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Archivos de: Noviembre 2006, 11

Hugo Chávez: Orgullo de mestizajes

por joseleon71 @ Sábado, 11. Nov, 2006 - 01:00:14 pm

Por la Poeta venezolana
Ana Enriqueta Terán

En mi casa materna no se moría nadie. Las anécdotas se contaban con frases hechas, siempre igual. Mucho giro español en el idioma cotidiano. Tal vez mi madre se apoyaba en un pasado rico en historia, para serle contrapeso a una familia venida a menos económicamente por avatares políticos.
En mi casa se hablaba de los generales: Terán Labastida, Gabaldón, González Pacheco, Doctor y General. Pero también del General Rafael Montilla Petaquero, el Tigre de Guaitó. Mi tío Miguel Antonio Madrid Carrasquero era lugarteniente del indio Montilla. Miguel Antonio Madrid, murió en las montañas de Córdoba enfrentándose a una tropa. Mario Briceño Iragorry me dijo en una ocasión que si en vez de la revolución del año 28 hubiera sido en una batalla de la independencia, hubiera pasado a la historia como héroe.
Pero también se habla de un Teniente Poblador Felipe Fernández de Carrasquero (todavía no sé qué es un Teniente Poblador) y de un Francisco de Labastida hermano del Obispo Rodrigo de Labastida en Santo Domingo. Mi padre Terán Labastida, mi madre Madrid Carrasquero.
Un día le pregunté a mi madre (tendría yo como 10 años): ¿Cómo se llamaban las esposas de don Felipe y de don Francisco?
Por sola respuesta:
-¡Esta niña me va a sacar por el Techo! Todavía sigue siendo un misterio el nombre de esas mujeres que indudablemente existieron porque los españoles venían solos.
Veo a mi abuela con los ojos de Isak Dinesen, veo a mi abuela india como un boceto de lejanía y belleza. Me veo yo cuando le contesté a la señora argentina: -yo soy una mestiza venezolana. Me costó decirlo pero desde ese instante se me acuñó una frase que he repetido en diferentes oportunidades: Mientras Venezuela no reconozca y acepte su mestizaje, no podrá seguir adelante. Agregaría: glorifique su mestizaje.
Y Chávez lo ha hecho.
Chávez es una mezcla perfecta de nuestras tres razas: tanto de negro, tanto de blanco, tanto de indio, y lo hace valer. Se presenta en el extranjero con dignidad de venezolano y de Presidente de una nación en crisis.
Chávez es la consecuencia culta de una serie de venezolanos a quien la Patria les negó todo ¿Cómo serían los méritos de un Rafael Montilla, el Tigre de Guaitó, para enfrentarse a caudillos que nacían terratenientes, alguno que otro doctor y casi todos generales? ¿Quién era Matías Salazar? ¿Quiénes eran los Palomares Mendoza Fría? ¿Por qué esos hombres hombrones que en sus comienzos luchaban por su clase derivaron a la violencia de que se les acusa?
Andrés Eloy Blanco, el poeta venezolano más venezolano de todos los poetas canta en un corrido magistral a Maisanta. Bisabuelo de Hugo Chávez Frías.
Hugo Chávez nombra a su gente. Nombra a Rosa Inés su abuela. Desde el primer momento ese nombre de abuela venezolana quedó inscrito en mis afectos. Yo también nombro a mi gente, cosa que por ley no escrita, se nos tenía prohibido a los venezolanos.
Era más conveniente hablar de una familia pobre e inculta, que de una mestiza y culta. Padre y madre de Chávez son maestros. Chávez posee un idioma claro, directo, no rebuscado pero sí interesante y que nos atrapa y conduce a lo que realmente quiere decir. En esos incisos donde pide un cafecito o pregunta un dato económico, es como si del discurso común hiciera una escultura verbal con espacios de aire, para señalar momentos, instantes precisos. Respira hondo el discurso de Chávez. Su dialéctica es inmediata y valiente. No le teme a las palabras gastadas, casi en desuso. Dios, Patria, Bolívar, honor… Cita los Evangelios con inocencia y encanto de primera mano. Toma de ellos su designio de la no-violencia.
Chávez no quiere destruir. Chávez quiere enderezar por las buenas. La actitud de Chávez ante la tragedia ocasionada por las lluvias en el Litoral y otras partes de Venezuela, lo ha dibujado como el hombre de las circunstancias.
Escribe Ana Enriqueta Terán. Mejor: habla Ana Enriqueta Terán.
Habla para pedirle a sus amigos y amigas de siempre. Muchos de ellos de infancia. La mayoría de ellos pertenecientes a los partidos nacionales. Algunos como mi hermano Luis Daniel Terán, en quien Venezuela hubiera tenido un adalid. Él, que nunca tuvo oportunidad de hacer valer sus conocimientos, (jamás, como yo, perteneció a ningún partido), desde este instante y, sin ambiciones políticas (cuestión de familia, lo podría aseverar cualquier valerano), a esos amigos y amigas que todos ellos y ellas salieron limpios, que algunos ocuparon cargos de responsabilidad, pero no pudieron hacer nada, por la insensibilidad moral que aquejaba al país. A esos amigos y amigas, les pido apoyar la situación de hoy en Venezuela. Apoyar a Chávez, quien tiene valentía cívica y poder de mando, ayudar a esta República Bolivariana de Venezuela, que tendrá su espacio en la gran realidad suramericana que se perfila en el futuro. Mi hija Rosa Francisca firma conmigo estos deseos definitivos por el bien de la patria.

Nashville, (USA), Enero de 2000
El Nacional, 22-2-2000
Revista Nacional de Cultura, Abril-Mayo-Junio de 2002, Nº 322


 
 

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