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Arte y Consejos Comunales

por joseleon71 @ Martes, 29. Mayo, 2007 - 02:14:08 pm

Ponencia presentada en el Coloquio "Crítica de arte: prácticas institucionales y artísticas en la contemporaneidad" realizado en el marco de la Feria Arte Nuestro de Cada Día, del 26 al 28 de mayo de 2007, organizada por el IAIME en la ciudad de Valencia, Edo. Carabobo

Difusión local del arte a través de los Consejos Comunales

Resumen
El trabajo discute la idea de que el arte en tanto que experiencia de minorías ha resuelto no sólo la infraestructura adecuada a esta condición, sino que ha desarrollado una historia y una crítica acomodada a estos intereses culturales, a su forma de entender, concebir y en definitiva disfrutar el arte. Ahora que en nuestro país se piensa en un arte para todos, comienzan a resultar insuficientes la infraestructura, al tiempo que la historia y la crítica de arte se someten a revisiones críticas que apuntan a develar los supuestos teóricos e ideológicos que justificaron el estado de cosas y justificaron la privatización de la experiencia artística, por ende la exclusión. Ello ocurre en el marco de una reordenación política del territorio irrigada por la expansión y consolidación de formas de poder local denominadas Consejos Comunales. Creemos que dicha reordenación repercutirá de hecho en la experiencia artística de las comunidades, toda vez que la ordenación espacial del arte para las minorías colide con la estructura en red del poder local. Este trabajo se suma al esfuerzo de pensar un arte que circule en las redes del poder popular, que sea un arte para todos (lo que pone en discusión el criterio de masificación), que reescriba la historia y la crítica de arte, en función de la mayorías.

Individuo y experiencia estética
Mercado, individuo y utopía, recordando el sugestivo título de Enzo del Búfalo, se encuentran en el siglo XV y prefiguran el destino del mundo moderno. Desde entonces las prácticas reconocidas como artísticas y la experiencia estética van aliadas a la noción de individuo. En efecto, la ley, el Estado, el dinero, pero igualmente la experiencia estética, tienen asiento y asidero en el individuo.
No es necesario abundar en las transformaciones que por esa época se sucedieron en la concepción del Universo, valga sólo recordar que el universo comienza a girar en torno al hombre, aunque ciertamente, no en torno a todos los hombres. Los individuos vinculados al poder, religioso, económico, político, comienzan a despuntar en una sociedad cada vez más marcada por las relaciones mercantiles. Los privilegios sobre las bases despóticas tradicionales, ceden espacios ante la aparición de otros actores sociales, que a partir de la propiedad redefinen su estatus o condición social.
En este mundo que ha perdido progresivamente la unidad, surgen figuras desestabilizadoras, los burgueses, los artistas. Los primeros descubren que las relaciones, el intercambio, la mercantilización rediseñan lo social y lo político, las ideas, el conocimiento; los segundos, someten a iguales relaciones su obra, sentando las bases para el mercado del arte.
Desde entonces se advierte una estética fundada en el individuo artista, creador de una obra que depende o nace amparada por el Poder, que la solicita, compra, disfruta y exhibe. El artista y su obra han estado por estas razones estrechamente vinculados a la sensibilidad de las elites adquirientes. De la iglesia y los reyes primero, luego la de los burgueses. Los temas cambian con los compradores. De la Creación al matrimonio Arnolfini y de aquí a los campesinos de Van Goh se traza una ruta que va de Dios a los hombres y mujeres vinculados a la tierra, al campo, al trabajo, a lo cotidiano, pasando por la creciente importancia del retrato primero y del autorretrato después. Por otro lado, es cierto que el artista fue ganando relativa independencia hasta el punto de interesarse por determinados asuntos y personalizarlos, complejizando la relación obra-público. La obra dejó de ser anticipada y en cambio anticipa al cliente, abriéndose paso en el mercado como fabricadora de gustos y modas, tendencias, movimientos.
Pero no es ese nuestro asunto, sino que sirve para reafirmar que arte, artista y mercado están relacionados con individuo, autor y comprador. Hasta la propia experiencia estética, el disfrute digamos en un museo, está fundada en una relación individual de sujeto-objeto. Tenemos entonces una experiencia estética que depende del individuo, que se define a partir de esa instancia. Recordemos que la noción de individuo tiene implícita la de sujeto soberano, utopía sobre la que descansa el ser y el hacer de Occidente. Y como utopía es por lo que el arte se ofrece como realización culminante del sujeto soberano por antonomasia. Desde esta perspectiva, nada más atractivo que la condición de artista para alcanzar la libertad (de producir), siendo como es restrictiva o privada esta condición. No es extraño que un Estado (siguiendo la definición clásica, siempre despótico) controle la emisión, la producción del arte, toda vez que no espera la soberanía incónica, imaginaria del creador. De alguna manera la existencia misma del arte y del artista es una contradicción en el sistema porque denuncia pasivamente la imposibilidad de la condición de sujeto soberano, raro y comprensible sólo como algo extraordinario.
En otro orden de ideas, una manera de integrar al público o espectador a la dinámica de producción es hacerlo participar como productor en el momento mismo del consumo. El lector o público participante crea con su lectura la obra, la cual existe de un modo particular para cada lector, en tanto que individualización de la experiencia (y conciencia de la misma).
Lo interesante de todo ello es que el arte y el artista son portadores de la utopía moderna, expresada en ese sujeto soberano que es el sujeto de la libertad. Y de entre los libres, sin duda es el artista el que se sitúa (utopía de la utopía) más allá del bien y el mal, elevándose por sobre los asedios históricos y culturales. Esta extremada posición del artista como culminación de la noción de libertad individual nos muestra los límites del sistema y su naturaleza conflictiva.
Por otro lado, la libertad o la soberanía alcanzada por la vía del arte se mantiene obviamente dentro de los límites de libertad y soberanía que confiere el modelo de sociedad de mercado liberal burgués. Y como hemos visto, el artista sólo se colocaría en un extremo, en tanto que productor (de sentido). Se trata pues de una libertad conferida y concebida en los límites de esta racionalidad, la que depende de la noción de individuo en su versión de sujeto soberano. En el cielo de las fusiones, artista y espectador se hacen uno solo, el uno produce lo que el otro (en un abismante juego de simultaneidades) lee y re-produce en el acto de leer u observar, de modo que la producción de sentido adquiere la forma de una espiral incesante (para el segundo se entiende que los beneficios más obvios son del orden de lo intangible. Claro está si no es un espectador comprador quien puede alegar refinamiento estético aunque nadie se lo pida). Es natural que la cultura artística privilegie aquellas obras que exigen y soportan infinidad de lecturas porque ello se expresa en diversas formas de re-producción (en muchos aspectos del interés del mercado), de ahí la alta valoración de la crítica o la lectura especializada, y de cualquier forma de divulgación o exposición de la obra que susciten la lectura, la integración de la obra al mercado (del sentido).
Descrito lo que ya sabemos, nos proponemos observar lo que no, y ello a partir de una estética (y una ética) de lo colectivo.
El individuo es una figura histórica que se recorta a partir fundamentalmente del siglo XV. No era que no existiera antes, pero sin duda es a partir de la sociedad de mercado y de la economía mundo cuando el individuo se torna portador de la potencia de intercambiar bienes y servicios entre iguales, bajo el ámbito de abstracción de las prácticas mercantiles articuladas por el dinero. Las sociedades que dieron inicio al mercado y al individuo como sujeto soberano, fueron sin embargo, mal que le pese a los que postulan la absolutización ontológica del mercado, antecedidas por formas comunitarias que contemplaban el uso común de las tierras, ello posible a partir de la disolución del Imperio Romano. No fue sino hasta el año mil, cuando se inicia la revolución (con los señores de la guerra por delante los -malus hominen-, prototipo de los paramilitares de hoy, mercenarios contratados por los poderes económicos emergentes para expropiar por las malas las tierras de los campesinos) que conduciría desde la propiedad mercantil de la tierra a la sociedad moderna que ya estuvo perfilada en el siglo XIII. Valga recordarlo porque la América prehispánica antes de la llegada de los europeos distribuía su población entre un 10% de sociedades excedentarias y un 90% de sociedades autosuficientes, como lo señala Miquel Izard. Las primeras dejaron suficientes muestras de su consolidación como Estados teocráticos, con restos de ciudades y evidentes soluciones a los problemas relacionados con la agricultura extensiva, acueductos, terrazas. Las segundas tenían la cualidad de encontrarse en constante movimiento, lo que las hacía diestras en la navegación y las artes de la sobrevivencia en compenetración con el territorio. Las excedentarias produjeron un arte como sabemos, suntuario, mientras que las autosuficientes generan formas flexibles, transportables. Cestería, cerámica, poesía, serían sus expresiones. En los grandes imperios, donde además desarrollaron sistemas escriturales, la escultura y la arquitectura y las labores más complejas de fundición y forja de minerales y piedras preciosas, contrastan con la levedad de las expresiones de las comunidades nómadas o en movimiento. Sin duda que una noción de arte similar a la cultivada en Europa era apreciable en las comunidades excedentarias.

Arte para la comunidad, arte para la ciudad
Esto nos lleva a hacer algunos planteamientos en torno a la relación arte-ciudad, arte comunidad. El arte citadino tiende con toda evidencia a lo suntuario y él mismo se convierte en producto epónimo de la sociedad excedentaria y se re-carga con esta valorización mercantil. La relación sagrado-profano, o la distinción entre cuerpo y espíritu, dispone que el arte sea una experiencia trascendente, que eleva o saca al espectador, al público, al lector, de la chatura ordinaria de la cotidianidad. El arte y la experiencia estética son una sofisticación del espíritu.
No sería el arte una experiencia trascendente o mejor aún, una experiencia inalcanzable sino en momento ataráxicos, en los que el sujeto se “libera” de su cuerpo común y corriente, y accede en “estado de gracia” y con otro cuerpo, a una suerte de otra dimensión sacralizada y ritualizada con protocolos que alejan, postergan (infinitamente, en términos kafkianos) el himeneo, el encuentro que disuelve las contradicciones. De ahí que las presentaciones y la crítica de arte sean estrictamente umbrales, puertas sacras hacia ese otro mundo al que acceden los dotados de iluminación, los elegidos. Esta superchería, aquí exagerada por supuesto, es copiosa y forma parte de los mitos que alimenta la sociedad suntuaria, excedentaria.
El arte comunitario, no excedentario sino marcado por la necesidad, no distingue lógicamente entre lo sagrado y lo profano toda vez que la experiencia estética no se “distingue” de la experiencia cotidiana. No hay pues, nada extraordinario en el arte, salvo la recomposición armónica y continua de los sujetos en su relación con el entorno.
Por mera oposición, si nos planteamos un arte comunitario, es decir, impropio de una sociedad excedentaria, un arte necesario, los protocolos y rituales de iniciación, las prácticas umbráticas, naturalmente cambian de signo. No se accede a lo cotidiano, se está. Desde esta perspectiva resulta interesante el arte que persigue precisamente lo cotidiano, y que se ofrece como resquicio, como puerta difícil para el acceso al paraíso de la verdad sencilla, natural, sin excesos. Buena parte del arte que conocemos tiene este signo, porque la sencillez, la austeridad, el encanto de lo cotidiano, es una dimensión donde se reconocen las virtudes de la vida, simple y llana. Y, paradójicamente, extraña y utópica para los que viven inmersos en una sociedad y en modos de vida que atentan contra ella y obstinadamente se empeñan en acabar hasta con las frágiles posibilidades de existencia.
Así pues, el arte comunitario nacería precisamente en la orilla opuesta, porque en principio no sería un resquicio, una ventana para acceder a la vida como utopía, sino que sería en sí mismo expresión de la vida. Es como si la vida se viviera al margen en el wek end, en las vacaciones, la vida como ocio.
Lo que se borra, lo efímero, lo que desaparece (tiempo heracliteano y no parmenídeo), lo que tiene el cuerpo rotundo de su clara presencia, en un contexto de hombres y mujeres que no se excluyen, que no procuran vencerse, que se saben personas. Para el Occidente que devino sociedades plutocráticas esto anterior es sencillamente absurdo, pero precisamente en nuestro país forma parte de un intenso debate. Los signos más evidentes descuellan a través de los medios y la industria cultural; los menos, los invisibles, los intangibles se traducen en infinidad de prácticas comunitarias que incluso y como lo sabemos trascienden este momento histórico, social, político y se hunden en la memoria de nuestro pueblo y se expresa y se ha expresado en la pertinaz resistencia contra los valores, las prácticas, la racionalidad lógica y socio-productiva de Occidente.
El arte comunitario debemos sin embargo distinguirlo, al menos yo lo hago, del llamado arte popular, que elige para expresarse, como lo hace ver la crítica, las formas del arte practicado y producido por y para las elites, para las minorías. Bárbaro Rivas, el Hombre del Anillo, Salvador Valero, Juan Felix Sánchez, son ejemplos bien claros de cómo la crítica re-centra lo periférico, lo marginal, lo de suyo descentrado. Otro movimiento acaso tan común pero sí más dramático incluso trágico es el que ocurre al interior del sistema, cuando un artista elige des-centrarse, salir a la periferia, una ascesis que se confunde con una suerte de destierro simbólico, apartamiento radical de la sociedad. Armando Reverón sería nuestro ejemplo más caro. Claro está, esto ocurre dentro de la racionalidad del arte occidental, propio de las sociedades excedentarias, en las que el arte es expresión suntuaria y afirmación de libertad del sujeto soberano. Estos movimientos son percibidos, son captados por el radar acucioso de la crítica, que reduce lo periférico y lo re-conduce a sus predios.

Arte comunitario, arte en las comunidades
El arte comunitario tiene por todo ello formas de expresión que no logra captar (que no reconoce, que no ve) la crítica. En otras palabras, no existe una crítica –tal como la conocemos- para las expresiones artísticas de las comunidades. En principio el signo de su arte no ha de ser lo suntuario, lo accesorio, lo separado del cuerpo de la comunidad. Está integrado, consubstanciado al cuerpo comunitario en tanto que producción-expresión necesaria. Es a lo que no se accede porque no está afuera, a lo que no se llega luego de prácticas iniciatorias, ni atravesando ningún umbral. A lo que se llega con nuestro cuerpo y no con otro, ritualizado, despersonalizado, recompuesto según las pautas perceptivas y preceptivas preparadas por el discurso crítico, en acto o en potencia.
El arte producido por los artistas ocurre como en otra dimensión de la vida, de difícil y raro acceso. Es imposible desde esta perspectiva acercarlo a las comunidades, porque sus dinámicas constructoras de individualidad –individualidad que se enfrenta a la despersonalización afirmándose o negándose- son formas de resistencia, en todo caso, planteamientos críticos ante el hecho cierto de una realidad excluyente. El artista, se dice, revela lo oculto, la “realidad” invisible. Luego del encuentro se retorna a la cotidiana realidad de las cosas, al desencanto de todos los días, a la mecanización de antiguos rituales que tuvieron alguna vez sentido. Todas las críticas a la realidad provenientes del arte tienen este dejo amargo. El problema, tal como intento abordarlo, es que el arte es ajeno a la realidad cotidiana, y el artista es un extraño.
El arte comunitario es otra cosa, sobre todo porque el concepto de arte no le calza, en todo caso no alcanza a verlo. (Los géneros artísticos son recortes producidos por largas sistematizaciones, y la dificultad que existe para abrir o dinamizar el interior de los mismos nos da una idea de la resistencia que sólo puede provenir del poder que los racionaliza). El poder siempre ha querido reducir el arte de las comunidades a la triste fórmula de folclore. Y sobre esta traducción esquemática y empobrecida habla de tradiciones e identidad cultural. Cuando un baile o una festividad es definida como folclore se procede a su descontextualización, así el sentido que otorga el tiempo y el espacio de ocurrencia, desaparece. Queda la representación, pero sin la potencia reproductiva que vincula la festividad a la comunidad, a sus necesidades expresivas.

Arte y Consejos Comunales
Por otro lado, y sumamente importante, es que nuestras ciudades, y en especial muchos de nuestros barrios y urbanizaciones, han sido el producto de movimientos de población aluvionales, provenientes de diversas regiones, con prácticas y formas de vida distintas. La necesidad los encontró en la periferia de las ciudades, y la necesidad los juntó para fundar y construir sus casas, sus calles, sus servicios. Buena parte del país tiene estas características, y sin duda también es precisamente aquí donde las ideas de nuestro Presidente han encontrado mayor eco y respaldo. Entre ellas la de los Consejos Comunales, formas de organización política llamadas a construir desde las bases sociales el nuevo Estado, la democracia participativa y protagónica.
Los Consejos tienen la misión de diseñar su Plan de Desarrollo (la inercia del plan de desarrollo capitalista o neoliberal no lo necesita, en otras palabras ya está formulado en sus líneas generales e irrigado a través de un minucioso despliegue de prácticas y simbolismos), para ello necesitan reconocerse, y así lo señala expresamente la Ley de CC cuando llama a la elaboración de la historia de la comunidad, por ejemplo. Esta construcción nos descubre la diversidad cultural de nuestras comunidades.
Necesitamos que nuestras comunidades se reconozcan a partir de hoy en el continuo histórico de diversas colonizaciones para emprender un vasto proyecto descolonizador, que pasa para lo que nos interesa aquí por la reformulación del arte y la difusión del mismo en clave de comunidad. De más está decir, pero lo diré con palabras más claras: el arte que conocemos tiene la necesidad de ser difundido porque en su contextura viaja la dominación. Acaso tenemos mucho tiempo entrampados en un prestigio que socava nuestra identidad expresiva y en la que no nos reconocemos. Situación que nos imposibilita a imaginar el mundo y construirlo a nuestra medida. Desde la ética del nosotros, desde el convivir, la solidaridad y la cooperación, el arte como experiencia trascendente, extraño y ajeno, deja de tener sentido. En cambio recuperan todo su sentido el arte, las obras, el artista, que, apegado a su contexto, a su soledad esencial, con su nombre nombra a su pueblo, a su gente. En estos casos, y existen muchos en la historia, el artista se fuga y emprende personalmente una gesta contra las diversas formas del poder.
La unidad de la comunidad bien puede originarse sobre la base de la implicación en el proyecto de la Nación, y éste, como se ha reiterado innumerables veces, tiene igualmente diversas raíces. A partir de esta identificación se han diseñado muestras y actividades culturales que asumen la presencia constitutiva de dichas raíces, lo que reproduce en muchos casos la visión folclorista ya mencionada. Ello es comprensible toda vez que las prácticas que se asumen representativas han sido sacadas de contexto, al tiempo que en sus lugares histórico-culturales acaso no existen como tales. Por citar sólo un ejemplo ¿bailan los wayuu la yonna fuera de los actos culturales?
Ciertas expresiones artísticas nos hablan de una Nación unificada a través de sus fiestas, de sus fecha patrias. Pero lo que sirve a la unidad del país no actúa con la misma eficacia en la unidad de nuestras comunidades. El asentamiento aluvional, su intrínseca dispersión se relega ante la necesidad de llevar adelante una acción concreta y coyuntural, mas cuando las que tienen que ver con la identidad, con la formación del cuerpo espiritual de la comunidad, requieren de largo aliento.
Ciertamente las comunidades tienen derecho a conocer la obra de los artistas nacionales, pero también han de practicar la crítica de la crítica que los señala, que selecciona y que traza la narrativa del arte venezolano. Hemos de estar conscientes de la necesidad que tenemos de que las comunidades ganen expresión, sean, y esto no se logra reduciendo la producción cultural y artística a las formas del arte nacional y a sus conexiones subalternas con el arte internacional. (¿El casabe en el MOMA?) Tomando esa dirección considerada como apertura, ciertamente reducimos y cerramos, pues la expresión posible comunitaria queda invisibilizada, incognoscible.
Cuando indago sobre la idea de identidad surge una confusión: creemos reconocernos en un pasado desfigurado por la historiografía oficial y, lo que es peor, lo que creemos ser ya no se expresa sino como folclore. Al tiempo que todo esto ocurre, lo que en realidad somos sigue invisible, ajeno a la crítica, ocupada como está en otros asuntos. Creo que lo que somos se expresa en la cotidianidad, hecha como está de pasado y presente, de prefiguración del futuro. Pero no está claro el pasado. Y en parte se pudiera aclarar si observáramos con atención, por ejemplo, el hecho de encontrarnos hoy en comunidades aluvionales, que registran en su constitución diversas formas de violencia y desplazamiento derivados de las distintas oleadas del modelo capitalista occidental en curso desde 1492.


 
 

Pasquali ayer y hoy (II)

por joseleon71 @ Viernes, 25. Mayo, 2007 - 06:36:38 pm

Antonio Pasquali publica Bienvenido Global Village (Monte Ávila, 1998) en el año en que llega al poder Hugo Chávez. El estancamiento del país y la desesperanza en todos los sectores era evidente y palpable. El tono del libro que citamos es cáustico y demoledor, la molestia por la situación del país trasluce en todas sus páginas, y la necesidad de un cambio era agitado con infinidad de argumentaciones. Pero la desmemoria es un atributo del sistema, y Pasquali, en otrora lúcido, es ahora un lamentable repetidor de las opacas consignas de la derecha mediática. La operación de citar algunos pocos pasajes de aquella reflexión suya es algo más que un traer a la memoria sus puntualísimas precisiones. Intento contribuir al esclarecimiento de lo que esconde la campaña contra Venezuela y su gobierno, el orquestamiento de fuerzas que se niegan a aceptar las razones que ya expuso lúcidamente Pasquali y que nacían de una lectura desaprensiva de la realidad de entonces. Se han cometido errores, sin duda, pero buena parte del programa democratizador que sugirió apasionadamente el comunicólogo venezolano se ha ido cumpliendo y adelantando, y si tuviera la modestia de mirarse, de leerse a sí mismo, se encontrara con una realidad que viene a revalidar y confirmar los argumentos suyos de hace apenas una década.

Veámoslos de cerca, y hagamos la necesaria pero tan difícil –según parece para algunos sectores, no importa el nivel de acercamiento a la materia- extrapolación, esos mutatis mutandi que son el fruto de un pensar sereno, objetivamente.

Por ejemplo, Pasquali creía que la ola privatizadora era un destino terrible pero irreversible y casi inevitable, de modo que no había mucho que esperar, toda vez que la plutocracia sabe velar por sus intereses y no por los de la sociedad mayoritaria. De ahí que

“Aunque todas las concesiones son reversible (como está ocurriendo precisamente hoy), este efecto perverso de las privatizaciones debe ser puesto, hoy por hoy, en la lista de lo que podemos esperar: se nos darán las telecomunicaciones mínima necesarias, en condiciones aceptables de funcionamiento y productividad, y en estricta simetría contable con nuestro nivel de riqueza o pobreza; pero no habrá esfuerzos adicionales para poner más telecomunicaciones a generar más desarrollo.”

Pasquali erró levemente. La ola privatizadora la detuvo Chávez, y recientemente nacionalizó CANTV, tristemente vendida en su momento. No se equivocó en nada cuando argumentó sobre lo difícil que sería hacer entrar en razón la sinrazón del mercado neoliberal, su intrínseca irracionalidad. Contra el capitalismo depredador es que en Venezuela estamos luchando, amplios, diversos y plurales sectores. Y sabemos como lo supo y olvidó Pasquali, que sólo democratizando los medios es posible construir una Venezuela más justa.

Luego de una descarnada descripción del estado deplorable de las telecomunicaciones venezolanas y latinoamericanas, que sin embargo enriquecían año con año a los dueños de los medios vía escandalosas sumas por concepto de publicidad, inversiones y ganancias que crecían nada paradójicamente a un ritmo inversamente proporcional a la debacle económica de los países, sometidos a ajustes y paquetes neoliberales, decía:

“El esbozo hasta aquí trazado de un subcontinente incomunicado revela carencias, imprevisiones, irresponsabilidad y complicidades de tal magnitud (en nombre de la globalización) que el llamado a algún tipo de deber pareciera insoslayable. Si el término ha de evocar una reacción ética, será justo en el sentido de una praxis ético-socio-política que niegue el presente-real, que lo declare irracional y que luce por la utopía concreta de comunicaciones suficientes, dignas, abiertas con reciprocidad, útiles a un progreso y bienestar de definición endógena, generadoras de autoestima, sin confiscadotes ni acaparadores. No hay recetas universales: cada quien, desde su país, sociedad o grupo, enfrentado a obstáculos disímiles cargados de fuerzas inerciales propias, habrá de precisarse a sí mismo el orden de prioridades y las estrategias de una praxis sensibilizadota, social o abiertamente política. La reciente historia mundial ha exacerbado las arrogancias y allanado el camino a los mariscales de un nuevo orden global. Las comunicaciones, hoy más controladas que nunca, son su punta de lanza. Quienes luchan por liberar la comunicación, por una pluralidad de voces, ocupan la línea del frente” (pp. 234-236).

A buen entendedor…

(…Continuará)

Pasquali ayer y hoy (I)

por joseleon71 @ Jueves, 24. Mayo, 2007 - 04:56:25 am

Hace escasos días tuve la oportunidad de ver y escuchar a Antonio Pasquali en un programa de televisión. Era entrevistado por Nitu Pérez Osuna y le bastó menos de una hora para reconfirmar que su pensamiento y reflexiones sobre la comunicación han dado un viraje asombroso. Escucharlo y leerlo es una operación de absoluto desencuentro, y sin duda un caso digno de considerar a la hora de tener buenos ejemplos sobre la inherencia de los capitales privados en la confección del pensamiento intelectual progresista. Escritores, filósofos, que encabezan o son abanderados de las causas más justas, actúan (como lo deja ver el tiempo) como ventanas de escape de las muchas presiones que ellos ayudan con su “lucidez”, con su “virulencia”, con sus “verdades descarnadas” a desahogar. Que el sistema respire por ahí, que por sus bocas se desfogue, pero con cuidado que el desencanto cunda y se les vaya de las manos. De ahí la copiosa desesperanza, las cifras demoledoras que practicamente dejan (dejaban) al lector con la sensación de que esto era irreversible, de que nada o muy poco se podía hacer a menos que... ocurriera un milagro.
Lo que sigue es simplemente una contribución al caso de RCTV pero con 9 años de desfase, que publicó Pasquali en su libro Bienvenido Global Village, editado por Monte Ávila en 1998. En realidad es un fragmento entre muchos que nos dan luces sobre la necesidad de no renovar la concesión al plutócrata Marcel Granier, para decirlo con un calificativo que emplearía Pasquali hoy si no hubiese dejado de ser tan drásticamente el de ayer.
De aquí hasta el 27, acometeré el ejercicio de que desfilen las razones de Pasquali en contra de un canal como RCTV, conspicuo representante entre otros, de la telebasura que con tanto ahínco el comunicólogo venezolano pidió defenestrar con conciencia ciudadana, moral y firmes decisiones políticas.

Citemos in extenso:

“Visto desde el espacio exterior, el cuadro latinoamericano y caribeño en el campo radioeléctrico (radio y televisión) luce color de rosa, casi de sociedad posindustrial: para finales de 1989, cerca de seis mil emisoras de radio y 502 estaciones de televisión, 126 de las cuales (25%) creadas entre 1980 y 1989 (Inciso: aquí es bueno recordar que para el pueblo venezolano existió un “Viernes Negro” -1983- y un “Caracazo” -1989-.) Desde una órbita más cercana, el cuadro cambia de color: la gran mayoría de aquellas emisoras radiales forma abigarrados archipiélagos alrededor de los grandes centros de consumo, mientras que la TV va concentrándose en grandes oligopolios nacionales y últimamente trasnacionales. Apenas 9% de esas plantas asegura alguna cobertura nacional; sólo 10,5% del kilowataje radial y 19% del televisivo es empleado para la prestación de servicios públicos; y sin en términos de potencia instalada la relación Servicio Público/ Radiotelevisión Comercial fue en Latinoamérica, en su mejor momento, de 13 a 87, en términos presupuestarios esa misma relación fue de 6 a 94 en la mejor de las hipótesis. Estos datos técnico-económicos tipifican dos grandes realidades: la inexistencia, en la región, de grandes servicios públicos cuya alta calidad balance la baja calidad de los servicios comerciales

(en Venezuela, una encuesta de la Asociación Nacional de Televidentes reveló en 1991 un índice de insatisfacción hacia la TV comercial de 97,7%)

y –en términos de supervivencia de la democracia- el grado de manipulación a que son sometidas las opiniones públicas nacionales. La expansión de la TV en la región, como vimos, ha sido explosiva: su violencia, su pacotilla comercial y sus manipulaciones reinan soberanas en el tiempo libre del latino. Pero visto desde un ángulo suficientemente comprensivo, ese crecimiento es, propiamente hablando, indicador de subdesarrollo y dependencia. En Japón, primer fabricante mundial de televisores, los hogares con televisor representan apenas 0,51% de los hogares con teléfono; pero en América Latina y el Caribe existen 2,55 hogares con televisor por cada hogar con teléfono. Todos los países de la región disponen desde hace más de un cuarto de siglo de estaciones terrestres que facilitan los enlaces vía satélite; pero esas grandes parabólicas no han hecho más que añadir armas al arsenal masoquista de la dependencia comercial, ideológica y cultural, y de nada han servido para la integración regional. En 1988, la estación rastreadora venezolana de Camatagua trabajó 81.313 minutos para servicios televisivos. Lo hizo no sólo a tarifas que eran verdaderas regalías del Estado a los concesionarios; lo más sintomático es que su tiempo de recepción fue treinta y dos veces superior al de transmisión. Facilitó pues enormemente una mayor, más barata y rápida dependencia de la comunicación nacional ante los proveedores foráneos. De sus escasísimos contactos intrarregionales, los más significativos fueron de 194 minutos con Brasil (2 milésimas del total), de 108 minutos con Colombia, de 91 con Costa Rica (1 milésima), y de 28 minutos con Nicaragua (4 diezmilésimas).

Y si desde la órbita cercana fuéramos a aterrizar en el patio trasero de “nuestra” radiotelevisión, allí donde se cocinan sus programas, tendríamos entonces la confirmación definitiva (pero esta es la parte más conocida del discurso) de que la gran mayoría de sus gerentes –verdaderos colaboracionistas de las potencias centrales- trabaja denodadamente para asegurarle a la región abundantes noticias del Imperio y para incomunicar entre sí a los latinoamericanos.
Apenas superada por África, nuestra televisión importa, a nivel regional, 55% de los programas que difunde (basta sumar 20/25% de publicidad, para calcular el espacio que le queda al producto endógeno), en sus tres cuartas partes comprados a Estados Unidos, y relegando el programa intrarregional al 12% en sus mejores momentos, principalmente telenovelas. La televisión latinoamericana y caribeña, prototipo de comunicación comercial, urbana, heterodirigida de facto, divorciada de las metas nacionales de desarrollo y asidua practicante de la incomunicación entre países de la región, es pues la versión contemporánea, en clave comunicacional, de los imperios metropolitanos que en época colonial obligaban a sus colonos ultramarinos a consumir trigo castellano o sal londinense.
Un día quizás, cuando la situación se haga extremosa, algún Bolívar o algún Ghandi de la era electrónica saldrá a proclamar la guerra a muerte o una resistencia pasiva que acabe con esas restricciones chocantes
” (pp. 223-225)

(...Continuará)

Las trasnacionales y el Carbón de La Sierra

por joseleon71 @ Miércoles, 16. Mayo, 2007 - 07:32:56 am

Progreso

Chávez desafiado, descalificado y amenazado por el poder carbonero

La bulimia trasnacional del Carbón en el Zulia obliga a Martínez Mendoza a retar al Presidente Chávez

Texto de
Sociedad Homo et Natura

Un desesperado remitido publicado este lunes 14 de mayo por el Diario Panorama en sus página 2-6 y 2-7, y que firman los miembros del sindicato del carbón Sintracarmiquin, aparentemente pretende, una vez más, difamar el movimiento ecologista contra la explotación del carbón en zonas indígenas y reservas de bosques del Zulia. Insultan al profesor Lusbi Portillo, quien inició esta lucha por la tierras indígenas hace 22 años y luego contra las minas de carbón desde 1992. Primero desde la Liga Socialista y hoy desde los salones de ética ecológica de La Universidad del Zulia, la Sociedad Homo et Natura y las nuevos colectivos ecologistas.

Intentan ligar en un burdo truco a Manuel Rosales contra el carbón para darle un toque escuálido a la lucha contra este modelo minero trasnacional, acusan y ofenden de igual modo al pueblo Barí y Yukpa de dejarse manipular y transportar en buses pagados y niegan, perspicazmente, la resistencia de los pueblos Wuayuu del Socuy, Maché y Cachirí, donde reposan las concesiones de carbón que el presidente mandó a detener por estar bajo tierras indígenas, de campesinos, de aguas y bosques.

Estas "patadas de ahogados "son tan claras como publicitariamente costosas, no vienen de los pobres obreros de las minas obligados a salir a defender el amargo pan que les provee la mina y eso quedó claro el 19 de marzo cuando Corpozulia envió una contramarcha ante el Ministerio del Ambiente para defender el carbón y las esposas de los obreros y los miembros de los Consejos Comunales del pueblo de Mara llevados hasta allá para decir que el "carbón era la vida", le dijeron sí de inmediato a la propuesta del Ministerio del Ambiente les ofreció ante un modelo de desarrollo alterno al carbón, basado en el retorno a los cultivos, de desarrollo agrícola, turístico y artesanales.
Esta campaña, viene de más arriba y debe ejecutarla Martínez Mendoza a como dé lugar, incluyendo pasar por desafiar al propio Presidente.

¿CHAVEZ MENTIROSO?

Este remitido de prensa, mal cuidado, desafía, descalifica y amenaza clara y peligrosamente al Presidente de la República. Ridiculizando inicialmente el pensamiento ecologista del Presidente, expresado durante la alocución del 1ero de mayo desde Anzoátegui en el que declaraba: entre el bosque y el carbón, me quedo con el bosque. El remitido de prensa que publica Panorama, cita de mala manera al presidente: "usted dijo que no prefería el carbón,que los montes". En un bruto intento por escaparse el peso moral y ético que tiene la palabra bosque , intentan matar la belleza del término empleado en repetidas ocasiones por el Presidente, como si "el monte" no fuera tan igual de bello y válido.

MENTIRAS; MENTIRAS SIN NINGUNA POSIBILIDAD DE VERDAD dice el remitido sobre las gandolas que matan gentes en las carreteras de Mara, sobre el polvillo de carbón en los pulmones de la gente, de los niños, de los enfermos no indemnizados de la neumoconiosis y echados de las empresas carboneras cuando el medico se las diagnostica. Entonces es MENTIRA; MENTIRA SIN NINGUNA POSIBILIDAD DE VERDAD, usted señor Presidente MENTIROSO cuando dice el 1 ero de mayo: (el carbón) contamina el agua, contamina el aire hay un polvillo allí de ese carbón que lo va dejando por la carretera los camiones y se le mete a los pulmones a los niños, a todos, pero sobre todo a los niños. Allá en el Zulia hay un alto grado de enfermedades pulmonares en todos esos pueblos que son cruzados por las gandolas y gandolas de carbón.

Hasta acá, torpeza tras torpeza entre el desespero por salvar a como cueste el negocio del carbón. Niegan el contrabando de madera que el propio Ministerio de Ambiente detectó en la Mina, y se ensalzan de ayudar a frenar el narcotráfico, cuando buques carboneros en varias oportunidades han sido detenidos dentro y fuera del país por traficar inmensas cargas de droga al extranjero.

Mendoza crucificado por las trasnacionales

Martínez Mendoza está tan presionado por los capitales trasnacionales del carbón que se ha crucificado en este millonario remitido de dos paginas centrales a todo color publicadas por Panorama y donde se hace la astuta salvedad de que fue pagado con lo que recolectaron los trabajadores. Más de 30 millones de bolívares cuando ni siquiera le cancelan al obrero su seguro social y demás beneficios.

Tan clara está su culpa en este y todos los remitidos publicados por Panorama, y en una futura marcha contra el presidente, como cuanto trata de enjuagarse la cara y manos en él: " por decisión del general Carlos Martínez, el nos tiene prohibido protestar cerca de usted. Llevamos palo parejo, pero tenemos encima a todos los gerentes y jefes amenazando y regañándonos que esperemos tranquilos sin protestar ".

Las protestan vendrán porque las trasnacionales del carbón, y su ficha máxima en el Zulia Soto Luzardo jefe verdadero de Martínez Mendoza, no dejarán perder un millardo de toneladas en reservas probadas de carbón, con indígenas o sin indígenas, con bosques o sin bosques.

El presidente será presionado a través de contra marchas y la prensa. Panorama es su ficha clave en el Zulia y es de comprobarlo comenzando porque su nueva empresa de gabarras de carbón se quedó sin mercado al no ir ya el Puerto imperial carbonero, que remata la estoica declaración de no más modelo de desarrollo en base a minería de carbón, una noticia llena de vida, redentora que en segundos dio la vuelta a la Internet y de la que Panorama sólo tituló: Ejecutivo estudia no aprobar nuevas concesiones de carbón.

Desde que se supo que era un mandato presidencial no permitir nuevas concesiones de carbón ni ampliar la mina Paso Diablo, Panorama comenzó una campaña disimulada firmando notas a favor del carbón como "agencias", el nombre de Martínez Mendoza fue sacado del discurso como para disimular y los obreros de las minas echados a la calle a pelear por el carbón, asustándoles con que, si no hay nuevas minas, las empresas cerraran Paso Diablo y comenzará un despido masivo de obreros porque no podrán seguir trabajando tantas personas en la mina.

Hay graves y peligrosos cuestionamientos que pueden afectar al Presidente y no lo decimos nosotros los ecologistas, cualquier especialista en análisis del discurso, incluso el Minci, puede analizar este remitido de prensa y prever un panorama futuro. Este viernes, en la vía a Carrasquero, del Municipio Mara, una gandola cargada de carbón arrolló un auto bus lleno de pasajeros hasta partirlo en dos, volcando toda su carga de carbón y creando alarma en la comunidad. La calle fue cerrada inmediatamente y se impidió el acceso a la zona del desastre. Nadie publicó una letra en el Zulia, pero claro: presidente MENTIROSO, MENTIROSO, cuando habla de la maldición de las gandolas del carbón que se han llevado familias enteras. Justo en ese momento la viceministra de Ambiente Merly García se encontraba en el municipio Páez recibiendo los proyectos de las comunidades indígenas Wayúu, tal como el 29 de marzo se hizo en Machiques con los Indígenas Barí y Yukpa y que cerró de igual modo aclamando un rotundo: ¡No al carbón! desde las propias bases indígenas. Cuándo abrirá el presidente los ojos con Mendoza, Panorama, y su nexo Luzardo-trasnacionales.

Monte

La Curva de Molina y el Sambil

por joseleon71 @ Domingo, 13. Mayo, 2007 - 01:31:25 am

Mercados marginales

Lo periférico alude a lo que es marginal de los muchos centros de las ciudades, lo que incluye hasta los centros comerciales. Pero lo que nos importa anotar es que centro y periferia están en permanente desplazamiento. No sólo el centro en su sentido físico. Como el centro de la ciudad, que se corre permanentemente, sino el centro como centro de poder o centralidad ideológica.”
Armando Silva (2006) Imaginarios urbanos. Nomos. Colombia

Presentación
Este trabajo es el fruto de varios semestres dedicados a reflexionar sobre diversos temas en torno a Maracaibo. Muchas vertientes asoman y queremos continuar indagando. Dasmeli, Evequín, César, Raúl, Evelyn, entre otros, hemos ido construyendo, en este caso, argumentos en torno a un lugar, La Curva de Molina, que por muy frecuentado resulta invisible. Si en cambio nos acercamos, nos descubre y nos revela. Un “así somos” empieza a iluminarnos.
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La Curva de Molina

Uno de los caminos para llegar a la UBV, acaso el más empleado por la comunidad ubevista de Maracaibo y otros municipios foráneos, es el que pasa por “La Curva de Molina”. Se trata de una cruceta formada por la intersección de varias rutas que allí se inician o concluyen, según la dirección que se tome. Estamos hablando del inicio o el final de la avenida La Limpia, según se venga o se vaya al Centro. Es el comienzo o el final del Corredor Vial “Chino Julio”, según se venga o se vaya a la Bomba Caribe. De allí, arrancan las carreteras a La Concepción o a Cachirí. En total cuatro rutas que van definiendo desde ya el polifacético perfil de este lugar.
La Curva se encuentra en el oeste de la ciudad de Maracaibo y funciona como un nudo límite. Desde el punto de vista social y comercial es el punto más dinámico de este sector, y es adonde confluyen, derivan o escurren las rías de actividad de este lado de la ciudad.
En La Curva se consolidó un mercado que abastece una amplia gama de necesidades de las barriadas y poblaciones vecinas. Hacia La Concepción y especialmente cuando nos internamos por las carreteras que empalman con esta vía, hacia La Rinconada, percibimos grandes extensiones de tierra dedicadas a la siembra, amén de los restos (algunas casas y los nombres de algunos barrios) y presencia de los llamados Hatos. La actividad agropecuaria debió depender de un mercado cercano, puesto que el Centro de Maracaibo se encuentra bastante alejado. La Curva pues (o lo que luego se llamaría así), debió albergar desde entonces esta actividad.
Lo decimos también, porque las rutas que conducen a Cachirí, y en general a los municipios indígenas de Mara y Páez, pasaban (como lo siguen haciendo hoy) por este lugar, permitiendo el abastecimiento y la compra de diversos productos. Esta tesis la confirma el hecho de que en La Curva actualmente se consiguen alimentos a granel, en saco, para animales y consumo humano. Años atrás es probable que sólo se vendiera y comprara al “mayor” para suplir necesidades de haciendas y comunidades campesinas que avanzaban en caravanas de recuas hasta el mercado, para conseguir también productos agropecuarios y pesqueros de la Concepción, Mara y Páez, y por supuesto, los que provenían del Sur de Maracaibo y de otras partes del Zulia, que se aproximaban hasta el Centro por el puerto.
La Curva en sus inicios sería pues un lugar de aprovisionamiento para las comunidades y poblaciones cercanas, a las que en todo caso les resultaba mejor acercarse hasta aquí en lugar de continuar hasta el Centro de Maracaibo.
Decimos La Curva pero ciertamente este nombre proviene de la historia más reciente de este lugar. Estamos hablando de mediados del siglo XX, cuando según los testimonios de habitantes y comerciantes del sector, justo donde se encuentra hoy una estación de servicios, vivía un señor poderoso apellidado Molina, quien poseedor de una ferretería (negocio estable) celaba la ocupación de su “frente” y no permitía el asentamiento de vendedores ambulantes, hoy buhoneros o vendedores informales. El prestigio del señor Molina daría por extensión el nombre a todo el sector, cuando los habitantes y asiduos se refirieran a la curva “de” Molina, marcando así la extensión física pero esencialmente simbólica de su propiedad. En cualquier caso, lo relatado hasta aquí son versiones recogidas a través de comerciantes y vecinos, algunas de las cuales mencionan la calidad humana del personaje.
En el año 1964 se funda uno de los barrios cercanos a La Curva, “Raúl Leoni”. Los habitantes ocupan un terreno destinado por la municipalidad a ser un cementerio. Cuando esto ocurre, ya el mercado estaba allí, amén de otros barrios. Es probable que la actividad comercial que (se) generaba (en) este cruce de vías actuara como un imán para grandes contingentes humanos que comenzaron a conformar la periferia de esta parte de la ciudad.
Este trabajo que presentamos no se ocupará de la conformación del mercado de La Curva (de la cual sólo se sugieren algunas hipótesis) ni de la constitución de la periferia de Maracaibo, ambos temas apasionantes y que ocuparán la atención de este equipo de investigación, sino que en esta oportunidad se encargará de sostener una comparación entre La Curva y el Sambil, gigante centro comercial ubicado al norte de la ciudad.

La Curva y el Sambil, perifericos
Por lo que llevamos dicho el de La Curva es un mercado periférico, surgido del cruce de importantes vías de comunicación que conectan la ciudad de Maracaibo con la Concepción y el municipio Mara. Es un mercado para la compra venta de alimentos a granel, al mayor y al detal, de donde se surten las poblaciones cercanas, las inmediatas que han ido creciendo a sus márgenes, o las más lejanas. Se puede afirmar que en La Curva se consigue “de todo”, como testimonian sus usuarios, ahorrándose el trayecto hasta el Centro o al interior de la ciudad.
Los negocios de La Curva van desde las tiendas por departamentos hasta las confiterías de los buhoneros, pasando por las tiendas de electrodomésticos y las mueblerías. Árabes, chinos, portugueses, colombianos, venezolanos y wayuu, comparten el espacio, cada grupo definiendo sus prácticas y sus productos de comercialización. Mas lo que aquí nos interesa observar es cómo el mercado de La Curva responde a una necesidad de aprovisionamiento de las poblaciones vecinas, de donde se deduce que es geográficamente necesario, esto es, que no puede existir en otro lugar sino aquí, donde las rutas mencionadas se encuentran (intentar mudarlo sería destruirlo, y si en ese caso las rutas no se modificaran no tardaría en reproducirse nuevamente.) Se trata pues, de un mercado que surge de la necesidad de sus usuarios y que ha ido creciendo de acuerdo a esta principal característica.
El Sambil por su parte, puede existir en cualquier lugar de la ciudad, en sus alrededores o en su interior, pero no tiene una necesidad geográfica específica, salvo el vacío. En otras palabras, no fue generado por la sociedad, por los habitantes o los vecinos, simplemente apareció respondiendo a intereses mercantiles ajenos a la sociedad. Que luego los usuarios lo asuman “necesario” es otro asunto, lo cierto es que no nace de la relaciones entre el espacio y la sociedad, entre los flujos de población y sus necesidades reales de aprovisionamiento y alimentación.
El de La Curva es un mercado para usuarios en tránsito, que pasan por ahí para seguir a sus destinos, de habitación o de trabajo, que adquieren lo necesario y en cantidades que se pueden llevar en pequeños paquetes o bolsas. Muchas son las rutas de transporte público que llegan o salen de La Curva, porque está claro que no se trata de un lugar para “visitar”, para la permanencia, sino que existe exclusivamente como lugar de tránsito y aprovisionamiento.
Que no sea un lugar para permanecer lo hace antípoda de mercados del tipo mall, en los que se permanece y pasea como nuevos lugares de socialización. En La Curva la socialización es meramente comercial y mercantil, y no se generan salvo accidentalmente encuentros que requieran de mayor tiempo y de espacios más adecuados. Por ejemplo, los lugares de comidas rápidas (si a lo lugares para comer añadimos encuentros interpersonales duraderos), son abundantes pero pequeños y con muy pocas mesas, y en algunos se consume simplemente de pie. Se come para seguir de largo o se elige comida para llevar, no para asegurar mayor tiempo de permanencia.
Un mercado como La Curva, que responde a prácticas sociales, marcadas por la necesidad tiende a transformarse, a ser dinámico, flexible, pero de un tipo de dinamismo que acuerda con las prácticas sociales que le dan existencia. Esto explica la versatilidad y el acomodo a las modas. Pero también, el impacto del contexto mediato e inmediato en su dinámica interior. En otras palabras, La Curva se vería afectada por transformaciones urbanas importantes como la que pudiera introducir un transporte masivo como el Metro, del cual ya está proyectado que forme parte.
La Curva depende del flujo de personas que viajan en transporte público, en carros por puesto, microbuses y buses; es más, son muy pocos los autos particulares estacionados para efectuar compras o hacer diligencias en La Curva, porque de hecho y naturalmente no tiene estacionamiento, exceptuando el frente de algunos comercios. Lo más frecuente es que los autos particulares decidan estacionarse donde mejor lo consigan. La policía municipal hace con frecuencia operativos de orden público para asegurar la afluencia del tránsito despejando estos estacionamientos improvisados y controlando el acceso en las paradas de los “carritos” por puesto.
El mercado de La Curva es el efecto de la aglomeración de comercios menores y mayores en las márgenes de las vías que ahí se encuentran, aprovechando precisamente el flujo, el tránsito diario. Su naturaleza es rizomática y observando con atención se descubre un ritmo, una lógica. En efecto, en la ruta que lleva al municipio Mara se encuentran las ventas de carne, pescado, granos y comida para animales por sacos y a granel, verduras y plátanos, fundamentalmente. Del lado de “Chino Julio” venden ropa, CD y DVD, reparan zapatos, relojes. También se consiguen supermercados y tiendas por departamentos, pequeñas ventas de comida, un par de panaderías e igual número de carnicerías. Las verduras y las fruterías se mantienen, aunque no en igual número. Del lado de la avenida La Limpia, lo abigarrado comienza a despejarse, se encuentran tarantines con ropas y zapatos, algunas peluquerías y ventas de ropa formales o de local permanente, pero también ventorrillos y asaderos de carne. Por el lado de la Concepción, las ventas de ropa desaparecen y quedan los vendedores de electrodomésticos, DVD y televisores, equipos de música portátiles, ventiladores y algunas ventas de comida. Se observa con claridad que los negocios y el abigarramiento, la cantidad y variedad de ofertas, se orientan en dirección a los populosos barrios cercanos, Raúl Leoni, el Marite, Pinto Salinas, 12 de Marzo.
La curva2
La Curva real, el Sambil virtual
El mercado de La Curva es esencial para los barrios aledaños, en tanto que los abastece de todo lo necesario. Para los que vienen o van a La Concepción es un lugar de paso, tanto como para los muchos que van o vienen por La Limpia. Una imagen aérea nos descubriría que en dirección a las barriadas el mercado ofrece una gran variedad de tiendas, en filas que culebrean al borde de la carretera, creando angostos pasillos.
Un mall lo vemos en cambio, cerrado y fuertemente limitado. Tienden a ser mastodónticos precisamente porque están concebidos para concentrar y no para crecer, no están hechos para extenderse en el tiempo sino para un presente que no pasa, para un tiempo detenido. De ahí su rectitud, su cuadriculación, su fijeza.
Un mercado como La Curva sufre desde leves metamorfosis cotidianas, cuya novedad puede pasar inadvertida, como un tenderete nuevo, una mesita con teléfonos, una venta provisional de pasteles, hasta otras no tan leves, en todo caso se trata de movimientos regidos por leyes internas, códigos controlados por poderes locales o municipales difusos. Resulta obvio que donde se crucen las rutas acontezca la mayor densidad de negocios, mas resulta interesante observar cómo la actividad comercial hacia el norte tiende a fortalecerse, sobre todo acusando el hecho de que el gobierno nacional avanza en la construcción de la Ciudad Educativa del Marite. Cerca del cruce, en la isla que divide las dos rutas, los negocios han aprovechado el mínimo espacio y prácticamente la mirada se consigue únicamente con negocios a pesar del intenso flujo de autos y buses, visión que contrasta con el horizonte despejado hacia La Limpia.
Por todo lo dicho, concluimos que un mercado como La Curva, hecho al ritmo de las necesidades, de acuerdo al tráfico de personas e intereses, integrado y constituido por los reflujos y reflujos de las comunidades y poblaciones que lo cruzan y allí se abastecen, genera dinámicas urbanas que replantean las ideas tradicionales de la ciudad de Maracaibo. Muchas personas de estos sectores, sobre todo los jóvenes, no “conocen” la ciudad de Maracaibo que aparece en la prensa o la televisión, la Maracaibo turística, la de las vallas, la de las postales, la ciudad que ofrece productos culturales y artísticos, etc. La periferia se torna suficiente y necesaria para sus ritmos y modos de vida. La Curva entonces deviene centro, toda vez que la ciudad tradicional se ha descentrado.
Ahora bien, el descentramiento que introduce el Sambil (ubicándose en una periferia virtual, en un espacio suspendido del tiempo y espacio real, uno de los no-lugares descritos por Marc Augè), responde a dinámicas exógenas, alejadas, extrañas a los movimientos de la vida de Maracaibo y de las poblaciones vecinas o cercanas, pues responde a las dinámicas del mercado internacional. El Sambil aparece y a él se va. En cambio, La Curva estuvo, está y por ahí se pasa, se cruza, se vive. La Curva hace rato que descentró a Maracaibo, como lo viene haciendo el Kilómetro 4, por ejemplo, al sur de la ciudad, o “Los Plataneros”. Decimos que hace rato, porque el Sambil descentra las prácticas comerciales formales, las aduaneras, las capitalistas de remozado cuño. El Seniat, por poner un ejemplo bien contrastante, poco puede en La Curva.
En otro orden de ideas, la crítica sobre la ciudad contemporánea ha dado demasiada importancia al descentramiento que introducen los malles (como se puede leer en líneas del tipo: “El centro es descentrado en un nuevo eje: la torre de control corporativa articulada al Mall que marca el nuevo perímetro urbano”), ello responde a que la crítica ha sido ancilar al capital y al mercado, y porque siempre se ha visto a las sociedades con la perspectiva y a partir de los problemas que atañen a las elites. Descentramiento y red estamos viendo que son naturales de los movimientos y flujos populares. Despegados del poder central, excluidos y desechados por la cultura dominante, han tendido redes de solidaridad y redes mercantiles resistentes al marginamiento de los poderes centralizados y despóticos. Los pobres han sobrevivido, y de electores esperanzados y una y otra vez engañados, pasaron al escenario político como los bárbaros en las ciudades cuadriculadas del Imperio. El pensamiento elitista fabricador de Gobiernos y Estados quiere devolver el golpe, cuando evalúa su profunda crisis y apela a las redes, a la horizontalidad, como si fuera una virtud y un desenlace de los flujos de capital virtual, financiero, acomodando dichas ideas y prácticas a la desregulación y la globalización. La semejanza no obstante es sólo aparente: las redes del pueblo son naturales porque no hay otra manera de vivir en sociedad a menos que se postule y se logre sobrevivir en el absoluto aislamiento.
Por cierto, valga recordar que las comunidades periféricas, marginales, excluidas de las grandes ciudades, que habían luchado por la tierra y por los servicios básicos, que construyeron sus casas y aprendieron o pusieron en práctica, sobre la marcha, todos los oficios necesarios para el levantamiento de sus barrios, fueron en su momento sometidas a una sistemática desmovilización con la aparición de aparatos del Estado que segaron su rebeldía y autosuficiencia. Estas figuras, las Juntas Promejora, que luego derivaron en Asociaciones de Vecinos, languidecieron hasta desaparecer con los partidos políticos y el caduco Estado paternalista, desplazados en primer término por el neoliberalismo como etapa culminante del capitalismo y después por los pueblos indignados contra sus políticas de ajuste.
La curva
Un producto cultural como el mercado de La Curva generado por las prácticas sociales y comerciales de poblaciones específicas, hace tiempo hizo posible no sólo el descentramiento sino la articulación en redes y nudos que hoy son el salvavidas o la panacea (en lo que a la gente respecta sólo teóricas, puro divertimento intelectual, justificadoras entre otras muchas cosas del nuevo trabajo a destajo, freelance, sin seguridad social y caníbal) de las sociedades capitalistas, apegadas al pensamiento cibernético.
El centro descentrado por el Sambil responde a los intereses del mercado; el viejo y populoso centro en la periferia, que es La Curva, está formado por el ir y venir de la gente. El Sambil morirá con el mercado corporativista cuando la energía que mueve al american way of life se apague con el último mechurrio o se arrase el último bosque, tal vez antes, cuando otras prácticas de producción y consumo sean generadas por un mundo distinto. No debemos en cambio desestimar la posibilidad de que por La Curva, en esos años postreros o de alba, si el desastre nuclear no anula cualquier otra alternativa, por ese cruce de caminos y destinos acaso pasen lentas recuas de mulas.
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Ver:

“La estación Curva de Molina se va a conectar con un metrobus a la vía alterna. Hasta Curva de Molina seguiría siendo la línea 1, etapa II, estamos hablando de 11 kilómetros, es decir, que tenemos 11 estaciones más, lo que da un total de 17. Esto, comprendería la línea 1”
En: http://www.mci.gob.ve/reportajes/2/5785/con_el_metro.html

Ver información sobre la Ciudad Educativa en: http://www.mci.gov.ve/noticias-prensa-presidencial/28/9691/arranca_el_programa.html

Centros de Comunicación Integral (Segunda Parte)

por joseleon71 @ Jueves, 10. Mayo, 2007 - 06:55:17 am

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19 de mayo. Noticia reciente tomada de aporrea, que va en la dirección del contenido de este post.
http://www.aporrea.org/poderpopular/n95105.html
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(Continuación del post publicado el 18 de marzo. Transcripción cruda y sin editar de una conversación con estudiantes de la UBV)

Capitalismo y medios de producción

¿Cuantos son los dueños de las fábricas que hay en el país, cuántos dueños reales puede haber? Muy pocos, las grandes familias adineradas. Bueno, los medios de comunicación de un país están en muy pocas manos, son los monopolios. En Colombia –esas cifras las leí hace un tiempo y se me quedaron grabadas, aquí me imagino que hasta hace poco era así- más del 90% de las tierras cultivables estaban en el 0,2 % de la población. Latifundio, eso es medieval. Por otra parte, hay unas siete corporaciones que dominan la energía en el mundo, ahora Chávez está tratando nacionalizarlas. Las bombillas en Burundi son encendidas por la misma mano en Guasdualito. El capitalismo trabaja así, los medios de producción están en poquitas manos. Para poder tener este sistema, para poder tener a un montón de gente, a la mayoría trabajando para sus intereses, para tener a esa gente cegada, para que el 2 o 3% de un país tenga el control de tal manera que el 98% trabaje para ellos, se necesita una comunidad imaginada, que estos 98% pertenezcan a esa comunidad imaginada, proporcionada por la realidad mediática. Ese 98% cree que la realidad es lo que ve en los medios, eso es lo que garantiza que ese 2% siga recibiendo ingresos, la ganancia por la explotación del 98%.

La educación venezolana hasta hoy

Por eso la educación venezolana nunca ha servido, porque lo que hace es reforzar la realidad mediática, de modo que la gente nunca va a percibir que esto es lo que está pasando, que el 2% tiene el control de los medios de producción y el 98% no. Que un 98% tiene que trabajar para un 2%. Y además (en muchos casos) en niveles de miseria, de explotación y de esclavitud. Eso no se lo va a decir la escuela nunca, a menos que liberemos a nuestros hijos de las escuelas del capitalismo. Para poder liberar a nuestros hijos tenemos que construir nuestras escuelas, escuelas para la liberación. Para poder liberarnos de este sistema de dominación, tenemos que construir nuestros propios medios de producción, no podemos seguir siendo esclavos de los dueños de los medios de producción. Fíjense lo importante que es la comunicación, porque es a través de la realidad mediática que nos han convencido de que la realidad es así, y de que el país está bien así. Tú tienes que trabajar, pero nadie te dice que tienes que trabajar para otro. Te están diciendo que tienes que trabajar para tú realización personal, no, eso es para los intereses personales y muy particulares de ese 2%, por eso te dicen que trabajes. Ahora, ¿qué nos ha convencido hasta ese nivel de ceguera?, ¿qué nos ha tapado los ojos durante tanto tiempo? Los medios de comunicación, la realidad mediática, la Maracaibo de Panorama. Ahora, ¿Cuántos no asentimos cuando se dice que esa es Maracaibo? Está incluso metida en el folclor, “Panorama es Maracaibo”. Pero Panorama no es Maracaibo, porque no es jamás el barrio “Campo Niquitao”. Jamás. ¿Por qué? Porque no es parte de sus intereses.

Realidad comunitaria

Panorama tiene muy específicos intereses, esa es una empresa, entonces, en esa perspectiva, donde se ve más o menos claro por donde van los tiros, necesitamos construir una realidad comunitaria, una realidad de la comunidad. Aunque no la necesitamos construir, pues ya está, lo que necesitamos son mecanismos para verla. Esta realidad de la comunidad es la vía para la autonomía cognitiva, para la descolonización, para la libertad de conciencia y de acción.

¿Por qué tiene sentido ir con estas ideas aun Consejo Comunal? A bueno, porque los Consejos Comunales son la primera articulación del Estado real que necesitamos construir. La más básica articulación del Estado real que necesitamos construir, del Estado real, no mediático, porque por supuesto como hay una realidad mediática hay un Estado mediático. Los diputados rojos, blancos, verdes, azules, que salen todos los días en la televisión hablan del estado mediático, fundamentalmente, porque a esos diputados no los ven en un  barrio nunca, ellos están en estudios de televisión, construyendo un estado mediático y hablando de un país mediático.

Entonces, necesitamos construir una realidad comunitaria en función de los intereses de la comunidad, porque cada Consejo Comunal debe construir sus medios de producción. Los CC son la articulación política del “desarrollo endógeno”, comunitario, pues.

Para poder construir esa imagen de la comunidad, esa realidad, para poder manejar información de interés para la comunidad, tenemos que construir medios comunitarios. A la información comunitaria le sucede, lógicamente, medios comunitarios.

Los media del capitalismo

Los medios del capitalismo han sido la televisión, la radio, los periódicos, los mass media, esos han sido sus medios para proyectar al mundo la comunidad imaginada. Imagínense la comunidad imaginada de CNN. O la comunidad imaginada de National Geographic. Fíjense su nombre: “Geografía Nacional”, porque ellos (los EEUU) son los dueños del mundo, entonces la geografía del mundo es la geografía “nacional”. Y nosotros decimos: “A mí me gusta mucho National Geographic”, pero no nos damos cuenta de lo que estamos diciendo. Cuando lo decimos en español podemos preguntarnos, ¿nacional no es del país? Pero ahí aparece África, Europa, Latinoamérica. Comienza a sonar raro, porque es la geografía nacional, la comunidad imaginada, del mundo controlado por los Estados Unidos. Esa es la famosa nacionalidad. O pasa también con Animal Planet, es el planeta que está bajo el control de los EEUU. Los niños de Norteamérica leen que la Amazonia es un territorio protegido por los EEUU, y que está rodeado por salvajes que lo están depredando. Entonces EEUU tiene que intervenir para salvar esa zona. Y eso lo están leyendo los niños norteamericanos porque están muy claros de que necesitan construir una realidad mediática, una comunidad imaginada. Para ellos que son  imperialistas y expansionistas, su comunidad imaginada es el mundo.

La guerra contra el terrorismo la puede activar como la activa EEUU porque ellos dicen que el mundo es de ellos y para sus intereses, para su modelo de democracia, que no es más que su modelo de capitalismo en expansión. Esa es su realidad mediática no sólo poderosa en términos ideológicos, en términos de poder, no, es que es mortal, una comunidad mediática que debe garantizar su existencia con las armas, por eso invade Afganistán, Irak, por eso está a punto de echarse al pico Irán, por eso están metidos hasta el cuello ahí en Colombia, etc., porque eso es una comunidad imaginada que necesita de las armas para poder convencer a los que no se quieran convencer de que el 2% controla al 98% de la humanidad. Ah, es que yo no quiero, ah bueno, entonces te invado. Ah, no te convenzo con la televisión, con la radio, ah bueno entonces te tiro bombas racimo, gas mostaza, una bomba nuclear. Por las buenas, pues. Los talibanes antes de la ocupación en Afganistán (y por cierto, no les ha ido muy bien en Afganistán, por los últimos reportes) habían agarrado los televisores y los habían empalado, en las calles habían puesto estacas y habían agarrado los televisores (tecnología norteamericana o al menos anglosajona) y los empalaron, y hay unas fotos impresionantes que eran largas calles con televisores estaqueados. Ellos sabían por donde venía la cosa, contra la comunidad imaginada de los intereses trasnacionales. Ellos sabían cual era la guerra. Y los norteamericanos lo sabían también porque antes de la intervención militar bombardearon unas tonterías: radios transitores. Eso fue previo a la invasión, al bombardeo.

Es un problema mediático. La guerra del Golfo que inició el papá de Bush, fue mediática. Fue una guerra televisada.

América para los americano, luego el mundo para los americanos. Entonces ellos ganaron la segunda guerra mundial, no los rusos, la historia la escriben ellos según sus intereses. Ya estamos más o menos claros, ¿no? Podemos seguir abundando y seguir escandalizándonos.

Nosotros tenemos que empezar a ir a las comunidades y decirle esto a la gente porque es una manera, me parece, de empezar a mirar la comunicación como una política y como una estrategia para los intereses comunitarios. Por eso ir a los Consejos Comunales, porque no pueden tener otro interés que la comunidad. Los Consejos Comunales, que significa la organización de ese 98% que tiene que ganar soberanía cognitiva, emanciparse, para decirle al 2% quédate con tus fábricas, con tus medios, nosotros vamos a construir “otro mundo posible”. Porque estos señores no necesitan otro mundo, el que tiene les va a bastar para que muramos todos juntos, porque ellos no se van a salvar con su desastre ecológico pero están ciegos con su manera de entender las cosas. Nosotros debemos darnos cuenta de en qué callejón estamos metidos para poder salvar el planeta, y los salvaremos a ellos cuando salvemos el planeta, porque nosotros no somos asesinos.

Una de las vías para poder salvar el planeta es darnos cuenta de cómo están organizadas las cosas y cuáles han sido los mecanismos ideológicos, hegemónicos para que este estado de cosas continúe. Evidentemente este estado de cosas está en crisis, hay muchos levantamientos, hay rebeliones, hay conciencia, y por eso es también que existen los Consejos Comunales, por eso es que hoy estamos hablando de eso aquí, porque hay más posibilidades de liberación, esto no era posible hace diez años, no era posible hace 15, 20 años, una conversación como esta debía ser clandestina, o al menos un grupito de gente que estaba soñando con una vaina pero sin articulación con la realidad, ahora no, ahora es política de estado, ahora resulta que estas ideas son política de estado, por eso Venezuela está en el ojo del huracán, y todo el mundo la está viendo. Porque estos disparates que estamos conversando aquí, estamos pelea casi quijotesca de un 98% que necesita organizarse para pelear contra un 2%, esa pelea es ahora una política de estado (que no es contra el canal 2, aunque es parte del asunto) esta pelea está liderizada por un presidente, que tiene además una voz atronadora en los escenarios mundiales. En eso andamos. Digo esto para que se entienda la dimensión del asunto.

¿Por qué son importantes los Consejos Comunales? ¿A qué política están vinculados? ¿Por qué es importante nuestra participación? Además, vimos un poco el escenario. A estas agencias de noticias internacionales no le pueden interesar los Consejos Comunales. Todas las noticias que puedan salir negativas, que logren parar, destruir, la posibilidad de la existencia real de Consejos Comunales, van a ser producidas por estas agencias de noticias. Con datos reales o falsos. Lo que dijimos al comienzo sobre el desfase, el abismo, entre las agencias de noticias internacionales o nacionales y la comunidad, se alimenta con noticias falsas o reales con datos falsos o reales pero magnificadas o hechas para destruir. Nosotros estamos en un conflicto, porque a veces necesitamos denunciar cosas, pero cómo hacerlo para que no se convierta lo que llaman en “armas para el enemigo”, tenemos que tomar conciencia de cómo denunciar y a quiénes recurrir para hacer una denuncia. Fíjense, porque si nosotros estamos luchando contra este sistema de cosas, contra la realidad mediática de las agencias de noticias, que construyen una realidad mediática, y si yo tengo una denuncia sobre un Consejo Comunal que no funciona y recurro a esta TV, yo estoy diciendo que esta realidad mediática existe. Estoy alimentando, estoy convalidando algo que en principio digo que no existe. Yo no puedo ir a denunciar un desastre de MERCAL en Panorama, por principio, porque Panorama no le está sirviendo a los intereses de esa comunidad. La denuncia vía Panorama, la denuncia vía medios de comunicación que han destruido esta realidad mediática es una paradoja, es una contradicción. Cuando yo voy y denuncio allí estoy convalidando esta realidad mediática y estoy haciendo que mi denuncia forme parte de esa realidad mediática. De modo que cuando voy y denuncio mi denuncia se desnaturaliza y no va a tener el efecto que debe tener, porque va apoyar además la realidad mediática. Lo que no tenemos ahora y hay que construir es unos medios de comunicación nuestros, que nos sirvan a nuestros intereses, y por donde nos enteremos de lo bueno y lo malo que estamos haciendo. 

Eso es un tema neurálgico para nosotros, porque la gente va a decir “entonces no vamos a denunciar”, pero si lo hace por esas vías convalida ese sistema. Yo creo que eso debemos debatirlo profundamente, y generar espacios para ese debate porque todavía creemos que Panorama existe en tanto que refiere a una comunidad real. No, Panorama refiere a una comunidad mediática, una comunidad de acuerdo a sus intereses, tanto así (pongo el ejemplo de Panorama porque es perfecto para hablar aquí en este espacio) que Panorama permite el desarrollo y la expansión de productos culturales mediáticos como la revista ¡Claro!, o su hijo bobo Mi Diario. Es lo que Panorama quisiera hacer pero no puede hacer, entonces se lo deja a los terroristas mediáticos, es el Al Qaeda de Panorama, como el Al Qaeda de Washington, que son sus terroristas pagados, pagados por los fondos que le dan a Negroponte para ese tipo de actividades, Panorama encontró su Al Qaeda mediático. Es el antiperiodismo, pero promocionado y patrocinado por Panorama, entonces a ¿quién le está sirviendo Panorama? ¿Al Socialismo del Siglo XXI? No, lejísimo, es lo que estamos diciendo desde el principio, es una cosa irrencociliable, un abismo, entre las agencias de noticias y la realidad.

Un canal de canales

por joseleon71 @ Domingo, 06. Mayo, 2007 - 10:43:11 pm

(La propuesta del Foro Itinerante de Participación Popular por la Radio
y la Televisión que queremos)

Transcripción de la intervención que sostuvo Hindu Anderi en la Plaza Baralt de Maracaibo, el 15 de febrero de 2007

Concesiones de Radio y TV ni eternas ni intocables
Un honor de verdad compartir con la gente de aquí de Maracaibo, del Zulia, uno de los estados que más nos interesa, por muchísimas razones. Yo aplaudo la iniciativa de poder llevar esta discusión tan importante para el futuro del país a todas las regiones, nosotros estamos con el Foro Itinerante de Participación Popular y desde hace dos años venimos generando una discusión alrededor de un tema tan importante como es el tema de las concesiones de radio y de televisión. Y decíamos en Caracas, en la jornada del sábado pasado que a pesar de que el año pasado era un año electoral y mucha gente no quería hablar de ese tema porque sentía que era un tema sensible y que podía afectar los resultados electorales, nosotros nos lanzamos con una serie de foros denominados “Concesiones de Radio y TV ni eternas ni intocables”, porque consideramos que es así, y no lo consideramos sólo nosotros sino que está establecido en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, y porque está establecido incluso en el Derecho internacional. Ninguna empresa privada, ningún sector de intereses particulares puede ser dueño del espacio radioeléctrico, en este caso; del aire, de ese espacio donde se trasmiten las señales que se emanan a través de la radio y la televisión. El 14 de diciembre hicimos una jornada nacional, al menos en las principales plazas Bolívar del país, aquí se hizo en la Plaza Baralt, donde estamos en este momento, de recolección de firmas. Iniciamos la recolección de firmas en dos planillas, una solicitándole al presidente Chávez como jefe del Gobierno y al Gobierno Bolivariano la no renovación de la concesión a RCTV por considerar que había violentado la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y por considerar además que estábamos en nuestro derecho como pueblo de exigir una televisora de servicio público. La otra planilla, porque ahora que se abre la posibilidad de retomar la Constitución, nosotros consideramos que el pueblo está en su derecho de que se le sea consultado en referéndum la materia de la renovación o revocatoria de la concesión. Decía el amigo del Partido Comunista, el joven (que había intervenido antes que Anderi), que no sólo se trata de hablar de RCTV sino que hay otras televisoras que habría que revisar. Nosotros creemos eso y el 27 de enero ( http://www.vive.gob.ve/inf_art.php?id_not=3449&id_s=6&id_ss=1&pag=33 ) instalamos en todo el país mesas de trabajo para debatir alrededor de ese tema tan fundamental que es la televisión y la radio que queremos. Nosotros consideramos que no se trata sólo de la concesión a un canal de televisión, en este caso a RCTV, el problema no es solamente RCTV, recientemente le fue renovada la concesión a Venevisión y muchos de nosotros estamos claros en que no sólo RCTV participó en toda esa conspiración del año 2002, estuvieron vinculados Venevisión, Televén y Globovisión, entonces ¿qué nos preguntamos nosotros? Nosotros decimos que vamos a apoyar la no renovación de la concesión a RCTV pero queremos que esa discusión de la televisión y la radio que queremos esté en la calle porque más adelante queremos revisar también la concesión de Venevisión y las concesiones de otros canales de televisión. Incluso nosotros queremos revisar el contenido de la programación de los canales de televisión y de las radio públicas y de los medios comunitarios y alternativos, porque a 8 años de gobierno queremos saber si efectivamente esos medios están contribuyendo a la construcción de esa patria nueva, del hombre nuevo y la mujer nueva de los que habla el Che Guevara y que están consagrados con todos sus valores en la Constitución de la República. Queremos saber si nuestros medios públicos y comunitarios están contribuyendo a la construcción del Socialismo del Siglo XXI. Porque resulta que lo que está planteado aquí no es un problema de “quítate tú pa’ ponerme yo”, nosotros sabemos que no queremos igualarnos a Marcel Granier para nada, no queremos nada de esa gente ni queremos parecernos en nada a esa gente, ni queremos sus valores ni sus principios, nosotros lo que queremos es construir una sociedad nueva, una sociedad revolucionaria y socialista.

Lo que está en juego: Socialismo o Capitalismo
Lo que está en juego aquí y es lo que ha levantado tanta roncha no es el problema de que RCTV ya no va a operar en el Canal 2 con la señal abierta, porque ellos van a seguir operando en cable vía satélite, el problema no es ni siquiera el dinero que van a dejar de percibir porque ellos son una gran productora de telenovelas y publicidad. El problema que está planteado aquí es que nosotros nos estamos enfrentando a un sistema económico que es el capitalismo. Ellos defienden el sistema económico capitalista y nosotros estamos propugnando el sistema socialista, por eso es que hay un enfrentamiento tan grande y la campaña trascendió a Venezuela y se está acusando al gobierno bolivariano de limitar la libertad de expresión y la libertad de información y toda esa serie de porquerías que están diciendo los medios internacionales.

Sobre la libertad de expresión
Aquí no se violenta la libertad de expresión porque es que la libertad de expresión no se puede violentar. La libertad de expresión es la libertad de conciencia que tiene todo hombre y toda mujer y la posibilidad que hay en este país de expresarnos así a viva voz como lo estamos haciendo aquí en el día de hoy; esa es la libertad de expresión, y es también una falacia inmensa porque nosotros sabemos que en los medios de comunicación de este país la gente habla lo que le da la gana, levantan calumnias, levantan injurias, le mentan la madre al presidente Chávez, dicen que el pueblo es marginal, que es chusma, que es lumpen, etc., eso lo han dicho toda la vida y no lo han dicho sólo en este proceso revolucionario, porque pareciera que sólo tenemos memoria del 92 para acá.

Ideología y televisión
Nosotros debemos recordar que nosotros somos víctimas de la televisión y la radio, y que fuimos formados por esa televisión y esa radio que nos ha dicho que si no tienes plata no sirves para nada, que si no vas a una universidad entonces no sirves para nada. Esos antivalores, esa ideología ha sido sembrada, trasmitida, a través de la radio y la televisión. Nosotros cuestionamos a “Aló Ciudadano” (programa vespertino de opinión trasmitido por Globlovisión), pero cómo nos encanta “Sábado Sensacional” (revista de variedades trasmitido por Venevisión) por ejemplo. Cuestionamos a “Miguelito” (mote que se le aplica al periodista Miguel Ángel Rodríguez, conductor del programa matutino que trasmite RC