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Archivos de: Junio 2007, 13

Aportes para la discusión del Proyecto UBV

por joseleon71 @ Miércoles, 13. Jun, 2007 - 09:40:25 pm

Algunas siglas empleadas:
UBV: Universidad Bolivariana de Venezuela
UC: Unidad Curricular
P-UBV-C: Proyecto UBV-Comunidad
C-IAP: Colectivos de Investigación Acción Participativa
CC: Consejo Comunal

Compromiso con las comunidades
Si algo distingue a la UBV de las Universidades tradicionales es su vinculación con las comunidades. A pesar de este enunciado que sin lugar a dudas se ajusta a la verdad, es exigente una redimensión del concepto “universidad”, en lo cual hay que insistir toda vez que la referencia inmediata es la del mundo universitario clásico o tradicional, prácticamente sin excepción, salvando los distintos esfuerzos que al menos desde el Mayo Francés (1968) y la Renovación Universitaria (1968-69) (sin duda un eco de aquel) han existido con la intención de abrir el claustro a la realidad, a la sociedad plural y diversa (1).
La necesidad de considerar “Proyecto” de modo integral, nada nuevo según se ha discutido muchas veces, supone ir más allá de las exigencias académicas e incorporar el trazado de un plan que le de sentido al total de las actividades que en la UBV y la Misión Sucre tienen lugar en función del desarrollo de nuestras comunidades.
Urge dicho plan toda vez que los diferentes Programas y Unidades se encuentran aislados, llevando a cabo sus objetivos sin duda con buenas intenciones y seguramente con el mejor de los resultados –pero definitivamente parciales y sin posibilidades de prolongación en el tiempo, coyunturales, de acuerdo a dinámicas marcadas por la unidad de tiempo “semestre”, sin incluir los sábados y domingos, vacaciones y días feriados, que nos llevan a la consideración de que las actividades escolares responden a un tiempo-espacio extraño a la cotidianidad y atendiendo a la división del tiempo espacio de trabajo que se remonta a la sociedad industrial. En fin, las actividades universitarias y en general las escolares, por esta razón no alcanzan a integrarse al tempo de las comunidades porque son una y otras vez interrumpidas por el “tiempo administrativo-académico”-, y a la postre generan, a pesar de los esfuerzos que se hagan, desarticulación y desmovilización, lo que nos lleva a considerar que el objetivo –enunciado pero no expresamente formulado con atención a un plan estratégico, según acciones coherentes y encaminadas a un fin- no se está cumpliendo a cabalidad.

Proyecto UBV y Plan de Desarrollo Comunitario
Se precisa pues insistir en la formulación de un P-UBV según el más alto de sus requerimientos: participar en el desarrollo del país, y en especial y de manera directa en el desarrollo de las comunidades.
Existe en la actualidad el llamado a la conformación de los CC, y entre los objetivos de estas organizaciones populares, y atribución de su Órgano Ejecutivo, según reza en el Artículo 21 numeral 10 de la Ley que los rige, el diseño de un Plan de Desarrollo Comunitario (2). Al respecto, estas líneas de Omar Ovalles (3) son esclarecedoras:

En la Ley de los Consejos Comunales recientemente aprobada aparecen las posibilidades reales para que estas comunidades se apersonen en los procesos de elaboración y ejecución de los planes de desarrollo institucional de cada unidad territorial, en los cambios curriculares necesarios, en los programas de mantenimiento de planta física y de seguridad ambiental o educación para el riesgo, en las actividades culturales y en el accionar social local y en general a todas las actividades que le dan vida a una Unidad Territorial Integral de Educación Bolivariana y que se gestiona colectivamente desde las instituciones escolares. Ellas hacen realidad el principio de corresponsabilidad con el Estado en la marcha de nuestra sociedad en un activo proceso de transformación profunda.

No me cabe duda de que la UBV está llamada a participar directamente en la construcción con las comunidades de este plan. Para acompañar a las comunidades en este proceso se precisa una reingeniería al interior de la UBV en lo que a los supuestos administrativos, académicos, epistemológicos, pragmáticos, se refiere.
No se nos debe escapar el hecho de que las Unidades Curriculares (UC) están formuladas a priori. Este hecho es comprensible dado que se concibe el conocimiento como algo ya dado. Cuando el conocimiento ya existe, se entiende que deba ser buscado –y pasible de ser encontrado- por ejemplo, en los libros (formación autodictada u orientada) o en la Universidad (que al parecer no contempla la lectura sensu stricto, dado los apreciables índices de baja competencia lectora que observamos), un conocimiento entonces que nos “prepara” para actuar en la realidad, esto es, en el mercado laboral. Se trata pues de un conocimiento que “capacita”. Sobre ello es interesante observar que las Universidades tradicionales capacita(ba)n para un país que esencialmente ya existía, de donde se desprende que en el actual proceso político que se lleva a cabo en Venezuela dicho país “ya no exista” al menos en los términos planteados por estas Universidades, de ahí que sus “materias” ya no refieran a la nueva Venezuela y que, en lugar de adaptarse a los nuevos tiempos, aparte de enfrentarse violentamente al Estado, busquen la certificación de sus títulos en el extranjero, como es el caso de la URBE que afirma como parte de su promoción que los títulos que expide no necesiten revalidarse en EEUU (4)
Por otra parte, cuando el conocimiento ya existe es preciso recibirlo de alguien que necesariamente lo ha alcanzado y se encuentra por ello en un grado superior de desarrollo, facilitándonos así el ingreso a su área de especialización aunque con ciertas reservas en consideración a una ética tácita que lo conduce a no decir todo lo que sabe pues pondría en riesgo su capital cognoscitivo. Esto responde a una visión tradicionalista, que supone un país o una realidad ya construida –no que exista realmente sino en tanto y en cuanto responde a una racionalidad que se autoproduce, productividad que le da ese carácter de inevitable e irreversible.
Sobre el capital cognoscitivo Gabriel Zaid (1998) afirma con mordacidad:

“La verdadera función de un título no es certificar el aprendizaje sino dar la oportunidad de aprender. Gracias a un título se tiene acceso al poder: a la fe de los otros, a las relaciones, a los contactos, a la información confidencial, a los lugares, a los instrumentos, a los presupuestos: al privilegio de ejercer. Un título es una patente de corso para cobrar por aprender”. Más adelante llega a afirmar: “Los que tienen más currículo pueden quedarse con la plusvalía de los que tienen menos: ganar más, comer mejor, viajar al extranjero, comprar en tiendas especiales, dar órdenes (…) Credere: creer, crédito, credencial. Max Weber (Economía y sociedad) mostró la evolución de la autoridad carismática a la burocrática. Pudiera decirse que, paralelamente, hay una evolución del prestigio personal al crédito académico” (pp. 43, 49-50).

En esto se funda el acto de enseñanza y aprendizaje clásicos, sobre la base de pre-supuestos teóricos y competencias prediseñadas.

Conocimiento y Soberanía
En la práctica existen los países, exactamente los Estado Nación, pero sólo en tanto que articulados al Mercado Internacional. Esto lo explica claramente Germán Carrera Damas (1983):

“Las determinaciones orientadas a encarar estos problemas fundamentales de la sociedad, ya sea satisfaciendo aspiraciones socioindividualistas, ya sea manipulándolas e ideologizándolas, responden al logro de un objetivo global. Ese objetivo consiste en la reanudación del proceso de implantación (del proyecto Liberal), y esto en función de dos condicionamientos básicos: la promoción y preservación del Proyecto Nacional como clave del control de la sociedad por la clase dominante, y la definición de los modos de articulación de la clase dominante, en tanto rectora del Proyecto Nacional, con el sistema capitalista mundial en expansión. estas son las dos orientaciones básicas de todas las políticas que se van a instrumentar” (96)

Más allá o más acá de esta vinculación, es decir al interior de los países y en especial en lo que respecta al Pueblo, el país no existe sino como aspiración de una patria o una nación más justa, más democrática, tentativa que choca contra las Administraciones del Estado (definido como propietario de la violencia legítima), vale decir, sus policías y ejércitos. Para decirlo con Karl Marx: “«El ejecutivo del Estado moderno no es otra cosa que un comité de administración de los negocios de la burguesía». En nuestro país, a partir de la llegada de Chávez al poder, esto ha cambiando de manera drástica, de ahí la aversión que su gobierno genera en la Comunidad Internacional liderada por EEUU.
Partir de la realidad para la formulación de las Unidades Curriculares, va más allá del llamado currículo flexible, que no es más que la diversificación de las ofertas tradicionales de adquisición de conocimiento, que el estudiante asume sin espíritu colectivo y de acuerdo a empleos personales e individuales de su tiempo. Acceder de manera individual a una oferta curricular nos pone en la situación del consumidor frente a una estantería de diversos productos que ofrecen básicamente lo mismo. A lo que apunto es a la construcción de conocimiento –en franco, transparente, democrático diálogo de saberes- en función de los requerimientos que exige la realidad, entendida como diversidad no apriorística. La UC sería un espacio pues para la construcción, la imaginación y la creatividad, para la reproductividad social Al respecto, vale la pena citar al propio Germán Carrera Damas, y lo cito con una intención difícil de ocultar, cuando se expresa en estos términos sobre la “autonomía cultural” de América Latina:

“…como una necesaria tarea de autoconocimiento de la realidad americana que se emancipe de los marcos interpretativos de esa realidad que se han venido formando históricamente, dentro de la relación con el Sistema Capitalista Mundial, desde fines del siglo XVIII hasta el presente, es decir, la dependencia en el área cultural. América Latina, como objeto de conocimiento, como campo en el cual se hace imprescindible la definición de sistemas de categorías que correspondan a la especificidad de esa formación histórica; América Latina como una realidad cuya manipulación en función de políticas, en función de planes, en función de propósitos de transformación del orden económico, cultural, político, etc., requiere de la formulación de un nuevo tipo de conocimiento, capaz de detectar en esa realidad todo lo que la singulariza, su especificidad, y que rige por lo tanto cualquier planteamiento destinado a fundamentar políticas que lleven como propósitos la transformación de esa realidad” (209)

Unidad Curricular y Colectivos de Investigación
Hablo entonces de que las UC no tienen sentido (si no responden al P-UBV-C), y que lo que se requiere es sensibilizar y abrir a colectivos de investigación, acción, participación a la construcción con la comunidad, de los conocimientos, técnicas y tecnologías que requiere el diseño, la ejecución y la evaluación de su Plan de Desarrollo.
Para lograr este objetivo está claro que la Administración tradicional es insuficiente. En efecto, la administración que conocemos parte de realidades ya dadas, pues toda administración –según el modelo Occidental que ha requerido de la burocracia para su funcionamiento- es apriorística. Y si nos cuesta imaginar un tipo de organización y administración no apriorística en otras áreas, al menos en lo educativo no debería responder a tan rígidos mecanicismos del tipo causa-efecto. Sospecho sí, que cuando se practique una educación fundada en nuevas relaciones espacio-temporales, no burocráticas ni alienantes, críticas de un apriorismo paralizante e inercial, las demás relaciones administrativas -digamos empresariales, industriales, de bienes y servicios- serán impactadas y movilizadas a la transformación, pues serán consecuencia de las nuevas relaciones de producción de ciencia y tecnología.

Estrategia: Territorialización
Se sugiere la siguiente estrategia: “territorializar” los grupos de estudiantes (C-IAP) en función de su habitar en comunidades específicas. Esta opción choca con el presupuesto administrativo de que una UC debe contener un determinado número de estudiantes.
Sobre la territorialización de las actividades educativas comunitarias, vale la pena leer el siguiente planteamiento, hecho por Antonio J. Colom Cañellas (1995) (5):

Por tanto, el principio de cualquier acción educativa orientada hacia la mejora del ambiente descansa en el análisis de la problemática ambiental más próxima. Ello nos lleva a plantearnos la necesidad que poseerá el trabajador o educador social de territorializar sus actividades, o sea, de diseñar las intervenciones sociocomunitarias en función de las características y necesidades de la comunidad objeto de sus acciones. Territorializar supone pues analizar las necesidades de la población así como sus expectativas en función siempre de los aspectos geofísicos y socioculturales que especifican las características de la comunidad. (M. Marchioni, 1989). Intentar integrar la acción sociocomunitaria a las costumbres, tradiciones, expectativas y necesidades de la población es el primer paso que pueda asegurarnos el éxito o los objetivos perseguidos, y ello implica un estudio previo de todas las circunsuncias y variables que intervienen en la definición del entorno natural y sociocultural sobre el que pretendemos trabajar (A. Maillo, 1979, 0. Carbo & R. Catalá, 1991, cap. 1 y II).

Y también éste otro, más cercano y puntual, de Omar Ovalles (6):

Esto significa, nada más y nada menos, que establecer sobre la base territorial local las instancias de coordinación política y administrativa de los diferentes entes públicos vinculados a la educación y de la sociedad organizada, para lograr la sinergia necesaria que requiere el proceso de transformación del país hacia el llamado Socialismo del siglo XXI.

Como bien expresa el documento Unidades territoriales integrales de la educación bolivariana (MED 2005), se trata de apuntalar el proceso de identificación y construcción de nuevas estructuras sociales educativas revolucionarias que, con un basamento local, permitan articular todas las acciones educativas y productivas del Gobierno Bolivariano en el marco de una democracia participativa y protagónica.

Pienso que se debe cuestionar el mencionado presupuesto y crear C-IAP sin atender al número de integrantes (bajo criterios apriorísticos), porque lo verdaderamente importante es que el colectivo promueva y active en su comunidad el P-UBV-C, previo pero también simultáneo diagnóstico (porque se trataría ya de un Diagnóstico Participativo) que nos permita saber en que fase de organización se encuentra la comunidad, y actuar en consecuencia. Los resultados de ese diagnóstico deberán alimentar una Sala de Información que nos permita hacer seguimiento y evaluación del trabajo comunitario.
Está claro que este planteamiento no funciona en el marco de la unidad UC-Profesor-Estudiantes (unidad que en términos clásicos se resume a UC-Profesor-Estudiante, toda vez que la evaluación es unidireccional en primera o última instancia, en otras palabras, la “nota” la “fija” el profesor), pues la unidad administrativa UC ya no existiría como tal, incapaz por demás de avanzar al ritmo de las necesidades cambiantes, dinámicas, propias de la realidad. La nueva unidad de trabajo sería el C-IAP-C necesariamente localizada en un territorio y con sujetos sociales específicos.
Volvamos a citar a Omar Ovalle, cuando habla de la pertinencia social del Liceo Bolivariano, y que poco se aleja (o debe alejarse, según lo creo) de la UBV:

…su enfoque transdisciplinario y de promoción del llamado pensamiento complejo (Morín 2001 y otros) permite hacer mas inteligible la realidad caótica de cada día para poder transformarla y asimilar el cúmulo de información que se ofrece y transformarla en verdadero conocimiento. La propuesta de los proyectos integrales de desarrollo endógeno, el laboratorio de desarrollo endógeno y los centros ambientales son tres de las instancias desde donde pueden apoyarse las actividades de los Consejos Comunales, conducentes a la integración de la unidad territorial en cada caso concreto. Este es el nuevo rol del Liceo Bolivariano que se refuerza cuando define sus menciones a partir de las exigencias del desarrollo endógeno local.

Mirado todo desde esta perspectiva UBV y Misión Sucre son estrictamente la misma cosa, sobre todo a partir de asumir la territorialización como profunda estrategia de municipalización, y sin dejar a un lado ni mucho menos sino integrando a todas estas reflexiones, la existencia, expansión y consolidación de los Consejos Comunales, que bien nos pueden hacer pensar en redes de Universidades Comunales o mancomundas.
No está demás recordar aquí que el conocimiento –me refiero al paradigma epistemológico- con el que hemos trabajado hasta hoy concibe que el mismo se puede subdividir y ocupar parcelas bien delimitadas y por ello es que, entre otras cosas, puede acumularse y en términos no tan metafóricos atesorarse. De ahí la imagen bancaria de las Universidades y Bibliotecas, como atesoradotas de conocimiento, lo que ha conllevado a la privatización de la ciencia y tecnología, y a la perversión de los derechos y patentes, y en muchos casos a que los saberes sistematizados por milenios de nuestros indígenas y el conocimiento ancestral sobre biodiversidad, sean simple y llanamente robados y privatizados. Como afirma Marta Caravantes (7):

“Asistimos en los últimos años a lo que podríamos denominar la "sofisticación del expolio", es decir, la creación de sutiles medidas, recursos y legislaciones por parte de los países ricos para apropiarse de los recursos naturales del Sur. La usurpación de la biodiversidad por métodos 'legales' se lleva a cabo con la misma dinámica sofisticada de aquellos desvirtuadores de la realidad que califican de 'humanitarias' las guerras o de 'desarrollo' la perpetuación del bienestar para unos pocos. Uno de esos sutiles modos de robo es el actual sistema de patentes.”

Conocimiento y Comunidad
Es fácil observar a partir de estos planteamientos que las áreas de conocimiento deben responder a exigencias de la realidad, y de seguro superarán las relaciones apriorísticas que estamos acostumbrados a trazar entre UC y plan de formación. Como también puede suceder, que la UBV tal y como la conocemos, no pueda acometer tales exigencias, por lo que debamos pensar en la UBV y en la Universidad en general como un espacio de relaciones determinadas por la necesidad de investigar, conocer y actuar en consecuencia con los planes de desarrollo de nuestras comunidades, articulados como deben estar al Proyecto país.
Cuando prefiguro a la Universidad como un espacio de relaciones pienso en la articulación de todos los elementos que harían posible el desarrollo comunitario, lo que incluye en términos tradicionales, a estudiantes, profesores, asesores, administración, etc. La división responde, como ya dije, a una visión tradicional, fundada sobre los grados y el progreso lineal y mecánico. Esta linealidad es falsa y conduce a perversiones que se expresan en la competencia, el éxito personal en detrimento de lo colectivos. La división promueve la exclusión. No debe llamarnos a extrañeza que las carreras más decisivas que se imparten en las Universidades tradicionales estén vedadas a la mayoría, bien por índice académico, bien por extracción social. (Sólo hace pocos días el Estado acometió un acto de justicia, al eliminar la Prueba de Actitud Académica y las Pruebas de Ingreso de las Facultades, con lo que se adelanta en el proceso de democratización y socialización del conocimiento en las Universidades tradicionales que habían privatizado el acceso a pesar de llamarse públicas.) Las “carreras” menos importantes, según el grado de relación con el Mercado global del conocimiento, estaban abiertas a cualquiera y empleadas como trampolín. La división se ajusta pues, a una ética de la individualidad y el egoísmo que mal se avienen con ideas comunitarias y socialistas. De hecho, para cualquier bachiller la imagen de estudiar en el exterior, bien lejos de la comunidad, era una suerte de ensueño. La Universidad se entendía como un espacio de ascenso social, que me alejaba de los otros (no universitarios) y de mi propia comunidad, en tanto me acercaba al Mercado del Conocimiento Global, a la Comunidad Científica. La Escuela Integral Comunitaria, incluyente y socialista, no crea privilegios ni entronizaciones académicas, no genera comportamientos y actitudes meritocráticas, de ahí que no gradúe ni egrese. Por supuesto, tampoco “raspa”.
La investigación, el ansia de conocimiento, la pulsión por descubrir se alimenta en base a necesidades materiales y espirituales, no en base a principios crematísticos y de privilegio.
En el momento histórico en que nos encontramos, cada uno de los grupos que reconocemos como actores de la educación (profesores, estudiantes, administración, etc.) ocupan administrativamente lugares estancos, definidos y delimitados por consideraciones nuevamente administrativas que, como sabemos, cubren –a veces hasta la asfixia y la parálisis- lo académico, lo profesional, etc. Hablo entonces de la necesidad de que nuevas relaciones de producción de conocimiento y transformación propicien el des-estancamiento y promuevan la eliminación de los límites administrativos (a-priorísticos) en función de los requerimientos de la realidad. En otras palabras, el aprovechamiento real y efectivo de los potenciales de conocimiento y transformación que existen en la comunidad y en la propia UBV, aprovechamiento que, como se vislumbra, trasciende lo administrativo.
Se observa que, si la UBV es un espacio de nuevas relaciones de producción de conocimiento y transformación que trasciende las clásicas divisiones administrativas, la Comunidad se tornará una noción integradora pues comprenderá a la Universidad sin crear diferencias administrativas que, aún pequeñas resulten tarde o temprano infranqueables. De lo que se trata es que la noción de Comunidad integre sin solución de continuidad a la misma Universidad en una nueva unidad que bien podemos manejar con el conocido nombre de Comunidad de Conocimiento o mejor, de Saberes.

Escuela Integral Comunitaria
Desde esta perspectiva la educación inicial, primaria y secundaria, en la división administrativa que conocemos, carece de sentido. La Comunidad de Saberes integra a toda la comunidad, creando una suerte de Escuela Integral, de modo que la Comunidad toda pasaría a ser el ámbito total de la escuela.

…la escuela (leemos en un artículo producido en el 2005 por el Ministerio de Educación y Deportes) debe contribuir a la construcción de espacios que permitan el estudio, análisis y reflexión de todos los integrantes de la escuela y su entorno. Este intercambio de experiencias, de diálogo, de compromisos, de visión, es la esencia del Proyecto Educativo Integral Comunitario en cada plantel, en estrecha vinculación con el proceso de participación ciudadana que se está gestando en el país. (8)

Nada mejor que la comunidad podrá ejercer la educación de sus hijos, de sus jóvenes y adolescentes, de sus adultos y ancianos. Se entiende que los laboratorios, salones, bibliotecas, etc., se puedan encontrar en un edificio o en espacios comunitarios, pero lo que los define hasta ahora como exclusivos de actividades “escolares” es precisamente la división administrativa que he venido criticando, que divide, privatiza y lleva implícita las políticas de exclusión. Cuando esta situación definitivamente periclite, el laboratorio, la biblioteca, los salones, serán espacios comunitarios, en otras palabras, espacios para el encuentro y la sistematización de los conocimientos que la comunidad necesita construir en función de su plan de desarrollo y transformación.

Hacia un Sistema de Información Comunitaria
Una de las funciones del Consejo Comunal es la construcción de un Sistema de Información Comunitaria, en lo que observo una integración de la información, de toda la información, que la comunidad requiere para llevar a cabo su plan de desarrollo. En otras palabras, si las escuelas entendidas como Comunidad de Saberes no se integran al Plan de Desarrollo, éste no será posible o en todo caso, se percibirá como algo que sucede al margen de la escuela. Lo cual a todas luces resultará un error. Está claro que toda la comunidad debe participar en su Plan de Desarrollo y esto es posible porque maneja, procesa y alimenta su Sistema de Información Comunitaria (9), del cual la escuela es, necesariamente, parte esencial.
No se puede concebir un plan de estudios para habitantes de la comunidad que no contemple la historia de la comunidad, por ejemplo, articulada a la historia de la ciudad, del estado, del país, de América Latina y el mundo. No se puede concebir un plan de estudios que no comprenda en sus contenidos la constitución demográfica, poblacional, cultural, de la comunidad. Que no tenga un perfil de sus epidemias, de sus enfermedades, de sus índices proteínicos. Estos contenidos deben ser incorporados a los planes de IAP porque forman parte sustancial del Plan de Desarrollo de la Comunidad.
Hay mucha información científico-técnica que requiere, qué duda cabe, especialización, pero el problema ha estado en que dicha especialización se ha llevado a cabo aislada de contextos socioculturales específicos, y por supuesto, integrada a un modo de concebir la educación, la escuela y las universidades, aisladas de realidades socioculturales. De lo que se trata es de replantear la situación y llevar la especialización a escalas locales en función de solucionar problemas locales que, sin duda tendrán impacto a mayor escala.

De lo local al ALBA
La educación no se ha mirado desde una perspectiva local, y ha estado siempre vinculada a conocimientos y saberes alejados de los contextos y en la mayoría de los casos abstractos; además, cuando se piensa y trabaja especializadamente, se hace en función de industrias y empresas, de mercado laboral, con intereses y vinculaciones globales. Así se ha hecho con la ciencia y la tecnología aplicada a la medicina, a la industria automotriz, a la agropecuaria, etc.
Pienso que se debe mirar el mundo desde nuestros contextos, y el Plan de Desarrollo Comunitario debe atender a las relaciones que establece necesariamente la Comunidad con las comunidades próximas y lejanas.
Pienso que las estructuras administrativas que conocemos en el área de la educación -y la UBV no escapa a ello- parten de una institucionalidad abstracta, que concibe el conocimiento, la ciencia y la tecnología en función del mundo trazado y dirigido globalmente (10). Es esto lo que ha llevado a que la educación no responda a las necesidades de las comunidades, y a remarcar la tendencia que apunta a la desaparición precisamente de las comunidades, toda vez que el aparato empresarial e industrial que se soporta sobre los flujos de capitales trasnacionales, y que ha permitido la construcción global de la llamada Sociedad de la Información, amén de la devastación social llevada a cabo por los Medios de Comunicación, no postula la existencia de comunidades, sino a lo sumo de ciudades (más exactamente centros poblados, sectorizados y atomizados, en los que hoy pululan las villas y demás formas de segregación espacial y urbana) formadas por obreros, trabajadores y, en definitiva, consumidores. En otros términos, la educación, la ciencia y la tecnología y por supuesto las especializaciones están articuladas al Mercado y al Liberalismo en expansión sobre todo a partir del siglo XVIII. De lo que se trata entonces es de construir conocimiento no para el Mercado sino para las Comunidades, vale decir, para el Pueblo organizado en redes de producción, al margen del mercado capitalista que precisa de la manipulación mediática para constituirse en sociedad global de consumo.
De ahí la importancia del Alba, por ejemplo, que debe mover a la integración de los pueblos, creando un mercado no capitalista que incluya bienes y servicios, pero también conocimientos y saberes.

Notas
(1) Sobre el Mayo Francés: http://www.fmmeducacion.com.ar/Historia/Documentoshist/1968manifiestomayofrances.htm
Sobre la Renovación Universitaria: http://www.analitica.com/bitblio/nelson_mendez/renovacion.asp

(2) Ley de los Consejos Comunales: http://www.funtha.gov.ve/fundacite2005b/download/Ley_de_Consejos_Comunales.pdf

(3) www.sanfrancisco.com.ve/educacion/OMAR_OVALLES_UTIEB.DOC

(4) Sobre la validación de los títulos en EEUU expedidos por la URBE:
http://www.urbe.edu/procesos/certificaciones-usa.html

(5) http://www.ucm.es/BUCM/revistas/edu/11302496/articulos/RCED9595220059A.PDF

(6) http://www.rebelion.org/ecologia/031230patentes.htm

(7) http://www.scielo.org.ve/pdf/edu/v10n34/art19.pdf

(8) Revisar a propósito los siguientes documentos: Manual para el diseño e implementación de un Sistema de Información para la Seguridad Alimentaria y la Alerta temprana (SISAAT): http://www.fao.org/docrep/003/X8622S/x8622s04.htm

(9) Sobre la ciencia neoliberal, se sugiere leer los trabajos de Edgardo Lander y en especial “La Ciencia Neoliberal”, en: http://firgoa.usc.es/drupal/node/22778

Referencias bibliográficas:
- Carrera Damas, Germán (1997) Una nación llamada Venezuela. Monte Ávila, Caracas
- Zaid, Gabriel (1998) De los libros al Poder. Océano. México


 
 

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