero si ocurre al mediodía el calor se enchumba como una madrugada instantánea, un vermú que se hace con nuestros pasos y nuestra sed, y esas ganas de parar y entrar que son ganas de hundirnos, de girar en otra dirección, no recta sino circular, para ir a otra parte, tan otra que cuando salimos, cuando emergemos, desorientados, encandilados, es sin nosotros bajo un sol que ciega y nos borra y nos escuece con sus estrías de lagarto.
Pero nuestros ojos se quedan allá, en esa sombra de agua, y por ahí nos vamos arrecostados, con el nombre resbaloso y el cuerpo mal atado a cuestas.
______________________________________
La frase del título “No pises a la gente cuando vayas subiendo” está tomada de un cartel que aparece en una de las fotografías.


 
 

Comunicación y poder

por joseleon71 @ Domingo, 28. Oct, 2007 - 04:53:15 am

Estrategia y política comunicacional para una democracia participativa
y protagónica. Propuesta de investigación

Parece connatural la democracia a la civilización y la cultura occidental, y en general no se advierte la relación que existe entre esa forma de administrar la cosa pública (y la privada) y el poder de los Estados Unidos. Con el triunfo y la hegemonía de las ideas de la Ilustración en Europa y luego y sobre todo en Norte América, la democracia se convirtió en el sistema político al que debían aspirar (por las buenas y por las malas) el resto de los países, tarea uniformadora que desde muy temprano asumió de suyo EEUU como misión. La conveniencia de extender de manera uniforme una manera de generar relaciones de poder no podía escapar a los intereses económicos de las elites que desde entonces sellaron su alianza con el poder político y militar. La doctrina Monroe será hasta hoy el norte de las relaciones internacionales de Estados Unidos para con el resto de los países del continente americano.
La naturalización de la democracia vino acompaña de una concepción de “comunidad”, que habría de extenderse igualmente con las herramientas materiales e ideológicas que garantizan su elaboración. Si una comunidad es una zona de consensos, es materialmente imposible establecerlos si no existen las condiciones, los instrumentos y los mecanismos adecuados. ¿Cómo establecer consensos en poblaciones formadas por movimientos aluvionales, éxodos y desplazamientos, como lo fueron en su mayoría las grandes ciudades del continente americano que adoptaron los modos de producción capitalistas, centralizados y móviles, de acuerdo a los flujos de materias primas y mano de obra barata? Necesariamente, de los vínculos primarios se pasó a formas impersonales de relación y asociación que serían capitalizadas por los llamados “medios de comunicación”. Para la Escuela de Chicago los medios facilitarían entonces la “cohesión social”. Con estos principios se sentarían las bases para la manipulación de la “opinión pública” y el uso extensivo de la propaganda.
Opinión pública y medios de comunicación se vinculan pues, a la democracia en la época liberal, la misma en la que se desarrolla el espacio público burgués. Queda luego establecida la relación entre democracia y economía liberal, lo que supone un conjunto de relaciones de poder que nos deben llevar a la reflexión sobre la idea de democracia que conocemos y sobre el modelo económico que gobierna y dirige el mundo.
No se nos debe escapar el hecho de que la comunicación que conocemos ha sido generada fundamentalmente por una elite en el poder, la cual requiere de una construcción social y cultural que le permita su expansión y consolidación. Las crisis periódicas del sistema capitalista vienen acompañadas en buena parte por profundos momentos de descreimiento, ya vistos con preocupación por Walter Lippmann en la temprana década de 1920. La crisis actual y el surgimiento de formas y movimientos políticos no alineados a la hegemonía norteamericana, no cabe duda de que tienen un reflejo directo en la crisis mediática. Venezuela es hoy un caso típico de estudio, en los que se evalúan los alcances de la prensa y la televisión globalizada.
No obstante, la teoría en comunicación ha observado el fenómeno exclusivamente desde los medios y las empresas de comunicación, lo que distorsiona el análisis y reduce el enfoque. Cuando la crisis se presenta se buscan soluciones en y desde los medios, porque las elites encargadas de dirigir el poder de los medios (que es poder económico, político y militar, pero también científico y universitario) para convertir a sus intereses los intereses de la opinión pública nacional e internacional, saben que el problema pasa y reside en la confianza (manipulación o disociación) del público.
Sabiendo esto, se precisa un nuevo enfoque de la comunicación, uno que desnaturalice la relación medios-democracia liberal. Partiendo de este principio, se debe redefinir el término comunidad (que ya no será la Gran Comunidad de la Escuela de Chicago ni la “comunidad imaginada” de Benedict Anderson), y por ende, los términos que corresponden a los medios de comunicación, los cuales por ser instrumentos de mediación entre la sociedad y las elites deben ser redefinidos como instrumentos y herramientas que restablezcan vínculos primarios y formas personales de relación y asociación y, por supuesto, nuevas o reconstituidas formas de poder. De una democracia donde conviven niveles de representatividad que convierten el ejercicio político de los usuarios (beneficiarios de las políticas y electores) en algo ajeno, extraño y abstracto; donde la opinión pública está intervenida constantemente por la propaganda; donde han sido reducidas al mínimo las relaciones personales y la idea de comunidad no sobrevive al ascensor o al condominio; se busca pasar a una democracia de participación y protagonismo popular, en donde la comunidad organizada (integrada por sujetos conscientes y no por los “seres imaginarios” de Jean-Jacques Rousseau) toma y ejecuta las políticas que afectan su existencia individual y colectiva, sobre las bases de un plan nacional discutido ampliamente a través de canales de consulta y referendos nacionales, asambleas y plenos, que contribuyan a crear renovadas formas de cohesión, basadas en los intereses de la comunidad, no en los económicos exclusivos y excluyentes de una elite privilegiada.
Todo esto acontece en el contexto venezolano, país en el cual el concepto mismo de poder se encuentra a la fecha en un vasto proceso colectivo de discusión, en lo que se conoce como la “nueva geometría del poder”, la cual conlleva entre otros elementos el reordenamiento de las ciudades, que heredaron como sabemos el fraccionamiento político territorial del siglo XIX, de acuerdo a la estructura económica de un país de capitalismo periférico, suministrador de materia prima a las metrópolis. También, la elevación a unidad básica de la comunidad y la comuna, como formas de organización desde las cuales se iniciará un proceso de agregación que reconfigure de manera vital, concreta, humana, el territorio de la nación.
En este sentido urge diseñar una política comunicacional que promueva, haga seguimiento, fortalezca y acompañe las tareas de construcción de la democracia participativa y protagónica, aquí denominada “Socialismo Del Siglo XXI”. En un principio de manera biblio y hemerográfica, pero con suma atención en la abundancia de periódicos y revistas alternativas impresas o digitales, la presente investigación propondrá lineamientos que puedan contribuir al diseño comunitario y participativo de una política comunicacional para las comunidades desde los Comités de Comunicación de los Consejos Comunales. Para ello se procederá a caracterizar el modelo de comunicación popular sobre la base de los principios de democracia, horizontalidad y organización comunitaria considerando su oportunidad y pertinencia para la construcción del poder del socialismo en la República Bolivariana de Venezuela, así como presentar algunos lineamientos para el diseño de una propuesta de política comunicacional para y desde los Consejos Comunales, sobre la base de los principios de la comunicación popular.
Para tener una panorámica de los medios de comunicación hegemónicos contamos sin duda con ingente bibliografía. La misma da cuenta de sus respectivas crisis, sólo que desde la confianza de su irrecusable existencia en el panorama cultural de Occidente y del mundo en general, toda vez que la tendencia es a la llamad “occidentatización”. Delineado el panorama conocido, observaremos las tesis sobre la comunicación popular de Mario Kaplún en El Comunicador Popular, precisando si parte del diseño o posibilidad de una nueva sociedad o si viene al caso sólo como alternativa, como modelo que acaso contribuya a paliar los peores efectos de los medios de masas y de la industria cultural. Para los contextos de la crisis y en especial para deslizar críticamente las nociones de otro mundo posible con respecto a los medios y a la construcción de realidad, libros y artículos de Jesús Martín Barbero serán acuciosamente revisados.
Por otra parte, las prácticas de comunicación popular reseñadas en los libros de José Ignacio López Vigil nos revelan con el asombro de lo cotidiano que otra forma de usar los medios es posible. Para contextualizar la experiencia venezolana, se hará una revisión de los artículos, noticias y referencias impresas o en Internet sobre la construcción en Venezuela de la comunicación popular en el marco de la redefinición de una democracia participativa y protagónica, como han de serlo necesariamente sus medios.

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