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Archivos de: Marzo 2007

Romanza de la Universidad de la Muerte y la Universidad de la Vida

por joseleon71 @ Sábado, 31. Mar, 2007 - 07:14:10 am

Para Oscar Sotillo y Janeth
amigos

Comunicación, comunidad o comunión, tienen en común la palabra “común”, raíz de comunismo, el régimen del “bien común”. Recordemos, para ilustrarnos, la comunidad de tierra y pastos antes de aparecer la propiedad de la tierra; en Europa. Aquí, antes de la llegada de los españoles. Dueños se apropiaron de los bienes comunes, se hicieron de los medios de producción, de los productores y de sus frutos. Para poder hacerse de éstos fueron necesarias dos cosas: la ley y la fuerza. Una acompañaba a la otra; venía, aparecía con la otra. La ley es una imposición siempre violenta de la razón. Donde se aplicó la ley se hizo a la fuerza y donde se aplicó la fuerza se hizo con todas las de la ley, la ley del garrote (“big stick”.) Sólo que desde la desaparición del bien común, la razón también pasó a ser propiedad de los propietarios de los medios de producción. En efecto, la filosofía se ocupó de justificar la expropiación de los bienes comunes por parte de los propietarios. También la historia. Quienes se encargaron de pensar se ocuparon de hacerlo de tal manera que su acción de expropiar los bienes comunes para hacerlos suyos, quedara justificada. Luego se asumiría naturalmente; esto es, el mundo se reparte entre propietarios y trabajadores de o para estos propietarios, luego, el mundo es así y así está bien. La filosofía y en general el conocimiento que conocemos, justifica y naturaliza este orden de cosas. El Estado se construye entonces sobre la base de la propiedad, pues se entiende que durante el régimen de tenencia común de aguas, pastos, tierras y bosques, el Estado no existía. El Estado es un absceso de las ciudades. Luego, el Estado aparece sobre la propiedad pues tiene que justificar con su presencia y acciones la expropiación de los bienes comunes. Los tales no tienen sentido cuando aparece el Estado. De modo que el Estado existe por y para la propiedad, y las leyes no tienen otro fin y destino que legislar sobre la propiedad. La razón de la ley justifica la expropiación de los bienes comunes, luego Estado y razón avanzan juntos en la apropiación de todos los bienes. Apropiarse de la tierra es un avance de la razón, un acto con fuerza de ley, un acto de Estado. Las filosofías e historias que justifican el avance del Estado, la ley y la razón, nacen en las Universidades, se cuecen en sus discutionis. En las Universidades, cerca, en sus alrededores, nace la forma de pensar el mundo razonadamente, esto es, de acuerdo a la razón, la cual tiene su “Método”. Las Universidades son, grosso modo, medios de producción en tanto se produce en ellas conocimiento. Han salido de ellas, las leyes, la historia, la filosofía que justifica el Estado. De modo que las Universidades han producido la razón de dominación del régimen de propiedad. Pertenecen a la razón de dominación las historias y filosofías, las ciencias, que se imparten y reproducen en las Universidades. Justifican y naturalizan el Estado. Ahora bien, si pensamos en la construcción del “bien común”, necesario es pensar una historia y una filosofía que justifique el régimen de no-propiedad del bien común. Lo digo, por si estamos pensando en la construcción de una Universidad que acompañe la creación de un Estado socialista. Ciertamente, el régimen de propiedad creó una economía –capitalista y de mercado- que existe a partir de la expropiación de los bienes comunes. (Hablar de la disolución del capitalismo no es sin embargo, hablar de la desaparición del mercado, sino de su replanteamiento en función del bien común y no del bien de unos pocos.) Esto es, a partir del Estado. Y la tendencia acusada y advertida de la desaparición del Estado por el mercado, no es sino la propia de los Estados nacionales, no la del Estado global, que legislaría sobre la omnipresencia del mismo en la totalidad de los países (ya sin fronteras; léase, sin impuestos, ni aduanas, ni restricciones comerciales.) Hablar de la disolución del capitalismo en su fase de expropiación del bien común, construcción del Estado sobre leyes y filosofías justificadoras, nos lleva a pensar en el régimen de bien común, en la disolución del Estado y en el surgimiento de leyes y filosofías que justifiquen tal régimen de no-propiedad. Así pues, requerimos de una Universidad donde tales leyes y filosofías se discutan, se “produzcan”. Pero debemos atender al significativo hecho de que las Universidades que sostienen el régimen de propiedad, producen conocimiento sobre unas muy específicas bases tempo-espaciales. Ese tiempo y espacio donde se producen las ideas, filosofías e historias de la dominación concibe que el tiempo es reversible, esto es, que todo tiene principio, desarrollo y final, que comienza en un momento específico, concreto, mensurable, y termina, igualmente, en otro momento específico, concreto, mensurable. La segmentación nace con esta idea del tiempo y espacio. La realidad entonces se puede estudiar en un “tiempo espacio muerto”, detenido, invariable. De este modo, no se estudia exactamente la realidad, sino un “modelo de realidad”, una simulación. Esta realidad científica desbordó el ambiente de los laboratorios, de los espacios tiempos simulados, y hoy forma parte de nuestra vida cotidiana. Se ha popularizado con el nombre de “realidad virtual”, como se han popularizado las simulaciones de plantas, flores o senos. Además, la escuela y las Universidades que conocemos, manejan esta segmentación del tiempo y espacio tanto en la concepción de los edificios como en la concepción de las unidades, materias, contenidos educativos. Un salón y un tiempo para cada cosa, que nada se mezcle, que todo se mantenga en su sitio pre-concebido. Esta preconcepción es connatural a la reversibilidad. Se puede preconcebir porque ya existe lo concebido. La Universidad que se sostenga sobre el régimen de no-propiedad no puede, pues, segmentar, dividir, compartimentalizar, disponer en espacio asépticos y estancos, esto es, entenderá que el tiempo es irreversible, tal como el tiempo de la vida. Y aquí surge una diferencia abismal: las Universidades del régimen de propiedad simulan la realidad y la disponen en un espacio-tiempo detenido; las Universidades del régimen de no propiedad, trabajan en y con la realidad, en un espacio tiempo continuo, el espacio tiempo de la vida, irreversible. Las Universidades capitalistas trabajan en una concepción de espacio tiempo de la muerte (simulación de vida), las Universidades del bien común, trabajan en una concepción del tiempo y espacio de la vida y la muerte. Si las Universidades capitalistas segmentan el tiempo y el espacio, y de ahí las materias, los salones y los profesores especialistas, las Universidades del y para el bien común, abren, relacionan, permiten la circulación del tiempo y el espacio, de modo que la idea de salón aislado resulta inconcebible, como resulta inconcebible la Universidad aislada, la unidad y el profesor aislados, lejos de la vida y la realidad. Las Universidades bajo el régimen de propiedad dividen para jerarquizar y graduar; las Universidades del bien común juntan (y no gradúan) (tampoco aplazan) (se aplaza porque se concibe que el tiempo es reversible, de modo que se puede volver a estudiar otra vez la misma unidad o materia, como si el tiempo no pasara, o como si verdaderamente se pudiera estudiar LO MISMO). Como la realidad es indivisible y todos vivimos en la realidad, todos tenemos algo que aportar en su comprensión. Además, sin jerarquías ni divisiones, la tradicional distancia estudiante y profesor queda sin efecto, como desaparece también la Universidad como espacio aislado de la realidad. Desaparece, para decirlo con otras palabras, toda infraestructura (no hablo sólo de la de concreto) en la que, divididos el tiempo y el espacio, y aislados y separados de la realidad, en tiempos y espacios reversibles, se produce (un) conocimiento que justifica el régimen de propiedad, el Estado y la ley de los propietarios. La Universidad del bien común no está aislada, por ende no está separada de la realidad, sabe que el tiempo es irreversible, como la vida misma, y produce un conocimiento que es un bien común, de todos y para todos.


 
 

Política comunicacional de los Consejos Comunales: Una propuesta

por joseleon71 @ Jueves, 29. Mar, 2007 - 06:25:05 pm

INTRODUCCIÓN
Nuestro país atraviesa un momento histórico crucial. Pero un signo sumamente interesante de los cambios tiene que ver con la relación que la población venezolana ha establecido con los medios. Tras el golpe de Estado “mediático” del 11 de abril (punto máximo de inflexión), el 13 y 14 de ese mismo mes y año la población pasó por encima de la matriz forjada en los medios y salió a la calle a exigir la verdad.
Ese distanciamiento crítico expresado en diversas situaciones, ha creado las condiciones para una suerte de escenario post massmediático, si cabe el término, en el que acaso sea posible una política comunicacional que sistematice el modelo en curso, hasta los momentos disperso y desorganizado en la medida en que no participa de una estrategia planificada, sino que actúa de manera reactiva, esporádica, aunque constante. Esta constancia entre otros factores, nos lleva a pensar que es posible movilizar al interno de los Consejos Comunales, esta propuesta de política y estrategia comunicacional que orienta la información y la comunicación hacia los intereses comunitarios, hurtándolos al circuito comercial y mercantil de la información y comunicación massmediática.

En este sentido se proponen los siguientes objetivos:

GENERAL
Argumentar sobre la pertinencia de proponer la elaboración de una política comunicacional a los Consejos Comunales (CC) a partir del desmontaje del modelo de comunicación hegemónico dada la necesidad de una comunicación integral para la consolidación del poder popular.

ESPECÍFICOS
1.Analizar el modelo de comunicación hegemónico a partir de sus principios mercantiles porque se precisa (re)conocerlo para no reproducirlo.
2.Caracterizar el modelo de comunicación integral sobre la base de los principios de democracia, horizontalidad y red considerando su oportunidad y pertinencia en la construcción del poder popular.
3.Describir la propuesta de una política comunicacional para los CC sobre la base de los principios de la comunicación integral porque es un factor esencial en la construcción del poder popular para la articulación de los distintos actores, ciudadanos y grupos organizados.

1.Modelo de comunicación hegemónico
La comunicación mediática nació directamente ligada al capitalismo global e imperial. La “Gran Comunidad” o la “Comunidad imaginada” de Benedict Anderson, le es consubstancial a su ser y hacer. Y como sabemos, el factor aglutinante de esta idea de comunidad, más tarde formulada en los términos de “aldea global”, ha sido el mercado. De modo que los medios de masas nacen para hacer posible la consolidación de la comunidad de mercados.
Es tan absorbente y abarcador este mundo virtual mediático que resulta casi inconcebible eludir su poder, algo así como escapar a las redes del mercado. “Hoy en día es difícil, afirma Hugo Aznar (1999), señalar una actividad social que no esté afectada de un modo u otro por las exigencias del mercado capitalista” (50). Medios y mercado fijan su agenda juntos y actúan corporativamente, de modo que grandes emporios mediáticos son dueños a su vez de grandes emporios comerciales, de donde se sigue, afirma Núria Almirón (2002) que “El entramado de industrias y sectores en los que las empresas resultantes de estas fusiones tienen parte e incluso o, incluso, lideran es tal que a su entorno permite tejer una sutil pero poderosa tela de poderes e influencias ajenas en su mayor parte a los ciudadanos, y sólo denunciadas muy veladamente por algunos periodistas” (245). En este mismo sentido Pablo Espinosa Vera (2003) afirma: “El hombre contemporáneo, sometido y permeado por una cultura audiovisual y por sistemas de producción de sentido de origen massmediático donde predominan signos de seducción y de fantasía perenne es un hombre (como en el universo de ‘Matrix’) cada vez más alejado de la realidad y con un alto grado de perturbación simbólica y perceptiva.”
La relación entre comunicación, poder económico y político, no puede sino generar distorsiones informativas y éticas, pues las prácticas mercantiles suponen una serie de valores que coliden con la transparencia y la verdad. Para superar el escollo ético de la verdad, nos parece sintomático que se esgriman elaboradas disquisiciones bizantinas acerca de la imposibilidad de la verdad y la objetividad.

2.Modelo de comunicación integral
Esa relación entre medios y mercado ha sido ampliamente cuestionada, crítica sin embargo, a la que los medios hacen oídos sordos porque presumiblemente una de sus características es no concebir otro mundo que no sea el virtual. Mas en nuestro país esa crítica no transcurre sólo en ámbitos académicos (concediendo que ocurra), sino que lo hace fundamentalmente en las comunidades, y han sido ellas las que no sólo han develado su accionar, su agenda, sus intereses, sino que han reclamado enérgicamente el cese de la desinformación, la manipulación y la mentira.
El Estado, un tanto rezagado e impelido por los acontecimientos, a través de la Asamblea Nacional, legisló en materia comunicacional promulgando una ley de Responsabilidad Social donde entre otros elementos aparece la figura de los Comités de Usuarios, la cual no ha tenido, sin embargo, el impacto de la movilización social intuitiva y espontánea que ha salido a la calle cuando ha visto vulnerados de manera violenta sus derechos.
Hasta donde han sido comentadas, estas movilizaciones han activado incipientes redes de comunicación popular, y puesto al descubierto una trama invisible de articulación social que se ha expresado simultánea y posteriormente en el crecimiento exponencial de, por ejemplo, UBE (Unidades de Batalla Electoral), cooperativas y, hoy, Consejos Comunales, unidades éstas de articulación en las comunidades de todas las organizaciones sociales. Sobre el incremento de las cooperativas citemos a Betsy Bowman y Bob Stone (2006): “…tras la aprobación de la Ley Especial de Asociaciones Cooperativas, en 2001, el número de éstas se disparó. Cuando Chávez llegó al poder en 1998 había 762 cooperativas legalmente registrada, compuestas de unos 20.000 asociados. En 2001 había casi 1.000 cooperativas; en 2002, 2.000; y en 2003, 8000. A mediados de 2006, la Superintendencia Nacional de Cooperativas (Sunacoop) informa que el número de cooperativas registradas es de 108.000 y el de miembros asociados, 1.500.000.”
La democracia cobra entonces un renovado sentido cuando es el pueblo organizado quien planifica, ejecuta y hace seguimiento a los proyectos comunitarios, administrando y controlando socialmente los aportes de dinero del Estado, los que fluyen hacia las comunidades de manera directa. Esta relación entre Ejecutivo nacional y Consejos Comunales trae consecuencias lógicas, a saber: el replanteamiento de los poderes locales, tradicionalmente localizados en los gobiernos regionales, municipales y parroquiales, y el reordenamiento territorial. Las bases del Estado liberal burgués comienzan a tambalearse.
En este contexto político, social, cultural, económico, la comunicación también cambia de signo. A una comunicación e información que corresponde a intereses de mercado, le sucede una comunicación e información acorde a los intereses de las comunidades, en cuyo seno se construye una economía, una educación, una salud, de marcado signo popular. “La comunicación popular y alternativa (Minep, 2005) es un modelo de comunicación que se opone al modelo vigente, sustentado en los grandes medios de comunicación, planteando una comunicación dialógica, participativa, que les dé voz a quienes nunca hablan por los medios de comunicación de masas, y reivindique la cultura popular como fuente de valores y prácticas distintas a las de los sectores dominantes.”
Lo que sucede en nuestras comunidades, está de más decirlo, no forma parte de los intereses empresariales y corporativos de los medios de comunicación de masas, incluso de aquellos que no hacen oposición abierta al Gobierno. La realidad diversa y plural nunca ha estado en la agenda de estos medios, por lo que urge que las políticas de información y comunicación populares sean asumidas por las comunidades.

3.Propuesta comunicacional
Se plantea entonces la urgencia de una política y una estrategia comunicacional diseñada y ejecutada por las comunidades. Para tal efecto existe en la organización de los Consejos Comunales el Comité de Comunicación, mas es necesario un nexo que vincule la movilización social espasmódica y reactiva contra los medios, de la que ya hemos hablado, con una política y estrategia comunitaria de largo aliento que supere la inmediatez y construya en el tiempo un plan comunicacional que acompañe la organización, que articule experiencias, que sea el instrumento que cohesione al país no sobre la base de la Gran Comunidad mercantil de intereses oligopoólicos, sino sobre la base de la mancomunidad de comunidades, la federación, una suerte de anfictionía que sume diferencias, diversidad, pluralidad.
Esta política sólo puede nacer en el seno de todas y cada una de las comunidades, en el reconocimiento de sus historias, en la creatividad, en el intercambio de saberes, en las prácticas culturales de todas y cada una de las personas y en los propósitos y fines de las organizaciones comunitarias. Partirá además de la realidad, no de un marco categorial (Hinkelammert, 2006) que postula “realidades” virtuales necesarias para el sostén del mercado vía el consumo.
Este factor, la realidad, no es aquí un datum filosófico imponderable sino la conciencia y el reconocimiento de las condiciones sociales, políticas, económicas, culturales que permitan a una comunidad organizarse para la sobrevivencia, establecer una relación armónica y sustentable con el entorno, conservar y producir energía, y con imaginación y creatividad buscar y construir alternativas. “El ser humano –afirma Leonardo Boff- no puede detener la entropía, pero puede desacelerarla, favoreciendo formaciones sociales con menos uso y menos desperdicio de energía, prolongando así el tiempo de sobrevivencia personal y colectiva.”
La política comunicacional hará que todos estos esfuerzos se conviertan en experiencia para el intercambio y la sistematización de saberes colectivos. Las escuelas, las universidades, habrán de participar de esta elaboración renunciado a su condición de “centros de producción de conocimiento”, para abrir sus muros e incorporar sin grados ni jerarquías todos los saberes orientados en la dirección de un único y soberano proyecto: sobrevivir.
La política y estrategia comunicacional pasa por el reconocimiento en las comunidades del saber específico en comunicación, sólo que para poder encontrar sus rasgos y signos no podemos calzar los anteojos de la academia tradicional, pues nada se vería; en todo caso, se trata de acompañar este reconocimiento con lecturas e indagaciones teóricas que, haciendo igualmente resistencia en la academia, se colocan en una suerte de frontera o límite epistemológico.
Con cuánto desdén la academia –que en la antigüedad clásica pensó Parietes papyrus stultorum, igual que Cortés en 1521 “pared blanca, papel de necio”- ha mirado el garabato, el graffiti, el brollo y la broma, el rumor y el escándalo, pero también con cuanto miedo la esquina, el grupo nocturno y murmurante, el callejón, la escalera, por no decir el desprecio por el patio, la enramada, el bohío, el corredor, el “porche”, el “frente”. La academia siempre se ha reído o ignorado el parloteo en los “carritos por puesto”, en el “puestico” de café y cigarros, la cháchara de las señoras en camisón, en las bodegas o tienditas, el chisme de la señora enterada de todo y que no pierde nada a través de su ventana panóptico…
Un largo etcétera nos indica que tenemos mucho que investigar, descubrir, reconocer en nuestras comunidades y, naturalmente, en nosotros mismos, no ya como académicos sino como ciudadanos, de ahí la pertinencia de una “universidad para todos”, (sin grados ni jerarquías, expresión elitesca y clasista del “capital curricular”, como lo plantea Gabriel Zaid, 1998), un espacio político para la construcción desde y con el pueblo de un poder, el popular, con un modelo de comunicación participativo y protagónico.

Conclusiones
1.Algunos indicios revelan la existencia de una suerte de escenario post-massmediático, abierto a la posibilidad de construir una política y estrategia comunicacional popular, local y en red, y no mercantil.
2.La relación entre comunicación, poder económico y político genera distorsiones informativas y éticas, pues las prácticas mercantiles suponen valores que coliden con la transparencia, la honestidad y la verdad.
3.A una comunicación e información que corresponde a intereses de mercado, le sucede una comunicación e información acorde a los intereses de las comunidades, en cuyo seno se construye una economía, una educación, una salud, de marcado signo popular.
4.Falta una motivación que supere la inmediatez y construya en el tiempo un plan comunicacional que acompañe la organización, que articule experiencias, que sea el instrumento que cohesione al país en una suerte de anfictionía popular.

Recomendación
La Universidad Bolivariana es la institución idónea para acompañar con la crítica académica (una academia, claro está, abierta e impensada, en los términos de Francisco López Segrera (1993), la movilización social y política del pueblo que ha sabido responder intuitiva y espontáneamente a la manipulación y la desinformación de los oligopolios mediáticos.

Bibliografía
1.AZNAR, Hugo (1999) Comunicación responsable. Ariel Comunicación. Barcelona, España
2.ALMIRÓN, Nuria (2002). Los amos de la globalización. Plaza y James, Barcelona, España
3.BOFF, Leonardo (2007) “Las izquierdas necesitan biología”.
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=46506
4.BOURDIEU, Pierre (2005) Pensamiento y acción. Monte Ávila, Caracas
5.BOWMAN, Betsy y Bob Stone (2006). “La revolución cooperativa de Venezuela” [En: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=36452 ]
6.GALDÓN, Gabriel (2001) Introducción a la comunicación y a la información. Ariel Comunicación. Barcelona, España
7.HINKELAMMERT, Franz J. (2006) El sujeto y la ley. El retorno del sujeto reprimido. El perro y la Rana. Venezuela
8.ESPINOSA V., Pablo (2003) Hacía una Semiótica de los Mass-Media. En: Revista Mexicana de Comunicación. Nº 82. Julio/agosto
9.LÓPEZ S., Francisco. Abrir, impensar, y redimensionar las ciencias sociales en América Latina y el Caribe. ¿Es posible una ciencia social no eurocéntrica en nuestra región? En: La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales. Perspectivas latinoamericanas (Comp.) Edgardo Lander. CLACSO, Buenos Aires
http://www.clacso.org/wwwclacso/espanol/html/libros/lander/9.pdf
10.MINEP (2005)
http://www.minep.gov.ve/publicaciones/comunicacion_integral.pdf
11.ZAID, Gabriel (1998) De los libros al poder. Océano, México

Elías David Curiel (Poeta modernista)

por joseleon71 @ Lunes, 26. Mar, 2007 - 05:07:41 am

Elementos de la poética de Elías David Curiel

Pero soy algo menos que mediano cuando pretendo ser modernista
Elías David Curiel

Mucho he insistido en dos movimientos contradictorios en el hacer poético –y por algunos testimonios, biográfico- de Elías David Curiel. Uno externo, social; el otro, interno, íntimo, subjetivo. En el primero encontramos el aislamiento de Curiel, en el segundo el hundimiento, la verticalidad, la autoscopia. He advertido que la imagen contemporánea de la ciudad de Coro se ha infiltrado en la mirada crítica hacia Curiel, de modo que a una ciudad dormida parecería corresponder un poeta insomne. Pero he dicho en varias oportunidades que la imagen de esta ciudad (y la identificación de Curiel con el perfil del poeta romántico contribuye a fortificarla), aletargada en una suerte de bostezo secular, propicia a los advenimientos de la noche, el viento, los animales, las flores nocturnas, al páramo o al desierto, casi tal como la conocemos hoy, es una imagen posterior a la reconfiguración abrupta que introdujo el petróleo en la geografía nacional, y sobre todo en una ciudad costera, abierta como lo está al Mar Caribe. Ese Coro dormido, un tanto bucólico es, pues, fruto de muchos otros elementos, pero fundamentalmente, del petróleo. He insinuado, igualmente, que el olvido de Curiel tiene raíz en esa reconfiguración del país que redefinió la geografía cultural, antes producto de un país agroexportador y portuario, luego, exportador de petróleo, rentista y esencialmente desestructurado, o en todo caso, levantado sobre bases demasiado precarias que han resistido pese a todo y otorgado a la conciencia del país una sensación endurecida de provisionalidad, de contingencia ciega, atolondrada. La centralización, la Capital como centro de Poder, subsumió la fuerza creadora del país y desde entonces la provincia, ya saqueada y deprimida por un siglo de guerras, pasó a darle contenido definitivo a la expresión “monte y culebra”.
Una realidad, un modo social, económico, cultural de ser y hacer en la sociedad de provincias que era la coriana de finales del XIX y de principios del XX, en retirada, luego de un momento modernizador, que perdió impulso y se apagó de pronto, es lo que rodea a un poeta como Curiel, consciente de seguro de una obra extraña y difícil, encerrado o en todo caso limitado por una sociedad que se entretenía en la construcción de una modernidad cosmopolita, que se abría al periodismo y a la crónica de todos los días, y para quien el país como para todo lo que sucedió entonces que no fuera petróleo, dejó de existir. Muerto Curiel en 1924 aun faltaban nueve años para la muerte de Gómez y más o menos la misma cantidad para que el petróleo desbarajustara definitivamente la ya endeble estructura del país. Con todo, una vida y una poética renunciantes, hundidas en sí mismas, difícilmente aceptarían la salida exterior que imponen los cafés, los círculos literarios, la bohemia cosmopolita. Para tener sólo un esbozo de ese mundo recordemos un pequeño retrato de época pincelado por Mariano Picón Salas, cuando le escribe a Pedro Sotillo recordando los días de juventud en la Caracas de 1920:

…los mozos que deseábamos la fama literaria nos vestíamos de paltó-levita los domingos, y esperábamos emular a aquellos que antes de nosotros ganaron un retrato y se definieron como recientes promesas desde las páginas ilustradas. Tú también –no lo olvides- tuviste un paltó-levita y un chaleco de fantasía verde con cuyo indumento, la palabra fácil y lo que el viejo Cervantes llamó tan amablemente la fuerza de la sangre te instalaste a esperar la gloria.” (2006: 29-30)

Caracas no era Coro, sin duda, pero la diferencia entre Caracas y ciudades del “interior” como Coro o Maracaibo, no estaba como hoy tan acentuada. No se nos debe escapar una observación hecha por José Antonio Ramos Sucre quien, siguiendo a Humboldt, distinguía

…el comportamiento intelectual de los hombres pertenecientes a zonas interiores de América y la población que vive en las regiones costeras, -“litoral y novelera”, dice- indicando expresamente que Caracas y La Habana son “capitales de vecindario marítimo, francas a la novedad extranjera” (Rama, 78).

La capital ejercía por supuesto, fascinación, como se siente en las imágenes de la ciudad en prosas como la de Picón Salas, pero la actividad cultural, el comercio, la vida en las ciudades costeras era de una intensidad que imitaba a la de las nacientes metrópolis que se comenzaban a fascinar con los avatares de un mundo delicadamente vertiginoso. Aunque ese ambiente bucólico duró poco, y si Caracas pasó de los “techos rojos” al concreto, a un fragor y a una intensidad distinta, Coro en cambio, devino lentitud, morosidad, trópico dormido. Es posible, con todo, que la imagen y la poesía de Curiel se adelantara a ese demoramiento de la ciudad, pero su incandescencia lunar, su electrosis, su agitación interior o intestina –sensible a la exterior- lo desmienten. Curiel no tenía acaso el talante para participar en la agitación de los talantes de “Cosmópolis”, y aunque fue ciudadano alucinado de Psicópolis y atisbó un mundo interior que reflejaba en sus paredes espectros desconocidos y familiares, esa poesía compuesta de infravisión y pensamiento es reverso de la poesía de entonces, dada a la música y a cierto devaneo exteriorista, o en cambio, con respecto a la corriente órfica u ocultista del modernismo, una sonda con hambre peligrosa de abismo. Es el poeta que en “En la media noche silente” escucha “concepto no dicho” (175), ve “sin que obren etilo o beleño, como realidades previstas en sueño” (174), oye “de boca del Viento y aislado del mundo” (281) voces divinas, mientras su aislamiento se hace más profundo, y siente como “el silencio insondable de la Luna” lo destierra de sí mismo, “autoscopio” actuando en su psiquis (288). En el poema “Horóscopo” (298) “irrumpe el éter volador el cráneo”, y con un “vago pavor de cerebral rotura”, se sabe “demente” -pero con una “norma”- (298).

Los avatares de la transformación económica y política del país, para los días de nuestro poeta apenas presagios, acaso practicaron en su ánimo y por ende en su poesía cierto ensañamiento, aguzado de seguro por su hiperestesia. Al respecto diría Ramos Sucre. “...Siempre será necesario que los cultores de la belleza y del bien, los consagrados por la desdicha se acojan al mudo asilo de la soledad, único refugio acaso de los que parecen de otra época, desconcertados por el progreso..." El mundo cambiaba y es de suponer que la agitación de un mundo que se fracturaba debía impactar las conciencias de la población. Curiel, pese a su reclusión en sí mismo, seguro percibió con nitidez el deslizamiento de una suerte de noche no ya sobre sí sino sobre su ciudad y sobre los suyos. Quién sabe, algunas escaseses, negocios familiares venidos a menos, corrillos familiares que anunciaban la mudanza inminente a la busca de mejores escenarios para sus negocios, traslados un poco más cerca del centro del país, de la Capital. Sus poemas, en el silencio de una gaveta de provincia, “el culto inédito que en gala/ de estrofas el doncel tributa a Apolo” (132), no asistirían a la esperanza y el corrillo social de las publicaciones, la crítica, el reconocimiento, sólo algunos gestos aislados preservaban su recuerdo, la emoción de su poesía, como aquel de Miguel Otero Silva en 1941, reclamando que se le haya olvidado. Por demás, no es imposible que advirtiera con desasosiego la rareza de sus poemas, el estropicio que junto con el de su interior se manifestaba en su creación, el cual no rehusaba sino antes bien, exploraba (en un poema emplea la palabra “escalpelo”) con plena conciencia hasta el punto de levantar sobre esa suerte de ruina su hacer poético y, al teorizar, cosa que hizo en lúcidos ensayos y en muchos poemas, su ars poetica.
Si algo es recurrente en la poesía de Elías David Curiel es la autorreferencialidad, en términos de comentario sobre el texto en proceso de construcción…

Desde cualquier perspectiva, la metaficción supone una consciencia plena sobre la trama, el montaje o la representación de las acciones conocida, también, como fábula (Cuartín, 1998: 31)

Ese desasosiego debió acompañarlo también en el momento de reconocer que no podía hacer otra cosa, que su poesía y hasta él mismo eran ese dislate, ese oscurecimiento. A ello hay que sumar lo planteado por Paulette Silva Beauregard (1993), cuando afirma que:

La tensa relación que mantienen los bohemios con la sociedad merece ser tomada en cuenta: ellos encarnan los cambios que se habían producido con la modernización, con la intensificación de la vida urbana, y, sin embargo, se enfrentan a la situación que les ha dado origen, rechazan la sociedad que los segrega. Abandonan la función rectora, pedagógica y moral que tenían los antiguos letrados y asumen una posición cuestionadora, inconforme, rebelde (…)
También parece arduo comprender el rechazo social hacia los poeta, asunto recurrente en las composiciones líricas” (195)

Finalmente, y para remarcar los matices de la condición trágica de Curiel, sigamos a la misma autora cuando comenta:

Los escritores que, gracias al auge del periodismo, no veían sus inclinaciones artísticas únicamente como un adorno que podía servir a la hora de estampar unos versos en el álbum de una señorita, tampoco podían vivir de su profesión si no encontraban algún tipo de patrocinio, si no entraban en la instituciones oficiales –la Academia, principalmente- o se adaptaban a las condiciones impuestas por el mercado” (197)

Por otra parte, considerando la expulsión de comerciantes judíos de Coro en 1855 y que todavía en 1886 “eran considerados grupo aparte” (López, 2000: 64), o bien, siguiendo el tópico romántico, la ciudad en Curiel aparece hostil, no obstante que entre 1885 y 1891, en plena adolescencia y primera juventud, numerosos descendientes de sefardíes fueran “articulistas, poetas, promotores culturales, importadores y exportadores, farmaceutas, exploradores de minas, y agentes de revistas extranjeras, pero también como jueces y concejales” (2000: 64), lo que confirma la integración de la comunidad judía, y el virtual alejamiento de la violencia:

…los nuevos esquemas de pensamientos, amplios, alejados del dogmatismo, afines a todo lo que se identificara con el progreso, la tecnología, la cultura, las bellas artes; es decir, la civilización en el más puro sentido eurocéntrico, habían calado hondo en un sector de la sociedad coriana, y tenían su expresión visible en el actuar de sociedades culturales como la “Armonía” y la “Alegría”, en el empuje titánico de capitales judeo corianos para concretar –como lo hicieron para el año 1897- el ferrocarril La Vela-Coro y, ahora, en la reacción de rechazo de una parte del colectivo coriano al ataque verbal hacia lo inmigrados hebreos. (De Lima: 2000: 53)

Elías David Curiel, por cierto, escribió el Himno del estado Falcón, loa a Juan Crisóstomo Falcón (“Completó la sagrada armonía/ de la obra fecunda Falcón:/ al contrario le dio garantía/ y al inerme enemigo perdón”) y que, retórica aparte, puede servir de indicador de que las heridas de la expulsión de 1855, que el General dirigiera contra la comunidad judía, estaban bastante sanadas . Pero la comunidad judía como tal “dejaba ver una severa fractura con respecto a su herencia étnica y religiosa” y experimentaba una pérdida substancial de “ese conjunto de significaciones que eran garantes de cohesión grupal y preservación de identidad como un grupo distinto al criollo” (De Lima, 2000: 51).
Adopción de criterios del judaísmo reformista traído de Curazao, cambio y pérdida de identidad cultural y religiosa, desconocimiento del hebreo y olvido de la práctica religiosa aunque no de las “leyes morales judaicas”, son elementos integrantes –según los investigadores- de ese digamos relajamiento de la cultura judía que le permitió abrirse y asentarse en una sociedad que no fue siempre amable, por lo que se vieron conminados a crear una condición mixta (el cementerio judío de Coro tiene, por ejemplo, imágenes de ángeles) sin duda determinante en la poética de Curiel. En un interesante trabajo de Carlos González Batista, “Conversiones judaicas en Coro durante la época española”, leemos:
Este de las conversiones religiosas es uno de los capítulos que ilustran el intenso contacto humano que siempre hubo entre las vecinas Antillas y el territorio coriano, capítulo que no sólo fue de contacto sino también de integración. Debe señalarse que esa integración en términos generales propició en Coro, a lo largo del siglo XIX y comienzos del XX, una paulatina conversión al catolicismo. Así veremos que en fechas tempranas, si bien uno de los líderes de la comunidad sefardita de Coro, como lo era Joseph Curiel, estaba casado ortodoxamente con judía, su cuñado, perteneciente a la familia Levy-Maduro, lo hizo con cristiana y lo mismo seguiría haciendo su descendencia. De hecho, muy pocas de las numerosas familias judías establecidas en el siglo XIX mantuvieron su confesión original. (1) Lo mismo podría afirmarse de las familias originalmente protestantes, como los Schottborgh, los Yansen o los Daal.” (1999)

Pero si en la poesía de Curiel se advierten los signos de la hibridez cultural –“Al Árbol de Israel genealogista/ católico, apostólico y romano,/ doctor en etnogencia espiritista,/ dio sidédera raís, fruto cristiano” (251)-, y en todo punto responde a la afirmación de Eliahu Toser sobre la literatura judía, citada por Jacqueline Goldberg (2003):

“Me interesa aquella que tenga una cosa más bien sutil, que diga de pronto sobre la extranjeridad, la otredad, de esa mirada que tiene, creo yo, el judío sobre el mundo de no dar las cosas por supuestas, la capacidad de discutirlo todo. En fin, ese tipo de cosas que se pueden encontrar en principio en no judíos”.

existe, sí, poderosamente, un elemento, el religioso, que acusa los rasgos de una conciencia acibarada por la honda cuestión de la diáspora, la extranjeridad, la voz del desierto interior, la “memoria lejos”, “con resabios del idish, el ladino, el mograbi, el judeogriego o el hebreo en sus gargantas”, y ante todo, por “esa conciencia de no pertenecer a una patria única, a una cultura homogénea y mítica, por lo que asume como bastión de identidad el lenguaje” (Goldberg). Y siguiendo en ello a Julia Kristeva, citada por la misma Goldberg, “El extranjero tiene un perenne sentido de la pérdida que lo lleva a buscar un más allá, que es el invisible y prometido territorio de sus sueños, en el que el sufrimiento es una constante que lo hace diferente ante los demás”.
Este elemento define buena parte del impulso y hacer poético de Elías David Curiel. En efecto, cómo no reconocer “la singular idea judía de Dios” (Auerbach, 2006: 14), para la cual aquel “primitivo Dios del desierto carecía de forma y residencia fijas, y era solitario…”. Más, cuando “La idea que de Dios se hacían los judíos no era tanto causa como síntoma de su modo de concebir y exponer”. Sin duda, esa “idea de Dios” participa en la poética de Curiel de manera decisiva, en su concebir y exponer, y, en un marco social y cultural de deslizamiento de esa misma idea, su actitud, su religiosidad, debió parecer un tanto excesiva, casi mórbida. Estamos ante un Dios y una mitología personales, y la actitud ante ello está dada por una conciencia religiosa penetrante que de seguro sufrió los avatares del reblandecimiento de la cultura ancestral en su contexto familiar inmediato ; este entusiasmo condujo a Curiel a un ostracismo al interior incluso de sí mismo, doblemente alejado entonces de los otros, pues lo estaría hasta de su comunidad y de los suyos, cargando a cuestas con las cenizas de su raza, con los restos en diáspora de su religión y sus tradiciones, y con lo que es peor, con la conciencia de este deslave. Todo judío señalado debe sentirse íntimamente un “chivo expiatorio”. El mismo Curiel no ya propiamente judío –sin kabalá, sin hebreo- sino el hijo de generaciones que buscaron arraigar en una tierra hostil, marcada por la xenofobia, las pugnas políticas, los problemas económicos.

Esposo, hijos y padres. Los abuelos:
granos de trigo de generaciones
que aventó Cristo de remotos suelos
a la tierra solar de los cardones (248)

Elías David Curiel, como los profetas del Antiguo Testamento, percibe lo Otro (Dios, la divinidad, los antepasados, lo invisible) en un universo poético -“ultra la sombra”- lleno de voces : en el poema “Ritmos de ultratumba” se lee “Suena en tu oído su voz, como una/ voz anaérea de selenita” (244), en otros poemas pone el oído en la noche, escucha el silencio, como oye “rompiendo el nocturnal mutismo,/ el son lejano de indistintos plectros” (242). En este escenario –dice Auerbach- lo cotidiano ha desaparecido y sólo permanecen acciones y hechos trascendentes. En Curiel, en el que ciertamente se verifican los tópicos de la lírica de esa época señalados por P. Silva Beauregard –“El nacimiento, el matrimonio, la muerte, el hogar, la familia, pero especialmente los sentimientos” (1993: 113)- encontramos que, por ejemplo, ante el nacimiento, el hogar y la familia no es Curiel sino el hijo de su raza, la encarnación de la memoria de su pueblo -“Acendra el oro puro del residuo/ ancestral. Acrisola en su individuo/ la raza. Exprime de le herencia el jugo” (321)-, y aunque en sus poemas rumie la biografía prevalece el descubrimiento de lo que está más allá de la vida misma. En el matrimonio y el amor, la mujer es más fantasma, luna, estatua y mármol que carne, sus relaciones y encuentros son simbólicos, míticos o puertas que traspuestas abren a límites en que el alma se abisma. Resta la muerte, que es (el) todo; en efecto, Curiel es de esos poetas que escriben, casi deletrean su muerte y hacia ella y signados por ella, van registrando asombros y estremecimientos. El viaje hacia lo determinado por Dios es un “silencioso caminar a través de lo indeterminado y provisional, una contención del aliento, un suceso sin presente, enclavado entre lo pasado y lo que va a ocurrir como una duración vacía…” (15). Los escritores judíos –afirma Auerbach- “consiguen expresar las capas superpuestas y simultáneas de la conciencia y el conflicto entre ellas”, “lo más importante son las muchas capas dentro de cada hombre” (18). A esta tendencia cultural habría que sumarle que de las dos tendencias propias de la época de Curiel, la patriótica, nacionalista y civil y la sentimental centrada en el “yo” (según explica Paulette Silva B.), por esta es precisamente por la que opta nuestro poeta, además de un modo acerbo, y si decidirse por cualquiera de las dos formaba parte de la cohorte de ritos corteses, civiles o ciudadanos, en los que se debía corresponder a las expectativas del público, suponemos que esa parte del rito cortés no se cumplió, pues implicaba algo más que pura retórica, tener vida social y aceptación, mientras se canta a la soledad y la reclusión. “Su intención no es el encanto sensorial, y si a pesar de ello producen vigorosos efectos plásticos, es porque los sucesos éticos, religiosos, íntimos que les interesan se concretan en materializaciones sensibles de la vida” (19). En Curiel ocurre algo similar, ya lo hemos dicho antes, al referirnos a una suerte de desdén por lo literario, y en cambio, desplegando estrategias de persuasión, encontramos un afán por hacer testigo a su lector de una experiencia religiosa, de una verdad privada pero suficientemente arrobadora que promete arrastrar a un absoluto, a un límite de la conciencia. Se cumple entonces que “la intención religiosa determina una exigencia absoluta de verdad histórica”. Y esta búsqueda afanosa de “verdad” a la que contribuye sin duda el rumor de la biografía que el albur de su suicidio puntualiza y corrobora, es lo que sitúa a una poética como la de Curiel al límite de la realidad (límite en el que se confunde la ficción y la realidad, lo visible con lo invisible, vida y muerte, etc.), pues su “verdad” ya no iba a ser nunca más en el mundo, pues las formas que le servían de contexto y sustancia estaban dejando de ser, vertiginosamente. Si en Darío esta crisis, que hace de su escritura una suerte de bisagra, de escritura que pese a fundar todo lo nuevo será irrepetible , tiene aires de comedia, y su vida misma algo de la picaresca, en Curiel, en cambio, tendrá visos de tragedia, no establecerá pactos duraderos con el mundo y renunciará a toda comunicación que no implique un abismarse ontológico. En momentos en que corre un agresivo desencantamiento. Recuérdese el positivismo y la fe en la verdad indiscutible de la ciencia, y en los términos de Rafael Gutiérrez Girardot, la sustitución del “ordenamiento feudal por un nuevo juego de principios que habrían de regir la vida de la sociedad civil”. En efecto, “las jerarquías y subordinaciones del orden feudal fueron suplantadas por “el egoísmo como principio general, las dependencias recíprocas, el interés propio y el principio de utilidad de la sociedad burguesa” (Silva B.: 29). En este marco la poesía deviene oficio y reniega de la inspiración y, con Rubén Darío a la cabeza, fija posición ante los lenguajes, entre ellos, el periodístico o, más general, ante la prosa; si además sumamos los difusos o desaparecidos límites de lo propiamente judío, que permitió la hibridación, mezcla y conversión, todo el conjunto debió llevar a Curiel a un retraimiento y a una dolorosa confusión, pues era su ser lo que estaba dejando de ser, irremediablemente. La fractura en la conciencia del siglo, que para un poeta como Darío resultó una aventura creadora que lo llevó incluso a intuir y a confirmar en vida que estaba renovando la lengua en español, cosa que hasta sus detractores no pudieron negar, fue devastadora en cambio, en espíritus reconcentrados como el de Curiel o Ramos Sucre. Valga recordar que Darío, prácticamente tiene que afirmar ante la crítica sin contemplaciones de Rodó, que lo acusa de intelectual insensible, que él sí siente (literariamente, claro), que es pues “sentimental, sensible y sensitivo”, y que tiene una responsabilidad ante las injusticias y los atropellos. A partir de “Yo soy aquel que ayer no más decía/ el verso azul y la canción profana” el libro –como afirma José Carlos Rovira en el prólogo a la edición de Cantos de vida y esperanza (2004)- se carga “de vida personal, de política, de reutilización de los símbolos –el cisne como emblema principal- en una nueva dimensión americana que tiene actitudes incuestionables de solidaridad social frente a amenazas históricas…” (20). “Nos predican la guerra con águilas feroces” (87) escribió Darío en un poema donde interroga el futuro con el cuello del cisne:

Seremos entregados a los bárbaros fieros?
¿Tantos millones de hombres hablaremos inglés?
¿Ya no hay nobles hidalgos ni bravos caballeros?
¿Callaremos ahora para llorar después? (88)

Curiel, Ramos Sucre, están muy lejos de esta(s) crisis, sin duda producto en el nicaragüense de una salida tan expuesta y tan dramática al exterior, al mundo literario, a la naciente y ya omnívora opinión pública. Darío fue un poeta del mundo, y todas las miradas de entonces, enamoradas o aviesas, estaban puestas en él. El coriano y el cumanés, concentrados el primero en su muerte (platónico al fin sabía que la muerte era la liberación de la cárcel del cuerpo, un cuerpo poético que de paso insensibilizó hasta convertirlo en estatua), y el segundo, en el “Universo traducido a un idioma”, parecen cerrar la puerta lentamente a las modas (la puerta que abrió Darío las abrió en cambio a todas las que siguieron ), a los círculos literarios, prácticamente a la vida, y sobre el papel, trasuntan sus miedos y esperanzas.
Curiel sueña para su reclusión y retraimiento (en) una ciudad privada, Psicópolis, expresión de un universo poético-religioso (¿no lo es acaso toda mitología?) que labró y lo amuralló, con sus ángeles y demonios, su ética y su estética, íntimo y privado mundo en el que aparecen claramente delimitadas las fronteras entre lo sagrado y lo profano, patentizando la dificultad cuando no la imposibilidad de salir al exterior, a una realidad entonces definitivamente adversa, toda vez que resulta inconciliable con el Absoluto privado construido por él. Curiel no tiene acceso al mundo profano y en sus poemas nos da cuenta de los intentos fallidos, de los reveses e imposibles. Su poesía en este sentido es mística y ascética y no es extraño que el demonio más punzante sea el de la lujuria, que atraviesa su obra y la sacude nerviosamente. Desde el sepultarse vivo lo exterior aparece distorsionado, y, adentro mismo, los objetos, los seres, las relaciones, distan mucho de la tranquilidad que supondría un cielo o paraíso privados y, en cambio, adquieren los ángulos, sesgos y recovecos de la pesadilla. Definitivamente, Curiel se encuentra en un espacio tiempo otro, y su hacer poético se ciñe a esta condición.
El poeta Curiel prefigura su salida del mundo en los diferentes conflictos, carencias, alejamientos y deseos que su espíritu no podía allanar. Las vueltas sobre sí mismo, la experiencia trunca, el fallido objetivo de su discurrir poético, adversidades, se levantan en su obra como los obeliscos y las columnas de un cementerio. Monta guardia sobre un territorio simbólicamente yerto, helado, desolado. Sus escenarios emblemáticos son paradójicamente el jardín y el desierto (Arenas, 2003).

Como Ramos Sucre (1890-1930), Curiel debió experimentar, con los simbolistas del siglo XIX europeo, que la verdad sólo es asible a través de símbolos, de aquí la oscuridad, el hermetismo. Como escritor judaico, “tenía que creer en ella (en su verdad) apasionadamente” so pena de pasar por un simple embustero. Escritura por supuesto, que tiende a la verdad menos que al realismo, y al desciframiento y la interpretación, menos que a la mera lectura. Se descifra e interpreta lo que nos exige más allá del texto, el cual revela ocultando y guarda su secreto, su promesa, la ataraxia. En este trasfondo religioso se encuentran la poesía y la filosofía, “la interpretación intelectual de lo real” (Rama, 1978). Curiel y Ramos Sucre coinciden en el punto donde se separan: en la soledad de la creación, en el dar la espalda al mundo para dedicarse cada uno a sus sueños, a sus pesadillas. A Ramos Sucre lo abisma el lenguaje, el idioma, en cierta manera su labor poética es del temple de un Mallarmé, de un Paul Valery. Curiel trabajó con lo que tuvo y con lo que había, pero su verdad está prendida de manera indisoluble a su contexto, el cual como ya hemos dicho está dejando de ser, y su desaparición, va a significar la del propio Curiel. Su “método” estará igualmente ligado a ese momento de derrumbe de los sistemas de conocimiento y ciencia, de ahí que bien podemos afirmar que Curiel, con su “curiosidad intelectual” –o “mariposeo”, “un espíritu de curiosidad con un tanto de egotismo”, categoría empleada por Baroja (España, 1872-1956) para describir un “método de conocimiento”, una “afirmación vital” y una “actitud crítica”, como alternativa a la crisis del conocimiento científico y filosófico-

…no se coloca «fuera de», sino «frente a» los grandes sistemas en plena crisis… No hay, en el fondo, contradicción en una curiosidad intelectual carente de método y su aspiración más íntima a la búsqueda de ideas-madres, ideas vitales o, simplemente, ideales de vida” (Romero Samper, 2000: 126-7)

Ramos Sucre dedicado a la literatura, el otro a la muerte, rechazarán el mundillo literario. Ambos son inconcebibles declamando, esa exteriorización teatral (y tendenciosamente falsa) de la poesía de salón, de velada, de concurso, de la poesía de levita que criticara Mariano Picón Salas. Curiel se hundió en sí mismo hasta dar con su muerte, nada exterior parece haberle interesado, y su poesía íntimamente parece rehuir la publicación. Su obra tiende a la confesión, a esos papeles que se convierten, en vida del autor, en experiencia íngrima; muerto, en testimonio de una debacle interior. Curiel es esencialmente trágico. La poesía de ocasión, como la poesía heroica, o la poesía de encargo, al menos esas que expresamente están dedicadas a los “ritos corteses” (Silva B.: 113) ocupan un renglón más bien ínfimo de su producción poética, lo que acaso nos afirme en la convicción de que son los poemas que concedía al mundo mientras apuraba la noche definitiva. Ramos Sucre desconoció, a su vez, la poesía de salón y cuando escribió sobre los héroes reflexionó sobre el país, la historia, el heroísmo, el pasado y cómo en éste esplendían las mejores características de un pueblo (Rama, 1978: 22). Ángel Rama despeja lo inesperado de estos textos en Ramos Sucre toda vez que esos textos respondían a una “característica de la época”, a la “oratoria bolivariana del período gomecista” (24). Curiel hizo otro tanto, pero su inclinación crítica iba por otros derroteros y se agrupaba en poemas, los más, muy distantes y extraños a la retórica oficial y al fru frú de la poesía para los álbum.
Ramos Sucre, lenta, trabajosamente labró su destino: “Sé muy bien que he creado una obra inmortal y que ni siquiera el triste consuelo de la gloria me recompensará de tantos dolores” (Rama, 1978: 49). Ese pensamiento es imposible en Curiel, para quien lo único inmortal era el alma la “que, al ser desencarnada por la Muerte,/ nunca podrá dormir, sin que despierte,/ su último sueño en absoluta calma” (93). No era su interés, hay que insistir, la literatura, lo literario, y el poema era el único discurso, casi el único recurso, para explicar(se) y explicar(nos) el ser y el tránsito hacia la nada. El poema entonces, en medio de la muerte de las divinidades, en la profanación del mundo, asume con un gesto desesperado su papel antiguo: revelar(nos) el misterio. En su momento no encuentro otro poeta que haya intentado salvaguardar la poesía que ahonda en el ser y en éste se hunde con pasmo y pánico. La prosa castigada de Ramos Sucre la encontraremos más tarde en los fragmentos de El osario de Dios, de Alfredo Armas Alfonso (1921-1990), o confesamente en Cuadernos del destierro, de Rafael Cadenas (1930). La escritura de Curiel es irrepetible, y no generó escuela ni seguidores. Se prolonga su aliento, pero éste se desprende misteriosamente del texto, no está pegado a él, como no lo está el alma al cuerpo. Curiel quiso decir, hacernos testigos de una experiencia, y lo intentó con las palabras y las formas que había en su momento y contexto, no labró el lenguaje con afanes preciosistas y como Ramos Sucre no rebuscó, y, como ya hemos dicho antes, su poesía parece desentenderse de la belleza como fin, pues más le interesa explicar y argumentar. El arte por el arte, tentación en la que se detuvo a un paso la poesía de Ramos Sucre, se encuentra lejos de las preocupaciones del poeta falconiano.
La poesía de Curiel, por demás, adolece de ambientes y seres marcadamente decimonónicos, de perfiles delineados en alto contraste, de rostros graves y blancuras pétreas, escenarios de resplandor nocturno, soles alucinados, arquitectura de sueño. Un ambiente definitivamente gótico:
Blanca noche. Me enfermo de mal de luna. Un prado.

Surtidores.
Estatuas. Indecisas penumbras. Temblorosas claridades
Una niña, en su blando peinador semi-envuelta, entre las
flores,
me espera, junto a una de las marmóreas míticas deidades! (129)

Los dos poetas se suicidan, pero la muerte del cumanés bordea lo fisiológico, la desesperación del insomne que sufre la debacle progresiva de la lucidez (lo que recuerda el drama y la crisis de Antonin Artaud). Curiel llega a la muerte, que es la vida:

Sí, la vida es amor. La vida se derrumba
por el amor –genésica equidad-.
El Amor, porque echa raíces en la tumba,
florece y fructifica por toda eternidad! (157)

Fernando Paz Castillo dijo de Ramos Sucre que su obra resulta un “esfuerzo intelectual, una verdadera abstracción”, y con Rama podemos repetir que, como con el poeta cumanés, “Es sabido que esa devoción la pagó con soledad y sufrimiento” (31). Pero debemos insistir, no estamos ante un intelectual (¡y qué lejos del intelectual dariano!) sino ante una suerte de profeta, y más que profeta, un vidente, vidente de un mundo terrestre, real, al filo de la desaparición, pero un mundo invisible y por eso mismo real que se enfrenta no a la visibilidad que lo sacaría de la realidad (operación imposible dado que pasaría por descifrar las redes tendidas por Maya), sino a la desaparición de los fundamentos mismos de esa verdad, algo así como la demolición de una augusta casa puntualmente asistida por fantasmas y miedos párvulos, que pasa de la iluminación a gas, a la insomne luz eléctrica, o de la noche a la mañana al vértigo de una autopista. Con la verdad de Curiel aconteció como explica Auerbach (2006: 61) con la de los escritores judíos al perder el imaginario de la Edad Media, un mundo en el que “era posible concebir los sucesos bíblicos como acaeceres cotidianos de aquel entonces, para lo cual el método exegético suministraba las bases”. En efecto, el mundo que permitía el desciframiento de Curiel (hablo del contexto mental, de la psique que dialogaba con su obra, de la naturaleza humana que daba contextura a sus símbolos, de modo que, sin duda nos encontramos más cerca del hombre postulado por Baudelaire que del postulado por el coriano, aunque paradójicamente estemos más cerca del hombre de la poesía de Poe, ¡autor admirado por Baudelaire!). Decía que el mundo de Curiel estaba siendo derruido, el cambio de ambiente fue “demasiado violento”, y, al “despertar de la conciencia crítica” el método exegético es despreciado y abandonado”. Luego, los relatos, los sueños, las visiones “se convierten en viejas leyendas y las doctrinas que se han desgajado de ellos pierden su cuerpo, y ya no penetran en la realidad sensible o se volatiliza en el fervor personal”. En Curiel ocurren ambas cosas, de ahí que el prendimiento al símbolo, a la realidad transpuesta, tenga signos de tragedia. Estamos, como afirma Ángel Rama de Ramos Sucre, ante la espiritualización del universo sensorial que permite “las transposiciones simbólicas de las experiencias reales” (1978: 35). En Curiel, y de manera acerba, el símbolo es “esa fusión de la realidad concreta o física con el estado de ánimo interior o abstracto” (36). Ya hemos visto que la realidad, la verdad de Curiel es lo invisible, y no dijéramos absolutamente nada si dejamos de añadirle la dimensión religiosa, que aleja de sus contemporáneos y hunde en el silencio a una poética que es contemplación de una realidad abscóndita y revelación de un mundo en ruinas. Espíritu afín será José Antonio Ramos Sucre, pero para el cumanés el arte será una forma de religión, y a ese sol aspira. En Curiel no hay salvación, el arte es escala, menesterosa, precaria posibilidad de diálogo con la nada. En Ramos Sucre, civil, laico, el telos de la literatura será su pathos; en Curiel, religioso, será lo otro, lo invisible su causa final, mientras su pathos (el mismo de su cultura judía) su propio derrumbe, el colapso de un universo de formas que ya no serán más. En aquellas ruinas su obra cobra sentido, como anuncia el fuego fatuo entre cimientos y muros desconchados, una osamenta, un entierro, un oro de trasmundo.

NO AL CARBON Pequeña crónica sentimental

por joseleon71 @ Viernes, 23. Mar, 2007 - 04:39:58 am

Texto de Nicanor Cifuentes:

Luego de estar recorriendo junto a los compañeros indígenas, junto a los
amigos ecologistas y comunicadores sociales alternativos del país las
inmediaciones de la sede (en El Silencio, centro de Caracas) del Ministerio
del Ambiente y los Recursos Naturales, me he dado cuenta de lo
contundente de nuestra victoria política, fraguada de tantas lágrimas y
sudores sin excluir, lamentablemente, la sangre.

Éramos pocos pero la dignidad nos alborotaba la mirada y los latidos.
Éramos de a poco muchos caminando y calibrando cada discurso, cada
arremetida nuestra en aras de no seguir siendo más los burlados de siempre.

Aquellos a los que se les puede posponer la vida.

Como ser inundado de historias y luces debo decirte que esta contundente
movilización librada a tres días del comienzo de la primavera (equinoccio
de primavera para más señas) está signada por la germinación, por un nuevo
renacer en el marco de las hazañas en defensa de la auto demarcación
indígena de los territorios y en defensa del agua, de la vida, de la
diversidad biológica y cultural que se encuentra aún (muy dolida) en la
Sierra de Perijá.

Bulla y consigna, entereza y presencia digna. Espirales de la Yonna en
medio de las instalaciones (muy modernas) de las Torres de El Silencio. El
centro de Caracas, la Plaza Caracas no le hacen honor al líder indígena
homónimo. Esta capital está muy gris y muerta de oficina.

Logramos apostarnos a orilla del buró ambiental (léase agentes de seguridad
del mencionado ministerio). Logramos que una comisión de menos de diez
personas "subiera" (ante la imposibilidad de "bajar" de la ministra de
ambiente o viceministra para la ordenación del territorio) para conversar,
para dialogar y para hacernos escuchar en cuanto a las gravísimas denuncias
que hacemos ante las incoherencias que la gestión ambiental en la
bioregión de la Cuenca del Lago de Maracaibo se vienen adelantando sin
ninguna contemplación del universo y la dimensionalidad natural,
sustentable.

Fuimos a hacernos oir, a exigir, a dignificar nuestra lucha tantas veces
corroída por los panfletos de la tecnocracia y el fascismo gubernamental
enquistado en Corpozulia y en otros sectores.

Luego de dos horas, la comisión formada por amigos indígenas barí, yukpa y
wayuú junto al amigo Lusbi y los demás compañeros de los medios de
comunicación alternativos (Marcelo y Tatiana) retornan y comentan junto a
la viceministro para la ordenación territorial los resultados altamente
favorables para la lucha ecologista que se viene gestando desde hace
décadas de manera incesante en el Estado Zulia.

Debemos precisar mejor los resultados (al detalle) de la reunión efectuado
con la Ministra del Ambiente Yubirí Ortega de Carrizales.

En resumen la explotación de nuevas minas de carbón se detiene por
considerarlo altamente impactante para la diversidad biológica (agua) de la
zona. Se mantendrá la explotación del mineral en las dos minas actuales
pero con una supervisión ambiental más tecnificada y cónsona con lo que
imponen las leyes medioambientales. Esto último tenemos que exigirlo hasta
el cansancio!!!

Es decir, no hay permiso de afectación de territorio. Las tres minas que se
proyectaban (Socuy, Caño Seco y Cachirí) están rechazadas y sólo resta en
mesas de diálogo con Corpozulia, Ministerio del Ambiente y demás colectivos
humanos de Mara y Páez resolver la puesta en marcha de proyectos con un
talante agroecológico, sustentable, endógeno.

Esta es nuestra tarea. No seguir fomentando el rol supervisor y mutilador
de las vocaciones colectivas indígenas que padece el Estado actual y
definir junto a las comunidades cuál sería el mecanismo para apuntalar
estos proyectos totalmente contrarios al modelo de explotación irracional
del carbón. Más vida, más agua sin tanto agite capitalista.

Queda mucho por conversar, queda mucho por evaluar: el rol de los
carboneros en este estado catatónico en el que los hemos dejado. Les va
tocar dejarse supervisar y les tocará invertir en el ordenamiento
territorial interno de estas dos minas actuales pero a la par dar
respuestas a las denuncias contundentes de tráfico de madera y demás
irregularidades (explotación de obreros sin ningún tipo de seguridad
laboral y altamente expuestos a condiciones de trabajo deleznables).

Queda mucho por definir pero esto ha traído nueva fe, nuevos olores de
humedad ante la aridez de la incertidumbre a la que nos destinan los que
trabajan gubernamentalmente en los asuntos ambientales en el país.

Creemos en la hazaña que juntos hemos tejido. Creemos en la victoria
política que habrá de seguir activa en la medida en que sigamos insistiendo
en la derogación total de las licitaciones para la exploración y
explotación del carbón en el piedemonte perijanero.

Sentimos, y mira que lo hemos conversado con serenidad, que aun no hemos
procesado la contundencia de esta movilización y en virtud de ello estamos
comenzando a definir nuevas acciones, nuevas informaciones que recojan esta
emoción que en nada está bañada de triunfalismos dañinos.

Compilamos, estimado José, cada detalle para insertarlo en su justa
dimensión, en su justo contexto.

Debemos cuidarnos mucho, ahora que la fiera ha sido molestada con mucho
poder, el poder de la dignidad colectiva, el poder del agua y la vida
contra los armatostes.

Creemos necesario en la medida en que transcurren los días, juntar un buen
material para que nos ayudes a informar, con humildad y constancia, que
hemos logrado mutilar, poco a poco, la consolidación de la nefasta IIRSA en
nuestro suelo patrio. Claro que resta mucho por hacer... pero el grande
maratón comienza con un paso.

José, anoche retornamos de la babilónica y ajetreada Caracas con insomnio
creador, con las fechas de los encuentros para definir el ordenamiento
territorial, la demarcación de los territorios indígenas como lo manda el
corazón que nos mueve.

Seguimos activos. Seguimos juntando almas y miradas. Seguimos editando
materiales audiovisuales para derrotar la canalla. Seguimos con las pintas,
seguimos lectores, seguimos anunciando por la red nuestro dolor, nuestro
emancipado vuelo por entre las trampas que arroja el resquemor de los
farsantes.

Con mucho aprecio.
Para que sigas conectado a nuestro quehacer,

Siempre…

Nicanor A. Cifuentes G.

caminamos con la primavera. Germinan los fulgores!!!

(ver http://clorofilazul.blogspot.com/ )

"Enterramos en caracas el fantasma del Carbón"

por joseleon71 @ Jueves, 22. Mar, 2007 - 05:43:33 am

Por orden presidencial, Ministra del ambiente declara prohibición de nuevas minas de carbón en el Zulia

Noticia publicada en Aporrea.org (http://www.aporrea.org/desalambrar/n92227.html) por: Sociedad Homo et Natura/Colectivos ambientales/Comunidades indígenas Wayúu y Yukpa. Fecha de publicación: 21/03/07

Caracas, 21 de marzo de 2007.- Por una orden presidencial, la ministra del ambiente Yubiri Ortega de Carrizalez anunció ayer ante los pueblos indígenas Yukpa y Wayúu de la Sierra de Perijá la prohibición de abrir nuevas minas de carbón en el estado Zulia, quedando impedidas además, por el mismo mandato presidencial, indicó, las ampliaciones de las minas Guasare y Paso Diablo proyectadas por Corpozulia y su filial Carbozulia.

Ayer, la resistencia indígena de Perijá, los movimientos sociales y ecologistas movilizados a la toma del Ministerio contra la minería, sentimos que habíamos enterrado en Caracas el fantasma del carbón y toda su amenaza que por años golpea contra los pueblos indígenas del Zulia. Sin embargo, mientras no sean derogadas por decreto las concesiones mineras en tierras indígenas, la lucha continúa.

Estamos esperanzados, la ministra del ambiente, señaló en reunión con los caciques Yukpas, los Wayuu, la Sociedad Homo et Natura y medios comunitarios alternativos, que es orden del presidente Chávez, un nuevo modelo de desarrollo para la zona, el cual ya ha ordenado bajo criterios de ecología, siembra, turismo y desarrollo sostenible.

Sabemos que el poder trasnacional del carbón en el Zulia seguirá serpenteando la supervivencia, a toda costa, de su mega proyecto carbonífero. Quedan interrogantes como el futuro del Puente Nigales, Puerto América (hoy Puerto Bolívar) y los ferrocarriles del Zulia, todas, plataformas de salidas para los planes de los expansión de la minas de carbón que se pretendían abrir en territorios indígenas, ahora impedidas por mandato presidencial.

La ruina de los miserables

Martínez Mendoza, lanzó su estocada final, armando una contra marcha pagada, obligando a los consejos comunales de Mara, a los mineros y sus familias a solicitar la apertura de m’as minas de carbón, al oír el planteamiento presidencial: agricultura, ganado y turismo a cambio de no mas carbón, los emisarios pagados por Mendoza, abandonaron el negro guión ordenado por Obis Prieto (presidente de Carbozulia) el jueves en la hacienda Altamira y aceptaron la propuesta de desarrollo sostenible a cambio de la no minería carbón, iniciativa que el próximo jueves se llevará hasta Mara.

Si las minas de carbón, por todo lo que representan, el luto mundial de miles de familias que han perdido sus hijos, esposos, la miseria social que engendra a su paso, la contaminación de los suelos, el aire las aguas, la pérdida bosques, sus ríos, su biota; son frenadas para siempre. Si el Estado venezolano, decreta finalmente la derogación de las minas de carbón a cambio de la siembra, del pastoreo de lo sostenible, a favor de la vida, nos encontraríamos los ojos del mundo mirando el acto de justicia social ejemplo y principio del cambio necesario.

La minería de carbón y sus planes, acabaron pueblos enteros en Mara, acabó los bosques y los ríos a su paso, dejó sin tierras a los indígenas Barí, arrodilló durante décadas la dirigencia indígena y la sumió a la vergüenza y el desprecio de su propia gente. Decir hoy: ni una mina más de carbón en el Zulia, presidente Hugo Chávez, es devolverle la esperanza de futuro al pueblo Wayúu de Mara y Páez, a los indígenas de la Sierra de Perijá, a la vida misma. A la espera del decreto que derogue para siempre esta negra maldición abrevadero del diablo.

NO AL CARBON Buenas noticias

por joseleon71 @ Martes, 20. Mar, 2007 - 03:07:44 pm
Ayer publiqué un post con el texto airado de un amigo sobre la militancia del silencio en torno al tema de la explotación del carbón. El tema me tuvo todo el día pensando. Pensando en un frente de intelectuales anticarbón, por ejemplo. Pensando en el desconocimiento más elemental sobre el tema que acusan muchos de mis amigos narradores, poetas, ensayistas. Pensando en ese diálogo de alcantarillas que por estos días han develado Corpozulia y la Gobernación en manos de Manuel Rosales, llegando a decir con publicidad paga por la Gobernación (que le debe 51 millardos a sus jubilados, dinero que gastó en la campaña electoral reciente) que los grupos ambientalistas y ecologistas están pagados por esa gobernación. Antes estaban siendo pagados por la CIA, ahora por Rosales. Hace tiempo fueron denunciados los vínculos entre Rosales y Corpozulia en el tema del carbón. La sospecha quedó atrás cuando se alían para mentir y buscar la manera, aunque sea arrastrándose, de que las trasnacionales del carbón se hagan del mineral en la Sierra de Perijá. El negocio y sus pingües ganancias, le son muy atractivas al gobernador, al general y a los lacayos y palangristas de medios como Qué pasa, que los secundan en la farsa para poder seguir usando el bozal de arepa que tanto les luce. Escribo esto ahora que un grupo de yucpas, acompañados por amigos de la causa, acaban de salir de una reunión con la ministra. Al parecer, al menos se deduce de la emoción de uno de ellos que me llamó, el CARBÓN EN LA SIERRA DE PERIJÁ NO VA, y las minas que están en funcionamiento, no puede crecer y en cambio deberán reducir su producción. Golpe bajo a los que propugnan el modelo desarrollista neoliberal. Golpe bajo. Ya saldrán a arremeter contra todo lo que les huela a agua y vida, así lo han hecho en otras oportunidades cuando el viento de la esperanza vino cargado de lluvias que se fueron. Las lluvias han vuelto. Por ahora...

NO AL CARBON marcha en Caracas

por joseleon71 @ Lunes, 19. Mar, 2007 - 10:27:17 pm

Pongo aquí las palabras emocionadas de un amigo de la vida, Ángel Oroño. No puede haber otro sentimiento que la indignación, cuando vemos que el modelo desarrollista de la muerte sigue galopando. Vaya este texto contra el silencio, el boicot y el chantaje.

LA MILITANCIA DEL SILENCIO.

Hoy parece agudizarse una compleja ceguera. Como aquel virus que se propaga en la novela de Saramago: todos quieren ver, pocos lo hacen, otros repentinamente adolecen de una ceguera blanca. Ceguera blanca que hoy se convierte para los disidentes del proceso dirigido por las elites
venezolanas en ceguera oscura, o más bien espamódicamente negra. Esa oscuridad la podemos ver, paradójicamente, en la admiración por el oropel
de las consignas, que ahora más que nunca están mucho más vacías, como también ocurre en las líneas estratégicas del Socialismo del Siglo XXI que
no parecen ir hacia ningún lado, por el partidismo del silencio de la ONU ante la expansión sionista de Israel, por el ego-ismo enfermizo que cierra
espacio ante quienes pensamos eran amigos y ante el silencio y asombro del mundo frente al genocidio palestino, es decir, por una militancia del
silencio y de la penumbra. MILITANCIA QUE SE CONVIERTE EN INSENSIBILIDAD ANTE LA MUERTE

Los Intelectuales tradicionales venezolanos se callan ante los tratados de libre comercio, disfrazados de integración latinoamericana, aplauden la entrega de las reservas energéticas en largos y cómodos plazos a transnacionales, asumiendo una posición mucho más “neutral” confundida o
acomodaticiamente desinformada, para no comprometer su cargo y prestigio.

No existe compromiso de su parte con la fuerza que se mueve desde abajo, salvo que cuando llegue el inexorable deslave popular, salgan a explicarlo
todo de nuevo a ver donde se acomodan. Triste silencio este de unos personajes que nunca supieron hacer revolución y que ahora sabiéndolo, se
acomodan en las esquinas del poder para susurrar (solo para eso) ideas fosilizadas y fantasmas que se mueven en su penumbra inducida. Son operadores de un pensamiento único, con discurso único y vestir único; amantes de la homogeneidad acusan en sus bolsillos monedas de una sola cara, brazos relajados para alcanzar el aplauso mediocre y labios circunspectos para su silencio fúnebre. Enanos ciegos y de grueso corazón paralítico
argumentan y secundan a los operadores interno del imperialismo.

Aquí en Venezuela y en pleno proceso de “revolución”, por ende, de contradicción, resistencia y acomodo de viejos sectores de siempre, solo que ahora visten, hablan y callan bajo otro color,( que por cierto no es el color de la tierra), cuando la disidencia aparece, cuando la rebeldía se
resiste a ser tratada como infiltrada o como mafia verde, cuando quien habla lo hace desde la vísceras de la indignación, del hambre de justicia, cuando
el discurso no se acomoda a las vacías consignas electoreras, cuando el pensamiento “salvaje” desnuda el rostro del poder señalando que el traje
invisible del rey, no es traje; cuando se dice y se piensa, sin miedo a perder nada o lo poco que se tiene, cuando se detecta la rapidez con la que
supo y pudo acomodarse la oposición dentro de la revolución, cuando se dice que ambos sectores terriblemente están coincidiendo en muchos proyectos de infraestructura, financieros o jurídicos; en fin, cuando la libertad de conciencia toma rostro de pueblo y calle, cuando eso ocurre, aparecen los
más asombrosos discursos de ecuanimidad, objetividad y estrategia política que el mismísimo Sun Tzu en el “Arte de la Guerra” envidiaría y hasta copiaría y argumentaría con sabiduría, su prudencia esquizofrénica y camaleónica.

Hoy quienes hablan en nombre del Estado o en todo caso de la “revolución”, lo hacen, en nombre de un colectivo, que no lo es, o que lo deja de ser,
cuando se escudan en señalamientos cloacales, esgrimiendo culpas o responsabilidades ficticias, argumentos forzados por el avance de su miedo,
su terror a la espontaneidad del pueblo, pues su militancia revolucionaria ha sido y es de pasillo y oficina. Hoy quienes hablan en nombre del Estado
o de la “revolución” lo hacen en nombre de su “revolución de Lobby”; pero quienes secundan con su silencio a los que hablan en nombre de esa “revolución” terminan siendo aún peores.

La militancia del Silencio tiene su propio bestiario, entre los cuales suele destacar los Gendarmes de la palabra hueca y los Enanos de Brazos largos y pensamiento corto. Estos se secundan en las coartadas del aplauso mediocre, en las migajas de las gotitas de petróleo dejadas bajo los grifos rotos de la enorme tubería dejó de tener rostro de pueblo, para convertirse en su apariencia. Son los mismos tecnócratas de siempre, vestidos y holgados con los mejores trajes de la simulación funeraria. Asisten rutinaria y puntualmente a su propio velorio, como solo lo saben hacer quienes engordan
sus curriculas de certificados instantáneos, y terminan frisando las gordas y pesadas ojeras de Panda, síntomas de su prematura morinbundéz. Acuden sin falta, con la mirada del gélido cálculo de los gerentes o de los corredores de bolsa, al silencio de sus mentes y al entierro de sus conciencias y de
su autonomía.

Los enanos, quienes solo conocen el lenguaje de los “chupamedias” no hablan, solo susurran, y alcanzan su climax existencial cuando ofendidos por la
ruptura de la costumbre, apresurados torpemente trepan a los oídos de sus superiores inmediatos, los Gendarmes del Pensamiento árido, susurran el crimen y sugieren sentencia a la innovación de los días.

Hoy los Gendarmes de la Desmotivación, saltan al escenario social, con todo y sus enanos de largos brazos y pensamiento estítico, enarbolando banderas
de tolerancia y ecuanimidad, intentan jugar a la “democracia”, al socialismo del Siglo XXI con discreta y asombrosa simulación. Sin embargo, en el fondo de sus cuerpos fosilizados, sus almas levantan tribunales en su conciencia y por debajo de sus lenguas, preparan los más aberrantes discursos penales que cualquier inquisidor en los tribunales en Cartagena de Indias envidiaría con certeza su astucia y elocuencia para la sentencia.

Hoy, los gendarmes de la palabra hueca y del pensamiento único y “apropiado”, acuñan nuevos significados a sus sentencias, a su actuar
fascistoide. Así, donde aparece: etnocidio, ellos pintan reacomodo poblacional; donde marchan: ecologistas y movimientos sociales, ellos dicen:
mafias verdes; donde ven: indígenas organizados; ellos escriben: guerrilla y paramilitarismo; donde aparece ecosistema, humedales, agua y biodiversidad;
ellos leen: minas, explotación, negocio y materia prima. Donde aparece: despido, ellos dicen: reducción de personal, consolidación de etapas o
reestructuración funcional de la plataforma y jefatura Neogerencial del
espacio. (¿?) La semántica para los gendarmes del pensamiento único, es una disciplina corta, cuyas acepciones carecen de verbo y cuando aparecen, están mutilados por sus gerundios demagógicos. Sus sentidos no son mayores a la extensión de sus espíritus, su léxico se limita al reducto de su conciencia y su color es el blanco / oscuro del imaginario maniqueísta.

Adolecen de creatividad, de innovación, copian, solo copian escrupulosamente los juicios y prejuicios de los muertos que les acompañan.
Viven para aceptar los designios preparados en laboratorios de la burocracia y se alimentan con fármacos preparados y ya digeridos por otros. Su ciega soberbia los constriñe y asisten cuando hablan, sin mayores problemas, al cementerio de los clichés y de los lugares comunes.

Por eso, sus ideas de política, de partido unido o de Socialismo del Siglo XXI, es y seguirá siendo Acartonada, infértil, abstracta y graciosamente in
– creíble. Su horror, más próximo es la innovación y sus seguidores, analfabetas de las ideas y de las emociones. Amantes de las emociones
efímeras creen con entusiasmo que la limosna que con alarde dan, enmascara su miseria.

Por eso no van construir nada más allá que maquille la parálisis de su conciencia, pues para ellos la buena política está en repetir con más acento
lo de antes, pero con la pomposidad y la moda de los nombres nuevos.

De allí que sus enemigos menos frecuentes, pero los más irritantes, sean soñadores y hacedoras críticas de esperanza en lo pequeño, y simultáneos en el movimiento de la vida y del amor, cuando lo grande cabe y florece en los lugares donde crece la palabra junto a la indignación del pueblo indígena y no indígena.

Por eso, las sentencias de los Gendarmes del Pensamiento árido, están emponzoñadas por la desesperanza que se pintan en sus reducidos cargos
burócratas. Su horizonte más lejano es la tabiquería de oficina y sus enemigos más cercanos son quienes oficiamos un pensamiento distinto, quienes tenemos nuestra lengua seca de indignación, quienes militamos en la rebeldía de la conciencia libre, soñadora y liberadora.

Los Gendarmes de la palabra hueca y los enanos de pensamiento corto, combaten o creen combatir el imperialismo externo, con preguntas y retórica
infértil, pero tiemblan y negocian con el imperialismo interno montandoescenarios de patriotismo y nacionalismo impecable.

Un gendarme de la “revolución” de los píes de barro obedece órdenes, no piensa, no trabaja en su espíritu la grandeza del espíritu libre. Acepta su
destino de oficina y corbata.

Por ello, en los Gendarmes de la palabra hueca la cosmogonía más amplia que poseen es la apretada agenda de reuniones y urgencias que no van a ningún
lugar y que al final del día los sigue dejando vacíos, secos y desolados, pues obedecen ciegamente la superficie de su miedo a innovar. El camino que
escogieron es el de la burla y la infamia, la persecución y la ignorancia.

De allí que nosotros, militantes de la rebeldía, de la inconformidad, sujetos y sujetas de la historia que construimos con fe y hacer, pensando y actuando, actuando y escribiendo, dibujando y soñando un país, un espacio, una comunidad y una escuela distinta, somos, indiscutiblemente, un irritante problema, para estos neo - gendarmes del pensamiento plano, de
su revolución de cartón y de sus tribunales de argumentos cortos y justicia asalariada.

Hoy aunque nos sigan pintando como las victimas y los hijos de Nadie, Gendarmes de la palabra hueca, queremos decirle que no escarmentamos, ni lo
haremos a pesar del miedo que ustedes irradian entre sus enanos susurrantes y su militancia de silencio necróptico.

Hoy, al igual que ayer, queremos sugerirles que ya no sigan gastando los millones del pueblo para tratar de convencer a la gente con sus propagandas
corruptas de minerías productivas o petroquímicas ecológicas, porque a pesar de su dinero, sus enanos y sus disfraces, la gente conciente del pueblo los
reconoce. Gendarmes del Pensamiento Plano, también queremos decirle que con sus sicarios y sus vendedores de la prosperidad de oropel no podrán
construir Nada en Nuestras Tierras. A los enanos de susurros cortos, queremos decirles que ya hace un buen rato dejamos de ser tres, que ahora
somos más y que aunque no tengamos como estrategia políti