INTRODUCCIÓN
Nuestro país atraviesa un momento histórico crucial. Pero un signo sumamente interesante de los cambios tiene que ver con la relación que la población venezolana ha establecido con los medios. Tras el golpe de Estado “mediático” del 11 de abril (punto máximo de inflexión), el 13 y 14 de ese mismo mes y año la población pasó por encima de la matriz forjada en los medios y salió a la calle a exigir la verdad.
Ese distanciamiento crítico expresado en diversas situaciones, ha creado las condiciones para una suerte de escenario post massmediático, si cabe el término, en el que acaso sea posible una política comunicacional que sistematice el modelo en curso, hasta los momentos disperso y desorganizado en la medida en que no participa de una estrategia planificada, sino que actúa de manera reactiva, esporádica, aunque constante. Esta constancia entre otros factores, nos lleva a pensar que es posible movilizar al interno de los Consejos Comunales, esta propuesta de política y estrategia comunicacional que orienta la información y la comunicación hacia los intereses comunitarios, hurtándolos al circuito comercial y mercantil de la información y comunicación massmediática.
En este sentido se proponen los siguientes objetivos:
GENERAL
Argumentar sobre la pertinencia de proponer la elaboración de una política comunicacional a los Consejos Comunales (CC) a partir del desmontaje del modelo de comunicación hegemónico dada la necesidad de una comunicación integral para la consolidación del poder popular.
ESPECÍFICOS
1.Analizar el modelo de comunicación hegemónico a partir de sus principios mercantiles porque se precisa (re)conocerlo para no reproducirlo.
2.Caracterizar el modelo de comunicación integral sobre la base de los principios de democracia, horizontalidad y red considerando su oportunidad y pertinencia en la construcción del poder popular.
3.Describir la propuesta de una política comunicacional para los CC sobre la base de los principios de la comunicación integral porque es un factor esencial en la construcción del poder popular para la articulación de los distintos actores, ciudadanos y grupos organizados.
1.Modelo de comunicación hegemónico
La comunicación mediática nació directamente ligada al capitalismo global e imperial. La “Gran Comunidad” o la “Comunidad imaginada” de Benedict Anderson, le es consubstancial a su ser y hacer. Y como sabemos, el factor aglutinante de esta idea de comunidad, más tarde formulada en los términos de “aldea global”, ha sido el mercado. De modo que los medios de masas nacen para hacer posible la consolidación de la comunidad de mercados.
Es tan absorbente y abarcador este mundo virtual mediático que resulta casi inconcebible eludir su poder, algo así como escapar a las redes del mercado. “Hoy en día es difícil, afirma Hugo Aznar (1999), señalar una actividad social que no esté afectada de un modo u otro por las exigencias del mercado capitalista” (50). Medios y mercado fijan su agenda juntos y actúan corporativamente, de modo que grandes emporios mediáticos son dueños a su vez de grandes emporios comerciales, de donde se sigue, afirma Núria Almirón (2002) que “El entramado de industrias y sectores en los que las empresas resultantes de estas fusiones tienen parte e incluso o, incluso, lideran es tal que a su entorno permite tejer una sutil pero poderosa tela de poderes e influencias ajenas en su mayor parte a los ciudadanos, y sólo denunciadas muy veladamente por algunos periodistas” (245). En este mismo sentido Pablo Espinosa Vera (2003) afirma: “El hombre contemporáneo, sometido y permeado por una cultura audiovisual y por sistemas de producción de sentido de origen massmediático donde predominan signos de seducción y de fantasía perenne es un hombre (como en el universo de ‘Matrix’) cada vez más alejado de la realidad y con un alto grado de perturbación simbólica y perceptiva.”
La relación entre comunicación, poder económico y político, no puede sino generar distorsiones informativas y éticas, pues las prácticas mercantiles suponen una serie de valores que coliden con la transparencia y la verdad. Para superar el escollo ético de la verdad, nos parece sintomático que se esgriman elaboradas disquisiciones bizantinas acerca de la imposibilidad de la verdad y la objetividad.
2.Modelo de comunicación integral
Esa relación entre medios y mercado ha sido ampliamente cuestionada, crítica sin embargo, a la que los medios hacen oídos sordos porque presumiblemente una de sus características es no concebir otro mundo que no sea el virtual. Mas en nuestro país esa crítica no transcurre sólo en ámbitos académicos (concediendo que ocurra), sino que lo hace fundamentalmente en las comunidades, y han sido ellas las que no sólo han develado su accionar, su agenda, sus intereses, sino que han reclamado enérgicamente el cese de la desinformación, la manipulación y la mentira.
El Estado, un tanto rezagado e impelido por los acontecimientos, a través de la Asamblea Nacional, legisló en materia comunicacional promulgando una ley de Responsabilidad Social donde entre otros elementos aparece la figura de los Comités de Usuarios, la cual no ha tenido, sin embargo, el impacto de la movilización social intuitiva y espontánea que ha salido a la calle cuando ha visto vulnerados de manera violenta sus derechos.
Hasta donde han sido comentadas, estas movilizaciones han activado incipientes redes de comunicación popular, y puesto al descubierto una trama invisible de articulación social que se ha expresado simultánea y posteriormente en el crecimiento exponencial de, por ejemplo, UBE (Unidades de Batalla Electoral), cooperativas y, hoy, Consejos Comunales, unidades éstas de articulación en las comunidades de todas las organizaciones sociales. Sobre el incremento de las cooperativas citemos a Betsy Bowman y Bob Stone (2006): “…tras la aprobación de la Ley Especial de Asociaciones Cooperativas, en 2001, el número de éstas se disparó. Cuando Chávez llegó al poder en 1998 había 762 cooperativas legalmente registrada, compuestas de unos 20.000 asociados. En 2001 había casi 1.000 cooperativas; en 2002, 2.000; y en 2003, 8000. A mediados de 2006, la Superintendencia Nacional de Cooperativas (Sunacoop) informa que el número de cooperativas registradas es de 108.000 y el de miembros asociados, 1.500.000.”
La democracia cobra entonces un renovado sentido cuando es el pueblo organizado quien planifica, ejecuta y hace seguimiento a los proyectos comunitarios, administrando y controlando socialmente los aportes de dinero del Estado, los que fluyen hacia las comunidades de manera directa. Esta relación entre Ejecutivo nacional y Consejos Comunales trae consecuencias lógicas, a saber: el replanteamiento de los poderes locales, tradicionalmente localizados en los gobiernos regionales, municipales y parroquiales, y el reordenamiento territorial. Las bases del Estado liberal burgués comienzan a tambalearse.
En este contexto político, social, cultural, económico, la comunicación también cambia de signo. A una comunicación e información que corresponde a intereses de mercado, le sucede una comunicación e información acorde a los intereses de las comunidades, en cuyo seno se construye una economía, una educación, una salud, de marcado signo popular. “La comunicación popular y alternativa (Minep, 2005) es un modelo de comunicación que se opone al modelo vigente, sustentado en los grandes medios de comunicación, planteando una comunicación dialógica, participativa, que les dé voz a quienes nunca hablan por los medios de comunicación de masas, y reivindique la cultura popular como fuente de valores y prácticas distintas a las de los sectores dominantes.”
Lo que sucede en nuestras comunidades, está de más decirlo, no forma parte de los intereses empresariales y corporativos de los medios de comunicación de masas, incluso de aquellos que no hacen oposición abierta al Gobierno. La realidad diversa y plural nunca ha estado en la agenda de estos medios, por lo que urge que las políticas de información y comunicación populares sean asumidas por las comunidades.
3.Propuesta comunicacional
Se plantea entonces la urgencia de una política y una estrategia comunicacional diseñada y ejecutada por las comunidades. Para tal efecto existe en la organización de los Consejos Comunales el Comité de Comunicación, mas es necesario un nexo que vincule la movilización social espasmódica y reactiva contra los medios, de la que ya hemos hablado, con una política y estrategia comunitaria de largo aliento que supere la inmediatez y construya en el tiempo un plan comunicacional que acompañe la organización, que articule experiencias, que sea el instrumento que cohesione al país no sobre la base de la Gran Comunidad mercantil de intereses oligopoólicos, sino sobre la base de la mancomunidad de comunidades, la federación, una suerte de anfictionía que sume diferencias, diversidad, pluralidad.
Esta política sólo puede nacer en el seno de todas y cada una de las comunidades, en el reconocimiento de sus historias, en la creatividad, en el intercambio de saberes, en las prácticas culturales de todas y cada una de las personas y en los propósitos y fines de las organizaciones comunitarias. Partirá además de la realidad, no de un marco categorial (Hinkelammert, 2006) que postula “realidades” virtuales necesarias para el sostén del mercado vía el consumo.
Este factor, la realidad, no es aquí un datum filosófico imponderable sino la conciencia y el reconocimiento de las condiciones sociales, políticas, económicas, culturales que permitan a una comunidad organizarse para la sobrevivencia, establecer una relación armónica y sustentable con el entorno, conservar y producir energía, y con imaginación y creatividad buscar y construir alternativas. “El ser humano –afirma Leonardo Boff- no puede detener la entropía, pero puede desacelerarla, favoreciendo formaciones sociales con menos uso y menos desperdicio de energía, prolongando así el tiempo de sobrevivencia personal y colectiva.”
La política comunicacional hará que todos estos esfuerzos se conviertan en experiencia para el intercambio y la sistematización de saberes colectivos. Las escuelas, las universidades, habrán de participar de esta elaboración renunciado a su condición de “centros de producción de conocimiento”, para abrir sus muros e incorporar sin grados ni jerarquías todos los saberes orientados en la dirección de un único y soberano proyecto: sobrevivir.
La política y estrategia comunicacional pasa por el reconocimiento en las comunidades del saber específico en comunicación, sólo que para poder encontrar sus rasgos y signos no podemos calzar los anteojos de la academia tradicional, pues nada se vería; en todo caso, se trata de acompañar este reconocimiento con lecturas e indagaciones teóricas que, haciendo igualmente resistencia en la academia, se colocan en una suerte de frontera o límite epistemológico.
Con cuánto desdén la academia –que en la antigüedad clásica pensó Parietes papyrus stultorum, igual que Cortés en 1521 “pared blanca, papel de necio”- ha mirado el garabato, el graffiti, el brollo y la broma, el rumor y el escándalo, pero también con cuanto miedo la esquina, el grupo nocturno y murmurante, el callejón, la escalera, por no decir el desprecio por el patio, la enramada, el bohío, el corredor, el “porche”, el “frente”. La academia siempre se ha reído o ignorado el parloteo en los “carritos por puesto”, en el “puestico” de café y cigarros, la cháchara de las señoras en camisón, en las bodegas o tienditas, el chisme de la señora enterada de todo y que no pierde nada a través de su ventana panóptico…
Un largo etcétera nos indica que tenemos mucho que investigar, descubrir, reconocer en nuestras comunidades y, naturalmente, en nosotros mismos, no ya como académicos sino como ciudadanos, de ahí la pertinencia de una “universidad para todos”, (sin grados ni jerarquías, expresión elitesca y clasista del “capital curricular”, como lo plantea Gabriel Zaid, 1998), un espacio político para la construcción desde y con el pueblo de un poder, el popular, con un modelo de comunicación participativo y protagónico.
Conclusiones
1.Algunos indicios revelan la existencia de una suerte de escenario post-massmediático, abierto a la posibilidad de construir una política y estrategia comunicacional popular, local y en red, y no mercantil.
2.La relación entre comunicación, poder económico y político genera distorsiones informativas y éticas, pues las prácticas mercantiles suponen valores que coliden con la transparencia, la honestidad y la verdad.
3.A una comunicación e información que corresponde a intereses de mercado, le sucede una comunicación e información acorde a los intereses de las comunidades, en cuyo seno se construye una economía, una educación, una salud, de marcado signo popular.
4.Falta una motivación que supere la inmediatez y construya en el tiempo un plan comunicacional que acompañe la organización, que articule experiencias, que sea el instrumento que cohesione al país en una suerte de anfictionía popular.
Recomendación
La Universidad Bolivariana es la institución idónea para acompañar con la crítica académica (una academia, claro está, abierta e impensada, en los términos de Francisco López Segrera (1993), la movilización social y política del pueblo que ha sabido responder intuitiva y espontáneamente a la manipulación y la desinformación de los oligopolios mediáticos.
Bibliografía
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2.ALMIRÓN, Nuria (2002). Los amos de la globalización. Plaza y James, Barcelona, España
3.BOFF, Leonardo (2007) “Las izquierdas necesitan biología”.
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=46506
4.BOURDIEU, Pierre (2005) Pensamiento y acción. Monte Ávila, Caracas
5.BOWMAN, Betsy y Bob Stone (2006). “La revolución cooperativa de Venezuela” [En: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=36452 ]
6.GALDÓN, Gabriel (2001) Introducción a la comunicación y a la información. Ariel Comunicación. Barcelona, España
7.HINKELAMMERT, Franz J. (2006) El sujeto y la ley. El retorno del sujeto reprimido. El perro y la Rana. Venezuela
8.ESPINOSA V., Pablo (2003) Hacía una Semiótica de los Mass-Media. En: Revista Mexicana de Comunicación. Nº 82. Julio/agosto
9.LÓPEZ S., Francisco. Abrir, impensar, y redimensionar las ciencias sociales en América Latina y el Caribe. ¿Es posible una ciencia social no eurocéntrica en nuestra región? En: La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales. Perspectivas latinoamericanas (Comp.) Edgardo Lander. CLACSO, Buenos Aires
http://www.clacso.org/wwwclacso/espanol/html/libros/lander/9.pdf
10.MINEP (2005)
http://www.minep.gov.ve/publicaciones/comunicacion_integral.pdf
11.ZAID, Gabriel (1998) De los libros al poder. Océano, México











