Texto de
Vidal Chávez López
Mami, soy yo, Tommy. Estoy cerca del centro comercial de Montalbán, encendiendo pacíficamente mi primera gran fogata, que se ha convertido en nuestra nueva plataforma de lucha para confrontar tranquilamente al rrrréeeeegimen. Mami, no me lo vas a creer, mami, pero la fogata la encendí yo solo, sin ayuda de nadie. ¡Si, señora, aunque no lo creas! Y bien fuerte que les grité a los PM: ¡Con mi fogata no te metas!
Bueno, mami te voy a ser sincero, yo prendí la fogata junto con Ricky, el hijo de doña Tita la del Country, sabes el que estudia en la Monte Ávila con mi prima Laly, y Yonsito, el hijo menor de Conny Benedetti, que se instruye en la Santa María. También me acompañaba Tony, mi amigo que cursa derecho en la Católica, y Gaby Velutini, que vive en La Lagunita.
Como nuestras acciones las hacemos con nuestros propios recursos, o sea, sin recibir ayuda de los políticos, encender mi fogata resultó demasiado fácil, mami. Para serte veraz, mami, Alfonso y Elías nos enviaron un camión cargado de troncos secos, llantas usadas, gasolina y fósforos. Qué risa, a Alfonso y a Elías, sólo les faltó traer encendidos los insumos que utilicé para prender mi fogata. Menos mal que nos aportaron todo eso para poder guarimbear, porque las bolsas de basura que nuestro alcalde dejó golpe y cuida en los contenedores estaban demasiados hediondas, olían a rata muerta. ¡Fo!
Mami, que te quede bien claro, todo lo que hacemos es totalmente de manera espontánea, sin la participación de los políticos. Mami, cáete pa’tras, no me lo vas a creer, pero me tomé una foto al lado de Cabeza e’ Motor y Stalin, el estudiante de la UCV que antes era de Bandera Roja y ahora es de un Nuevo Tiempo, el partido de Rosales. Ese señor, Cabeza e’ Motor, es un tipazo muy culto, como lo es Antonio Ledezma. Me hizo recordar a Usar Prieto, ese escritor de bigototes que todavía habla en el programa Así son las Cosas.
Mami, el señor Cabeza e’ Motor te envía besos y saludos. ¡Muuuá! También te manda a decir que no te vio en la protesta pacífica realizada frente a Conatel, donde resultaron heridos 11 agentes de la PM. Dijo que tampoco te miró en la protesta tranquila efectuada contra el Minfra, donde apedreamos los vidrios de las ventanas de las oficinas y quemamos un carro que estaba estacionado frente a la sede de esa institición oficialista. Tú sabes, mami, Todo muy pacíficamente, sin dañar la propiedad privada.
Mami, que lástima que te hayas perdido todas estas manifestaciones pacíficas, por tu empeño de irte con papi a Miami. Precisamente en éste momento tan crucial para tu hijo. Si me hubieras visto tirándole piedras a los PM, estarías orgullosa de tu hijo Tommy. Creo que Patty, la novia de Franquie, me tomó una foto lanzándoles pedazos de aceras a los tombos de la PM. Mami, ¿sabes quién estaba también tirándole piedras a los PM? Cáete pa’tras, Charlie, el hermano del doctor Marcel. Pero al rato se fue en su Mercedes, picando cauchos y un ataque de asma.
Mami, las piedras que lancé eran así de grandes, del mismo tamaño de la cabeza de Cabeza e’ Motor. Mami, odio a los PM por impedir que pudiéramos manifestar de manera pacífica. Siento rabia al recordar que en el año 2005 casi me quedé sin voz de tanto gritar: “Con mi PM, no te metas”. Mami, los odio, los odio y los odio.
Vuelvo al cuento del encendido de mi primera fogata. Mami, qué lástima que no hayas visto arder a mi gran hoguera. Mami, disculpa lo que te voy a decir, pero sentí por dentro una satisfacción orgásmica. ¡Qué risa, mami, pero fue demasiado divino! Te lo juro, mami, que mi fogata se veía más bonita que todas las que tu prendiste durante la guarimba del año 2003.
Con todos los insumos democráticos que Alfonso Marquina y Elías, el de RCTV, nos enviaron en un camión, trancamos la calle muy serenamente. Luego que prendimos los troncos y las llantas, nos pusimos a protestar pacíficamente, porque nosotros somos tranquilos por naturaleza. Aunque le duela a los oficialistas, nosotros si somos pacíficos. Lo único malo que hicimos, si se puede calificar así, fue no dejar pasar a los carros y golpear con palos los vidrios y darle patadas a las puertas de los carros que no se querían parar. ¿Quién los manda de atrevidos? ¡Con mi pacifismo no te metas!
Mami, te tengo malas noticias. Mami, estoy detenido en la poli. Como lo oyes. ¿Cuál es la causa? Desconozco por qué me detuvo la policía del rrrréeeeegimen. Creo que no es delito estar parado tranquilamente al lado de una fogata que estaba encendida frente al centro comercial de Montalbán. Te confieso que me paré próximo a la fogata por equivocación, sin darme cuenta.
La PM me detuvo arbitrariamente, sin investigar, ni nada. Soy totalmente inocente. Yo no estaba haciendo nada. Por diosito, mami, te confieso que no estaba haciendo nada. ¿Mami, tu crees que yo soy capaz de prender una fogata en la mitad de la calle? ¿Verdad que no? Pero ya tú sabes como es de arbitrario éste rrrréeeeegimen. Siempre trata de impedir que los ciudadanos democráticos podamos ejercer nuestro derecho a la violencia de manera pacífica.
Mami, no me lo vas a creer, pero estoy a punto de ponerme a llorar como los artistas de la difunta RCTV, que en paz descanse. Mami, ya estoy llorando. Estoy derramando unos lagrimones más grandes que la cabeza de Cabeza e’ Motor. Por diosito, mami, que no estaba haciendo nada. Es más, mami, yo no sabía que esa fogata estaba prendida allí. Que quede bien claro que nuestras protestas no tienen nada que ver con la política y mucho menos con los políticos. Mami llama a Cabeza e’ Motor y a Alfonso Marquina y diles que estoy detenido. Mami, te necesito, mami…
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