Sobre el debate que no sucedió en la Asamblea Nacional entre dos grupos de estudiantes vale la pena hacer un comentario. Han pasado algunos días y los jóvenes que se retiraron sin debatir alegan varias cosas, lo último, que se sintieron ofendidos por la Asamblea. Han dicho que ellos no fueron a la AN para debatir (¡ni para hacer política!), que no era eso lo que habían solicitado (cosa que resultó falsa) y que tampoco les gustó que se convocara a una transmisión en cadena de todos los medios de radios y televisión (que también resultó falso porque en la comunicación donde solicitaban el derecho de palabra pedían que se trasmitiera por todos los canales). El hecho curioso y que de ningún modo pasó desapercibido fue que días antes Condolezza Rice le había dado la espalda a la Asamblea General de la OEA ( http://www.mci.gob.ve/noticias-nacionales/1/14154/condoleezza_rice_abandonla.html ), tras una confrontación con nuestro canciller Nicolás Maduro, retirándose intempestivamente de la reunión y demostrando lo poco que le interesan los temas que sí estaban en agenda y dejando al descubierto las dificultades que enfrentan –¿recuerdan a Bolton de asiento en asiento en la ONU, cuando el clinch con Venezuela por un puesto en el Consejo de Seguridad? ( http://www.aporrea.org/venezuelaexterior/n86214.html )- para ejercer presión y lobby en la actualidad). Los jóvenes opuestos al cese de la concesión a la empresa RCTV –según alegaron primero pero ya no después, porque sus intenciones van mucho más allá al pedir libertad y democracia –en abstracto- y con las manos levantadas a las cámaras de CNN, lo que alía sus manifestaciones a la cantinela internacional-, protagonizaron un pequeño show (incluido un casto strip tess que los despojó de una provisoria camiseta roja con la que querían decir que de lo contrario no podían intervenir en la AN), un tanto nervioso y desconcertado y para muchos desconcertante, pero que bien podemos comparar con acciones a las que ya estamos acostumbrados.
Pasó que el gesto de los muchachos retirándose olímpicamente de la Asamblea coincidió con otros parecidos que la llamada oposición ha protagonizado en otros momentos, incluso retirándose de elecciones horas antes de que éstas se celebren, como sucedió precisamente con las de diputados a la AN, que les impidió tener al menos una mínima representación y la posibilidad de, si no inclinar votaciones a su favor, por lo menos manifestar su desacuerdo y sus votos en contra, cosa que venían haciendo ya con golpes, quema de leyes, pataletas, gritos y sabotajes diversos.
Con la solicitud a participar en la AN pasó, me parece, como con la solicitud de Referéndum: nunca esperaron que ocurriera. Parece existir un sector en la oposición venezolana que está completamente convencido de que Chávez es un dictador (esta creencia es la que deben reforzar los medios en la opinión pública internacional, de ahí la importancia de alimentar el fenómeno aquí conocido como disociación, enfermedad mediática que padece un sector de la población del país –y fuera del país- que ve en Chávez a un monstruo que hay que eliminar a toda costa.) Es el mismo sector que aseguró que jamás habría referéndum porque el Presidente no lo iba a aceptar, y el mismo que vociferó que el encuentro de los estudiantes debía ser en la AN con la certidumbre de que tal acto no se llevaría a cabo. Ambos eventos no sólo se llevaron a efecto, sino que en ambos la victoria de los bolivarianos fue contundente.
Por otro lado, existe un sector de la oposición, para los efectos el mismo del que he venido hablando, que no reconoce a las instituciones del Estado bolivariano, pasando por la propia Constitución. Este sector alega que la Constitución que nos debe regir es la de 1961 y que todo lo construido sobre la del 99 es inconstitucional e írrito. Es este el sector que manda a desconocer el Estado (cuando Carmona -12 de Abril- llegó al Poder borró de un plumazo toda la institucionalidad bolivariana, incluido el cuadro de Bolívar), y que aprovecha paradójicamente el artículo 350 para llamar a la rebelión, a la desobediencia civil (y para legitimar ¡constitucionalmente! un golpe de Estado.)
Pero lo interesante es lo siguiente: ir a la Asamblea Nacional o participar en elecciones convocadas por el CNE bolivariano, es para la oposición una manera de aceptar –y convalidar- la nueva institucionalidad. De ahí que se retiren de la AN como se retiraron de las elecciones (La sospecha de que se retirarían de las elecciones del 3 de diciembre pasado estuvo presente hasta el último momento. Un desaforado Pablo Medina luego del anuncio de los resultados gritó patéticamente fraude, los medios le quitaron las cámaras y enfocaron a un Manuel Rosales que pronunciaba lo impronunciable: que Chávez había ganado, por ahora; cosa que no le perdonan los sectores más recalcitrantes de la derecha venezolana. Pese a ello, no son pocos los actores políticos de la llamada oposición que dicen que Chávez ganó porque tiene en su poder al CNE, lo cual es una manera de decir que ganó pero no legalmente, y que mientras siga en el poder seguirá ganando porque no puede no ganar. Como se ve, la oposición sólo aceptará ir a elecciones –sin protesta alguna- cuando Chávez no esté en el poder y, por supuesto, sin chavistas en las instituciones…)
Volviendo al caso reciente, la participación en un debate en la máxima institución política del país, la Asamblea Nacional, es reconocerla como el lugar adonde la población venezolana a través de sus voceros y representantes (representación que, de paso, los estudiantes bolivarianos criticaron) debe acudir idóneamente para, a través del diálogo confrontar ideas, diversas visiones del país. En vez de la violencia y la confrontación, la Asamblea es el lugar perfecto para dirimir nuestras diferencias. Pero la Asamblea Nacional lógicamente (entiéndase que hablo de la lógica del Estado según las pautas que emana Occidente) no puede albergar una discusión como la que ha quedado en evidencia: el sordo, ruidoso y violento enfrentamiento entre dos Estados, el de la oligarquía liberal burguesa (moribundo) y el nuevo Estado, popular y protagónico (en construcción.) En esta lógica es donde ubico la estrategia del Imperio, cuando les receta a sus representantes en el país que no pueden dar como existentes las instituciones bolivarianas, que deben negarlas, intentar su ilegitimación, pues su participación en ellas –sin dudar y aunque participen, sin declararlas de antemano ilegítimas- las refrendarían. Este reconocimiento los conminaría ahora sí al debate y no al desprecio. (Desde esta perspectiva es curioso lo que aconteció con Rice en la OEA: ¿será que ya no les pertenece del todo? La posibilidad de activar la Carta Democrática en Venezuela se aleja como mampara diplomática de la invasión militar).
Por esta razón no podía haber debate, porque los restos de aquel Estado (el Puntofijista) no van a debatir su única y verdadera existencia, avalada además por la Comunidad Internacional, como lo deja al descubierto el acompañamiento y seguimiento de la totalidad de los medios de comunicación del mundo. Ellos no necesitan existir (ya son, per se y para siempre) sino mostrar al mundo la irracionalidad (el disparate, el caos, el desastre, lo ilógico) del Estado emergente (con Chávez –ese demonio, amigo de los iraníes, los chinos y los rusos, de las FARC y de ETA, de Al Qaeda, los Sin tierra y los cocaleros- al frente). Estado usurpador, conformado por una minoría (mayoría numérica, pero como se sabe esto no cuenta ni decide; los voceros del Departamento de Estado, además, no pocas veces han hablado de una democracia imperfecta en Venezuela, sostenida a través de simulacros o dudosas elecciones o bien, a través de la manipulación y el chantaje de sectores empobrecidos de la población) que se ha arrogado el derecho de legislar y construir instituciones, derecho vedado desde la Ilustración a quienes no portan los principios y valores del poder hegemónico liderado en todos los órdenes por el imperio norteamericano.
Por eso el incesante llamado de la oposición a sus aliados internacionales. El uso de una alarma y hasta el voltear la bandera, han sido formas de hacer un S.O.S. al mundo (lo de la alarma es bien interesante, porque quiere funcionar también como generadora de pánico, metáfora anunciadora de bombardeos), para que se decida a tomar una decisión contra Chávez, como en su momento contra Noriega, Milosevic o Saddam.
De tal modo que no podemos hablar de oposición democrática porque se trata de la coexistencia de dos Estados (exactamente de dos ideas de Estado), de dos visiones. Que además no pueden debatir porque una niega absolutamente la existencia de la otra. En efecto, para el Estado liberal burgués el otro –lo alternativo, el otro posible- sencillamente no existe.
El otro para el Poder hegemónico como individuo es simple y llanamente el no propietario y, como tal, no es un ciudadano completo ni tiene derecho a tomar decisiones, y en muchos casos no tiene derecho ni a la vida. Por la cantidad de no propietarios que existen (que no son dueños como se dijo ni de su propia vida), es decir, por tratarse de la gran mayoría de la población, es que se necesita que los medios de comunicación le repitan que es libre y que sí toma decisiones (como esa tan libérrima de decidir qué marca de jabón o gaseosa elegir), cosa absolutamente falsa como ocurre en la mayoría de las llamadas democracias formales, sistema que ha permitido la llegada al poder del propio Bush, por nadie elegido y a nadie representa, salvo a las trasnacionales del Petróleo y la energía. Luego, donde existen gobiernos donde el mensaje del capitalismo y la democracia occidental llega pero con interferencias, como en el caso de Venezuela, entonces comienza a haber problemas y a orquestarse tentaculares movimientos nacionales, regionales e internacionales para abrir como sea el libre flujo comunicacional atascado y eliminar el incipiente curso alternativo.
Se puede debatir sólo cuando existe la posibilidad de diálogo, esto es, cuando el sistema lo concibe como parte de su naturaleza. Pero el Poder actual requiere de un marco de relaciones donde las personas –y la persona como tal- no tenga participación: sus mensajes son unidireccionales y sin derecho a réplica. En otras palabras, el Estado liberal burgués es un ente abstracto que establece relaciones unidireccionales con un ente abstracto: el individuo. Este Estado requiere para su existencia de la despersonalización y por ende, de la deshumanización (que la persona goce con dejar de ser persona es el momento culminante de este proceso, el cual conduce a diversas formas de negación, como la ya extendida alteración del cuerpo –en el fenotipo y en el genotipo-, suerte de experimentación a lo Mengele pero a escala individual y sin otra coacción que la suministrada por la industria cultural.) El diálogo, al contrario, es una actividad esencialmente humana y sólo posible entre personas, entre seres humanos, que se reconocen como tales, con derechos y deberes, con valores y principios éticos que les permiten reconocerse como iguales. Los jóvenes bolivarianos que se expresaron con emoción ante el país y ante el silencio y el vacío de los jóvenes de oposición, que en su única intervención leyeron lo que dejó el tufo de guión para las cámaras del mundo, estaban preparados para el debate, listos a confrontar argumentos contra argumentos, pero los segundo declinaron, alegando que no habían ido a eso, porque sus “derechos civiles no se discuten” ni negocian, como lo afirmaron en rueda de prensa convocada horas después.
Infiero que los jóvenes que de alguna manera representaban a los propietarios al momento de acudir a la AN no pueden –ontológicamente hablando- debatir, porque nada tienen que discutir con los no propietarios, quienes además se han apropiado ilegítima e ilegalmente de una señal radioeléctrica que no puede ser de nadie más sino de la clase propietaria por derecho y con toda razón, aunque carezca de razón en base a argumentos debatibles o discutibles (de donde se deduce que no es tal razón.) En otras palabras, la propiedad de los propietarios es incuestionable e indiscutible, es decir, sagrada. Lo que aquí ocurre ante la mirada sañuda de la Comunidad Internacional (CNN y Fox, por delante) es la apropiación ilegítima de un Estado emergente, usurpador, ilegítimo, que parece estar llegando demasiado lejos.
Nota final
Como en este país todo se mueve a una velocidad de vértigo, resulta que hoy en la mañana, uno de las voces dirigentes de las manifestaciones estudiantiles que se oponen al cese de la concesión a RCTV (que ellos llaman “cierre”) afirmó estar de acuerdo con políticas del Estado bolivariano en lo que respecta a la construcción del Poder popular del nuevo Estado y la nueva Democracia participativa y protagónica. Esto lo dijo en un debate televisado con un estudiante bolivariano en un programa de televisión que trasmite un canal decididamente opositor ( http://www.abn.info.ve/go_news5.php?articulo=94625&lee=Array[0] ) Es posible –ojalá me equivoque- que esta pequeña ventana, primero no sea recogida por los canales privados, y segundo que el joven sea llamado a capítulo. De continuar una línea de análisis de la situación venezolana en función de la construcción de un poder distinto, la institucionalidad bolivariana estaría siendo aceptada y puesta a convivir (y a perturbar, según los EEUU) las democracias formales de Occidente (incluidas sus dictaduras protegidas, aliadas de sus intereses). No creo que haya llegado el momento para este diálogo, y con toda seguridad los comentarios del joven Yon Goicochea serán borrados del mapa, sacados del aire, como si nunca hubieran ocurrido, y en todo caso, consideradas deslices de la juventud, pendejadas, una muestra de hasta donde puede llegar la propaganda del -así llamado- Régimen.











