Poemas de
Amelia Morales
Estudiante de Comunicación Social
de la Universidad Bolivariana de Venezuela
Ajé, Dios de Tierra
Me hice inmortal en tu sangre
Me escondí a los ojos
del blanco
para no ser más
el hombre sin alma
Fui Dios de Tierra
danzante del tambor
Dios de frutos
Dios de aire
Dios de sol
Ajé, Ajé
Bendito, Ajé
Morí en el recuerdo
negro
me sepultó la memoria
y el santo
santo, santo negro
Ajé, Ajé
Benito, Ajé
Pachamama
Ah Pachamama
Hoy regreso a ti
Tierra mía
Me separaron de tu lado
Como al niño que destetan
del pecho de la nodriza.
Pero estando lejos,
deseaba regresar a ti
Madre tierra
Lugar de dioses
Venganza tomará el pueblo Inca
por el daño que le han hecho
Hoy tus hijos sufren,
y sobre ti, madre,
sus lágrimas.
Aun cuando la furia del Cotopaxi
caiga sobre el cruel asesino,
no sería suficiente
Tu descendencia hoy
hecha millones y millares
incontable
Tierra eres
Hoy vuelvo a ti en mi forma
Fui hombre de maíz
y tú me diste tu barro
Señora de señores
a ti te dicen primitiva
siendo tú la más culta del mundo
A tu pueblo llaman indio, Mama,
pero si ser indio
es ser tuyo
entonces, indio soy.
Pachamama,
tómame a tu lado
porque hoy muerto
regreso a ti
Palo de bandera
Y salió la cantaora de bomba,
e hizo el tambor,
y yo allí,
lo escuchaba.
Brotaba mi negro,
mi zambo,
era yo la dulce altanera,
la Elena,
la del bongó y la pandereta.
Aquel tambor tocaba,
era yo la negra,
era yo la esclava,
el tambor y yo,
un par,
un par de piernas que bailaban
un par de brazos, que el fleco de la falda agitaban,
Chema mirándome,
y la cintura de un lado a otro,
se escuchaba el toque de bomba.
Las raíces africanas crecían,
mientras se escapaba un cimarrón, cantaba y bailaba,
el mundo mío desapareció.
Éramos las estrellas.











