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Archivos de: Julio 2007

Apuntes sobre Arturo Úslar Pietri (I)

por joseleon71 @ Lunes, 30. Jul, 2007 - 10:01:13 pm

Gran parte del esfuerzo intelectual de Arturo Úslar Pietri giró en torno a la comprensión de lo que llamó la "ontología del criollo". Definirlo suponía su propia definición. En un momento habla de la actitud pedagógica y política del criollo ante la realidad adversa, y de la necesidad que manifestaba de conducir, e incluso salvar a la población. "Su angustia es la de sentirse pueblo y no individuo".
En el sistema de ideas de Úslar, el "criollo" nace con el desembarco de Colón y su tripulación, los hombres que pisan la Tierra de Gracia ya no serán los mismos. El Nuevo Mundo comienza a trabajarles las conciencias. Pero Úslar advierte que el Nuevo Mundo lo es porque en las tierras descubiertas existe la posibilidad de comenzar de nuevo, de construir un nuevo mundo para Europa y en especial para España. Afirma sin contradicción que lo nuevo que trajeron los españoles ya era viejo en España y lo seguiría siendo en América, toda vez que la novedad que ansiaban necesitaban buscarla de nuevo en Europa. Lo nuevo en América fue otra cosa, entre ellas, el criollo mismo. Además, hubo Nuevo Mundo "para toda la comunidad de la cultura occidental desde el descubrimiento".
América aparece en el horizonte europeo como el posible reino de Utopía, aunque España continuara atareada en los menesteres de conquista y dominación. El poblamiento, por su parte, ocurría de acuerdo a sabias disposiciones urbanísticas dictadas allende los mares, mientras que en el terreno se ensayan organizaciones sociales y económicas distintas a la Europa contemporánea pero respondiendo a lo que debió haber sido una Europa cristiana, organizada para el trabajo en comunidad, como las reducciones jesuíticas de Paraguay. Lo nuevo -afirma Úslar-Pietri- es el contacto y en especial, la propia persona que nace de este contacto. No es nuevo, pues, por estar lleno de cosas desconocidas, sino porque surge la posibilidad de irrigar de vida nueva "el ámbito vetusto de la cultura occidental". Úslar sostiene que no sólo hubo armas y muerte durante la Conquista; afirma que con la violencia llegó también la cruz, y sobre todo ese tipo de cruz que portaba el Padre Las Casas. Afirma que la leyenda negra de la Conquista se la debe el mundo al abate Raynal, de quien despotrica, alegando que su historia estaba plagada de inexactitudes y mentiras. Con todo, hasta el mismo Francisco de Miranda la tenía en su biblioteca.
La nueva vida tendrá la impronta del criollo, aunque no se trate, desde el mismo comienzo, de la tierra edénica que imaginó Tomás Moro. Oviedo y Baños, no obstante referir las bondades de la naturaleza, comienza a quejarse de lo que luego se quejarán todos los que, con Úslar, conformarán una suerte de genealogía del desaliento: Juan Vicente González, Fermín Toro, Cecilio Acosta; todos se quejarán de "la falta de aplicación". Muchas riquezas, poco trabajo, y ningún esfuerzo.
Sugiere Úslar que esta pobreza sustancial, que se apoderó del criollo y lo llevó a vivir de casi nada, y cuando pudo y puede en la más grosera abundancia, fue el caldo de cultivo para la Venezuela del petróleo, país del cual, como Casandra, dilucidó un panorama que más bien parecía un programa terrible que se cumplía puntual, fatalmente. Por esos años pronunció su célebre frase: "Hay que sembrar el petróleo".


 
 

Yo soy yo y Mi diario

por joseleon71 @ Sábado, 28. Jul, 2007 - 01:38:29 am

Un estudiante nos trajo un texto que obtuvo en una charla dictada a los miembros de un Consejo Comunal. Se trata de una de esas lecturas que invitan a reflexionar, o al menos ese es el propósito. Más bien creo que se leen para reforzar en otro escenario y con otras estrategias las nociones que el sistema necesita mantener encendidas. Nos lo leyó y nos asaltó de inmediato la suspicacia. Desde el título “Yo soy yo”, advertimos una evidente posición negadora de la pluralidad, de la diversidad, del simple y llano otro. Nos llamó la atención el hecho de que fuera leído en el marco de una actividad de formación de un Consejo Comunal toda vez que en dichas organizaciones deben prevalecer los valores comunitarios, la solidaridad, la cooperación. Un texto como ese, que exacerba el individualismo, no puede sino llevar la confusión y negar la propia naturaleza del Consejo.
Le pedí al estudiante que me pasara el papel para transcribirlo y ponerlo en los correos con una nota más o menos como esta que escribo. Discutimos que no se trataba de una tontería, que la violencia implícita en esa propaganda contracomunitaria exigía de nuestra parte atención y alerta. Recordábamos que la tesis liberal requiere de la constitución precisamente del individuo, como figura recortada del capitalismo en tanto que propietario, trabajador, consumidor. Veíamos en el texto un alegato del individuo que reclama aislamiento, que se asume satisfecho, absurdamente pleno en una soledad prácticamente inhumana. Concluimos que esa “filosofía” niega el sentido de comunidad y que no tiene otro propósito que el de dejar sin efecto precisamente la labor de construcción de comunidad que persigue el Consejo Comunal. Dejar sin razón el nosotros comunitario, relacional, para imponer como un “mantra” new age el yo desligado.
Transcribí el texto pero se me ocurrió buscarlo en Internet y de inmediato apareció. http://www.atinachile.cl/content/view/44600/La_Autoestima_segun_Virginia_Satir.html#first
En el contexto de la página, buena parte de la virulencia debo reconocer que desapareció. No soy amigo de criticar lo que se publica en Internet, creo que una de las virtudes que tiene este medio es precisamente el de permitir el acceso a contenidos diversos, amén de permitir su publicación sin más limitaciones que las que impone el sentido común, la sensibilidad, las perversiones, la belleza, el deseo de compartir con otros, etc. De modo que nada puedo decir de ese texto. En su lugar en el ciberespacio tiene sus lectores, está allí y hay muchos que desean leerlo, que no saben que existe, que se lo encuentran, que lo necesitan.
Como lo encontraron los instructores de la charla que no citaron su fuente, por cierto, y que lo sometieron al azar del anonimato que, por cierto, desdice de su título. O bien, afirma lo que niega o más bien lo que esconde, porque ese Yo del que habla el texto no existe, es un Yo irreal que pretende ocupar con su nada la vida hecha nada de individuos sin otra agitación que el sinsentido de sus vidas. Hablo del texto, no de que exista en Internet, donde con toda seguridad no me mortifica. Pero fuera de su contexto y leído en una reunión de un Consejo Comunal me llama necesariamente la atención y me advierte sobre su violencia implícita, la misma que advierto entre otras cosas, en un diario –Mi Diario- que es una suerte de medio de comunicación bizarro, que aparece justamente en un contexto de movilización social de la comunicación popular, en el marco de un hervidero de medios alternativos. Con sus respectivas violencias, queda al descubierto la intención de distorsionar, incluso destruir, la idea misma de comunidad y de “medio de comunicación”. Su acción es, me parece, suicida; pero advierto en ambas estrategias -en el texto sobre el Yo y en este diario- que la reacción está lanzando a la sociedad elementos en alto grado corrosivos, sumamente peligrosos, pero con una apariencia agazapada de inocencia que los torna más peligrosos aún. Mientras la conciencia política llega para criticar y contrarrestar con reflexión, entrelíneas y lucidez esos caballos de Troya, su acción destructiva ya ha hecho lo suyo; es cuestión de tiempo, la reacción –qué duda cabe- tiene los medios y los recursos para minar la conciencia de los desinformados, de los que carecen de recursos y no tuvieron ciertas oportunidades, de los cautivos de los medios. Sin contar los que participan del plan de distorsión de “buena fe”, es decir, esos que actúan bajo el dominio invisible de sus amos y creen actuar con independencia y autonomía, más o menos como el yo del texto que cree ser alguien único, con características distintivas.
El proceso revolucionario, por su parte, ha acelerado la formación, edita millones de libros, apoya miles de medios comunitarios, impresos, radiales, estimula la producción audiovisual libre e independiente. El Gobierno, pues, hace lo suyo.
Lo mismo la reacción. Es aquí donde se inscriben el texto que desencadenó este comentario y el ejemplo de Mi Diario, formas sutiles de violencia, melosas pero dirigidas a conmover sensibilidades precarias, susceptibles, sometidas a una intemperie de información y realidad devastadora, más violenta sin duda que las defenestraciones que ensayan a diario contra la revolución bolivariana, contra el deseo de un pueblo de ser libre y dueño de su destino, a través de los medios de comunicación, a través de la vasta red de sus aparatos culturales de dominación.

(P.S.) Por cierto, apunto un detalle: el tal Mi Diario es acusado de ser "chavista" porque salió y es respaldado por el diario Panorama que tiene una línea pro-gobierno, la que de paso siempre ha tenido con cada uno de los gobiernos que han desfilado por el poder en nuestro país. Panorama es gobiernero y desde mi perspectiva adolece de lo que adolecen todos (pro o contragobierno): no es un medio de comunicación, es una empresa y su interés no es la información sino la desinformación, que se traduce en dividendos (dinero o votos). La verdad, la transparencia, la democracia, no es buen negocio ni rentable para el capitalismo.
Aparte de esta estrategia comercial y empresarial, y, por algunas evidencias, trasnacional que significa el apoyo de Panorama, no es evidente un lazo entre el gobierno o sectores que lo apoyan y este bodrio de la desinformación y la propaganda del imperio. La misma conexión que los desinformados establecen es un punto a favor y debe sumarse al haber de la derecha.
______________________________________
Ver:
1. Pornografía infantil en Mi Diario
http://escritoseneltiempo.blogspot.com/2007/05/pornografa-infantil-en-mi-diario.html
2. Mi plagio es pa’ verlo
http://dawarg.blogab.com/archives/97-Mi-plagio-es-pa-verlo.html
3. En relación con lo anterior, la versión panameña en digital porque la maracucha no existe:
http://midiario.com/midiario/

Capitalismo silencioso

por joseleon71 @ Jueves, 26. Jul, 2007 - 12:20:33 am

“Estructuralmente reductora, la película publicitaria depende de una industria de la conciencia que suele manejar deliberadamente estereotipos para ofrecer una visión condensada, esquemática, simple, de la vida. Circunscribe conjuntos inmutables en el seno de la diversidad social; funciona como instrumento de sumisión; es normativa, impone modelos de conducta, dicta actitudes colectivas. Ignora los enfrentamientos políticos, niega la existencia de conflictos, euforiza la coyuntura, trivializa los problemas e inspira sin desmayo una transculturación”
I. R.

Con un lenguaje seductor, con ese tipo de lucidez que bordea la revelación a la que nos acostumbran y hasta esperamos de los escritores y críticos franceses, Ignacio Ramonet (Redondela, España, 1943) en su libro Propagandas silenciosas. Masas, televisión y cine (2006) editado por el Fondo Cultural del Alba, en La Habana, desarrolla una serie de planteamientos sobre el poder de los medios, sobre su accionar ideológico el cual, como una “prótesis simbólica”, acompaña, modela, asedia, la sensibilidad colectiva.
El despliegue retórico de la dominación, la sintaxis de la estética visual exclusivamente norteamericana, logra que el público incluso rechace otros discursos, otras búsquedas formales, de tal modo que un “lenguaje original y especial (…) sólo le llega solapado, incomprensible y ajeno” (17). Menciona Ramonet lo que llama “hipos narrativos”, esa lógica de las interrupciones (rápidos cambios de plano, comentarios elípticos, ausencia de relatos continuos y cortes repentinos, parte de la estrategia en la construcción de una “regla dramatúrgica indispensable, universal, casi obligatoria” que permite a la publicidad la hazaña “de modificar, incluso in absentia, la estructura de los relatos televisados” (97)) a que obligan los segmentos comerciales y que trabajan la “americanización de nuestras mentes” (19), situación que le permite decir con Herbert Schiller que “una nación cuyos medios masivos de difusión están dominados por el extranjero no es una nación” (20).
Imperialismo cultural, a través no sólo de unos “modelos de relato” sino más gravemente, de “toda una concepción política de la vida cotidiana” (100), propaganda silenciosa que debe ver limitada su difusión –afirma Ramonet- porque trabaja “la norteamericanización de las mentes, del espíritu” (101).
En beneficio de las manipulaciones ideológicas tenemos la pobreza de la información. Espectacularidad y búsqueda de sensacionalismo, mentira y trucaje, es parte de la deflación en los procesos de construcción y acceso a la información gratuita (o casi) provocados por la expansión de Internet. De cualquier manera los medios no están interesados en transmitir información sino como decía Goebbels, citado por Ramonet, “obtener un determinado efecto”. Además, el mercado de producción de información está controlado por los Estados Unidos, quien pone el vocabulario, los conceptos y el sentido. Obliga este mercado, dice Ramonet, “a enunciar los problemas que crea con las palabras que propone” (29), además, produce leyes y explicaciones sociales y económicas que favorecen a las tesis neoliberales y a la globalización.
La inconsciencia de las mayorías del mundo sobre esta situación alimenta una paradoja, la “opresión afable”, el “delicioso despotismo” que garantiza que el sometimiento y la dominación de nuestras mentes ya no requieran la seducción, las órdenes o las amenazas, sino la activación del propio deseo, de la sed de placer, saciable preferiblemente en el mall, esa “catedral que se erige a la gloria de todos los consumos contemporáneos” (32).
Una de las armas más sofisticadas, afirma el director de Le Monde Diplomatique, es la película publicitaria, que vemos en el cine pero que se difunde ampliamente por televisión.
Importa resaltar una estadística: la ineficacia de un 95% en los spots publicitarios. Lo que nos prepara para el desarrollo de su tesis: la publicidad es silenciosa, velada, melosa, invisible, no necesariamente subliminal, sino oculta bajo el velo del símbolo, del mito.
Existe, claro está, la publicidad que interrumpe la narración de un programa con elementos desconectados y esencialmente arítmicos, esos spots que se imponen porque son “agradables de mirar, fáciles de escuchar y rápidos de comprender” (59), que muestran un mundo y a los personajes que los pueblan en vacaciones perpetuas, sonrientes, despojados de realidad. Pero está la otra, la publicidad encubierta, la que nos provee de un mundo cotidiano pronorteamericano, que nos da pautas y formas de vida cotidiana: “La película publicitaria es un género discreto; no la anuncian en los cines, no la mencionan los programas televisivos (…) Este es el precio que ha de pagar su legitimidad en pantalla pues se trata efectivamente de una propaganda silenciosa” (49).
Participan las “películas-catástrofe” como La tormenta perfecta, de Wolfgang Petersen (2000) o Armageddon, de Michael Bay (1998), que abonan las crisis económicas, sociales, políticas, con sentimientos colectivos de autodestrucción. Catarsis: distracción sin riesgos mientras el status quo continúa intacto. “Si se descompone la máquina civilizadora occidental (norteamericana) –dice Ramonet- es por la existencia según nos dicen esas películas, de una causa precisa; de modo que hay que presentar a un responsable. Las películas-catástrofe se encargan de esta tarea simbólicamente: todo accidente se convierte entonces en un atentado y la verdad es que el mismo azar no es más que subversión” (85). También funcionan las series policíacas, como Colombo o Kojak. En ambos ejemplos sobresale “esa mezcla extraña” de individualismo y civilismo propio de lo que se conoce como “valores norteamericanos”, amén de la tarea restauradora, mítica, reconstructora de la sociedad en crisis, que llevan a cabo la policía, el ejército o la iglesia. No podemos dejar de mencionar la amnesia programada por la proliferación de comedias y musicales que tenían la guerra de fondo, creados para desinformar y crear sentimientos sin referencia histórica, absurdos.
Destaca Ramonet la desinformación campante en torno a los conflictos bélicos, procedimiento dirigido a encubrir los intereses norteamericanos oficializando la información producida por los organismos publicitarios del propio ejército, encargados de “orientar, aconsejar y desinformar” como lo afirmó Peter Davis, antiguo oficial de los Servicios de Información en la guerra de Vietnam, procedimiento que poco se aleja de lo que actualmente ocurre en Irak.
Como sucedió con Vietnam, los y las Cindy Sherman acaso constaten que tampoco la invasión y destrucción de Irak tendrá “su Tribunal Penal Internacional… los verdaderos responsables políticos y militares de las masacres, del napalm derramado (hoy uranio empobrecido), de los bombardeos aéreos contra los civiles y de las ejecuciones masivas de prisioneros y de los desastres ecológicos provocados por el uso masivo de defoliantes jamás [pasarán] ante una corte marcial y jamás serían condenados «por crímenes de lesa Humanidad»” (117).
La guerra de Vietnam duró 15 años, lo peor de la de Irak se alcanzó en tiempo récord: 4 años. Ya no es posible mirar con asombro o desapego el despliegue tecnológico militar que ofuscó a Occidente en la primera guerra del Golfo. Tampoco es posible que “la multiplicación de las distancias tecnológicas entre un soldado y su víctima” suprima impunemente la dimensión política de un crimen de guerra. Tampoco es posible pensar en “ganar la guerra”, con obstinación y obcecamiento patriotero, ni es posible acusar del horror –por más que los Negroponte estén intentando activar hasta ahora infructuosamente los resortes del enfrentamiento sectario- a los propios iraquíes.
No obstante, en varios momentos, Ramonet flaquea. En cierta manera hay un pesimismo casi claudicante, como si ciertamente aceptara la “inexorabilidad” de la globalización como afirmara Clinton, frase que Ramonet cita. En varias oportunidades no concibe otra economía posible que la capitalista, y como Yunus con sus microcréditos, la Tasa Tobin asoma entre las grietas del neoliberalismo y su excedencia se procura en favor de los países pobres. Flaquea también cuando concibe una posibilidad de salida proveniente de los propios Estados Unidos, pues “afortunadamente no es una dictadura, afortunadamente Estados Unidos es una gran democracia” (195), lo que contrasta terriblemente con las leyes y las políticas que han creado no sólo ese “paraíso penal” que es Guantánamo (que Ramonet justamente critica) o las cárceles secretas que alertan a la opinión internacional sobre la expansión de un sistema carcelario global tenebroso donde campean la tortura, la muerte, la desaparición como políticas de Estado de un estado omnipotente y omnipresente, suerte de dios infernal de la religión de las corporaciones cuya furia fue desatada a raíz de la muerte “simbólica” de uno de sus hijos en aquel 11S. Confía demasiado Ramonet en la ley, desconociendo o salvando el no pequeño asunto de que las leyes existen para el poder y no precisamente para proteger a los ciudadanos… de los intereses y el hambre del capital; y, aunque afirma que los movimientos antiglobalizadores son pacifistas, no tiene una concepción pacifista de la política exterior, la cual ve sólo refrendada por un ejército poderoso. Tal vez sea verdad; pero eso indica que no ve muchas posibilidades de salir del círculo hobbesiano de la violencia.
Por otro lado, en 2002 el panorama que muestra de América Latina es desolador, pero repite lo que no merece mayor comentario: “que el único país de América del Sur que, más o menos, está saliendo de la situación con crisis, es Chile” (200). Para finalizar, en un par de oportunidades Ramonet afirma que todo empeoró precisamente con el neoliberalismo o bien desde hace 15 años (¡?), que incluso cuando los Estados Unidos restituyeron, por ejemplo, a Aristide en el gobierno de Haití en 1994 era porque estaban restituyendo la democracia siguiendo el postulado de Clinton de llevar la democracia (pro-intereses norteamericanos, ¿verdad Ramonet?, como la instaurada en Pakistán) a todos los rincones del mundo, como en efecto lo están intentado sin mucho éxito en Afganistán y en el propio Irak. Por descontado habría que recordar que remendaron el descosido mandando a Aristide otra vez lejos del poder, a Sudáfrica, en 2004, en un escandaloso movimiento geopolítico al cual la comunidad internacional le confirió su acostumbrado pero asqueroso silencio cómplice.
El golpe de Estado en Venezuela del 11A resulta según la visión de la política exterior que Ramonet tiene de los Estados Unidos, incomprensible porque se supone que poner o quitar presidentes había dejado de ser parte de su geopolítica.
Lo anterior, aunado a la idea de que todos tenemos derecho a los progresos tecnológicos del capitalismo y al “enriquecimiento que el capitalismo puede producir” (186), y a que el Foro Mundial Social debe contribuir a crear “correctivos” (188) contra la globalización, nos va conduciendo al asombro con que recibimos la increíble pregunta “¿Tendríamos un capitalismo no neoliberal?” (187), formulada por el periodista que lo entrevista en el apéndice del libro, y para la cual preparó y dispuso Ramonet, el escenario para su ocurrencia con comentarios como: “este capitalismo nuevo (el facilitado por las transacciones en Internet) está creando una sociedad nueva, unas aceleraciones nuevas, unos enriquecimientos nuevos y, por otra parte, unas injusticias nuevas” (187). Momentos que constatan la sigilosa presencia del pensamiento capitalista.

Misión Ciencia: opinión de Jacqueline Clarac

por joseleon71 @ Martes, 24. Jul, 2007 - 06:18:34 pm

Pongo este artículo para mostrar una tendencia del pensamiento en nuestro país, marcado por la necesidad de entender de una buena vez que el conocimiento liberador se construye en contextos específicos y con sujetos sociales plenos de memoria, agua, cielo y tierra. Que, en fin, la vida nos espera más allá de los muros, y su ceguera. Lo pueden leer originalmente en http://www.aporrea.org/imprime/a29587.html

Estimado Rigoberto (Lanz)

Estimados colegas y amigos que colaboran con la discusión acerca de la Misión Ciencia y Tecnología:

He leído con mucha atención todo lo escrito por ustedes, ya que Rigoberto me hace el favor de enviármelo todo (gracias, Rigoberto!), he asistido igualmente a varios eventos organizados por Fundacite-Mérida, pero no había participado todavía por internet (solamente oralmente, en ciertos eventos o reuniones).

Tengo, frente a toda esta discusión que sale sobre todo de Caracas (UCV y USB especialmente), la reacción de una antropóloga de provincia, de modo que les pido perdón por lo que voy a decir:

Creo que, en relación con todos estos temas, pero muy especialmente en lo que concierne el debate ciencia-tecnología, la perspectiva es muy distinta cuando se observa desde Caracas y cuando se observa desde la provincia (en mi caso: la Cordillera de Mérida, pero también los estados vecinos: Barinas, Lara, Falcón, Zulia, donde estamos trabajando en el campo, en zona rural como urbana).

En tanto que antropóloga "provincial", entonces, me parece interesante lo que todos ustedes escriben, pero me parece también que están a veces algo lejos de la realidad del país, y que desde Caracas se concibe a Venezuela como si fuera solamente Caracas. Procuraré explicarles brevemente por qué:

Como antropóloga no puedo olvidar nuestro muy largo proceso de hominización, con todo lo que significó para la humanidad de obstáculos, sacrificios, búsquedas empíricas y luego no tanto empíricas… Por ejemplo, cuando esos humanos de antes inventaron cómo fabricar el fuego y conservarlo, cuando inventaron instrumentos de piedra cortantes, cuando inventaron el arco y la flecha y tuvieron que calcular cuántas plumas había que pegar a la flecha para que pudiera contrarrestar la fuerza del viento, según el viento del día y del momento; o cuando inventaron la rueda… esto ya era ciencia, ciencia y tecnología, pero no necesitaron teorías previas para sustentar sus inventos. Los inventaron, los aplicaron, y ya esto fue una actividad social, una actividad cultural, además de científico-tecnológica.

Por supuesto, pertenecemos también nosotros en América Latina a la cultura occidental, que necesita construir teoría y apoyar su búsqueda científica en ella… Recuerdo sin embargo a Maurice Godelier, quien fue co-tutor de mi tesis de doctorado y con quien conversaba mucho. Como le había llevado todas mis fichas y notas de trabajo de campo realizado en Venezuela antes de empezar el doctorado, se contentó mucho y conversando con él, como yo no lo veía llegar a hablar de "marco teórico-metodológico", tímidamente le pregunté al respecto (por el énfasis que se acostumbraba poner en la necesidad de dicho marco en la UCV en mis tiempos –no sé si ahora todavía…) y él se rió. Me dijo: "No sé qué tienen en América Latina de creer que la teoría precede la investigación… La teoría se construye después de la investigación, si se logra construirla…"

Ahora bien: Estamos en pleno proceso revolucionario, un proceso hiperdinámico, donde el Presidente nos hace –con razón- muchas exigencias; un proceso en el cual tenemos que participar todos, y no solamente los "científicos" y los "tecnólogos", es decir, los académicos universitarios. Veo a través de los eventos a los cuales asisto que muchos creen que para hacer participar al pueblo hay que "llevarle" los conocimientos científicos, hay que "llevarle" la tecnología, hay que enseñarle a fabricar software, etc, etc… lo único que preocupa a todo el mundo es : ¿Cómo hacer esto? ¿Cómo hacer llegar la ciencia y la tecnología al pueblo? Para que participe, y que éstas no sean sólo la pertenencia de nosotros, los universitarios…Pero nadie (o casi nadie) parece preguntarse si no tendría el pueblo conocimientos que nosotros también podríamos aprovechar.

Está muy bien que se aprenda a hacer software en todos los niveles, gracias a Dios tenemos un pueblo muy inteligente que se adapta muy rápidamente y comprende rápido lo que se espera de él., pero ¿ por qué pensar (como veo que la mayoría piensa, y lo observo en muchos programas, en muchos proyectos, en muchos eventos, en muchos discursos, incluso en el discurso de la ministra de Ciencia y Tecnología saliente, el otro día, en Mérida) ¿ por qué pensar siempre que debemos llevar el conocimiento de arriba hacia abajo? Por qué no de abajo hacia arriba???

La semana pasada asistí a unas Jornadas de Fundacite en Mérida: Muy interesante todo, pero los proyectos más interesantes dentro de la perspectiva que parece tener nuestro Presidente no se presentaron (por ejemplo: el programa de rescate de semillas de papas y otros tubérculos del páramo desconocidos en el mercado). Oí unas magníficas exposiciones acerca de inundaciones, de prevención de muerte en esos casos, de cómo prevenir la actividad sísmica, etc…lo que nos recordó muchas cosas, especialmente todo lo que se vivió en Mérida en 2005 (y que podríamos vivir nuevamente en cualquier momento pues, aunque se habla mucho de la necesidad de tomar medidas anticipadamente, no veo que se haga nada realmente, y observo que los campesinos –que tienen sus conocimientos heredados de muchas generaciones en la Cordillera, desde el tiempo de las antiguas sociedades indígenas, sus antepasados- los veo preocupados, porque conocen muy bien este ambiente, mucho mejor que los ingenieros universitarios, y, sobre todo, como dije en Caracas en una especie de congreso a finales de 2005, son mejores meteorólogos que los meteorólogos "científicos", pues saben con anticipación lo que va a pasar cada año en la Cordillera, qué zonas van a presentar peligro y por qué, etc… y nadie jamás los consulta (este conocimiento se queda entre ellos mismos). Nos consta a varios investigadores que ellos anunciaron con anticipación lo que iba a pasar en la Cuenca del Mocotíes, Sta Cruz de Mora, y estoy segura que los que se salvaron en dicha zona (los que se fueron hacia arriba en la montaña, y a tiempo) fue porque ellos también sabían. Pero otros no sabían, sobre todo entre los jóvenes, porque se están occidentalizando, están aprendiendo a respetar la ciencia y la tecnología de la universidad, y se olvidan de sus propios conocimientos y de sus propios inventos, incluso aprenden a despreciarlos.

Quién hace caso a ese conocimiento del campesino del páramo llamado "la siembra del agua"? Quién recuerda que nuestros antiguos indígenas inventaron (sin necesidad de teoría) la mejor tecnología agraria y de riego para las zonas de montañas? La que fue abandonada luego por españoles ignorantes que se trajeron los grandes inventos de ellos como, por ejemplo, el arado con bueyes, y así fueron erosionando poco a poco las montañas; así como fueron erosionadas éstas en la Cuenca del Mocotíes, por la introducción a fines del siglo XX del café de Brasil (que se reproduce mucho más rápidamente y en mayores cantidades que el café tradicional de Mérida) y –sobre todo- que no necesita ese café brasileño la sombra de los grandes árboles, así que se cortaron muchísimos árboles en la cuenca del Mocotíes…para aumentar ("científicamente") la producción, al poder sembrar más matas de café en lugar de árboles, olvidándose los peritos de las vertientes, tan frágiles.

En fin, por qué no nos ponemos a aprender del campesino? Del campesino merideño aprendamos a construir terrazas agrícolas con sus muros de contención de piedra o de arcilla, según la zona, aprendamos de él cómo se "siembra el agua", cómo se construyen acueductos, canales de riego –sobre la tierra o por debajo-, como se puede hacer venir el agua de lejos… Aprendamos del campesino descendiente del indígena del llano o del sur del Lago de Maracaibo, cómo se puede evitar la muerte y destrucción provocadas por las grandes inundaciones periódicas de los ríos, construyendo montículos elevados, calzadas elevadas para circular…

El conocimiento puede ir en ambos sentidos: de arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba (adquiriendo nosotros los "científicos" y "tecnólogos" un mínimo de modestia y una capacidad para observar un poco más alrededor de nosotros lo que El Otro (aquí: el campesino, el obrero, el indígena) sabe, y lo que sabe hacer…e incorporando sus conocimientos al conocimiento occidental que tenemos en nuestras universidades. Y luego, tal vez, seamos capaces de teorizar sobre todo esto, y de ofrecer nuevas teorías científicas al mundo…

Educación y libertad

por joseleon71 @ Domingo, 22. Jul, 2007 - 04:05:53 pm

"Los colonizados y sus opresores saben que la relación de dominación no sólo descansa en la supremacía de la fuerza. Pasado el tiempo de la conquista, viene la hora del control de las mentes, del pensamiento; y este se domina mucho mejor si el dominado se mantiene inconsciente de ello. De ahí la importancia de la presuasión clandestina y de la propaganda secreta, ya que a largo plazo para cualquier imperio que desee perdurar el gran desafío reside en domesticar las almas, hacerlas dóciles y luego esclavizarlas". Ignacio Ramonet. Propagandas silenciosas. Fondo Cultural del Alba, 2006

Hace tiempo escuché una frase: la educación es demasiado importante para dejársela a otros. La recuerdo y comienzo a pensar en otras combinaciones: la salud es demasiado importante…; la vivienda…; la alimentación… Luego pienso en el Estado y en el poder popular.

Con un grupo de estudiantes en uno de los tantos barrios periféricos de la ciudad de Maracaibo hemos discutido sobre ello, y hemos concluido que, ciertamente, la vida de todos en la comunidad es demasiado importante para dejársela a otros. La vida tiene la cualidad de no ser una cosa abstracta sino bien concreta, de modo que no pueden ser abstractas la educación, la salud, la vivienda, la alimentación, ni pueden dejarse en las manos de "nadie" sino en las manos del pueblo y, específicamente, en las manos de la comunidad.

Ese nadie durante siglos ha sido el Estado, depositario y administrador de los intereses de la clase dominante, de las élites. Un nadie que luego fue conocido como la “mano invisible”.

Ese nadie ha instrumentado dos mecanismos para ejercer el poder: las leyes y la violencia, amén de que ha hecho cumplir las leyes con violencia y hasta su propia existencia, la de las leyes, ya es -per se- violenta. Bastaría el sentido común, pero el Estado necesita forjar las leyes para sostener su poderosa nada, los privilegios de su clase, el sentido de sus élites. Considerar que el imperio de la ley es justo es de una inocencia supina, encantadora de no ser una demostración de cómo la clase dominante, hegemónica, ha logrado implantar su imperio silencioso.

En conclusión el poder ha diseñado el estado, las leyes y ostenta el llamado monopolio de la violencia. Este sistema de dominación viene acompañado de una superestructura ideológica que ocupa todos los resquicios, "el hombre -dice I. Ramonet- está cercado por todas partes", todo el tiempo y el espacio, visible e invisible, toda la realidad. O prácticamente toda. Existen grietas ciertamente, fisuras, y por ahí se cuela lo distinto, lo divergente, claro está que expuesto a toda la violencia –sutil, indirecta o aplastante- del Estado.

Hace poco escuché de una estudiante universitaria (no de la UBV sino de otra de las universidades del país) que ella no había recibido “clases de ideología” en su vida, a lo que un compañero replicó: “crees tú”. Y los dos tienen razón: la escuela controlada por las élites no necesita “enseñar” porque todo lo que hace y genera está circunscrito a un determinado marco ideológico, nada le es extraño y todo le pertenece. La joven no puede sino ver lo que le pone el sistema ante sus ojos. En otras palabras, la joven adolece de una educación que no le permite “ver” o “descubrir” sino que llena de seguridades su ceguera. La suya no es una educación que le abre los ojos, sino que se los cierra.

Ver o descubrir lo otro exige amistad con la sorpresa, con la incertidumbre; amar lo inesperado, lo imprevisible. Planificar consciente del descampado, de la intemperie. Sabiendo lo que nuestros abuelos saben: que sólo hay una cosa segura, y es la muerte.

El joven que le replicó lo hizo a su vez desde las fisuras del sistema; logró ver otra cosa aparte de la pantalla que todo lo cubre, fisgoneó por las afueras y atisbó la trampa. Seguirá sentado en los pupitres del poder, pero su mirada conoció otros horizontes. Cultivarla ya es parte de sus asuntos. Desactivar los mecanismos de generación de la trampa será parte de sus esfuerzos.

La Universidad no le suministrará –está de más decirlo- los mecanismos para ello, la universidad los alimenta no los elimina -pues se autoeliminaría. La UBV por cierto tiene la tarea histórica –según lo veo- de ser una universidad para el poder popular, que critica y destruye lo que la pudiera semejar a las universidades conocidas, construidas como sabemos por el poder de las élites para afianzarse y seguir en el poder.

Uno de los elementos clásicos para ejercer la dominación ideológica ha sido, pues, la escuela. En este espacio se educa la elite y también el resto de la población, solo que las dos escuelas son bien distintas. En una se educa para ejercer el poder, en la otra para recibir y obedecer las órdenes que dicta el poder. Pero hay una tarea más sutil en esta última escuela: se enseña a no ver. ¿Qué no se ve, entre otras cosas? Que existe una escuela distinta para las élites, y lo que es peor, que la escuela para el resto de la población es una donde se aprende a respetar el estado y las leyes que las élites han diseñado para mantener intacto su régimen de dominación. También, que todo aquello que pretenda develar este estado de cosas no puede llamarse educación, saber ni conocimiento.

Una escuela para la liberación necesita desmontar la tramoya de las élites, descubrir la injusticia implícita en las leyes y el estado, y educarse a sí misma, esto es, no dejar su educación en las manos de sus opresores históricos.

Descubrimos que necesitamos aprender lo necesario para comer, para vestirnos, para curarnos, para vivir. Sólo que para aprender lo que necesitamos aprender se requiere de una escuela distinta, una escuela que no existe, una escuela que no es precisamente un edificio sino la comunidad toda, una escuela donde todos enseñan sin distingos académicos ni privilegios, una escuela donde todos son y todo es(la) escuela.

Pero para que esta escuela cuente con todos, no pueden irse sus mujeres y hombres “al trabajo” fuera de la comunidad, a ver cómo conseguir el dinero para comprar lo que necesitan para vivir, en el mercado grande o pequeño, en la tiendita del barrio o en el mall. La escuela popular necesita de una economía popular, solidaria y en red, del trabajo de todos para todos. Necesitamos pues, una escuela para el trabajo liberador, una escuela donde aprendamos a producir lo que necesitamos para vivir, y sobre todo a reconocer y romper la estructura de la dependencia, la visible y la invisible, la material y la ideológica.
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Ver:
Guerra simbólica

Ciudadanos de la globalización: Jóvenes por siempre, consumistas, inconscientes y conservadores

La vida: sí o no

por joseleon71 @ Sábado, 21. Jul, 2007 - 07:45:05 am

Sólo es posible la ética cuando existe autonomía y responsabilidad. Lo digo pensando en la educación y específicamente en la planificación, pues ante una organización del tiempo y del espacio que no piensa en los sujetos, que no los considera en su especificidad, no es posible esperar una adecuación responsable. Si el sujeto no toma decisión alguna con respecto al tiempo y el espacio de su hacer, sencillamente no puede –no está obligado, no podrá- actuar responsablemente. Una orden –abstracta, impersonal- genera respuestas o acciones abstractas e impersonales, y por ende, no éticas. En una institución educativa han de prevalecer las acciones éticas, y por tanto, el régimen administrativo que controla in abstracto la distribución del tiempo y del espacio, heredado de la industria y antes de la iglesia con sus horas canónicas, es una inconsecuencia, y limita seriamente si no impide, la posibilidad de acciones educativas fundadas en la ética. Con todo, se habla mucho de ética, pero estrictamente sólo se puede hablar, no practicar, porque los individuos no pueden tomar decisiones, salvo las que ya están determinadas por los límites del espacio-tiempo. Por ejemplo, no se trata de una decisión ética ir o no a clases, una vez que el estudiante se ha inscrito y tiene un horario donde están fijados el salón y la hora durante un tiempo determinado. Si el estudiante opta por no ir –si toma esta decisión-, sucederán dos cosas, diametralmente opuestas. La institución no lo reconocerá dentro del sistema, simplemente dejará de existir. Por lo demás, no está obligada a conocer las razones, a menos que éstas sean reconocidas por el sistema: salud, motivos de viaje, etc. Las razones “injustificadas” no entran en el sistema. Vemos así como la opción “no voy” soberana, responsable, decisión al fin, no es leída ni interpretada correctamente por el sistema, y la acción del estudiante queda en una suerte de limbo legal. La única opción que acepta el lector del sistema es “asistir a clases”, las demás ocurrencias deben ser y estar justificadas. Como vemos, no hay ética sino coacción. Se manifiesta la ética cuando tomamos una decisión, y una decisión existe cuando nos encontramos solos y desnudos ante el destino, con toda la cohorte de la realidad acechando, es cierto, con los dedos de la realidad tirando de nuestras ropas, halándonos, pero nosotros ante lo incierto o lo vislumbrado tomando la decisión, optando soberanamente, cayendo en el vacío del tiempo y el espacio que fundamos cada vez que decidimos, que decimos sí y no, solos, irremediables. No hay ética sin decisión, y no hay ética colectiva sin colectivo que decida junto. Hasta ahora he(mos) hablado de una ética individual, pero no es el tiempo de lo individual, es el tiempo de lo colectivo. Debemos hablar entonces de tiempos y espacios colectivos. La educación que necesitamos es la que nos encuentra juntos construyendo el destino de todos. Y todos es la comunidad. En la imagen del solitario que ha tomado la decisión (ese solitario sería el “todos a una” de Fuente Ovejuna), encuentro a una comunidad que elige, que toma una decisión soberana, responsable. Las decisiones responsables tienden a comprender (abarcar y abrazar) la realidad, porque nace del debate, del estudio, del sopesamiento no apresurado sino meditado de la realidad. Una decisión no puede ser sino ecológica. De modo que una orden unilateral, arrojada (como) por una máquina, abstracta, impersonal, es necesariamente anti-ecológica, sobre todo porque no comprende (ni abarca ni abraza) la realidad, sino que la abole, la elimina, la niega, la invisibiliza. El orden unilateral y abstracto, impersonal, construye, debe construir, una realidad irreal donde debe y necesita operar. Se trata de una realidad mecánica, sin espesor, sin vida. Sin seres humanos, sensu stricto. El sistema arroja “ordenes” irrebatibles, y cualquier decisión, cualquier “no” “injustificado”, queda “fuera del sistema”. Unos dirán: pero claro, no pueden haber decisiones contradictorias injustificadas, lo que hace evidente la existencia de no-personas que ya han sido absorbidas por la irrealidad, desocupadas de ser y hacer autónomo y responsable y devienen voceros de la nada que genera, que produce órdenes in abstracto. Estos voceros tienen carne y hueso pero funcionan como máquinas, consultarles algo se puede traducir con el verbo “operar”, tal como se opera una máquina, un telecajero, un parqueadero, etc. Antes estas máquinas como sabemos, las respuestas son limitadas, y siempre “funcionan” incluso cuando no funcionan, porque la interface se cumple aunque le caigamos a patadas porque no nos entregó el dinero solicitado o no se quiere tragar el tique. En un ámbito de realidad irreal sólo son posibles individuos, espacios y tiempos irreales. Y como no existen opciones “fuera del sistema” no existe ni es concebible la ética. La ética es propia de lo humano, de la realidad, de la vida, y comprende y abraza “todas” las decisiones posibles. La vida es esencialmente incierta. Podemos sólo con humildad, con resignación, con esperanza, pero también –quién lo duda- con alegría, pisar el futuro. La planificación “real”, la planificación de la vida, no constriñe y acepta todas –las infinitas- respuestas posibles. Prevé, pero su mirada se pierde en el horizonte abierto de las posibilidades. Pero una decisión ética acompaña todas las decisiones, las abraza a todas: lo que queremos hacer, lo que hacemos, favorece a la vida o a la muerte. Pongamos en la balanza de la vida y la muerte cuanto hacemos y la luz de la ética alumbrará nuestras acciones. Esto es posible claro está en el ámbito de la vida. En el de la muerte, impersonal, abstracto, unilateral, mecánico, no hay decisión, porque sólo concibe lo que ya ha sido concebido, porque no acepta respuestas o preguntas fuera de lo estipulado, porque no concibe ni acepta la “libertad”, el azar, la combinación, las infinitas posibilidades de la vida. La educación que requerimos para la vida debe contemplar la ética, el ámbito abierto de las decisiones, el abrazo de lo que no ha sido contemplado, las posibilidades de lo posible.

Laura Antillano y el libro en la Venezuela bolivariana

por joseleon71 @ Lunes, 16. Jul, 2007 - 02:02:29 pm

“…de nada he aprendido tanto como a través de los libros”

“En una oportunidad, una de las muchas que he estado en Cuba, me sorprendió enormemente que la consigna de la feria del libro, enorme, puesta en las plazas, decía: “No le decimos al pueblo, cree; le decimos lee”.

(Conversatorio organizado por el CENAL a través de su Coordinador Regional para el estado Zulia Piero Arria y la Red de Escritores, sobre "Libro y Socialismo del Siglo XXI", realizado el 12 de julio de 2007 en la Universidad Bolivariana de Venezuela, sede Zulia)

Ver: http://www.laurantillano.com.ve/

Yo no traje un texto para leer porque me parecía que era mucho más cercano establecer un diálogo y abrir un conversatorio. Cuando me hablaron del tema, me escribió Piero, decía el “Libro en la Construcción del Socialismo”, y veníamos conversando de eso justamente. Yo creo que todo libro es fundamental para la construcción del socialismo, ¿por qué?, ¿de dónde viene esta idea? Elementalmente del hecho de que tener la información, tener el conocimiento es tener el poder, y durante mucho tiempo, durante siglos, la detención del poder ha sido un receptáculo que ha descansado en el hecho de impedir que las mayorías tengan acceso al conocimiento. Entonces el libro como objeto, como elemento desde que existe la imprenta, desde que Gutenberg nos hizo ese regalo increíble, ha sido el medio fundamental, antes de los medios digitales, para que este conocimiento sea difundido. De hecho cuando empieza a existir la posibilidad de la escritura, era en los monasterios donde se escondían los libros y la posesión del libro oculto era un hecho por el cual se desataron guerras y la muerte era un hecho posible con mucha cercanía, porque poseer el libro, la posibilidad de llegar, de tener acceso a la lectura era un enorme privilegio, y lo tenían los clérigos, la iglesia, lo tenían los centros de poder, las instituciones del poder. Entonces que hoy día tengamos la posibilidad de acceder al libro no solamente a través de la compra o través de la escuela, sino a través de las grandes ediciones que está haciendo el Ministerio para el Poder Popular de la Cultura, y se regalan donde ustedes quieran, el hecho de que en el país se tomen las plazas para repartir un libro tan importante como Don Quijote de La Mancha y después Los Miserables y la colección temática que tiene todos los temas y para la cual nos eligieron a un grupo de escritores y nos dijeron no, tú no vas a escribir un cuento ni vas a escribir sobre talleres literarios, quiero que tú hables sobre lo que es la comunidad, y yo dije pero yo no soy sociólogo ni filósofo, si yo voy a hablar de lo que yo creo que es la comunidad voy a contar cuentos y voy a incluir poemas, hazlo como tú quieras, tienes que escribirnos un ensayo que tenga mínimo 45 páginas pero donde le expliques a la gente… Para mí fue un trabajo de investigación que fue sumamente grato, fue hermosísimo porque fue enfrentarme a cómo yo entendía la comunidad y cómo podría explicarle al otro, ganar algún otro para la idea de lo importante que es la comunidad y allí nació Elogio a la comunidad que está en esa colección temática que quizá ustedes conocen porque se regala en todas partes. Entonces ¿qué significa el acceso a libro? Básicamente el acceso al conocimiento, por lo tanto el acceso al poder.
Particularmente el hecho de que en Venezuela se haya dado la pelea que se está dando a través de las Misiones y que hoy día se hable de que de algún modo toda Venezuela sabe leer y escribir, creo que es un paso del cual los que hoy vivimos, los que estamos vivos, no tenemos una noción exacta, precisa de lo que eso puede significar. Yo creo que más lo van a tener las generaciones futuras. En un país donde el analfabetismo reinaba y era de hecho la circunstancia que ponía de lado, falseaba a las mayorías.
Entonces el amor al libro, el acercamiento al libro, el acercamiento al conocimiento, la posibilidad de que todos tengamos acceso a la lectura implica también una libertad, la libertad de acercarnos al conocimiento y de formar nuestras propias ideas. En una oportunidad, una de las muchas que he estado en Cuba, me sorprendió enormemente que la consigna de la feria del libro, enorme, puesta en las plazas, decía: “No le decimos al pueblo, cree; le decimos lee”. Yo creo que esa es la consigna más hermosa que se ha escrito con relación al libro. ¿Por qué? Porque justamente el hecho de leer, el hecho de acceder al libro, a la lectura, significa que yo tengo la posibilidad de leer muchas posiciones sobre un mismo objeto, sobre el derecho del hombre a vivir, sobre la filosofía; si yo conozco la filosofía yo puedo elegir, yo puedo decir “yo estoy más de acuerdo con esta dirección que con esta otra”. Entonces no se trata de imponer una creencia, se trata de hacer que la gente acceda a ella a través de su propio razonamiento.
Y cuando leemos hay una combinación de la emoción y de la razón, porque cuando leemos un poema y ese poema nos engarza, nos agarra, y lo queremos guardar y nos lo guardamos en el bolsillo, y lo leemos muchas veces y nos lo aprendemos de memoria, ahí está en juego la emoción y está en juego básicamente la relación con la literatura como un hecho que es personal y es colectivo. Yo siempre cito a un poeta mexicano que se llama José Emilio Pacheco y por el que tengo una enorme admiración, que dice “no leemos a otros nos leemos en ellos” porque cuando nosotros nos enamoramos de un poema, de una novela, de un texto, de un modo de decir, es porque en eso hay algo de nosotros mismos, ahí estamos siendo nosotros. Yo creo que el regalo más importante que he tenido en mi vida ha sido la cercanía la libro, desde que aprendí a leer creo que no he viajado más ni he vivido más que a través de los libros, porque a través de los libros viajamos, a través de los libros conocemos lo que es la historia de la humanidad, [conocemos lo que] ha realizado a través de esos signos que son las escrituras, y toda la historia del libro como objeto, toda la historia de la escritura que no es sólo el libro, está ligada a luchas por el poder, porque la posesión del conocimiento siempre ha tenido que ver con el secreto, con la guarda, hoy en día ese secreto está guardado en los libros y ese conocimiento está dándonos la posibilidad por lo menos en Venezuela, de estar accesible a todos, de estar cercano a todos.
Yo acabo de venir de Portuguesa donde tuve una de las experiencias más bellas que he tenido en mi vida con un taller, con un taller de poesía que duró todo un día, comenzamos a las 9 de la mañana y eran las 4 de la tarde y nadie se había movido de allí. Yo decía pero qué increíble, se nos quitó el hambre, la sed, todo, allí estábamos, y las opiniones de todo ese grupo que fueron 35 a mí me parecieron tan importantes y tan hermosas, yo me limité a llevar una gran cantidad de poemas de poetas del mundo, no sólo venezolanos, poetas de todas partes, como Nazim Hikmet por ejemplo, que es un poeta turco al lado de Vicente Gerbasi que es un gran poeta venezolano, yo hice una selección de lo que tanto me atrae y la llevé y la repartía y vamos a hablar de esto, qué encuentran ustedes en ese poema, como se comunican, qué les hace sentir, con qué, como los relacionarían. Para mí fue una experiencia muy grande, y había mucha gente de un sitio que se llama Turén donde está la gente que está cultivando el arroz en Portuguesa, y la experiencia de ellos… les llevé poemas de los warao, hay un poema de los warao que se llama justamente “El arroz” que es sobre la siembra de arroz y es un poema anónimo que ha sido trasmitido a través de varias generaciones, de la cultura warao, y habla del trabajo, de la relación con el trabajo y dice entre otras cosas “cuando trabajo no siento tristeza” y resulta que eso está dicho por Wiliam Blake el poeta inglés de otro modo cuando dice: “la abeja laboriosa no tiene tiempo para la tristeza”. A través de la poesía, a través de la literatura, a través de la escritura, todas las civilizaciones, todos los grupos, todas las culturas del mundo tienen vasos comunicantes, porque el ser humano ha sido siempre el mismo desde que nació la humanidad, no hay temas nuevos, el nacimiento, la muerte, el amor, el miedo, las búsquedas, esos son los temas de la literatura y son los temas de la vida y son los temas del conocimiento, dichos en distintas lenguas, dichos en distintas formas de discursos, pero ahí están.
Entonces cómo les digo esta experiencia para mí fue conmovedora, cómo a través de la poesía pudimos ser grupo, pudimos entendernos en los grandes temas sociales, en los grandes temas que en este momento están movilizando al país y nos acercaron. Y ahora vamos a ver en el segundo encuentro porque decidimos que no se podía quedar en uno solo qué traen ellos de su propia escritura, que de algún modo allí ellos compartirán sus poemas también, cómo vamos creciendo todos juntos a través siempre del conocimiento, del encuentro con el libro.
Entonces yo pienso básicamente que esta es una bandera que debemos enarbolar, la bandera del libro. Conversaba acá con la profesora Nelly Borjas, que me está contando el gran drama de este estado, que uno pasa por allí por la avenida El Milagro y ve una edificación vacía, que está vacía desde hace muchos años, aquí se acabó la Biblioteca Pública, la gran biblioteca María Calcaño, donde yo vine con mucha frecuencia. Yo crecí en el Zulia y hay mucha gente que me dice qué tienes tú que ver con el Zulia: todo. Yo no puedo escribir un cuento, una novela, un poema sin que esté el Zulia de algún modo porque los años más importantes de mi vida los pasé aquí, yo estudié aquí desde el sexto grado en adelante, el bachillerato, la universidad, yo vengo del Liceo Udón Pérez, del Liceo Rómulo Gallegos y del Liceo Udón Pérez, estudié en la Escuela de Letras del Zulia, hice mi maestría aquí en el Zulia, y mi vida está profundamente ligada a lo que es esta región, a lo que es el lago de Maracaibo, a lo que es la cultura wayuu. Con frecuencia visito las escuelas con una novela que escribí para niños que se llama Diana en la tierra wayuu, y a mí se me salen las lágrimas a veces, en Carabobo donde eso está lejísimo para los niños, que las niñas me reciban vestidas con su bata wayuu y haciendo preguntas, a ellas lo que les interesa saber es algo más, lo que es la cultura del estado Zulia, lo que es aquí el pan del día a día. Entonces fíjense cómo a través del libro… esa es una novelita que tiene 10 años editándose y la mandan en las escuelas y los niños despiertan a una enorme curiosidad a raíz de su lectura acerca de un mundo que no conocen y del quieren saber, del que tienen una gran necesidad de saber, y las preguntas que me hacen a veces son insólitas y me dejan pensando con mucha frecuencia, y con esas novelas es que yo voy a las escuelas básicas y a los liceos, y de verdad ahí descubro futuros escritores, porque los que más preguntan y los que más hacen preguntas que implican una incursión en el pensamiento… y quedarme un rato… bueno, eso que están preguntando no lo había pensado, pero… yo sé que van a ser escritores, porque ya tienen la curiosidad que tienen que tener los escritores, y ¿cómo han llegado a esa curiosidad?, a través de la lectura. Porque el viaje, el viaje por el mundo, el viaje por la vida, lo hacen a través de la lectura.
Entonces fíjense que nosotros hoy estamos viviendo un proceso en este país, un proceso político importantísimo, básico, que nos transformó, que nos transforma como seres humanos, y transformó al país, que nos lleva a leer bibliografías... En estos días estábamos discutiendo cuales son los 100 libros que se van a editar para las bibliotecas que van a ser dotadas para los Concejos Comunales y pienso por ejemplo en el libro de Franz Fanon. ¿Franz Fanon habla de qué?, de Argelia, entonces nosotros a través de los libros de Franz Fanon conocemos lo que fue el proceso argelino, el proceso político de Argelia y eso es un insumo para lo que a nosotros nos interesa hoy. Todo lo que se está escogiendo para esa biblioteca, que no corresponde solamente a autores venezolanos y a lo que es nuestra historia, va a tener que ver en la formación de cada venezolano con relación a su noción de sí mismo como ser humano y a su noción del país y es justamente a través de la biblioteca, a través del acercamiento al libro, a través de la conversación con los autores y con los profesores y con la gente que está vinculada a esto como vamos a crecer. Entonces pensar que hay esta posibilidad de sentarnos a decir qué libros queremos que se lean, qué libros creemos que deben llegar a ellos, y que todo el mundo aporte una opinión, es importantísimo y es una experiencia que nunca antes habíamos podido vivir.
Yo he sido profesora universitaria, yo soy jubilada, tengo 35 años dando clases en la universidad de Carabobo, ahora sólo trabajo en el área de postgrado, me jubilé en el 97. Toda la vida di literatura venezolana, nosotros trabajamos con fotocopias, y yo decía pero qué insólito, tenemos una maestría de literatura venezolana y para que los estudiantes lean a los autores venezolanos tenemos que salir a hacer fotocopias y fotocopias, qué tristeza. Hoy día Monte Ávila ha tirado esa colección que se llama “Colección Popular de Autores Venezolanos” donde hay 40 autores y de cada ejemplar se sacaron 35 mil libros, que además sólo cuestan 5000 bolívares, es accesible, es un libro que trae una selección de autor, una cronología del autor y trae un ensayo de alguien que se ha dedicado a investigar, a estudiar esa obra, entonces es un texto completo que nos ayuda, que es básico, eso no lo teníamos, es decir yo me jubilé sin que eso hubiera existido y ahora está en la calle, sirve, va a la escuela, lo he visto todos estos tres meses últimos que ha habido el mes del libro, el día del idioma, que he estado metida de una escuela a otra, veo que lo tienen, los niños los cargan entre sus libros, están en la biblioteca, están en las mesas expuestos, hacen preguntas acerca de eso, agarraron un libro, lo abrieron y leyeron tres poemas y quieren saber por qué esto, por qué aquello. Yo creo que ha sido la mejor política con relación a la necesidad de la lectura y a la lucha por la lectura, la divulgación del libro, las ediciones populares y el acercarnos a ellas. Ahora falta que los lectores despierten en sí mismos el interés y se den cuenta de lo que significa, del poder fundamental que es tener los libros a mano, que es leer, que es acercarnos a la vida, a la vida de la historia de la humanidad, de la humanidad que nos rodea y del paisaje porque los libros hablan de todas las cosas, porque los libros son la vida. A mí me cuesta mucho explicar qué es la literatura, nunca he conseguido un concepto que realmente me complazca, porque yo creo que a través de la literatura, de la lectura y de la escritura he aprendido a vivir, de nada he aprendido tanto como a través de los libros. Yo quiero que esto que he dicho sirva como abreboca para que hablen ustedes…

De la comunidad al Alba (...y VII)

por joseleon71 @ Lunes, 16. Jul, 2007 - 04:39:36 am

Hacia un Sistema de Información Comunitaria
Una de las funciones del Consejo Comunal es la construcción de un Sistema de Información Comunitaria, en lo que observo una integración de la información, de toda la información, que la comunidad requiere para llevar a cabo su plan de desarrollo. En otras palabras, si las escuelas entendidas como Comunidad de Saberes no se integran al Plan de Desarrollo, éste no será posible o en todo caso, se percibirá como algo que sucede al margen de la escuela. Lo cual a todas luces resultará un error. Está claro que toda la comunidad debe participar en su Plan de Desarrollo y esto es posible porque maneja, procesa y alimenta su Sistema de Información Comunitaria (1), del cual la escuela es, necesariamente, parte esencial.
No se puede concebir un plan de estudios para habitantes de la comunidad que no contemple la historia de la comunidad, por ejemplo, articulada a la historia de la ciudad, del estado, del país, de América Latina y el mundo. No se puede concebir un plan de estudios que no comprenda en sus contenidos la constitución demográfica, poblacional, cultural, de la comunidad. Que no tenga un perfil de sus epidemias, de sus enfermedades, de sus índices de consumo de proteínas. Estos contenidos deben ser incorporados a los planes de IAP (Investigación-Acción-Participación) porque forman parte sustancial del Plan de Desarrollo de la Comunidad.
Hay mucha información científico-técnica que requiere, qué duda cabe, especialización, pero el problema ha estado en que dicha especialización se ha llevado a cabo aislada de contextos socioculturales específicos, y por supuesto, integrada a un modo de concebir la educación, la escuela y las universidades, aisladas de realidades socioculturales. De lo que se trata es de replantear la situación y llevar la especialización a escalas locales en función de solucionar problemas locales que, sin duda tendrán impacto a mayor escala.

De lo local al ALBA
La educación no se ha mirado desde una perspectiva local, y ha estado siempre vinculada a conocimientos y saberes alejados de los contextos y en la mayoría de los casos abstractos; además, cuando se piensa y trabaja especializadamente, se hace en función de industrias y empresas, de mercado laboral, con intereses y vinculaciones globales. Así se ha hecho con la ciencia y la tecnología aplicada a la medicina, a la industria automotriz, a la agropecuaria, etc.
Pienso que se debe mirar el mundo desde nuestros contextos, y el Plan de Desarrollo Comunitario debe atender a las relaciones que establece necesariamente la Comunidad con las comunidades próximas y lejanas.
Pienso que las estructuras administrativas que conocemos en el área de la educación -y la UBV no escapa a ello- parten de una institucionalidad abstracta, que concibe el conocimiento, la ciencia y la tecnología en función del mundo trazado y dirigido globalmente (2). Es esto lo que ha llevado a que la educación no responda a las necesidades de las comunidades, y a remarcar la tendencia que apunta a la desaparición precisamente de las comunidades, toda vez que el aparato empresarial e industrial que se soporta sobre los flujos de capitales trasnacionales, y que ha permitido la construcción global de la llamada Sociedad de la Información, amén de la devastación social llevada a cabo por los Medios de Comunicación, no postula la existencia de comunidades, sino a lo sumo de ciudades (más exactamente centros poblados, sectorizados y atomizados, en los que hoy pululan las “villas” y demás formas de segregación espacial y urbana) formadas por elites empresariales, obreros, trabajadores y, en definitiva, todos, consumidores. En otros términos, la educación, la ciencia y la tecnología y por supuesto las especializaciones están articuladas al Mercado y al Liberalismo en expansión sobre todo a partir del siglo XVIII. De lo que se trata entonces es de construir conocimiento no para el Mercado sino para las Comunidades, vale decir, para el Pueblo organizado en redes de producción, al margen del mercado capitalista que precisa de la manipulación mediática para constituirse en sociedad global de consumo.
De ahí la importancia del Alba, por ejemplo, que debe mover a la integración de los pueblos, creando un mercado no capitalista que incluya e integre bienes y servicios, pero también y sobre todo, conocimientos y saberes.

Revisar:
1) Revisar a propósito los siguientes documentos: Manual para el diseño e implementación de un Sistema de Información para la Seguridad Alimentaria y la Alerta temprana (SISAAT): http://www.fao.org/docrep/003/X8622S/x8622s04.htm

2) Sobre la ciencia neoliberal, se sugiere leer los trabajos de Edgardo Lander y en especial “La Ciencia Neoliberal”, en: http://firgoa.usc.es/drupal/node/22778

Remake con la Copa América de Fondo

por joseleon71 @ Domingo, 15. Jul, 2007 - 03:10:01 pm

Este pequeño texto lo escribí hace 4 años y me pareció que podía dar una idea de lo que ha pasado en nuestro país desde la óptica y el termómetro del fútbol. Hoy termina la Copa América, desde aquí faltan sólo 2 horas para que se inicie el partido entre dos selecciones clásicas, Argentina, Brasil. Ha ocurrido un nuevo avatar entre marketing y política. Mañana veremos.

10/09/03

Los quince minutos de la vinotinto

No haré mía una frase terrible, pronunciada hace algunos años atrás: "jugaron como nunca, y perdieron como siempre". No lo haré porque encierra un pesimismo absoluto, que niega de antemano la posibilidad de superación. Ésta siempre es posible cuando hay disciplina y rigor, y no creo que sea necesario abundar en el hecho constatable de que el equipo de fútbol venezolano ha conquistado, a pesar de los reveses actuales, emotivas victorias. De hecho, la emoción ha ido in crescendo, el público se ha volcado a los estadios, y una "hinchada" hasta hace unos pocos años inédita aúpa a su equipo. Todo lo anteriormente dicho resultara conmovedor de no formar parte de un problema que nos afecta a todos: la noción de realidad. En efecto, hay un sector de la población voluble y maleable que no cuenta con las herramientas para distinguir entre la imagen y la realidad. Un sector cautivo del marketing que se ha desplegado en torno a una oncena victoriosa, heroica, digna representante de un país idealizado, prometeico. Nada de esto es cierto, lo sabemos, pero no deja de resultar sumamente curioso que algunos elementos que han participado en la elaboración de la imagen de la selección nacional de fútbol (entre ellos, la red de opinión internacional e internacionalista, de la que formó parte hasta Pelé) guarden relación con los empleados en la "arena" política por la llamada oposición: Otto Reich, Colin Powell, Roger Noriega, Álvaro Uribe, etc. Cabe destacar que la imagen del equipo ha logrado cubrirse con los signos de la "libertad y la democracia" concebida según los criterios del sector masmediático de la oposición venezolana. Quiero decir que ha logrado identificarse con ese sector de la población que tiene en los medios una referencia ideológica poderosa, y más poderosa porque carecen de medios para cuestionarla (a veces creo que no hay oposición sino desinformación e incapacidad e interés o la simple cultura, de elegir, de optar por la información, distinguiéndola de la propaganda). El jugador top model, por ejemplo, ha sido uno de los ingredientes, pero sin duda son muchos e incesantes… claro está, hasta que la realidad aparece para romper el encanto. A la oposición política le ha tocado no pocas veces beber el trago amargo de una realidad que no se acomoda a la imagen de sus anhelos; exhibe además un lógico y consecuente olvido radical de lo que no es de su interés o estropea sus intereses. Pero en el caso del fútbol, el Mundial es cada cuatro años, y probablemente el equipo mercantilizado no genere todos los dividendos esperados. Pero he aquí lo que sospecho: la(s) derrota(s) era(n) previsible(s), y con ella(s), el desencanto. Un montón de jóvenes que han hecho suya una "causa", en este caso la del fútbol, pronto se encuentran fracasados aupando, heridos sus orgullos de mal cultivado nacionalismo, a Argentina, a Brasil, equipos con larga y cultivada tradición futbolística, que han sabido ganar y perder, que han hecho fútbol y creado lenguajes, formas, estilos. No niego que todo esto sea posible alguna vez en nuestro país, pero no por la vía del mercadeo de la imagen: los hinchas no son el equipo, por más que griten o lancen objetos a la cancha o insultos. La hinchada venezolana tiene la consistencia de la espuma, y esto lo saben los medios, como lo sabe la oposición que ha visto mermadas sus concentraciones pasados los quince minutos de Pedro Carmona. Lo que observo es un ingrediente más del monstruo de mil cabezas de la desestabilización, el caldo de cultivo de la violencia vía la frustración, la derrota sin esperanza, sin fe, sin nada: lo hicieron y repetirán con el béisbol (según algunos también sospechan), actualmente lo están haciendo con el fútbol. Se trata en definitiva de capitalizar la desesperanza, de dejar sin aliento a un sector de la oposición que hace tiempo perdió la alegría, las ganas de reír, de olvidarse de todo sin necesidad de recurrir a estrategias de ilusión colectiva: el estadio, la marcha.

Conocimiento y Comunidad (VI)

por joseleon71 @ Sábado, 14. Jul, 2007 - 06:54:57 am

Las áreas de conocimiento deben responder a exigencias de la realidad, y de seguro superarán las relaciones apriorísticas que estamos acostumbrados a trazar entre UC (Unidad Curricular) y plan de formación. Como también puede suceder, que la UBV tal y como la conocemos no pueda acometer tales exigencias, por lo que debamos pensar en la UBV y en la Universidad en general como un espacio de relaciones determinadas por la necesidad de investigar, conocer y actuar según los planes de desarrollo de nuestras comunidades, articulados como deben estar al Proyecto país.
Cuando prefiguro a la Universidad como un espacio de relaciones pienso en la articulación de todos los elementos que harían posible el desarrollo comunitario, lo que incluye en términos tradicionales, a estudiantes, profesores, asesores, administración, etc. La división responde, como ya dije, a una visión tradicional, fundada sobre los grados y el progreso lineal y mecánico. Esta linealidad es falsa y conduce a perversiones que se expresan en la competencia, el éxito personal en detrimento de lo colectivo. La división promueve la exclusión. No debe llamarnos a extrañeza que las carreras más decisivas que se imparten en las Universidades tradicionales estén vedadas a la mayoría, bien por índice académico, bien por extracción social. (Sólo hace pocos días el Estado venezolano acometió un acto de justicia al eliminar la Prueba de Actitud Académica y las Pruebas de Ingreso a las Facultades, con lo que se adelanta en el proceso de democratización y socialización del conocimiento en las Universidades tradicionales que habían privatizado el acceso a pesar de llamarse públicas.) Las “carreras” menos importantes, según el grado de relación con el Mercado global del conocimiento, estaban abiertas a cualquiera y empleadas como trampolín. La división se ajusta pues, a una ética de la individualidad y el egoísmo que mal se aviene con ideas comunitarias y socialistas. De hecho, para cualquier bachiller la imagen de estudiar en el exterior, bien lejos de la comunidad, era una suerte de ensueño. La Universidad se entendía como un espacio de ascenso social, que me alejaba de los otros (no universitarios) y de mi propia comunidad, en tanto me acercaba al Mercado del Conocimiento Global, a la Comunidad Científica. La Escuela Integral Comunitaria, incluyente y socialista, no crea privilegios ni entronizaciones académicas, no genera comportamientos y actitudes meritocráticas, de ahí que no gradúe ni egrese. Por supuesto, tampoco “raspa”.
La visión de Simón Rodríguez es mordaz y profundamente comprometedora, cuando ya en el siglo XIX afirmaba:

La Instrucción Pública actual, bien vista, no es otra cosa que un establecimiento hecho por el Gobierno (ó por cualquiera) para ejecutar, al pié de la letra, lo que mandan los padres de familia, ó para adivinarles los pensamientos, cuando no saben decir lo que quieren mandar (46)

La investigación, el ansia de conocimiento, la pulsión por explorar se alimenta en base a necesidades materiales y espirituales -“…la necesidad determina la especie de acción, y las circunstancias declaran la necesidad” pensaba Rodríguez (2004: 44)-, no en base a principios crematísticos y de privilegio.
En el momento histórico en que nos encontramos, cada uno de los grupos que reconocemos como actores de la educación (profesores, estudiantes, administración, etc.) ocupan administrativamente lugares estancos, definidos y delimitados por consideraciones nuevamente administrativas que, como sabemos, cubren –a veces hasta la asfixia y la parálisis- lo académico, lo profesional, etc. Hablo entonces de la necesidad de que nuevas relaciones de producción de conocimiento y transformación propicien el des-estancamiento y promuevan la eliminación de los límites administrativos (a-priorísticos) en función de los requerimientos de la realidad. En otras palabras, el aprovechamiento real y efectivo de los potenciales de conocimiento y transformación que existen en la comunidad y en la propia UBV, aprovechamiento que, como se vislumbra, trasciende lo administrativo.
Se observa que, si la UBV es un espacio de nuevas relaciones de producción de conocimiento y transformación que trasciende las clásicas divisiones administrativas, la Comunidad se tornará espacio de integración pues comprenderá a la Universidad sin crear diferencias administrativas que, aún pequeñas resulten tarde o temprano infranqueables. De lo que se trata es que la noción de Comunidad integre sin solución de continuidad a la misma Universidad en una nueva unidad que bien podemos manejar con el conocido nombre de Comunidad de Aprendizaje (CA). La definición que da Rosa María Torres (2004) puede sernos de gran utilidad:

“Una Comunidad de Aprendizaje es una comunidad humana y territorial que asume un proyecto educativo y cultural propio, enmarcado en y orientado al desarrollo local integral y el desarrollo humano, para educarse a sí misma, a sus niños, jóvenes y adultos, gracias a un esfuerzo endógeno, cooperativo y solidario, basado en un diagnóstico no sólo de sus carencias sino, sobre todo, de sus fortalezas para superar dichas carencias (…)
La propuesta de Comunidad de Aprendizaje que exponemos aquí sintéticamente integra educación escolar y no-escolar, recursos reales y virtuales, en un ámbito territorial determinado (urbano y/o rural) (…) Se inspira en el pensamiento más avanzado y en la mejor práctica de la “educación comunitaria” y de movimientos como la Educación Popular en América Latina. Toma asimismo elementos de la “visión amplia de la educación básica” propuesta en la Conferencia Mundial sobre Educación para Todos (Jomtien, marzo 1990). No se plantea como un modelo cerrado, limitado al ámbito local, deslindado del Estado e incluso pensado como alternativo a éste, sino que se plantea expresam