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Declaración Final de la V Cumbre del ALBA

por joseleon71 @ Lunes, 30. Abr, 2007 - 05:01:38 pm

En ocasión de celebrarse la V Cumbre de la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) y el primer aniversario del Tratado de Comercio de los Pueblos (TCP), Hugo Chávez Frías, Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Evo Morales Ayma; Presidente de la República de Bolivia, Carlos Lage Dávila, Vicepresidente del Consejo de Estado de la República de Cuba; Daniel Ortega Saavedra, Presidente de la República de Nicaragua; todos representantes de los países miembros del ALBA; y contando con la presencia de René Preval, Presidente de la República de Haití; Maria Fernanda Espinosa, Canciller de la República de Ecuador; Reginald Austrie, Ministro de Energía y Obras Públicas de la Mancomunidad de Dominica; Assim Martin, Ministro de Obras Públicas, Transporte, Correos y Energía de la Federación de San Cristóbal y Nieves; Julian Francis, Ministro de la Vivienda, Asentamientos Humanos Informales, Planificación Física y Tierra de San Vicente y las Granadinas y Eduardo Bonomi, Ministro de Trabajo y Seguridad Social de la República Oriental del Uruguay, en calidad de invitados especiales y observadores de esta Cumbre, efectuada los días 28 y 29 de abril de 2007, realizaron una completa evaluación del desarrollo de los programas y proyectos aprobados en el Primer Plan Estratégico del ALBA, así como de las acciones de cooperación e integración desplegadas durante el año 2006 en la República de Bolivia y la República de Nicaragua y los hermanos países del Caribe.

En el curso del debate sostenido en un clima de fraternidad y hermandad, ratificamos la idea de que el principio rector de la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, es la solidaridad más amplia entre los pueblos de América Latina y el Caribe, sin nacionalismos egoístas ni políticas nacionales restrictivas que puedan negar el objetivo de construir la Patria Grande que soñaron los próceres y héroes de nuestras luchas emancipadoras.

La integración y unión de América Latina y el Caribe a partir de un modelo de desarrollo independiente que priorice la complementariedad económica regional, haga realidad la voluntad de promover el desarrollo de todos y fortalezca una cooperación genuina basada en el respeto mutuo y solidaridad, ya no es una simple quimera, sino una realidad tangible que se ha manifestado en estos años en los programas de alfabetización y salud, que han permitido a miles de latinoamericanos avanzar en el camino de la superación real de la pobreza; en la cooperación dada en materia energética y financiera a los países del Caribe, que está contribuyendo decisivamente al progreso de estos pueblos hermanos; en el incremento sostenido del comercio compensado y justo entre Cuba y Venezuela, y en el conjunto de empresas mixtas conformadas entre ambos en diversas ramas productivas; en el importante apoyo de financiamiento directo brindado a Bolivia para el cumplimiento de diversos programas sociales, en el conjunto de proyectos identificados para la constitución de empresas mixtas binacionales; en todo el proceso de impulso que estamos brindando al Gobierno Sandinista de Nicaragua que en tan solo escasos meses está produciendo efectos altamente positivos en las áreas de generación eléctrica, producción agrícola, suministros de insumos para la industrias, entre otras áreas.

La Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América que se sustenta en los principios de solidaridad, cooperación genuina y complementariedad entre nuestros países, en el aprovechamiento racional y en función del bienestar de nuestros pueblos de sus recursos naturales – incluido su potencial energético-, en la formación integral e intensiva del capital humano que requiere nuestro desarrollo y en la atención a las necesidades y aspiraciones de nuestros hombres y mujeres, ha demostrado su fuerza y viabilidad como una alternativa de justicia frente al neoliberalismo y la inequidad.

El ALBA está demostrando con estadísticas concretas que el libre comercio no es capaz de generar los cambios sociales requeridos, y que puede más la voluntad política como sustento de la definición conciente de programas de acción encaminados hacia la erradicación de los dramas sociales de millones de seres humanos en nuestro continente.

En virtud de los antes expresado los Jefes de Estado de Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua, en representación de sus respectivos pueblos, reafirmaron su determinación de seguir avanzando y profundizando la construcción del ALBA, en el entendido de que esta alternativa constituye una alianza política estratégica, cuyo propósito fundamental en el mediano plazo es producir transformaciones estructurales en las formaciones económico-sociales de las naciones que la integran, para hacer posible un desarrollo compartido, capaz de garantizar la inserción exitosa y sostenible en los procesos de producción e intercambio del mundo actual, para colocar la política y la economía al servicio de los seres humanos.

En el contexto en que toma cuerpo, el ALBA constituye el primer esfuerzo histórico de construcción de un proyecto global latinoamericano desde una posición política favorable. Desde la Revolución Cubana, las fuerzas progresistas del continente, bien desde la oposición o desde el poder, lo que habían hecho era acumular fuerzas para resistir la ofensiva del imperio (Cuba es la excepción porque no solo logró sobrevivir, sino que edificó una sociedad cualitativamente superior, desplegando al mismo tiempo una trascendente labor de apoyo internacionalista a los países más pobres, en medio de un espantoso bloqueo por parte del imperialismo norteamericano); es con el nacimiento del ALBA que las fuerzas revolucionarias hemos podido pasar a una nueva situación que bien pudiéramos definir como de acumulación de la fuerza política necesaria para la consolidación del cambio que se ha producido en la correlación de fuerzas políticas de nuestro continente.

Ante nosotros se abren nuevas perspectivas de integración y fusión que forman parte del salto cualitativo que están promoviendo los profundos vínculos de cooperación que hemos establecido en estos años. Por tal razón estamos comprometidos a llevar adelante la construcción de espacios económicos y productivos de nuevo tipo, que produzcan mayores beneficios a nuestros pueblos, mediante la utilización racional de los recursos y activos de nuestros países, para lo cual se requiere avanzar en la conformación de empresas Grannacionales, estableciendo y consolidando los acuerdos normativos e institucionales necesarios para la cooperación; instrumentando estrategias y programas Grannacionales conjuntos de todos nuestros países en materias como: educación, salud, energía, comunicación, transporte, vivienda, vialidad, alimentación, entre otros; promoviendo de manera conciente y organizada la ampliación del Tratado de Comercio de los Pueblos con intercambios justos y equilibrados; llevando adelante programas para el uso racional de los recursos energéticos renovables y no renovables, construyendo una estrategia de seguridad alimentaria común a todas nuestras naciones; ampliando la cooperación en materia de formación de recursos humanos; y fundando nuevas estructuras para el fortalecimiento de nuestra capacidad de financiamiento de los grandes proyectos Grannacionales.

Reiteraron su convicción de que solo un proceso de integración entre los pueblos de Nuestra América, que tenga en cuenta el nivel de desarrollo de cada país y garantice que todas las naciones se beneficien de este proceso, permitirá superar la espiral degradante del subdesarrollo impuesto a nuestra región.

En esta V Cumbre hemos visto con mucho regocijo el contenido de la Declaración Política firmada el 17 de febrero en San Vicente y las Granadinas por los Primeros Ministros Roosevelt Skerrit, de la Mancomunidad de Dominica; Ralph Gonsálves, de San Vicente y las Granadinas, Winston Baldwin Spencer, de Antigua y Barbuda y Hugo Chávez Frías, Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, en la cual manifiestan su voluntad de propiciar la más profunda cooperación y unidad entre la Comunidad del Caribe (CARICOM) y los Estados signatarios de la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América y el Tratado de Comercio de los Pueblos, de manera que sus beneficios sociales y las posibilidades de un desarrollo económico sustentable con independencia y soberanía sea igual para todos, todo lo cual comienza a materializarse con la presencia en esta V Cumbre de nuestros hermanos del Caribe.

Los Jefes de Estado y de Gobierno de Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua, acordaron suscribir la presente Declaración en la convicción de que la misma abre el camino hacia una nueva fase de consolidación estratégica y avance político de la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), en la perspectiva histórica de poder realizar los sueños de nuestros Libertadores de construcción de la Patria Grande Latinoamericana y Caribeña.

Hecho en la ciudad de Barquisimeto, República Bolivariana de Venezuela, a los 29 días del mes abril de 2007.

Por el Gobierno de la
República Bolivariana de Venezuela
Hugo Chávez Frías
Presidente de la República

Por el Gobierno de la
República de Bolivia
Evo Morales
Presidente de la República

Por el Gobierno de la
República de Cuba
Carlos Lage
Vicepresidente de la República

Por el Gobierno de la
República de Nicaragua
Daniel Ortega
Presidente de la República


 
 

Taller de Reciclaje en ?Agua Viva?

por joseleon71 @ Domingo, 29. Abr, 2007 - 09:18:54 am

De C+®sar a C+®sar y el Sol 146
El 28 de abril nos reunimos un grupo de estudiantes de la Misión Ribas, la Misión Cultura y un estudiante de la UBV, quien ha activado estos encuentros, en un ambiente alternativo ubicado en la comunidad “Agua Viva”, del municipio San Francisco, con la intención de iniciar un plan de reciclaje a escala comunitaria. Como acordamos nos encontramos en el barrio Sur América y de ahí nos fuimos hasta Agua Viva, a la casa de la señora Iliana, una casa por cierto que me recordó a la de mi abuelo paterno, con un gran patio, patos y gallinas, plátanos, mangos, y mesas de madera en la enramada para comer. Casas que son el testimonio de una vida al borde de lo rural, apegadas aún, no nostálgicas, a la tierra, al campo. Para llegar a ella, hubimos de salir de la carretera principal y adentrarnos por un camellón de tierra que bordea sin embargo indicios de que la ciudad llegará más pronto que tarde.
Cuando llegamos, el grupo sabatino de la Misión Ribas estaba reunido, un par de niñas revoloteaban jugando con las tizas y el pizarrón en su casa-escuela y algunos perros se aburrían en el piso de tierra.
El taller comenzó. Leí una noticia publicada en Rebelión.org ( http://www.rebelion.org/ecologia/040612basura.htm ) que nos dio idea y dimensión del reto que estamos asumiendo. En el texto asomaron las claves necesarias: plan a nivel de vecinos, doméstico, actividad socioproductiva que promueve la imagen de una comunidad autosuficiente, desarrollo endógeno, promoción de los valores de la conservación, la preservación, la ecología, fundamento para comenzar discusiones sobre desarrollo de energías alternativas y sustentables, etc. La estrategia: una casa de acopio por cada cinco familias, no más, bien señalada en un mapa que sirva de plan de ruta para uno o varios vecinos que transporten con sus camionetas los materiales clasificados, cartón, vidrio, plástico y chatarra, hasta el o los centros de compra-venta más cercanos.
Hoy hicimos énfasis en la materia orgánica y barruntamos las primeras nociones para la construcción de un compostero. Para nuestra suerte y porque siempre ocurre, en el grupo había un agrónomo y uno que había servido en el ejército. El primero apuntaba terminología y técnicas aprendidas, el segundo, recordaba el procedimiento que se empleaba en el ejército. Éste último además forma parte de una cooperativa en la que van a practicar el cultivo hidropónico, cerca del ambiente donde cursa la Misión Ribas, allí mismo en Agua Viva, y estaba visiblemente emocionado.
Nos fuimos con varias tareas: investigar qué materiales compran en los centros de acopio; localizar estos centros, empresas grandes o pequeñas que seguramente se verán beneficiadas e impactadas por el importe de materiales provenientes de planes sistemáticos desde las comunidades vecinas, e incorporarlos al plan de ruta de los transportistas.
El grupo acordó subdividirse y reagruparse en equipos bajo los criterios de cercanía o vecindad, para iniciar la clasificación y el acopio mancomunado.
“Qué hacer con el papel y el cartón”, es un taller que una compañera de la Misión Cultura, que trabaja con Madres del Barrio, podrá facilitarnos.
Y como siempre, había personas con experiencias diversas en el tratamiento de la materia orgánica. Es claro, nuestro país hasta no más ayer, vivía en el campo, y nuestras ciudades conservan en no pocos rasgos un perfil rural que sin duda nos constituye esencialmente. Una clase política, empresarial y financiera –neoliberal para más señas- despreció y desprecia estas prácticas culturales reminiscentes, de memoria y continuidad, de resistencia y vida, pero hoy son nuestra fuerza y nuestra más encarnizada dirección. Por supuesto, no digo con ello que el reciclaje sea una reminiscencia per se del campo, pero sí es una forma de entender, incluso al interior de las urbes más populosas, como de hecho, que no podemos olvidarnos ni desentendernos de la basura, que no hay lugar para los desechos ni otro camino que racionalizar el consumo.
Por lo que nos concierne, el reciclaje toca al interior de un país que necesario es que despierte (de la pesadilla del sueño de desarrollo tecnológico, que requiere de varios planetas tierra para extenderse en un imposible tiempo futuro) y se reconozca en la barbacoa, en el huerto medicinal, en los bebedizos y remedios, en los gallineros y hortalizas, en sus patios y enramadas, en las jaleas, mermeladas, dulces, en la soberanía alimentaria, en el intercambio de productos, en el micromercado, en el trueque; en definitiva, en la esperanza de poder heredar el cielo, la tierra y el agua para nuestros hijos, para sus hijos.

Berta en la casa del viento

por joseleon71 @ Jueves, 26. Abr, 2007 - 06:40:32 am

Nota de presentación del libro de Berta Vega Nombre de isla (Ediciones El perro y la rana. Caracas, 2005)

“Vengo cubriendo el papel desde la miseria de la letra.
Desde su poder.
Sin desprenderme de ella compongo los sonidos.
Otra música para hacer el mundo posible”
B. V.

“Vengo abriendo la noche con las formas de la nada” (40). Un libro de poesía es siempre un arte poética, una forma particular de componer el mundo, de crearlo, de modular la vida. “Desde las palabras interpreto el mundo objeto de mis deseos más profundos. Invoco a los dioses antiguos hasta la transfiguración de mi voz” (55).

“Lanzo la red de la palabra durante la noche. Amaneciendo recojo los pedazos de sus hilos. En la playa vuelvo a tejer su presencia para el regreso” (47).

Escribir poesía para llegar al poema supone no sólo revelación sino estrago. Todo se conmueve al interior, nada queda en pie, sobrevive lo vacilante, lo que ondea, lo que se sostiene de milagro, lo que se abisma y desvela. Revelación: la palabra "ambiagua", la forma de lo que nunca permanece, de la errancia. Agua y viento. Qué más intemperie. Pero ¿existe otra totalidad? Agua y viento, metáfora del mar: “Todo un mar ante los ojos” (32), “Todo el mar está en mi casa” (34)

Un libro de poesía postula un tiempo y espacio propios, una geografía del sueño (desafiante de la otra, de la de “barba y bigote/ canosa/ de paso lento” (17), esa que no es responsable de la lejanía, de la distancia, de la ausencia, que todo lo vuelve isla. “De todas maneras uno quisiera que la isla se viniera/ y vos con ella”).

Todo libro de poesía postula una tierra y un mar desconocidos, pero que el poeta y la poeta conocen íntimamente y nos quieren dar a conocer en la intimidad, en esa soledad plural que es todo encuentro con la palabra poética. Las imágenes hacen surgir un ámbito posible, una tierra y una historia, un mar y un cielo. “A lo lejos distingo tu pasado/ tu nombre de isla” (11).

“Vengo soñando el mundo dijo desde las fronteras” (49); ponerse en el límite, al borde, allá adonde sólo llega lo último, lo más íntimo. “Todo este mar ante los ojos/ siempre así/ como si nada fuese a pasar/ puro sol y agua, y más allá/ Cipango, tierra de los Omaguas” (32).

Un libro de poesía cuenta y canta de nuevo la creación de tal manera que su propia creación, su existencia, queda justificada. El universo será entonces a su medida… y habrá tantos universos como libros de poesía. “Al tercer día se hizo el hambre/ con todos sus sueños/ con todos los ruidos/ con todos los ojos…” (27)

En Nombre de Isla todo comienza con el fuego, “un incendio casi geográfico, desde México a la Patagonia”. Y del fuego a las especias y de ellas al oro y de este a la tormenta y con ella un cuerpo que llega, un “nombre encontrado”, luego su construcción, su hacerlo, su nacer a la poesía: “Ya la noche/ la siempre presente/ altiva/ voraz/ presiente tus manos. Un olor a lluvia entra por la ventana/ mientras se rememora el cuerpo”. Luego, ponerlo en un lugar y contar sus afanes y avatares, sus dolores, sus fatigas, sus muertes, “cuerpos recorriendo la historia” (16).Y todo el universo cabe en una mesa, en una mesa sin esquinas, “Redonda/ porfiadamente sol y luna” (18) la mesa plena de la escritura, la mesa de dormir despiertos, de la duermevela. La mesa posibilidad, la mesa donde “caben/ todos los sueños/ desde los otros hasta los míos” (18). Lugar de la lanzadera, centro del mundo. Y la mesa en la casa, casa de la Nueva Venecia, donde no entra el sol y se atrapa la brisa, casa de mar y horizonte.

Un libro de poesía es la memoria de un cuerpo: “parpadeo tu hombro/ tu pierna/ leve/ entre mi rostro/ Desde la piel describo el mapa de tu cuerpo”. Presencia y presentimiento, ausencia y revelación. “Y vos presentido/ vislumbrado desde siempre…” (32). “Un olor a lluvia entra por la ventana/ mientras se rememora el cuerpo/ el barco que podrías llegar a ser/ para viajarte/ para viajarme/ siempre…” (24)

Un libro de poesía es una palabra expandida, dilatada, un cuerpo que es una palabra: “decido que tu cuerpo/ es mi mirada de agua/ mis barcos/ mi equipaje acumulado en la bodega/ hasta puedo decidir que cuerpo/puerto/isla/ son lo mismo” (23). Un cuerpo para ser leído, para ser pronunciado, para ser escuchado: “Tus ojos comenzaron a verme a través de la palabra” (11). Un cuerpo para ser habitado: Casa de viento.

La palabra poética es esa casa “que se mueve con el viento”, que “viaja con la memoria/ de los siglos”, hecha de “pueblos movibles”, adecuados y connaturales al movimiento del viento. La casa de viento, la palabra, la palabra poética, es la casa que se mueve, que migra, que “pasa y deja su sombra”, es un “marinero del alma”. Definitivamente: “La casa del viento/ posee los olores/ del antiguo/ del viento/ Único y múltiple viaje del viento/ en la casa/ entre la casa/ por la casa que se mueve con el viento/ hacia los brazos de los otros, viajeros siempre…” (36-37). Secreto y gracia de la poesía: viajar (a través de los cuerpos “estarse marchando todo el tiempo” (21), recorrer los mares (de la memoria), arribar a puerto (llegar a los brazos, a la rada, a la nada de los otros). “Hoy descubro que mi historia/ es una historia de agua/ ambigua entre agua y tierra/ siempre puertos” (21)

Cuando leemos este libro de Berta, este sí muy particular libro de Berta, es como si estas tierras, estos cielos y sueños que somos, nos descubriéramos de pronto, nuevamente, y naciéramos del asombro, con la primera lluvia y el primero de los soles.

Ética, democracia y proyecto revolucionario

por joseleon71 @ Miércoles, 25. Abr, 2007 - 06:41:22 am

En la ponencia “Ética, globalización y democracia” (compilada en el libro Ética y Democracia, Monte Ávila, 2000), presentada por Heinz Sonntag ( http://www.asovac.org.ve/elecciones/2006/cv/heinzsonntag.html ) en el evento denominado Jornadas de Reflexión sobre Ética y Democracia, el cual tuvo lugar entre el 28 y el 31 de octubre de 1997, sí, hace diez años, el autor hace una serie de planteamientos que bien vale la pena traer a colación.
En primer lugar define la palabra “crisis” como un “proceso de transición de un sistema histórico-social a otro” (4). Según Sonntag, esta crisis comenzó en el período que siguió a la Segunda Guerra Mundial y continuaba para el momento de sus reflexiones. La crisis le descubrió dos cosas fundamentales: que la armazón socioinstitucional era incapaz de resolver los problemas “pese a todas las políticas de ajuste estructural” y que “se están abriendo caminos para ir construyendo o creando un nuevo sistema” (5)
En esta dirección, Sonntag cita fragmentos de un documento reciente: La Declaración de Margarita ( http://www.analitica.com/va/hispanica/cumbre_iberoam/6354939.asp), texto oficial redactado en el marco de la VII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, reunidos entre el 8 y el 9 de noviembre de 1997, evento al que asistieron para dar una idea de las “largas e intensas negociaciones” Menem y Castro (11). Por cierto, Rafael Caldera, para ese entonces presidente de Venezuela, había solicitado que la Declaración se refiriera con claridad y sustanciosamente, afirma Sonntag, al derecho de los ciudadanos a un “acceso ilimitado a la información”, pero esto no fue posible “debido a la presión de los propietarios de los medios de los países iberoamericanos” (10).
El documento reclamaba una “revalorización de la política en la vida diaria de nuestros pueblos” y el fortalecimiento “desde la más temprana edad escolar de los programas de formación ciudadana y de educación para la democracia y la participación” (6-7), (¿ideologización?). Esta revalorización de la política apostaba por hacer a un lado posturas tecnocráticas, sostenidas en el “mito de que todos los problemas deben solucionarse técnicamente mediante procedimientos gerenciales”. Sonntag afirma que ello niega “la naturaleza estrictamente política de la inmensa mayoría de ellos (de los problemas), esto es: su ubicación en el campo de la relaciones sociales y de poder, y su vinculación con determinados intereses particulares y públicos, enfrentados o no” (7).
Sobre la justicia social la Declaración “exige medidas de compensación a favor de aquellos que requieran un tratamiento especial y diferenciado y que no pueden representar o hacer valer de forma efectiva y pública sus intereses, necesidades y aspiraciones” (9), en otras palabras, políticas dirigidas a los más pobres, a los más desfavorecidos.
El autor afirma que la globalización “es un síntoma de la crisis de transición”, toda vez que responde a una nueva fase del capitalismo (para algunos terminal): la del capital financiero. En efecto, “al alcanzar el capitalismo su estado de mayor pureza, con el dinero como mercancía dominante, llega al mismo tiempo a sus límites, puesto que la llegada al capital especulativo « puro » marca el límite de la acumulación. Podrá sobrevivir un rato, incluso prolongado, pero no cabe duda de que la transición desembocará en la construcción de un nuevo sistema social” (18).
Que no recordemos como sociedad los pormenores de la crisis es un efecto de la crisis, la redundancia aplica porque desde entonces la desmemoria, el olvido y la instantaneidad efectista forman parte del programa del capitalismo, el mercado y la sociedad de consumo. Para tal efecto, el posmodernismo junto a la globalización plantearon, según Göran Therborn, citado por Sonntag, tres cosas capitales: que la estructura no tenía historia, que la historia no tenía sujeto (recuerden la frase de Fukuyama, ¡y su retractamiento!, ahora podemos hacerlo), y que el conocimiento podía existir sin preocuparse por la verdad (19).
Ante este programa de olvido y arrasamiento del tiempo y del espacio, de los contextos, de las circunstancias sociales, políticas, culturales, que son la vida misma, Sonntag, hace diez años, animaba a “recuperar un sentido de sociedad”, negado entonces por el postomodernismo, refractario a cualquier idea de acción colectiva: “la visión individualista y el hedonismo marcan las pautas a seguir por todos los ciudadanos (que es, por lo demás, un concepto que no tiene espacio en el posmodernismo, precisamente porque niega la posibilidad de que el individuo tenga deberes, derechos y obligaciones para con su sociedad)” (19).
Animaba también a “volver a creer en la práctica, que es la acción humana la que hace la historia, esto es: el redescubrimiento del sujeto social”.
Finalmente, como programa de acción práctica y concreta, “montar una estrategia de los pequeños pasos”: “una praxeología inspirada en la deseabilidad y la viabilidad de proyectos societales, pequeños y grandes” (20).
Nos recomienda desde aquella barda histórica a no tener miedo a pensar lo impensando, a organizarse y participar en la vida pública, a luchar contra la politiquería y en cambio a hacer política, a diseñar planes y políticas de desarrollo para combatir la pobreza, la exclusión, a divulgarlos y discutirlos. En fin, asumirnos “como guerreros de la utopía históricamente posible” de construir un “nuevo sistema histórico social”, porque la humanidad necesita “una nueva razón, no la de la racionalidad tecnoinstrumental” (21).

AMARC , RCTV Y EL IMPERIO NORTEAMERICANO

por joseleon71 @ Martes, 24. Abr, 2007 - 09:27:21 pm

(Me llegó este correo y por aquí lo difundo. Me pareció pertinente porque sitúa y actualiza la dimensión del peo que está cazao con la oligarquía criolla e imperial. La guerra es por todos lados, por todos los frentes.)

Buenos Aires, 21 de abril de 2007

Vecinos y vecinas, representantes de organizaciones sociales e instituciones del Bajo Flores, junto a todos los compañeros y compañeras de la Radio Comunitaria FM Bajo Flores presentes en una reunión convocada de manera urgente, denunciamos a todos los que llegue esta carta, la situación ante la que nos encontramos a partir de la carta de AMARC (Asociación Mundial de Radios Comunitarias) por el caso de RCTV y nuestra defensa del Proceso Revolucionario del Pueblo de Venezuela y su líder el Comandante Hugo Chávez.

Teniendo en cuenta que...

1. AMARC no rectificó su posición ante el caso de la RCTV en Venezuela, reduciendo la importancia de este tema a una cuestión de “debate” entre las asociadas.

2. Como plantea la Asociación Nacional Red Venezolana de Medios Comunitarios, “no se tomo en cuenta a los asociados de AMARC Venezuela” ni a otras asociadas de la red “para emitir este pronunciamiento”.

3. Luego de nuestro repudio a la carta enviada por la Junta Directiva de AMARC al Gobierno de Venezuela, hemos sido censurados y coartados de nuestra libertad de expresión al ser borrados de la lista de asociadas a AMARC-ALC .

4. Por consiguiente, nuestro correo “AMARC , RCTV y el Imperio Norteamericano” , a 24 horas de ser enviado, ha sido censurado a todas las demás asociadas. (Aclaramos que en este correo se denuncian cuestiones vinculadas a Marcel Granier, uno de los dueños de la RCTV, y su representación de la General Dynamics en Venezuela y Colombia -empresa que vende armas que Estados Unidos utiliza para aniquilar al pueblo de Irak-).

Decidimos:

1. RENUNCIAR DE MANERA IRREVOCABLE A SER SOCIOS DE LA ASOCIACIÓN MUNDIAL DE RADIOS COMUNITARIOS AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE. (AMARC ALC).

2. Denunciar que los supuestos “defensores de la libertad de prensa” han coartado la libertad de expresión de una radio comunitaria.

3. Hacer ver que detrás de la defensa de la RCTV se esconden los más oscuros y espurios intereses.

4. Que desde nuestra humilde posición de lucha volveremos a apoyar todas las veces que sea necesario la decisión del Estado Venezolano de no renovar la concesión de la RCTV.

Somos conscientes de que con este acto se nos cierran puertas importantes para poder sostener nuestro proyecto político y comunicacional. Sin embargo, debido a que nuestra condición popular y nuestra práctica nada tienen que ver con cómodos sillones de oficinas, ni con pactos, ni con negociados a espaldas del movimiento de radios comunitarias, ni con actitudes de burgueses asustados ante una Verdadera Revolución, pedimos a todos los que sientan la necesidad de la verdad y la justicia hacer circular esta carta. Aunque ante tantos intereses de por medio lo hacemos tomando las palabras de nuestro compañero Rodolfo Walsh como propias:

“sin esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso que asumí hace mucho tiempo de dar testimonio en momentos difíciles.”

Carta censurada

Aunque AMARC haya aclarado que no está en contra del Proceso Revolucionario que lleva adelante el Pueblo Venezolano y el Comandante Hugo Chávez Frías, decimos que la cuestión de fondo sigue siendo la misma.
Es imposible querer mantener una postura neutral frente a un Proceso Revolucionario. No es lo mismo un gobierno de derecha que uno de izquierda. No es lo mismo Bush que Fidel Castro. No se puede medir con la misma vara a un medio popular que a un multimedio al servicio de los Grandes Poderes Económicos. No se puede poner en igualdad de condiciones a la radio de las Madres de Plaza de Mayo y a la RCTV. Si el Golpe de 2002 hubiera triunfado en Venezuela la proscripción y la maquinaria represiva no dejarían lugar para analizar ni leyes ni procesos.
El Imperialismo Norteamericano penetra en nuestros países gracias a la alianza con los Grupos Económicos al servicio de su propia estrategia. Y estos grupos están íntimamente relacionados con la tortura, la muerte, la vejación y la aniquilación de los pueblos.
Pedir que se tenga en cuenta la situación de la RCTV es defender al Imperio Norteamericano y sus lacayos. Marcel Granier, uno de los dueños de RCTV, es representante de General Dynamics, empresa que vende armas y aviones de combate F-16 al Gobierno Norteamericano en un negociado que cuenta con 455.000 millones de dólares de presupuesto. Estas armas son las que se utilizan para matar a cientos de miles de irakíes. Granier es parte de la maquinaria de la muerte que hoy aniquila familias enteras en Irak, y que pueden ser utilizadas contra el Pueblo Venezolano o cualquier otro en un futuro inmediato. La misma maquinaria que genera hambre, desnutrición infantil y la exclusión de millones de latinoamericanos.
Este no es un debate. Es una toma de posición que invita a todas las radios de Latinoamérica a recorrer un nuevo camino para la Liberación definitiva de nuestros pueblos. Habrá que pensar nuevas formas de hacer política, de luchar, de comunicarnos y de construir redes que verdaderamente sean movimientos al servicio del pueblo y que no terminen siendo funcionales a las tácticas del enemigo.
Deben acabarse las medias tintas. No queremos ser jueces, queremos ser libres, lo demás no importa nada.

RADIO COMUNITARIA FM BAJO FLORES
LIBRES O MUERTOS, JAMÁS ESCLAVOS.
Buenos Aires, Argentina.

Pasos para revocar el mandato de Manuel Rosales

por joseleon71 @ Viernes, 20. Abr, 2007 - 04:46:41 pm

Texto de Ylich Carvajal

Aprobada ya la solicitud por el directorio

El CNE convocará a la recolección de voluntades (firmas/huellas) los días sábado 16, domingo 17 y lunes 18 de junio, en horario de 8:00 a.m. a 12:00 m. y de 1:00 a 4:00 p.m., salvo el lunes, que se mantendrá el centro de recolección de voluntades abierto mientras haya gente en la cola.

Ahora, en vez de firmar, gracias a la tecnología electoral con la que cuenta el CNE, bastara con dejar nuestra huella dactilar a través de las máquinas captahuellas, así se sabrá de inmediato, al finalizar los tres días, si se recogieron o no las firmas, ahora llamadas voluntades.

Contando desde hoy, viernes 20 de abril, hay 56 días para hacer campaña a favor de la revocatoria del mandato de Rosales.

Se requieren, de acuerdo con la Constitución, la voluntad del 20% de los inscritos en el Registro Electoral del Zulia, eso son 392 mil 599 almas, pero si se logra un número mayor, significativamente mayor, la recolección de las firmas, ahora llamadas voluntades, sería el primer y más contundente acto de campaña para el segundo paso: la revocatoria definitiva.

Recogidas a través de las máquinas captahuellas las voluntades, el CNE fijará el día para el referendo revocatorio del mandato de Manuel Rosales, que debe ser entre la segunda quincena de septiembre y la primera de octubre.

Rosales fue electo gobernador con 483 mil 924 votos, pero en las elecciones presidenciales pasadas, que Rosales perdió, Chávez sacó en el Zulia 724 mil 254 votos, con repetir esta votación sería más que suficiente. Eso es posible y voy a decirles por qué.

¿Vos te acordáis de la campaña presidencial pasada en el Zulia? Si no te acordáis no te preocupéis, no te acordáis porque no hubo campaña. El comando Miranda pasó toda la campaña mirando lejos, mirando como Rosales hacía su campaña y no hubo una estrategia para confrontarlo directamente aquí en el Zulia, con los dolores y los problemas de la gente del Zulia.

La única declaración que recuerdo, lamentablemente, del comando Miranda Zulia, fue aquella en la que el amigo Mario Isea, quien lo presidía, dijo en tono amenazador que el comando estaba estudiando la posibilidad de pedirle a Rosales la renuncia a la gobernación cuando perdiera la campaña presidencial. “¿Estudiando la posibilidad?” ¡¡¡Dios!!!

Aún así, a pesar del comando Miranda en el Zulia, los zulianos salieron a votar y reeligieron a Chávez como Presidente. De tal forma que, si ahora sí se hace una campaña, una campaña que confronte a Rosales con Rosales, que ponga en evidencia su ya evidente desastre de gobierno, si se conforma un comando que comande la batalla por el Zulia, la votación por la opción revocatoria, por el Sí, puede superar los 724 mil 254 votos con los que reelegimos a Chávez.

En el Zulia los chavistas somos mayoría: sumen el movimiento cooperativista, el sindical, los campesinos, los que participan en las misiones o se benefician directamente de ellas, de todas ellas, los comité de tierra, de salud y ahora los consejos comunales, los empresarios, los estudiantes, los indígenas, no piensen en los partidos, ni en sus dirigentes, piensen en la gente que cree, se beneficia y hace la revolución en el Zulia: ¿somos o no somos mayoría?

Manuel Rosales está seguro, confiando en que no lo podemos revocar. ¿Saben por qué? Porque el sabe que el Zulia en su mayoría no lo quiere, que los zulianos que queremos que salga de una buena vez de la gobernación somos mayoría, el conoce mejor que nadie los números que hemos manejado aquí y su especialidad, dicen sus acólitos, es la maraña electoral, pero igualmente sabe, esta confiado en que la llamada dirigencia del chavismo en el Zulia, que maneja recursos y relaciones, no va a hacer nada, absolutamente nada, no va a mover un dedo, ni el pulgar para dejar la huella en el captahuellas, ¡nada! No van a hacer nada para revocarlo. Allí radica la confianza de Rosales.

La muestra irrefutable de ello es que ninguno de los llamados dirigentes chavistas del Zulia solicitó el referendo ante el CNE.

La pregunta es: ¿puede el movimiento popular zuliano, los movimientos sociales, la gente sencilla y chavista del Zulia organizarse y revocarle el mandato a Manuel Rosales? Ese es el reto, la oportunidad y la apuesta. Además, no tenemos otra opción.

Quiero agradecerle a todos los amigos, amigas y compañeros que reenviaron el primer correo, he recibido de vuelta comentarios muy entusiastas y algunos no tanto, con análisis sobre los zulianos y nuestro comportamiento político y electoral que en parte comparto y como era de esperarse, en parte no.

A todos y todas quiero recordarles algo simple, histórico, real:

Después del cataclismo del Pacto de Punto Fijo -los sucesos del 27 y 28 de febrero de 1989- el Zulia fue uno de los primeros estados del país en dar señales inequívocas de que quería un cambio, un cambio radical. Y en las primeras elecciones directas de gobernadores y alcaldes, ese mismo 1989, mientras los caraqueños elegían al adeco de Claudio Fermín como su alcalde, nosotros elegíamos a Luís Hómez como gobernador. La muerte implacable lo arrebató de entre nosotros, pero en cuanto pudimos, los zulianos elegimos a Lolita Aniyar como nuestra gobernadora.

El Zulia, supuestamente conservador, beato y pacato, no sólo fue el primero en elegir a una mujer gobernadora, sino que esa mujer, además, era sumamente inteligente, culta, de izquierda, con ideas progresistas y de ascendencia judía. ¡Mirá vos! ¡tan conservadores nosotros!

Luego, justo es decirlo, algunos cometimos el error, ¡craso error! ¡estúpido error! de creer que con Francisco Arias Cárdenas, quien traía el aura del 4F, los cambios llegarían más rápidamente, que él era el acelerador del proceso. ¡¡¡Dios!!! Por querer ir más rápido retrocedimos. Y en la danza de los intereses personales, las componendas, la venta de conciencias y los millardos, los adecos regresaron a la gobernación del Zulia disfrazados de “un nuevo tiempo”.

No me digan que los zulianos prefieren a un tipo como Rosales, por que no es verdad. El gobierno de Rosales está hecho de papel periódico. Lamento que algunos compañeros estén encandilados por la campaña permanente de Rosales en la prensa, la radio y la televisión y no puedan ver, palpar, la primera y más importante razón por la que hay que sacarlo: el deterioro progresivo del Zulia, de su infraestructura ambulatoria y hospitalaria, de las escuelas, de las carreteras, de servicios básicos como agua, cloacas, transporte, de la seguridad de las personas y sus bienes.

¡Hay que sacarlo! Para salvar al Zulia, para salvarnos todos de un hueco más profundo, el hueco que puede terminar de cavar en los dos años que le quedan de gobierno, un hueco de corrupción e ineficiencia más profundo, en el que pueda terminar de enterrar a la región entera, antes de largarse a vivir a Miami, con el resto de los golpistas.

¡Hay que sacarlo! Además, para acabar con su única obra de gobierno: el mercado de conciencias que le mantiene donde está.

Manuel Rosales es revocable: ¡hay que sacarlo ya!

Saludos a todos y a todas

Makarenko

El arte de vivir poéticamente

por joseleon71 @ Miércoles, 18. Abr, 2007 - 06:14:35 am

Ensayo sobre la poesía del poeta venezolano
Gonzalo Fragui

Carta de Antonio Mora

“Me falta la ausencia”
Canción ecuatoriana

Por aquí,
salvo el amor,
la salud
y el dinero,
todo bien.

G. F.

¿Existe una familia de poetas que traduce la vida en claves poéticas y viceversa? No es sólo que como poetas ejercen la atención, la concentración y el silencio, sino que practican una suerte de malabarismo vital, una actitud tal vez risueña (más cínica que estoica) como de confianza ante la vida, que los viste de heroísmo y los lleva a gravitar sobre los accidentes humanos, mas no desapegados o indiferentes, lejos de eso, sino como si estuvieran más que otros seres (éstos irremediablemente comunes) sometidos a ellos casi sin misericordia y como orgullosos de ser herederos de Job.
Pero el Job de César Vallejo, por ejemplo, es distinto. En los poetas a los que quiero referirme y a los que pertenece Gonzalo Fragui (Mérida, 1960), no por su vida que no conozco sino por lo que me dice en sus poemas (aunque no pretendo afirmar que los poemas tratan sobre su vida) recogidos en el libro Obra poética (Ediciones Gitanjali-CONAC. Mérida, 2004), ese eco del Job vallejiano es una parodia, no aparece la adustez, el ceño fruncido del peruano, sino algo como una risa y una ternura, no el dolor lacerante sino la dulce desventura de andar como errantes por la tierra, llevados en andas por los amigos hasta el calor de una barra, tras los pasos y la tibieza de una mujer (no obstante la promesa o la espada de Damocles del despecho.)

Job de niño vivía feliz en su comarca de Hus
Tenía todo lo que se puede pedir,
un río, un guayabo,
una mata de chirimoyas
otras tantas de tártago
y ninguna responsabilidad
(…)
Job rompió su ropa
trasquiló su cabeza
y derrocóse en tierra.
Pasó entonces una chica en minifalda,
sin duda otra provocación de Satanás,
y Job dijo:
-El amor sigue siendo una de mis utopías.
(Job, 175, 179-180)

Estos poetas y su poesía (la relación en este caso es necesaria) le deben su gestualidad a esa visión casi arquetípica del poeta juglar. En cierta medida, son como estereotipos del poeta y de la actividad poética. Un lugar común reza que “todos tenemos algo de músico, poeta y loco”, rasgos que en realidad apuntan a una sola característica aunque multifacética: inmadurez, irresponsabilidad, alegría gratuita.

Encuentro un aire de reproche en los relojes
te quejas de mi extraña alegría
y expones tus razones
No tengo excusa
será que comienza un tiempo de tormenta
y no lo intuyo
Yo sólo creo en el Sol luminoso de estos días
(Poema, 40)

El juez propone un horario para verte
Olvida que no se planifica el vuelo de las mariposas
(Confesiones II, 141)

Mucho se ha escrito sobre el principio de realidad freudiano y, en efecto, los poetas de los que hablamos se enfrentan con su poesía, sus gestos y hasta con su parafernalia contra este principio, pregonando la irrealidad o bien, la falta de principios, al menos la falta o la renuncia de aquellos que exige la sociedad, el trabajo y la familia. Nuestros poetas prototipo viven al margen de la sociedad, contemplan el trabajo como la oficialización de la esclavitud y a la familia como una carga insufrible. De ahí la marginalidad (entendida como su renuncia a participar de la instituciones oficiales o establecidas), su apego a los espacios públicos (en la poesía de estos poetas desaparece el espacio privado), su relación con la calle y las plazas (rememoración de aquellas donde ejercía su oficio el juglar medieval), su falta de dinero pero también su desinterés, su insobornable condición de eterno enamorado solitario, de despechado crónico. A esa casta de poetas, repito, pertenece Gonzalo Fragui. Significativamente su nombre “oficial” es Eleazar Molina, de modo que usa Gonzalo (de origen latino medieval, significa “hombre dispuesto para la lucha”) para la batalla poética, es pues, su nombre para el oficio, la máscara, el que recibió en las aguas bautismales de la poesía.
De estos poetas es también la imagen de la poesía como el “peor de los oficios”, título por cierto, de uno de los libros de Gustavo Pereira. Un oficio el poético que sólo deja penas, tristezas, desamores y, aunque hondas, pocas alegrías.

Se levantó tambaleante
se puso una ramita de ruda en la oreja izquierda
e intentó la escritura
hubiera querido escribir dos versos
dos versos apenas
escribir por ejemplo:
“Hoy quisiera estar
por entre los cermeños de Beatriz”
razón tenía Darío al decir:
“Vendrán, dicen los profetas,
en tiempos que están muy largos
vendrán días muy amargos
para todos los poetas”
(XI, 103)

Un oficio además que va más allá de su práctica objetiva: hacer poemas; que más bien convierte ese acto, que se pudiera creer esencial, en el menos importante (se trata, claro está, de un gesto de desdén muy bien cuidado.) En algunos casos el poeta prototipo ya no necesita escribir, escribió alguna vez y esos poemas fueron suficientes para ganar fama y vivir de y hasta morir con ella. E incluso cuando escribe, como es lo menos importante, lo hace a raptos de inspiración, en cualquier momento y lugar, sobre servilletas, en tarjetas que deja olvidadas, sobre bolsas de papel, con los dedos en superficies empañadas (como en el cuento de Hesnor Rivera y su poema “Silvia”, en un café de Bogotá), en libretas casi imperceptibles. Tal vez una muchacha enamorada los rescate pasándolos a máquina, reproduciéndolos, convirtiéndose así en la silenciosa y discreta albacea del poeta. (Es sintomático de este tipo de poetas y poesía -tal vez se perciba hasta en los propios poemas- que no haya, al menos yo no conozco, mujeres poetas en estos grupos. Casi siempre las mujeres -que regularmente no son lectoras de poesía sino del poeta en cuestión- lo acompañan en un muy callado segundo plano, recibiendo su cariño y atención, componiendo entrambos una escena casi pastoril.) Estos poetas responden también a una visión si no localista de la actividad poética (su nombre e imagen no alcanzan más allá de las fronteras de la ciudad), al menos constreñida al conocimiento que de ellos tenga la comunidad de poetas nacionales o internacionales. Porque estos poetas no son visibles más allá del círculo de amigos y conocidos, y el círculo se cierra o se abre de acuerdo a los encuentros, a la capacidad de movimiento del poeta, a la fama que lo circunde. De hecho, puede ocurrir que no tenga que moverse de su sitio para ser visitado por viejos y nuevos poetas. De modo que eso que parece esencial en el trato con la poesía, como es la lectura de poemas, en los casos de estos poetas también pasa a un lugar secundario. Y no es que no se lean los (sus) poemas, sino que de alguna manera se leen siempre los mismos, tal vez los primeros, los que llaman poemas de juventud, asociados a la libertad y la iconoclastia de esta etapa de la vida, acaso rimbaudiana y en esencia vanguardista, los que se escribieron cuando al ardor de la poesía en ciernes se unió el ardor de la amistad. Curiosamente, nadie los escucha porque son bastante conocidos, incluso los piden a coro, así la lectura –casi declamación- deviene un acto colectivo, recibido y despedido con aplausos y risas. Leer o recitar poemas se convierte en una parte de las fiestas donde sin duda es mucho más importante el poema instantáneo, hecho por todos, ingenios verbales y efímeros, frases ingrávidas y eléctricas que se pierden entre los gritos y la alegría, poesía del carpem diem, goliardesca, resonancias de Carmina Burana. Los poetas de esta corte, que todavía se sientan a escribir, lo hacen recordando aquellos momentos, reviviéndolos, reinventándolos y, al mismo tiempo, escribiendo para esos momentos, son estos poetas precisamente los que llevan novedades a la fiesta, esos poemas recientes o de última hora que acaso no sobrevivan a la intemperie de la noche y la alegría.

Un día salí a pescar con un poeta
en alta mar leyó sus poemas más recientes
me pidió:
“escoge el que más te gusta”
él lo tomó y lo lanzó al mar
ahora te pertenece me dijo
(De Magia inversa, 59)

Se comprende entonces la cantidad de dedicatorias, la abundancia de poemas sobre amigos, sobre fiestas, sobre encuentros poéticos. Son poemas para ser recitados en ese ambiente donde todo juicio crítico ha sido suspendido y donde lo más grave acaso sea un epigrama satírico, un dicterio en endecasílabos. Poemas además donde el ingenio toma la palabra, (“Nací un río de Enero”, 139; “Donde hay piernas/ hay esperanza”, 235; “Apenas dos miradas y jaque pastor”, 200), donde las palabras juegan y en muchos casos devienen juegos de palabras, algunos casi adivinanzas, ejercicios de memoria para los amigos, no para lectores sino para “asiduos”.
Muchas de estas características (lo que tienen que ver con su reacción al principio de realidad aludido arriba) hacen que los poemas se acerquen a cierta fenomenología de la niñez vista desde la edad adulta, y que se relaciona con la idea del paraíso perdido. A estas imágenes se suman las de la niñez en estado de gracia y fantasía, donde son posibles la ternura, la inocencia, la fragilidad, pero también el llanto y la risa. Algo de confetti, dulces y regalos, de nostalgia dulzona, de melancolía crepuscular. La obra y el nombre de Julio Cortázar arrojan su sombra sobre esta generación de poetas y prácticas poéticas descritas.

Al niño lo obligan a ser hombre
le cambian sus pantalones cortos
y lo echan a andar
a recorrer el mundo
el niño insiste en detenerse en el camino
lanza piedras al río
y observa los pájaros
quisiera correr desnudo por las calles
jugar con naranjas
o con carritos hechos con latas de sardina
al caer la tarde
o la vida
el niño regresa aún siendo niño
sólo que entonces
“ya no somos los mismos”
(Ya no somos los mismos, 115)

No dejo nada
nunca tuve nada
ni cuentas de ahorro cuentascorrientes
tarjetas mástercar dáinersclub
nunca gané una lotería
un mísero cuadro de caballos de cinco
nunca tuve herencia de tierras bancos o edificios
sólo me quedan estas ganas de llorar
cuando juego con el carrito de madera de mi niño
(De Testamento, 142)

Por otro lado, y como parte de la juglaría, son comunes (los mejores poetas de esta corte son maestros del “lugar común”, lo conocen al dedillo y saben sortearlo, al tiempo que descubren y explotan como hallazgo sus puntos flacos) las menciones a los cantautores del “momento” (Bob Dylan, Jhon Lennon, Serrat, Sabina, Silvio Rodríguez; o propios de una generación: Beatles, Menudo, Melisa), la mención a sus melodías y, sobre todo, a sus letras. En este prototipo de poeta y poemas, la guitarra es una metáfora tópica.

Un día cuando seas grande tocarás la guitarra para que salga el sol como en el poema de Vinicius de Moraes.
(De Concepturus, 71)

Esta poesía respira localidad, a veces se convierte en una suerte de crónica o descripción de vida cotidiana. Nombres de personas, de calles, de plazas, aparecen para ubicar al lector o al que escucha en el escenario de los acontecimientos. Con estos poemas se pueden practicar cortes que permitirían análisis sociológicos, cuando no históricos, reconstrucciones, itinerarios, biografías:

Librería Kuai-mare
a Yuraima
a Hermes Vargas

(2 pm)
Poeta:
estamos en el bar de enfrente

(4 pm)
Poeta:
estamos en el bar de la calle 23

(6 pm)
Poeta:
Ya no sabemos donde estamos
(213)

Se despertó con sed
había soñado con cucarachas
las cucarachas las trajo Cristóbal Colón de Europa recordó
había dejado de llover
sintió que su corazón latía aburrido
como una perinola
salió a caminar
pensó en el barquito que había hecho en la tarde
el periódico hablaba de unos muertos en Yumare
entre ellos algunos poetas
y en la otra esquina de la primera página
Bárbara Palacios reía feliz de miss universo
es lo que aquí llaman pluralismo
sintió que la tristeza es una mierda
compañera insoportable y oscura
hubiera querido oír una canción
entre la rabia y la ternura de Alí
pero vallejo sentado en una piedra nos decía
“No he venido a cantar, podéis llevaros la guitarra”
(V, 97)

Pero algo decididamente importante que tiene la propuesta poética que analizamos es que la crítica especializada no da cuenta de ella. De ahí que existan y sobrevivan sólo, comentarios de amigos, breves reseñas panegíricas, publicados en periódicos y revistas de escasa circulación y casi siempre afines a la misma corriente poética (las notas son casi cartas dirigidas al autor), la cual además despotrica de la crítica y se burla de lo especializado. La crítica históricamente ha preferido la gravedad del Aristóteles de la tragedia, y la comedia y los géneros menores (esta poesía es considerada en términos generales “menor”) pasan a formar parte de esos lunares difíciles de esconder, circulantes en los ambientes artísticos poco serios, y casi merodeadores de los del arte verdadero. (El recital de poesía, por cierto, es como el invitado de piedra de los encuentros literarios, parte prescindible del decorado, no así el cierre musical y el brindis, que sí son obligantes).

Siempre es igual

Uno propone un amor platónico
y ellas responden con un odio aristotélico
(Las mujeres y la filosofía, 199)

La poesía seria, incluso aquella que se burla o mejor, ironiza de y sobre lo poético desde la poesía (el caso de Nicanor Parra, por ejemplo) es asunto de la crítica, pero el poeta que cita a sus amigos, que habla de sus asuntos íntimos, que intima con el lector, que escribe versos para enamorar y con los que enamora, que juega con los artefactos de la industria cultural, con el pop, el rock, con lo cursi, pero que además se ríe de ello y con su risa denuncia al sistema, en fin, este poeta y su poesía que no compran (ni venden) y en cambio promueven una sociedad y un sistema de cosas donde se rechaza el consumismo compulsivo, (ex)ponen demasiado cerca del vulgo el o un arte poética (según la crítica sólo lo pretende), la terrenalizan o la humanizan hasta un límite que la crítica no acepta y repele.
La crítica afirma que el poeta es un ser extrañado de la humanidad y su poesía un testimonio de ese extrañamiento. ¡Cuántos quedan por sorprenderse de que a Rafael Cadenas le guste el béisbol y que aúpe a su equipo en los estadios!, práctica por demás, antípoda de su decir poético amén de que el bullicio de las gradas jamás ha hollado su emblemático silencio.
La crítica ha hecho del poeta un ser especial, o por lo menos, alguien que no está muy preocupado por la cuenta de luz, del colegio de los hijos (si los tiene) o del teléfono. La diferencia con los poetas amigos de la vida cotidiana es que todos estos problemas y asuntos familiares, personales, de trabajo, aparecen en los poemas, reclamando su lugar, su poetización. Y son ellos los que afirman que el ser (si existe) se hace en y con la realidad, en el día a día.

Necesito abrazar a mi mujer de una manera extraña. Es como hacer el amor mirando hacia atrás como si alguien nos persiguiera.
Abrazar ese pedacito de tiempo que comparto con mi hijo o con algún amigo o con mis familiares. Constatar con el alma la entidad de cada uno de ellos. Este momento es irrepetible. dentro de años alguno de ellos no estará o quién sabe si yo sea el que falte. Nosotros los efímeros. Lezama. Esta mujer es irrepetible aunque duerma conmigo todas las noches. Esa otra también es irrepetible aunque no duerma conmigo nunca.
(De Diario trunco, 226)

El poema del poeta “cómico” es parte de su vida cotidiana y no requiere para llegar a él de torres de cristal ni de cualquier otro espacio o ensimismamiento particular. Los escribe en el aire y al voleo, al ritmo vertiginoso de la ocurrencia. Los poetas serios, según la crítica, viven obsesionados por la realidad, sin embargo los poetas cómicos hablan de escapar del día y sus tribulaciones, evadiendo deliciosamente ebrios (¿baudelaireanamente?) la realidad. ¿Una paradoja? No lo es si observamos la realidad o las realidades que tratan. En efecto, los primeros optan por la realidad, es decir, por una realidad abstracta y abstraída; los segundos, por su realidad y la de los otros. El “otro” de los primeros puede estar dentro y manifestarse desde la oscuridad, desde las fuentes eleusinas del yo, casi siempre con algún rasgo manifiesto o proclive a la violencia. El “otro” del poeta cómico tiene nombre, está presente, existe, y esta cercanía propicia el diálogo. El “otro” del poeta serio es un enigma y presupone el silencio. En efecto, cuando habla, hace ruidos, grita, no articula palabras sino oscuridad y niebla, lenguaje esencial, la idea de (un) lenguaje. El poeta cómico, en cambio, dialoga, jamás recurre al silencio salvo como situación natural del intercambio, de la interacción social y de la naturaleza propia del lenguaje y la comunicación. El lenguaje no es sólo un sistema de signos sino también un hecho social y cultural, no sólo una gramática sino también una pragmática:

Hay un extraño aleteo en el lenguaje
sacudimientos
vértigos
como palabras venidas del silencio
palabras vírgenes
tibias
serenas
prontas a estrenar
(T. S. Eliot, 148)

El frío se ha hecho insistente con su daga
me decido por pedir una cerveza
la camarera no entiende
lo he dicho desde lejos
está doble este café
espero que no hayan oído
en la mesa de al lado
y comiencen los murmullos:
“pidió una cerveza y le trajeron un café
y se lo está tomando”
salpico de café esto que escribo
(como para que no quede duda)
y no deja de llover
y falta como una hora
creo que me está mirando
apuro el último trago
(De Día libre, 29)

Esta diferencia esencial cambia la perspectiva y el planteamiento de la situación: los poetas serios al buscar la realidad abstracta escapan o evaden lo real; los cómicos, al tratar con lo real, buscan evadirse dentro de lo real con procedimientos humanos y a la mano: amor, alcohol, olvido momentáneo, muerte. No quiere decir esto que el poeta que hemos llamado serio no guste del amor, del alcohol o sienta en algún momento debilidad por la muerte real, vale decir, la suya, es sólo que todo lo trasmutará en claves, en símbolos, en definitiva en un lenguaje oblicuo, pasto del desciframiento, incluso sus poemas nada tendrán que ver con, ni aludirán a esos momentos de evasión de lo cotidiano salvo traducidos a metáforas, a verdades trascendentales, más que humanas, en todo caso de una condición que va más allá de lo humano, herederas de una aristocracia de hondo y vasto linaje. Su poesía, en fin, busca otra cosa y a eso que busca se debe. El poeta cómico en cambio, asume que su vida es el poema de la vida. Una cosa espejo de la otra, trasunto, correlato.
Por lo que llevamos dicho, al abstraer la realidad el poeta serio de alguna manera reflexiona sobre Dios y construye una idea sobre un ente abstracto y único. El poeta cómico cuando menciona a Dios siempre lo hace y lo trata como a un igual (recordemos al “Chino” Valera Mora: Esos cuatro son panitas burda.) El poeta cómico no se hace una idea de las cosas, las nombra y juega con ellas, o toma el nombre que les da la circunstancia. No tienen las cosas por eso, nombres únicos, sino intercambiables, móviles, dinámicos, en todo caso nombres que no están fijos y predeterminados. De ahí también que los temas del poeta cómico sean tan distintos y tan disímiles, aunque el espectro de situaciones humanas que le preocupa sea en esencia el mismo de Aristófanes.
La crítica hizo ver que en un poema había un grado de perfección tal que, si una palabra era sustituida por otra, todo el edificio se desplomaría. Más allá del fetiche que lleva a pensar sólo cosas absurdas a la hora de las versiones o traducciones de poemas, se advierte que la perfección diamantina del poema serio, es parte integral de un sistema todo de perfección que incluye al poeta, el poema y hasta al lector, o sea, al esclarecido, al iluminado crítico, porque está claro que tanta profundidad no se puede desperdiciar en lectura ociosa, placentera, cervantina. En ese sistema, que no queda otra que considerar marmóreo, una palabra ocupa en el poema el lugar predeterminado y predestinado, y el poema necesariamente tiene que pre-existir, como pre-existe Dios, el Conocimiento y hasta el Poeta mismo. (En este orden de cosas hasta el lector pre-existe.) El poeta cómico naturalmente se burla de ello, ironiza y parodia, y en el fondo le importa un pito la palabra insustituible, la que derrumbaría todo el edificio si llegase a faltar.

Dios viaja conmigo
Con El comento el estado del tiempo
la subida del dólar
a veces hablamos de alguna guerra
alguna epidemia
aunque su tema favorito sea El Amor
Como es de suponer
también hablamos de poemas
es que con Dios no tengo temas prohibidos
El apenas sonríe un poco apenado
cuando buscando complicidad le digo:
¡Mire esas piernas, poeta!
(A propósito de Dios, 182)

Por otra parte, cuando el poeta serio reflexiona en el poema sobre su oficio, es la escritura y su misterio el objeto de su ensimismamiento; en el poeta cómico, en cambio, la reflexión apunta más allá de la escritura en sí, en definitiva secundaria, y en cambio aparecen en primer plano el lector (provenzalmente prefiere a la lectora, cuyo modelo siempre será Beatriz –mas habrá quienes prefieran a Dulcinea porque comparan los avatares de sus vidas con las desventuras del Quijote), los críticos, los otros, los amigos. No le interesa tanto escribir el poema como el poema mismo, tanto es así que muchos de ellos no necesitan papel y son llevados en la memoria, mantenidos a tiro, aguardando el momento de ser soltados en la mesa, en el bar, en el oído de la muchacha más cercana.
Conocí y me parece emblemático el caso de un poeta Gilberto Ríos, que por el testimonio de quienes lo acompañaron en sus últimas horas murió con la conciencia expandida, haciendo suyo, él que renunció a todo lo mundano y se entregó a la palabra y a la vida pasajera, el sayo de santidad conque son recubiertos los caballeros andantes. Su libro, por demás extraordinario, Los Wendall, dulces parientes de la luz, nació –según tengo entendido- de una recopilación hecha entre los amigos y conocidos que tuvieron la suerte y la esperanza de guardar algunos papeles donde el poeta escribía al paso y tal vez sin ninguna fe (está visto que estos poetas no piensan en el futuro) esos poemas que obsequiaba como quien da lo mejor de sí y lo único que tiene.

Consejo Comunal en Isla Dorada

por joseleon71 @ Domingo, 15. Abr, 2007 - 10:23:30 am

Isla Dorada
(Foto de Bárbara Muñoz http://www.bmfoto.blogspot.com/ )

I
El 12 de abril de 2002 nos encontrábamos reunidos en mi casa con la familia de mi suegro. Había en la ciudad una feria del libro y él había sido invitado. Pegados al televisor, observábamos cómo se sucedían los acontecimientos (los mediáticos, claro) y nos colmaba la indignación. Varias veces aseguré que lo teníamos bien merecido por estúpidos, y que ahora sí íbamos a saber lo que era una dictadura. En un momento salí al frente del edificio y coincidí con una señora que despreciaba y creo que todavía, el gobierno bolivariano y en especial a Chávez, y cruzamos amargas palabras, sobre todo cuando afirmó que por fin íbamos a tener un presidente responsable porque Carmona era un empresario. Existe un código de convivencia con estos vecinos, a los que mi esposa y yo queremos y respetamos, y es no tocar el tema de la política directamente, porque en muchos casos resulta que cuando nos vamos por la periferia nos encontramos y coincidimos (allí está la solidaridad, por ejemplo), sólo que con Chávez coincidir en la periferia es coincidir en el corazón, en el centro. De eso no se da cuenta el o la vecina, pero mi esposa y yo sí. El hecho es que ese día no coincidimos, los ánimos no estaban como para salir a dar una excursión por las márgenes, y cruzamos palabras innecesarias, vecinalmente torpes. No era fácil mantener la compostura, parecía que nos hundíamos en una barbarie política, una persecución desmedida, visible y mediática para los visibles, invisible y terrible para los invisibles (de más está decir que la primera, la visible, era para entusiasmar la invisible, para educar, para mostrar hasta donde se podía llegar, lo que deja a la imaginación cómo iba a ser la represión, que por cierto, ya había comenzado en Caracas, en Maracaibo y en otras ciudades, con allanamientos en oficinas públicas y casas, cacerías y muertos en las calles, con médicos y delegaciones cubanas diversas, aquí en Maracaibo, concentradas en un estadio, como en Chile.)
El 13 de abril comienza a cambiar el panorama. Y me veo llamando a mi madre de un teléfono público al pie del edificio, dándole para que se calmara el último reporte, que Chávez estaba bien, en una isla, y que ya habían salido a buscarlo. Los nuestros volvían a Miraflores. Lo demás es sabido.

II
Cuento esto porque vivo en Maracaibo, en un lugar que se llama Isla Dorada, un conjunto residencial construido sobre un islote artificial.

III
Lo cuento porque esos días la intolerancia y la violencia política habían alcanzado niveles preocupantes. En ese momento ser chavista y ser reconocido como tal era un asunto peligroso (en algunas partes sigue siéndolo.) Nuestra defensa era íntima: ojalá y lo tumben pa’ que sepan lo que es la mierda. Cosas así, expresiones de la rabia.
Los cacerolazos eran continuos, aunque como la residencia está definitivamente aislada de la ciudad, no tenían mucho sentido y rápidamente se apagaban. Cuando cobraban ánimo era porque se buscaba con ahínco que atravesaran la distancia de agua que los separaba de la Primera División del Ejército (conocida como la “Barraca”, nombre popular que le quedó de los días cuando eso era un barracón para los reclutados a la fuerza y cuando defender la patria de los adecos daba asco.) De resto, algunas marchas que cubrían los dos kilómetros y los tres puentecitos que hay hasta “tierra firme”.
Con el retorno de Chávez al poder todo cambió súbitamente, silencio y desconcierto por parte de los adversarios, uno que otro rumiando. Duró poco, como todos saben, porque los medios supieron crear las condiciones para iniciar en los primeros días de diciembre ¡de ese mismo año! el paro empresarial indefinido acompañado del sabotaje a la industria petrolera.
Tres meses de escasez de alimentos y de energía. En esos tres meses la figura del Chávez líder se acrecentó: escucharlo era calmarse, esperanzarse y agarrar fuerzas. Su presencia era un aliciente, nunca un placebo; Chávez tiene la facultad de comunicar confianza. Eso es inexplicable, lo sé, en un mundo donde la confianza no existe. Lo cierto es que el pueblo se juntó para cocinar y comer, se solidarizó y compartió, en las largas colas de días se rió, jugó y aguantó sin agresiones (no sé ni escuché de ningún caso de violencia en las estaciones de servicio), tomó las instalaciones de PDVSA, muchos veteranos jubilados de la industria volvieron, con los que quedaron, venciendo el chantaje y la persecución, vencieron el sabotaje electrónico, levantaron la producción, mantuvieron crudo fluyendo en las tuberías, movieron barcos.
Reconstruir esos días es para nosotros una gran escuela; vale la pena volver a ellos para saber de qué somos capaces.

IV
Pero bueno, digo esto porque el tiempo ha pasado. Ya hace exactamente 5 años de aquel 11 de abril. A raíz del paro y del sabotaje las Misiones nacieron colmadas de sentido. La seguridad alimentaria y la salud resultaron esenciales. Mercal y Barrio Adentro. Redes populares de alimentación y salud. Educación en todos los niveles, formación política en todos los niveles, acrecentamiento de la conciencia bolivariana.
Etc.
Lejos de mí la enumeración caótica y rimbombante.
Han pasado 5 años exactos, y hoy 13 de abril de 2007, aquí en Isla Dorada, los vecinos comenzamos a juntarnos para construir un Consejo Comunal. Sin mencionar a Chávez salvo con la expresión –la más cercana- “el señor que está en Caracas”, hemos acordado las primeras actividades, el censo y la promoción del Consejo.

V
¿Cómo decirlo? Hace 5 años, esto era impensable. No sé si Venezuela cambió para siempre. En todo caso lo está haciendo a pasos acelerados. Y me parece eso sí, que no hay vuelta atrás. Hay ideas que prenden íntimamente. Y unas ganas incoercibles de vivir nos remiten a nuestra condición: solos imposible; juntos solamente.

Isla Dorada Atardecer

Manuel Rosales es revocable: ¡Hay que sacarlo!

por joseleon71 @ Viernes, 13. Abr, 2007 - 05:19:34 am

Texto de Ylich Carvajal.

Hace cinco años, lo peor que política y económicamente le ha pasado al Zulia, Manuel Rosales, asistía en traje de gala a la firma del decreto con el que la dictadura de Pedro Carmona “El Breve” pretendió adueñarse del país.
A cinco años de aquel festín de buitres, el Ministerio Público aún deshoja la margarita para ver que hace con los llamados “carmonafirmantes”, Carmona mismo disfruta de su exilio dorado (vacaciones permanentes en cualquier parte del mundo menos en Colombia) y Manuel Rosales, que luego apoyó sin disimulo el sabotaje a Pdvsa entre diciembre 2002-enero 2003 y se metió en cuanto guiso la oposición recalcitrante y reaccionaria y el gobierno de los EE UU preparó en contra de la democracia venezolana, se dio el “gusto” de ser candidato a la Presidencia de la República, con todas las garantías que dan la Constitución y las leyes contra las que él mismo atentó.
Mi abuela solía decir que “es bueno el cilantro, pero no tanto”. ¿Hasta cuándo con el fulano? ¿Hasta cuándo tenemos que calarnos a Rosales? Es por demás asombroso, por no decir bochornoso, vergonzoso, escandaloso, realmente fatigoso, que se cumpla la mitad del periodo para el cual fue electo como gobernador y los partidos de la revolución (PCV, PPT, Podemos, MVR o lo que queda tras su autoliquidación, Lago y todas las siglas que aparecen en el tarjetón electoral) no digan “algo”, ni “pío” sobre la necesidad, la necesidad que tiene el Zulia de salir de Rosales.
Me han contado que algunos dirigentes chavistas del Zulia dicen en baja voz, en privado, que “no es conveniente” solicitar el revocatorio, que, “recoger las firmas no es fácil”, que, “si no se las recogemos el tipo se fortalece”, que, “no se puede negar que él tiene apoyo”, que, “lo que podemos es terminar dando pena”, ante tanto “es que”, ante tanta cobardía, uno no sabe si llorar o vomitar.
Manuel Rosales es revocable. Hoy, más que nunca, hay ovarios y cojones en el Zulia –más de lo primero que de lo segundo- para sacarlo como se merece, por mandato directo del pueblo y les voy mostrar cómo.
Veamos primero los números. La ecuación es simple, los chavistas somos mayoría.
La Constitución Bolivariana, la que Rosales disfruta pero no respeta, dice en su artículo 72 que se requiere la firma del 20% de los inscritos en el Registro Electoral (RE) para solicitar el referendo revocatorio. Eso son nada más y nada menos que (de acuerdo con el RE usado en diciembre 2006) 391 mil 812 votos. ¿Y? ¿Te enculillaste?, pá que sepáis, esos votos y más los tenemos.
Chávez fue reelecto presidente, en el Zulia, con 724 mil 254 votos, o sea, 332 mil 442 votos más de las firmas que se requieren para que el CNE apruebe el referendo revocatorio contra Rosales. ¿Hay o no hay fuerza para sacarlo?
La cobardía, que a veces se disfraza de sesudo analista político, se apresurará en decir que una cosa es solicitar el referendo y otra muy distinta es ganar el referendo. Argumentarán seguramente que si bien Rosales fue electo gobernador con 483 mil 924 votos, una cifra que es posible alcanzar con base a los 724 mil 254 votos que Chávez sacó durante las elecciones pasadas en el Zulia, como candidato a la presidencia de la República Manuel Rosales logró 682 mil 992 votos en la región, es decir, su votación se incrementó 199 mil 68 votos.
Nada mal en verdad, pero la pregunta pertinente en este momento, vistos los números, que no nos desfavorecen, al fin y al cabo Chávez derrotó a Rosales en el Zulia, 724 mil 254 votos chavistas siguen siendo más que 682 mil 992 votos rosalistas, aunque Rosales creciera casi 200 mil, la pregunta pertinente en este momento, repito, es ¿saldrían los zulianos de la oposición a votar a favor de Rosales en un referendo revocatorio? ¿Qué harían los zulianos que se identifican con el chavismo?
Los números de las elecciones pasadas son una referencia importante, pero no lo son todo. El escenario de las elecciones presidenciales no se compara con el de un referendo revocatorio. En el primero, a Rosales nadie le pidió cuentas por el deterioro creciente en el que se encuentra el Zulia, tenía la ventaja de tener a Chávez de oponente. Sí, fue una ventaja para él, muchísimas personas votaron por Rosales en contra de Chávez, pero no porque creyeran, apoyaran o estuvieran satisfechos con la gestión de gobierno de Rosales. En ese escenario era el mal menor, para algunos sectores de la oposición.
Pero ante el escenario de un referendo revocatorio las cosas para Manuel Rosales cambiarían radicalmente. Sería Rosales contra Rosales, se cocinaría en su propia salsa, él y su deplorable gestión de gobierno, si es que así puede llamarse a su desgobierno.
Este gobernador es revocable porque le debe a todos los funcionarios al servicio del Ejecutivo –el caso más conocido, el de los pensionados y jubilados, cuyo dinero, 50,1 millardos, Rosales desvió sabrá Dios a donde- es sólo la punta de un bloque de hielo más grande que el que hundió al Titanic.
Rosales es revocable porque el deterioro espantoso de la vialidad en el Zulia, tanto de las carreteras del estado como la agrícola y la urbana, es inocultable, porque cientos de niños siguen escuchando clases bajo un árbol, en la cancha del colegio o donde mejor puedan, porque las reparaciones que se supone iban a hacer a las escuelas del estado nunca se terminaron. Al igual que la red ambulatoria, las escuelas están en veremos, a medio terminar o peor aún, paralizadas.
Rosales es revocable porque en seis años de gobernador no ha construido una urbanización para sectores populares, no tiene un proyecto de vivienda que mostrar, no tiene una obra, ni una sola malaya obra importante, útil, trascendente, que mostrar en vivienda, salud, educación, deportes, vialidad, aguas –potables o residuales-, gas, agricultura, transporte, saneamiento ambiental, turismo, ¡nada! ¡nada! ¡absolutamente nada! ¡no ha hecho un coño por el Zulia! Y ya va siendo hora de que rinda cuentas de los cuantiosos, mil millonarios recursos que ha manejado.
El deterioro del Zulia es cada día mayor. La situación de inseguridad generada por la misma Policía Regional es ya tan insoportable que hasta los mismos agentes de policía denuncian las conexiones de la llamada PR con el hampa que campea. Las deudas, tanto a empleados como a contratistas y proveedores son incontables y se cree que impagables dada su dimensión. El desorden administrativo es inimaginable, caos total, con decirles que la Gobernación ha reconocido que no sabe cuanta gente trabaja para ella y cuanto les debe.
¡Hay que sacarlo! Por amor al Zulia, por respeto a nosotros mismos, ¡hay que sacarlo! Dejar a Rosales dos años más en la gobernación es terminar de hundir al Zulia, es acelerar un proceso de deterioro que va, desde las pilas del Puente Sobre el Lago –se está cayendo a pedazos- hasta el hecho de que enfermedades como la rabia, dengue, lechina, paludismo, aún circulan raudas por la región.
Además, Rosales sabe que no tiene futuro político, el papel de líder de la oposición le quedó grande, me imagino que, entre otras cosas, por sus dificultades para leer y escribir, por eso dejarlo dos años más en la gobernación es decretar la rapiña total de los recursos de los que aún dispone y dispondrá el Zulia. La frase “raspar la olla” se va a quedar chiquita ante lo que viene. ¿A él qué le importa? Sabe que le espera, al estilo Carmona, su exilio dorado en Miami, protegido por el manto de la impunidad.
Manuel Rosales es revocable y hay que sacarlo. Quienes dicen que no es posible o conveniente, auque se autodenominen chavistas y hasta digan ser dirigentes de la revolución, sólo demuestran su ignorancia, su indolencia, ante los males que bajo el gobierno de Rosales vienen sufriendo los zulianos.
El silencio cómplice de la clase dirigente del chavismo en el Zulia ante la urgente necesidad de salir de Rosales sólo es comprensible si se le ve, como dice una amiga, por el lado de los cobres.
Pero los zulianos que padecemos este nefasto gobierno regional, que vemos con impotencia como la gobernación, incluso, se ha convertido en un obstáculo para que las misiones y otros planes, proyectos y programas de la revolución bolivariana se desarrollen y fructifiquen en el Zulia, no podemos callar más.
Una de las formas en las que el pueblo habla en democracia y en eso es clara la Constitución Bolivariana es el referendo, por ello, si los rectores del CNE tienen el acierto, el tino, la iluminación divina y digna de permitir que se recojan las firmas contra Manuel Rosales nuestro grito de “¡fuera!” debe ser mayoritario, simple, seco y contundente, como una patada en el trasero.

Saludos a todos y todas

Makarenko