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Conversación con Israel Colina

por joseleon71 @ Lunes, 05. Dic, 2005 - 10:37:07 am

Iberoamérica ad libitum

En medio del despliegue grosero de producciones musicales fantasma o de espuma, con un acento desmedido y sin vergüenza en el mercado y sus fauces, existen y despuntan creaciones colectivas guiadas por la amistad y el amor perseverante a lo nuestro. En este marco se encuentra el disco de Israel Colina, joven falconiano que, junto a su hermano Gustavo, ha hecho vida y sembrado raíces en nuestra ciudad. Su disco es un homenaje a nuestra herencia musical, un canto a la libertad, la emancipación cultural y la integración, porque “Hay quienes pierden tiempo – afirma Israel- en guerras y venganzas. Por nuestra parte, hemos acunado esta producción con las nanas de nuestra conciencia, en el lirismo y la música, en la esperanza viva de la utopía y en el desmontaje definitivo de la farsa que nos aleja de nuestras raíces, de lo que esencialmente somos.”

Iberoamérica Espléndida
“En diciembre de 2001 estuvimos eligiendo los temas, revisamos, descartamos, había muchas posibilidades, nos gustaban bastantes temas, pero total que terminamos eligiendo dieciséis. El disco se llama “Iberoamérica Espléndida” y surgió el mismo enero que nos metimos en el estudio de grabación de los hermanos Acurero. Después que hicimos la selección nos fuimos Gustavo y yo a ese estudio, concertamos la cita y Gustavo empezó a grabar las maquetas y yo a grabar las voces aparte. Gustavo hizo la base de las guitarras, la base del cuatro, fue incluyendo la bandolina, y después empezamos a llamar a los amigos, que ya estaban medio avisaos pero no tenían conciencia de lo que estábamos haciendo. Les pasamos un “quemaíto” de esas piezas, las empezaron a escuchar y pautamos fechas de grabación.”

Fueron llegando
Así fue llegando Elvis Martínez, contrabajista espectacular, excelente músico y gran persona, ante todo, él fue incluyendo la parte de los bajos y el contrabajo, con arco, y fue cogiendo color el disco. Después se insertó el maestro Carlos Almarza, que posterior a ese proceso fue prácticamente el ingeniero de sonido con el que terminamos el disco. Carlos le metió los pianos, los “pads”. Llamamos a Ulises Hadjis baterista y después llamamos a Lendys Solarte como percusionista afrovenezolana y ahí empezó a coger de verdad bastante fuerza el planteamiento. Prácticamente en la víspera a la conclusión fue que insertamos la voz.”

Diversos géneros

“Hay valses, samba argentina, merengue venezolano, onda nueva con un tema jazz de Fito Páez que es muy lento, del disco “Circo Beat”, que se llama “Nadie detiene al amor en un lugar”, Gustavo hizo un arreglo para esa pieza en onda nueva que es un ritmo que creó el maestro Aldemaro Romero. También grabamos tonadas, porque consideramos que la tonada –en mi caso- es el género musical venezolano más sublime, además que es muy exigente a la hora de ser interpretado. No grabamos, pues, música llanera per se de la que conocemos, con arpa, cuatro y maracas sino que se utilizó el cuatro como acompañante natural, la guitarra y el silbido, un elemento muy importante dentro de esa propuesta”.

“Homenajes a la tierra que sentimos profundamente…”
“Elegimos dieciséis temas a partir del amor que sentimos por Iberoamérica. Está una pieza venezolana que se llama “Yo era dichoso”, está otra argentina que se llama “Canción para Carito”, musicalizada por León Gieco y con letra de Antonio Tarragó Ros, y bueno, buscando ese matiz, intercalando una pieza venezolana con dos latinoamericanas de otra parte, Argentina, Chile, Perú, volvíamos a Venezuela y así fuimos ensamblando. Tomamos un tema de Magdalena Sánchez grabado a finales de los años 50 del siglo pasado, hicimos una versión, esa canción se llama “Infiel”. Casualmente ella hace dos meses murió, yo obviamente no sabía que iba a morir Magdalena Sánchez y bueno, eso quedará ahí como un homenaje. Grabamos un tema de Otilio Galíndez que se llama “Pueblos tristes”, una fotografía documental de lo que es mucha del alma de los pueblos de Latinoamérica.”

Un Video clip ¿por qué no?
“A ese trabajo colectivo se le fue sumando la fotógrafa y documentalista Yanilú Ojeda, quien planteó también hacer un video clip para la promoción del disco, ¡y se hizo!, pero yo le preguntaba que por qué lo íbamos a hacer si ese disco no respondía a esos patrones de promoción y difusión, pero ella me dijo que no, que era una idea buena y que debía hacerse, sencillamente porque si los demás hacen video clip porque tú no vas a hacer un video clip con tu propuesta. Estuve de acuerdo y nos fuimos al centro de Maracaibo. Surgió en mi “renolito”, yo no tengo reproductor en el carro, entonces le poníamos pilas a uno portátil y colocábamos “Es la primavera”, un tema de Rafael Amor y Francisco Amor, autor de muchos otros grandes temas latinoamericanos. Lo hicimos en el Centro, no había modelos allí, yo no me iba a enamorar de ninguna modelo, esa no era la intención, la intención era mostrar parte de lo que es el Centro de Maracaibo con una canción argentina y entonces tratar de buscar ahí una armonía. Hicimos tomas en el cementerio El Cuadrado, por el Casco Central, nos fuimos a Santa Lucía. Como estábamos trabajando con el cine directo no había guión predispuesto ni locación; si veíamos que la luz era acorde con lo que llevábamos grabado y si se parecía a algo que queríamos retratar en el disco lo hacíamos.”

Disco ad libitum
“Ese fue el proceso para que el disco se diera en tres años, no nos apuramos, de hecho el ritmo que cogió fue el ritmo en el que todos podíamos, y como cada quien tiene sus obligaciones y su trabajo aparte, pues hicimos eso. Lo que sí es importante decir acerca del disco es que todos tuvieron libertad de proponer. Gustavo hizo los arreglos generales para casi todas las canciones, pero se les pedía a todos que pusieran lo de ellos y si había algo después de la grabación que había que revisar lo revisábamos, cada quien llevaba su propuesta, no había limitaciones. Otra cosa, el disco no lo grabamos con “click”, es decir, con el marcador de tiempo exacto para cada canción donde cabe cada compás sino que lo grabamos ad libitum, entonces eso se siente en el disco y algunos músicos cuando llegaban a grabar decían que por qué lo habíamos hecho así y Gustavo les explicaba que la idea era que fuera un disco libre en toda la extensión de la palabra y que el tiempo tuviera el ritmo nuestro, no lo que a uno las notas y el tiempo de cada nota lo obligan. Además, utilizamos el “rubato”, es decir, el ir y venir dentro del fraseo para poder hacerlo menos cuadrado y más oblicuo, redondo, rectangular, donde eso tuviera lugar, tanto para la música como para la voz.”


 
 

La cultura mediática de la muerte

por joseleon71 @ Jueves, 01. Dic, 2005 - 03:07:48 pm

I.
Hay quienes piensan que la violencia es inherente, natural, propia de la condición humana. Acaso también afirmen sin temor a equivocarse, que el hombre es malo por naturaleza y que la sociedad y la socialización lo elevan más allá de los animales y de la animalidad. En este contexto es común escuchar (articulada de una y mil maneras) la frase de Hobbes “el hombre es el lobo del hombre”.
Si los hombres piensan que el hombre es malo y que la sociedad lo mantiene estrictamente controlado para que su maldad no exceda los límites de lo socialmente aceptado, entonces la idea de libertad aparecerá utópica, un bien imposible de alcanzar, una condición a la que sólo se accede en estado de gracia y, por cierto, jamás por un colectivo sino, siempre, por un individuo que experimenta la libertad como intransferible, algo así como que nadie es libre en cabeza ajena.
Siempre aparecen juntos en la historia el individuo, la libertad y la maldad, y cuando se reflexiona sobre lo colectivo nos tenemos que remontar a una suerte de edad de oro, utópica, en la que todos eran libres, solidarios, amantes de la vida y en armonía con la naturaleza. Así las cosas, pienso que mientras persistan estas imágenes, entre otras, será imposible el ejercicio de la libertad. Y como normalmente entendemos que nuestros semejantes nos son adversos hasta que demuestren lo contrario, entonces entendemos que un principio básico para la supervivencia (cuando bastaría simple y llanamente vivir) es la seguridad y la defensa. De ahí que presupongamos y planifiquemos nuestra seguridad.

II
No es necesario ser partidarios de las políticas del Pentágono para que cotidianamente manejemos las nociones básicas de la guerra preventiva. Cuantas veces hemos articulado en palabras o hechos la expresión: “quien pega primero pega dos veces”, o bien, “golpea antes de que te golpeen”, o bien, la hermana de todas “la mejor defensa es el ataque”, por no darle ningún calificativo a la que reza “para la paz prepárate para la guerra”, sin duda una frase que es la summa teológica de la religión de la violencia.

III
Para cuidar que nuestros niños se preparen para la guerra nada mejor que comenzar a relacionarlos con las armas. Espadas, cuchillos, pistolas, rifles. De plástico, de agua, de fulminantes, de balines. Algunas, con peso y textura que copian las reales. Pero no se trata sólo de los objetos sino de una cultura y casi un sistema, por lo vasto, intrincado y minucioso, de violencia y muerte. En una hora de televisión, por ejemplo, las cifras de violencia de todo tipo son alarmantes (he visto decapitaciones, estallidos, conflagraciones, gritos, histeria, a toda hora, incluso y, sobre todo, en canales dedicados exclusivamente a dibujos animados), y en condiciones en que la televisión en casi la totalidad de los hogares es un elemento indispensable (e impensable su falta), amén de invisible de tan consubstanciada con la cotidianidad del hogar y los espacios públicos y privados en general (hace rato habita los taxis, los cafés, las tascas, las oficinas, los kioscos de revistas, las mesas de los buhoneros, toda sala de espera que se respete), es fácil concluir que la cultura de la violencia y la muerte sean igualmente cotidianas, invisibles además por la acción vertiginosa y casi ilimitada de elementos (algunos decididamente ideológicos) que participan en su construcción. Esta cotidianidad nos afirma además en la creencia de que la violencia y la muerte son naturales, lo que sin duda dificulta nuestra respuesta como pueblo y como cultura a su acción premeditada y alevosa. Hablo de una respuesta vigorosa, un veto colectivo, un acto soberano, en contra de la actividad mediática generada por las empresas y corporaciones de la comunicación con sello y factura norteamericanos.

IV
¿Fue gratuita o era simplemente una “comiquita” el Tom y Jerry que pretendía ocultar el golpe de estado? Cuando se comenta esta parte de la componenda de los medios ante el golpe, se destaca que el problema era el acto en sí de trasmitir una comiquita cuando estaban sucediendo cosas determinantes en la historia contemporánea del país, sin embargo casi nadie alude a esa comiquita precisamente, ese non plus ultra de la violencia animada.

V
Este sistema de cosas requiere de la violencia para sostenerse. La competencia profesional, por ejemplo, es una forma de violencia, igual que el simple hacer bien las cosas (o sólo quererlo o pretenderlo) les parece a algunos un acto imperdonable de soberbia. Recordemos también la rabia y frustración que desatan los “cerebritos” del liceo hasta el punto de crear un clima en el que el incumplimiento de las tareas deviene normal y socialmente aceptado (claro está, por la sociedad de cómplices que allí nace y que cuando crece festeja el arrojo de los jóvenes que “hacen lo que sea” por un refresco o una cerveza.) Ante algo que aparece como nuevo o distinto se responde con envidia, burla, descalificación. No se tolera que alguien haga lo que no se nos ha ocurrido o no pudimos hacer. Cuando hemos escuchado la frase “la mejor forma de criticar es hacer” olvidamos que nació de la envidia, del boicot, del “torpedeo”.

VI
En un ambiente de violencia generalizada (entendida en la terminología light de la socialización como “competencia”) nadie reconoce y más bien desdeña el talento y la capacidad del otro. La metáfora bíblica del candil que alumbra mejor si se eleva y se pone a la vista y no debajo de la mesa, o aquella de que una lámpara no le roba la luz a la otra sino que entre ambas iluminan mejor la habitación, se hallan muy alejadas de nuestras prácticas cotidianas de socialización.
Empero, la solidaridad (para el socialismo del siglo XXI) está reñida con la competencia de todo tipo y en todos los órdenes. No importa el grado, toda competencia genera violencia. No se requieren armas, vienen por añadidura, y a veces hasta sirven de distracción, porque mientras nos empeñamos, por ejemplo, en quitarlas del horizonte doméstico de nuestros hijos, sustituyéndolas por juguetes para la vida creyendo que le asestamos un definitivo golpe a la cultura de la muerte, descuidamos el minucioso despliegue de la violencia en manifestaciones más sutiles y por tanto más invasivas, también más permanentes.
De lo que sí estoy seguro es que la cooperación y la solidaridad no pueden nacer en un ambiente de violencia sorda o a gritos. No faltará quien diga que el hombre es malo por naturaleza, que la violencia es de suya inherente, que la cultura y la sociedad lo alejan de la bestialidad. En el entendido de que queremos construir una sociedad de iguales, fundada en la cooperación y la solidaridad, en el amor y el respeto, y como se trata de responder a la muerte con un despliegue igualmente vasto y minucioso de vida, sería interesante que comenzáramos a detectar, al menos al interior de nuestros hogares, el alfabeto de la muerte tal como nos la venden los medios, siempre deseosos de que despreciemos a nuestros semejantes porque así ellos preservan la desigual estructura económica y social, y por ende, la competencia, el deseo, la compulsión.

VII
En esta época de regalos, tal vez debamos comenzar por no sentirnos inclinados por las armas. Quienes las fabrican para que nuestros niños se maten de muerte fingida, saben -como lo sabemos nosotros- que los niños cuando juegan, juegan en serio.

PEQUEÑA ROMANZA SOBRE EL DESTINO

por joseleon71 @ Lunes, 28. Nov, 2005 - 11:42:59 pm

A José Javier Franco

Tal vez sea algo manido, pero en mí fue como una revelación: el humor y el cinismo van juntos. Veamos de cerca el cinismo, y por ende, al cínico. ¿Qué ha descubierto? Que haga lo que haga, la certeza del sin sentido asoma en todos sus pasos, que el polvo del tiempo ocultará todas sus huellas, que nada existe más allá del límite, de cualquier límite. De ahí su risa, su carcajada, su blasfemia. Se eleva el cínico por sobre los asuntos humanos y sobre ellos derrama su causticidad, porque sabe que toda opción se convierte tarde o temprano en la misma, no importa lo opuesto de sus signos. Como las líneas paralelas que se juntan en el infinito, o como aquella línea recta que se encuentra consigo misma, también en el infinito. El cínico, que esto sabe, opta o elige, pero su opción queda invalidada por la conciencia de que poco importaba ésta o cualquier otra decisión. A veces elige las dos, incluso al mismo tiempo, mas no para desafiarlas, sino para jugar un juego decidido de antemano, en el que las dos opciones demuestran su arena y su nada. Sin embargo, quién duda que elige. Asegura haber elegido y hasta dar la vida por su opción, no obstante la vida misma se encarga de retornarlo al punto de donde partió para enfrentarlo con el rostro de otrora y descubrir que nada en verdad cambió, que su opción no logró modificar sustancialmente su ser, su estar, su vida. Diremos que eso es falso, que sí optamos, que sí nos construimos paso a paso, mas insisto, ¿qué habría ocurrido con nuestra vida de hoy de haber elegido justamente lo contrario al momento, ayer, de una decisión? O elegimos fatalmente (entonces el destino existe) o elegimos al azar. Podemos decir que elegimos-forzados-por-las- circunstancias, entonces, no elegimos, sino que estamos en manos de fuerzas en definitiva superiores. Podemos –y esto es peor para nosotros- decir que no tuvimos otra opción. Podemos decir, también, que nos pareció justa la decisión en ese momento y lugar; entonces, la sensación de justicia de dónde nos viene, ¿no es acaso de las circunstancias?, así el ciclo de la fatalidad se instala de nuevo. ¿Qué dice, a todas estas, el cínico? Opta por cualquiera, por las dos opciones, una primero, luego la otra, o bien, las dos al mismo tiempo, esto es, decide jugar (con él y con los otros). Quien cree decidir, en otras palabras, nada decide, se ilusiona (como decir que se miente), pero finalmente toma el camino que ha sido despejado de antemano por las circunstancias… Es aquí o antes, cuando el cínico borra las circunstancias al optar por la rosa de los vientos, por el azar, por lo impensado (lo que no piensa ni puede pensar –ni- él mismo. Si lo hubiese pensado habría caído en manos de las circunstancias y el destino habría abierto –cavado- su fosa.) O bien, lo pensado por nadie. Su opción, pues, no es otra que el disparate. ¿Cómo encontrar esa senda? En la nada, esa nada que se va abriendo y despejando a medida que las cosas existen y se borran, una nada viva, palpitante, que no admite un solo pensamiento, que no admite una sola opción (en su tierra de nadie no admite coordenadas, toda dirección es la misma, tundra de signos, desierto de muros abatidos.) Cuando elegimos creemos someter el tiempo a una virtual detención sólo porque somos nosotros los que nos detenemos, como quien para de pronto de respirar y luego, con un bufido, suelta el aire. Tal detención es imposible pero nos valemos, quien lo duda, de vanas estrategias de ilusión. El cínico, que esto sabe, no opta, es decir, no se detiene y, muy al contrario avanza silbando hacia (la) nada, en dirección alguna, sin que ningún paso devenga huella, pasado, historia. El cínico no tiene historia y a sí mismo se desconoce. Tal vez, en algún momento de su vida con sí mismo tope, entonces se descubre sin pasado ni historia, pero también sin opción. Quien lo ve o ha visto, hasta ese momento, dejará de conocerlo (y de verlo) y si corre –literalmente- con suerte, tal vez logre alejarse sin que su fantasma (el del cínico) lo persiga hasta su enloquecimiento. De esto el cínico, que ha borrado al otro para siempre, ni cuenta se da, y cualquiera de nosotros diría que carece de sentimientos o que es inhumano. Esto lo pensamos porque creemos que lo humano tiene sentido, pasado, presente, futuro. Otros dicen que se equivoca, y que sólo el cínico puede dar fe (pero su testimonio es la risa) de su error, de su ilusión, de su apego casi insensato a la vida. Pero ¿por qué sigue vivo, el cínico? Porque la muerte sería una opción, común y hasta desabrida. Y de lo que se trata es de no optar… Además, la muerte tiene la naturaleza de no ofrecerse, ciertamente, como opción, porque es una y única y todo sueño de opción humana es al menos doble, en realidad múltiple, nunca una y única. Toda opción única es como la muerte o la finge. De ahí proviene la pura sensación de carga pesada que experimentamos ante esas opciones en las que sentimos –erróneamente- que no tenemos otra opción y que sólo resta el salto al vacío. En estos momentos el cínico, que conoce el límite puesto que allí vive, sabe que ninguna opción es tal una y única (salvo la muerte) y justo entonces su risa desborda toda razón, todo comedimiento. Cuando la única opción es saltar al vacío, decide las llamas, abrasarse, el derrumbe. Jamás la salvación como una y única opción, al fin y al cabo muerte postergada. El cínico jamás viaja a Ispahan, no por temerario sino porque esa fábula no fue escrita para él. Huir es una opción y la fábula en ese sentido acusa una visión del destino extrema, propia de un monoteísmo sin fisuras. Esa estratagema encuentra tierra estéril en el cínico. Tendrá pues, que venir la muerte a buscarlo y, como siempre ante las opciones, saludará (la muerte o el cínico indistintamente –fijos ambos en un presente sin orillas-) su llegada, su encuentro, su revelación, como quien de súbito despierta.

"Con Chávez hasta el tiempo corre más rápido"

por joseleon71 @ Lunes, 28. Nov, 2005 - 11:28:34 pm

Entrevista a Juan Calzadilla
"Con Chávez hasta el tiempo corre más rápido"

"…quién sabe si por estos tiempos tan calamitosos el surrealismo pudiera llegar a ser de nuevo una llama encendida y peligrosa como una bomba de tiempo…"
Juan Calzadilla

(...)
-De acuerdo con lo que acaba de decir, ¿como se presenta la actual situación de Venezuela en el marco de los dos bloques en que pareciera dividida la cultura venezolana?
-No voy a referirme a los cambios que están ocurriendo en la Venezuela de hoy. Hay muchísima información en publicaciones y páginas webs, a partir del momento en que el país se convirtiera, con el gobierno de Hugo Chávez, en referencia obligada del universo político de Latinoamérica. Sólo quiero agregar que estos cambios han sido muy positivos y están modificando la conducta, la idiosincrasia y el modo de pensar de los venezolanos, favoreciendo la autoestima y en consecuencia la participación y el protagonismo del común de la gente, en todas las regiones del país. Estos cambios no cesan y ocurren vertiginosamente. Venezuela es hoy una especie de gran crisol político, un laboratorio. Una nación que se está transformando rápidamente, al punto de que ha hecho creer que el modelo socialista proclamado hace poco en una de sus intervenciones por Chávez puede pasar en poco tiempo de la utopía a una realidad concreta, convirtiéndose en modelo a seguir para otros pueblos de América Latina. El carácter radical de los cambios que están ocurriendo ha incidido por supuesto en el mundo intelectual y en la escena cultural. Se manifiestan con igual acritud, saña y radicalismo, en el campo del arte y la literatura, de forma que han conducido a la división del país, también en la cultura, en dos bloques intransigentes: los que apoyamos el proceso y nos sentimos de algún modo identificados e integrados a él , y los que defienden el proyecto cultural de los gobiernos anteriores, proyecto (si es que se puede hablar de tal) caracterizado por una concepción selectiva y elitista de la cultura.

(...)

-¿Cree que esa transformación de fondo, esa ruptura definitiva con el modelo neoliberal, la tienen en mente los gobiernos de Kirchner, Lula y Tabaré?

-No hay que llamarse a engaño creyendo que pueden producirse transformaciones sociopolíticas de fondo, por más que afecten la estructura profunda del país, sin antes cambiar el modelo neoliberal imperante en nuestras economías. Eso se lo diría cualquier estudiante de Economía, y es lo que explica la alineación de Chávez dentro de lo que él ha llamado el socialismo venezolano del siglo XXI, decisión tomada acelerada y justamente cuando ya se habían adoptado en Venezuela políticas de cambio muy exitosas que apuntaban en los últimos seis años, de hecho, hacia el socialismo. O si usted quiere, hacia un capitalismo de estado. Sin esta decisión de Chávez, por la cual el país entra en nueva etapa histórica, la revolución bolivariana peligraría. La transformación ocurrida en Venezuela ha sido vertiginosa si la comparamos con los cambios, más lentos y superficiales, que están sucediendo en países como Argentina y Brasil en donde no se ha producido y está lejos de producirse una ruptura con el modelo de economía neoliberal, una ruptura que lleve a sus gobiernos a desarrollar políticas y estrategias tan radicales y extremas como las que se han implementado en Venezuela. Pero también estamos conscientes de que el rumbo que tomarán esos países sureños dependerá del éxito que, a breve plazo, tenga el modelo socialista venezolano. Es indudable, y eso lo sabe Chávez, que la posición progresista que tienen actualmente los gobiernos de Brasil, Uruguay y Argentina fortalece enormemente y le sirve de escudo protector a la revolución bolivariana ante las amenazas del imperio, tal como se ha visto a propósito de las respuestas de Lula y Kirchner a los voceros de Bush cuando éstos los han emplazado a fijar en contra de Venezuela.

(...)
Fragmentos seleccionados de la entrevista publicada en Rebelión. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=23293

Conversación con Víctor Alvarado

por joseleon71 @ Lunes, 28. Nov, 2005 - 05:11:18 pm

Conversación con Víctor Alvarado
El cantor de la isla

El 28 de diciembre de 1938 nació este hijo ilustre de Isla de Toas. Merecedor de numerosos reconocimientos, acaso tenga el mejor de todos: el cariño de su pueblo. Durante más de cuarenta años de carrera artística ha sido fiel exponente de la música zuliana, de la danza, la contradanza, el bambuco. Cantó boleros e incursionó en la gaita. Pero sobre todo, conserva intactos la risa, el amor a la vida y el calor de la amistad.

Soy Víctor Alvarado Vílchez
“Para mí es un honor decir que nací en Isla de Toas, porque me gustaba y me gusta la música, quería cantar y llevar el nombre de ella por todas partes, Dios me concedió esa dicha y como Isla de Toas es música, porque allá por el cielo de la isla camina la danza, el bambuco, la gaita, a mí me gustaba cantar la música mía, la música que se hace en la Isla, el bambuco playero. “Canto a mi Toas”, “Isla de Toas”, “Amanecer en mi Toas”, “Mi Diosa Toas”, yo todo se lo canto a mi tierra.”

Yo quería ser médico
“Mi papá fue un hombre trabajador, luchador, pescador. Labraba la piedra, era jornalero en las canteras de Toas y eso era muy mal pagado, sin embargo mi papá no desmayaba. Él decía: tengo dos hijos médicos y un cantor. Yo quería ser médico, pero Dios me dispuso otra línea, tú vas a ser cantor, vas a llevar el nombre de la isla por todas partes. Siempre me gustó la música y en un día de tantos, sin esperarlo llegó un conjunto a la isla”.

Empezó la música
“El conjunto que apareció en la isla era el de la cervecería Polar, yo estaba en mi casa descansando y se aparecieron un poco de muchachos amigos míos y familiares. Víctor te tenemos un pollo, pero yo no sabía qué pollo era, yo creía que era un hervido, y resulta que era otro cantor, llanero, cantor de música recia, se llamaba Pedro Emilio Sánchez, un coplero de allá de El Baúl, de Cojedes. Entonces con la necedad de la familia me dijeron que cantara, pero yo no sabía canciones, no sabía tocar cuatro ni guitarra, después fue que aprendí lo básico de esos instrumentos. Me dijo un poco molesto el director del grupo, mirá y qué música sabes tú y yo le dije, venezolana, cántame algo, le dije, me sé una canción que la he escuchado mucho en las rockolas (estaban Mario Suárez y Juan Vicente Torrealba en su apogeo), canté “Para ti mujer llanera…” y me dijo, ese es “Mis pasajes” y “Mujer llanera” y, qué tono es, Dios mío ahora recuerdo que es un Si Menor y entonces puso en el arpa el Si menor, Re con Si, y empezó la música. Cuando sentí el sonido del arpa (primera vez que la veía, hermano querido, qué emoción) taran tan tan tata tan taran tan tan y comencé a cantar, era tanta la alegría que se me olvidaron los versos y canté un pedacito, sin embargo el hombre me vio condiciones y me dijo, mira Víctor Alvarado ¿quieres cantar con nosotros?, chico, la verdad es que tengo que tener el permiso de mi papá, yo no tenía 18 años todavía, yo era un muchachito, bueno como estoy todavía (risas), y entonces me dijo te vas a ganar dos mil bolívares mensuales, bueno, yo que nunca veía dinero y veo al mes dos mil bolívares, un dineral, y me quedaban completicos porque en ese tiempo yo no tomaba licor, nada de eso, lo que siento es que no la conocí a ella (a su esposa Zulia) en ese tiempo.”

El Cantor de la Isla
“Esa misma noche me vine para Maracaibo, me vine con el conjunto, tenía dos mil bolívares que me iban a pagar, me adelantaron como que fueron 100, estaba rico, me instalé en una pensión aquí en Maracaibo, pero siempre con mi música, la música que se perfila en Isla de Toas, en Padilla, y le dije al arpista, chico, yo quiero montar unas canciones. Qué vas a cantar, “Canto a mi Toas”, y qué ritmo es, chico no sé, debe ser como una danza, un bambuco, y cómo es, taca tata ca…, esa es una danza, un bambuco y por qué no cantas otra cosa. Sin embargo, a la semana ya teníamos 12 canciones montadas. Cantamos en Radio Popular, en La Voz de la Fe, ahí me conseguí con el padre Vílchez, él me dijo (no me conocía, no tenía yo la alegría de conocer a mi amigo el Padre Vílchez, que hizo una labor extraordinaria en Isla de Toas, evangelizó a mucha gente allá, yo fui uno): “Tú te llamarás el cantor de las canteras”, no me gustó, o “el trovador de las canteras”, yo veía un choque muy fuerte, pero entonces cuando fui a Caracas me llega Mario Suárez, mi compadre, después llevó el hijo mío a confirmar, a Víctor Javier, el mayor, tú serás Víctor Alvarado el cantor de Isla de Toas, y así aparezco en la identificación de la cédula musical.”

La Billo’s
“En Santa Marta conocí a Felipe Pirela, a Cheo García, y el maestro Billo quería que yo cantara boleros con ellos. El maestro era una persona muy simple, muy humilde, me gustaba el tono de su voz, muy pausado, muy tranquilo. Tú cómo te llamas, Víctor Alvarado, y de dónde eres, maestro yo soy de Maracaibo, estado Zulia, de Isla e’ Toas, y dónde queda eso, a la salida de la barra de Maracaibo. Chico, toma esta tarjeta, búscame en Caracas que yo quiero que cantes conmigo. Pero al fin yo no le paré mucho, porque yo veía que lo mío era la danza, yo quería el arpa, yo amaba el arpa.”

Grupo Palmarital
“Entonces me conseguí con una llave muy especial, una copla con el Moján, con Mara. El Moján me prestó todos los músicos, arpa, cuatro, maraca y el contrabajo, Ángel Quintero, Roy Almarza, Atilio Navea, José Chacín y Víctor Alvarado. Hicimos el encuentro Toas con Mara y le echamos pichón a esa vaina. Hicimos música no para comercializar sino para llevarla a todas partes. Cuando yo llevaba mi música a Boconó, a Oriente, y decía voy a cantarles “Canto a mi Toas, ojos verdes”, la gente se quedaba como extrañada porque ese ritmo era muy raro, no era muy aceptado, pero yo dije “algún día tiene que calar”.

Yo no miraba el dinero
“Todo eso que ves en la pared (diplomas y reconocimientos), todo eso me lo he ganado con los gritos, gritándole a la vida que la quiero. Después que comencé a cantar con el grupo Palmarital del Moján me buscó gente que me decía quiero ser tu representante, pero era para llenarse los bolsillos, entonces dejaban la música mía aparte y lo que estaba en la mira era el dinero. Yo no miraba el dinero, para qué, yo quería mi música. Entonces me dije voy a hacer canciones e hice como cien, pero las grabé con el conjunto Palmarital del Moján.


En una velera un marinero a solas

“Estaba yo en Los Puertos de Altagracia sentado en la orilla, me dejaron solo porque quien me llevó se había ido a Mérida. Me senté y ví la isla clarita, me dije “qué bella es mi tierra, si tuviera un pincel….” Sin embargo, busqué un pedazo de papel y un lápiz y escribí “Mi Diosa Toas”:
“A orillas de mi Lago sentado me encontraba, no sé cuántos momentos meditando pasé, de pronto desperté de ese importante viaje y en sueños de oleaje la silueta plasmé. Eres la linda Diosa que sonriente se baña y de noche pestaña y, embriagada por las luces, embriagada de amor, la brisa se anunciaba, con encajes bordaba, ella que dormitaba al compás de las notas de una bella canción, un hijo de tu seno sentado en su canoa y balanceando al viento el gran canto a mi Toas.”

Noticias de la Red Nacional de Escritores

por joseleon71 @ Lunes, 28. Nov, 2005 - 05:08:48 pm

Cósimo Mandrillo, representante de la Región Centro Occidente de la Red Nacional de Escritores, nos habla sobre la creación, los planes y la proyección de esta iniciativa no gubernamental que nace con el propósito de acompañar a los creadores, al libro y a las políticas editoriales del gobierno bolivariano y convertirse en la voz plural de los escritores del país.

Fundación
“En el inicio hay que reconocer la paternidad de la Red a Miguel Márquez, poeta, actual director de la Dirección de Literatura del Conac. A pesar de que Miguel está en un cargo público, es importante destacar que la Red se concibió como una iniciativa de los escritores y no como iniciativa gubernamental. La idea era organizar a los escritores del país que, por las circunstancias como había venido decayendo la Asociación de Escritores de Venezuela (AEV) habían quedado sin un organismo que por lo menos pusiera en comunicación a una cantidad de personas que tienen un interés común en función de lo que hacen. Se planteó la idea en la Feria del Libro del año 2003 que hicimos aquí en Maracaibo, se hizo una asamblea de escritores, vino gente de muchas partes y allí arrancó la iniciativa digamos de manera formal. Se eligió una directiva de 7 miembros que representan a regiones del país. Esa directiva –digamos fundacional- empieza a funcionar y a estudiar cual era la mejor vía para ir dándole forma a la iniciativa y llega a la conclusión de que lo conveniente era crear una Fundación.”

Asambleas Regionales
“Las Asambleas Regionales se conforman en Red Nacional de Escritores y nombran voceros, portadores de la opinión de las asambleas regionales, no representantes, no coordinadores, no directores regionales, sino voceros. La idea es que la capacidad de tomar decisiones resida en las asambleas. Estos voceros representan a estas asambleas pero lo hacen de una manera particular porque tienen necesariamente que trasmitir las decisiones. Por esta región están Maribel Prieto y Alexis Fernández.”

Sin exclusión
“La propuesta es que la Red sea amplia, que no se partidice, que no imponga una convicción política determinada a quien quiera ingresar, pero también hay una postura bien clara y está expresada de manera taxativa en los estatutos de la Fundación. Nosotros creemos en los cambios que se están dando, creemos en la democracia participativa, creemos en la inclusión de los excluidos.”

Seguridad Social
“Queremos avanzar hacia la inclusión de muchos escritores en alguna forma de protección, de seguridad social. Pero ¿qué hacer mientras llega eso? En principio se hizo algo que consideramos un paliativo, se consiguió vía financiamiento del Estado una cantidad de dinero que se destinará a sufragar gastos urgentes de escritores que las asambleas regionales están en el deber de identificar, es decir, los escritores zulianos tienen que indicarle a la junta directiva nacional quienes son los escritores del Zulia que están en una situación de absoluta carencia de medicinas, por decir algo, de manera de orientar esos pocos recursos que hay para este año. Para el que viene, seguramente se conseguirán recursos que se podrán utilizar en el mismo sentido, pero lo consideramos un paliativo, la idea es lograr que, en principio, un escritor que nunca haya trabajado formalmente sea incluido en el Seguro Social, lograr además algún tipo de reconocimiento oficial de ese oficio como trabajo y que el reconocimiento genere unos derechos. Ahora, esas son cosas muy complejas, porque tú tienes que cambiar una estructura administrativa que no está hecha para eso.”

Órgano de opinión
“La Red podría ser definida como un organismo gremial de los escritores. No es un gremio en el sentido estricto pero evidentemente que el primer objetivo es lograr que los escritores venezolanos tengamos un órgano de opinión capaz de influir en políticas del Estado venezolano que afecten a los escritores. Pongo un ejemplo, en este momento se está discutiendo la Ley Nacional del Libro y la Ley de Derechos de Autor, bueno, los escritores organizados tienen que tener una opinión al respecto. Uno de los proyectos más cuestionados -aprobado en primera discusión en la Asamblea Nacional- es el proyecto de Ley de Cultura. Está siendo cuestionado de manera agresiva y tiene mucho por que ser cuestionado, bueno, los escritores tenemos que tener la capacidad de dar una opinión y eso lo vamos a lograr en la medida en que estemos organizados.”
“Lo que quiero un poco es trasmitir la idea de que aparte de la seguridad social, que es una cosa muy concreta, el principal atractivo de la Red es convertirse en una voz, en la voz de los escritores venezolanos y que esa voz tenga incidencia en una serie de políticas o de situaciones que se están produciendo y que tienen mucho que ver no solamente con lo que nosotros hacemos sino con lo que nosotros creemos, con la manera como pensamos que deberían orientarse algunas iniciativas en el país.”

Distribuidora nacional del libro

“El estado debe crear urgentemente la distribuidora nacional del libro, que garantice que incluso el libro que el mismo Estado está publicando llegue a todas las librerías, a los kioscos de periódicos, a las escuelas, que llegue realmente a todas partes, porque si no, si seguimos publicando al ritmo que lo estamos haciendo y no distribuimos, no solamente no estamos cumpliendo con el objetivo que esas publicaciones tienen sino que se va a crear un conflicto grandísimo porque todos esos libros terminan acumulándose.”

Articulación

“No tiene sentido que nos pongamos a crear la casa del escritor en cada región como lo había hecho la AEV, no, lo que tenemos que hacer es utilizar los espacios que hay. Por ejemplo, el presidente de la Biblioteca Nacional, que coordina todas las bibliotecas del país, nos dijo que todos los locales están a la orden de la Red, luego nosotros lo que tenemos que utilizar es eso, así no solamente tenemos espacios sino que potenciamos entes del Estado que posiblemente están siendo subutilizados en muchas regiones.”

Desde abajo

“La Red no ha terminado de constituirse y quizá nunca se termine de constituir, tal vez lo interesante es que sea un proceso permanente. Si estás percibiendo esto como un proceso, como algo que todavía se está conformando, seguramente tendrás un ánimo mucho más benévolo con aquello que no te guste y por ende un ánimo mucho más dispuesto a dar soluciones, a hacer propuestas. La gente, además, tiene que tener conciencia clara de que las cosas van a suceder en la medida en que se promuevan desde abajo, desde las asambleas regionales y no que todo va a venir de arriba. Mucha gente está dispuesta a cuestionar al que está en la directiva, en la cabeza de algo, pero al mismo tiempo está esperando que todo salga de ahí, no hay una disposición a trabajar, a generar ideas, a generar proyectos y estrategias para que esos proyectos se realicen. Como es una Red las ideas pueden salir de cualquier parte y las maneras como esos proyectos se pueden realizar y encaminar, pueden también salir de cualquier parte, no necesariamente de la junta directiva, de lo contrario empezamos a funcionar piramidalmente y no horizontalmente.”

Medio día en Warero

por joseleon71 @ Lunes, 28. Nov, 2005 - 05:05:28 pm

Un viaje suele tener un destino, pero mejor si ese destino es una metáfora. Estas sucedieron (el plural es a propósito) en un viaje a Warero, paso más o menos obligado para todo aquel que vaya a Maicao (allí se encuentra la Aduana de Paraguachón) y venga o vaya con mercancía. En el bus, línea Gran Colombia, venían hermanos del país de al lado y otros rubios, creo que franceses. Yo iba leyendo un libro que por primera vez sostengo detenidamente en mis manos: Las venas abiertas de América Latina, en una edición del año de mi nacimiento. A mi lado, pasillo por medio, un muchacho flaco y gibado, también leía. No aguanté la curiosidad y miré la portada del libro; una nueva edición, me pareció que empastada, otra vez Las venas abiertas de América Latina.

Ya en Warero, de camino a la casa de una de las estudiantes, una coral aplastada en la carretera. Y en un árbol, picoteando, revoloteando entre las instalaciones eléctricas hechas por el pueblo, un pájaro que sólo había visto impreso o en TV: un cardenal.

En la casa de la compañera nos recibió la amistad. Toda la familia, las sonrisas del recibimiento, como si nos esperaran. Tal vez ha sido siempre así. Allí conocí al señor José González: «cuando llegamos aquí esto era una tierra virgen. Aquí no se compraba alambre». Estudiantes adentro, en Potrerito, entre ellos uno que mientan profesor: «Esto yo no lo había visto en mi vida». Allí estábamos, todos reunidos al calor de una sabiduría de carne y hueso: la abuela.

Apenas fuimos presentados me habló efusivamente mientras un estudiante traducía. Que era bienvenido, que estaban contentos, que sus vecinos sabrían que recibía visitas. A petición de los estudiantes consintió conversar sobre recetas de comida y medicina natural, y nos llevó a su sitio bajo un árbol de cuyas ramas y a cuya sombra cuelga un chinchorro. Nos sentamos en torno suyo. Ella, con una canasta con cilindros de lana y agujas, que buscó antes y se acomodó en las piernas, y unas manos que se interrumpían mientras habló sin prestarle atención a la grabadora, como decir que tejía con su lengua como lluvia.

Al final, un estudiante acudió a una cámara fotográfica para fijar el momento en que la anciana, con una mirada inclinada y tranquila, veía los esfuerzos de una muchacha con ganas de aprender a tejer, mientras otra, más hecha, le mostraba cómo ella sí sabía. A todas estas el señor González nos tendió una invitación: recorrer las tierras de algunos amigos y familiares, hasta más allá, hacia la montaña, a la finca de la abuela, «quiero contarles las historias que me contaron mis tíos», o bien, pa’ Uribia («yo digo que vos sois mi sobrino»), para conocer el Kaulayawa, la fiesta o el baile del cabrito -como lo traducen con frecuencia-, aunque prefiero la traducción de uno de los estudiantes porque la roza a un tiempo la ambigüedad y la revelación: ser como el chivo.

Los que no vivimos en Warero agarramos el bus hasta Los Filúos y de allí a Maracaibo. Poco a poco se fueron bajando, Paraguaipoa, El Moján, Nueva Lucha, Santa Cruz de Mara. La última siguió de largo cuando me bajé frente al Core 3, venía dormida, con la cabeza en los brazos.

Mi padre y la Misión Ribas

por joseleon71 @ Lunes, 28. Nov, 2005 - 05:03:47 pm

Mi padre invierte unos diez minutos en llegar al colegio donde estudia; a mí me tomaba quince en llegar al liceo, que está unas cuatro o cinco cuadras más lejos. El camino es el mismo en gran parte del trayecto, sólo al final se bifurca, como un tronco que se abre en dos ramas. Lo recorrí innumerables veces hace más de quince años; mi padre lo hace hoy. Muchas cosas han cambiado. El hecho de que mi padre recorra hoy ese camino con un objetivo similar al mío, cuando nada en su vida lo indicaba y todo parecía indicar que terminaría trabajando en la casa, vendiendo refrescos, cepillados, dulces, como ocurre desde que yo estaba en primaria y porque perdió y nunca recuperó el trabajo estable que lo trajo hace más de treinta años a esta ciudad. El hecho, decía, de que haga ese recorrido a la escuela es, por decir lo menos, un cambio de rutina radical y sobre todo inimaginable. Quiero decir que en ninguna proyección del futuro existía la imagen de nuestro padre "estudiando" de nuevo. Entre lo que es su hoy su cotidianidad y la vida que había llevado hasta haces apenas un par de meses existe la distancia del cielo a la tierra. ¿Cómo explicar que la Misión Ribas ha introducido en la vida familiar lo verdaderamente insospechable? Yo recuerdo a mi padre enseñándome cuando niño los rudimentos de la matemática, pero desconocía por completo su letra corrida, su caligrafía. No podía saber que el interés por los libros y el estudio tenían en él un referente directo. No era que no leyera, de hecho en mi casa siempre ha existido una modesta biblioteca, pero lo que se dice leer con un plan de estudios, de manera sistemática y con objetivos ulteriores, sólo lo hicimos en esa casa sus hijos, mis hermanos. Ahora lo hace mi padre, que redescubre y desempolva para nosotros no sólo el interés sino una creciente necesidad. La necesidad, por ejemplo, de una buena biblioteca y de las ventajas que ofrecen las nuevas comunicaciones (hace poco me advirtió -para mi vergüenza- que no le quedaba tiempo suficiente para un "bibliotecazo", debido a que también asiste a la Misión "Vuelvan Caras"). Mi padre, prácticamente de la noche a la mañana es otro, distinto al que conocí. Pero lo que digo es inexacto, porque mi padre en rigor volvió a ser lo que era, vale decir, se ha encontrado con la posibilidad de volver a ser lo que las circunstancias adversas impidieron que fuera. El ímpetu, la fortaleza, el ánimo, lo mueven a realizar un esfuerzo inédito para él y para nosotros. Y lo mejor de todo es que no he visto que se trate de una carrera contra el tiempo. Porque no es recuperar el tiempo perdido, se trata más bien de darle un vuelco a la vida, como decir, darle un vuelco al pasado. No es, pues, una carrera contra el tiempo, porque de ser así finalmente ganaría el desánimo, el cansancio, dado que nada podemos contra el tiempo. No se trata de una carrera sino de un cambio de dirección; como el nacer de nuevo que enseñaba Jesús a Nicodemo. Por otra parte, no es nuevo que algunas personas asuman este cambio de dirección en sus vidas, conozco cineastas, escritores, egresados universitarios que decidieron serlo cuando todo parecía indicar que comenzaba el fin. Pero no conocíamos que el renacimiento fuera asumido como una "política de Estado", no exclusivamente como una aventura individual. Al cuarto de mi padre, convertido en estudio, llegan sus nietos, que definitivamente crecerán con la visión de un abuelo que "hace lo mismo que ellos", es decir, un abuelo que hace tareas, un abuelo que va al colegio. Estoy completamente seguro de que sus nietos verán el mundo muy distinto a como lo vemos nosotros, que nos acostumbramos a la competencia y a la exclusión; ellos, sus nietos, contemplan en el paisaje doméstico la inclusión, la igualdad, la democracia.

José Saramago y el poder popular en Venezuela

por joseleon71 @ Lunes, 28. Nov, 2005 - 04:49:57 pm

La lectura de “Ensayo sobre la lucidez” (Alfaguara, 2004), de José Saramago, resulta verdaderamente inquietante. Me parece además, insoslayable, o al menos, ofrece una perspectiva desde donde el caso venezolano se ilumina con una luz esclarecedora, que difícilmente podemos hacer a un lado apenas nos hundimos sin resquicios en su trama avasallante (la de la novela, la del país.) La anécdota cabe en pocas líneas, a saber: Los habitantes de una ciudad capital comprenden al unísono que los mecanismos de la democracia representativa no tienen sentido en absoluto y lo demuestran con un gesto simple: más del 80% de la población vota blanco. En consecuencia el Estado aparentemente democrático desaparece (más bien cae la máscara) para darle curso a su rostro verdadero: el terror.
Desde la perspectiva del Estado burgués, liberal, “democrático”, que conocemos hasta el asco, ha ocurrido un desastre. Desde el punto de vista ciudadano, la población alcanzó la libertad. La “fábula” de Saramago nos descubre que el Estado de la democracia representativa no puede vivir sin sus representados; si estos toman una decisión, ésta debe pasar antes por sus manos correctoras, hará como que la considera, la consiente o la rechaza, mas sólo la oblitera e impone la suya. La iniciativa popular, el libre albedrío, la conciencia sin más, es una esperanza sin futuro, una nostalgia incumplida. El Estado del que hablamos le teme al ciudadano en libertad, no confía en sus pasos, recela de sus actos, lo persigue de cerca, no lo acompaña, lo vigila. Como esos muchachos que en las tiendas, con audífonos y micrófonos sospechan de bolsos y apariencias desaliñadas, así el Estado pisa la sombra de sus ciudadanos, todos culpables a menos que sus palabras y actos demuestren lo contrario.
Las historias de este tipo de poder, al menos desde Dostoievski o Kafka, tienen larga y sugestiva tradición, no descarta por demás, Saramago las comparaciones literarias y en dos momentos las referencias a los típicos detectives novelescos aparecen como guiños al género de la novela negra. Lo que sí es novedoso, y esto es porque el hombre es él y su circunstancia, como diría el español, es la aparición del nuevo poder, la opinión pública, vaticinando que su accionar político, altamente subversivo y revolucionario, no es tomar el Poder sino destruirlo.
No soporta el Estado que los ciudadanos elijan otro camino antípoda al que está acostumbrado a ofrecerles como única alternativa. No soporta que no crean en él, que lo ignoren, que hagan como si no existiera. Como un niño malcriado reacciona con violencia, y ejerciéndola, llama la atención, grita, se enfurece. El Estado odia pasar desapercibido. En la novela, el Estado abandona la ciudad, creyendo que en ésta, una vez sola, se desencadenará una oleada incontenible de crímenes que hará que los ciudadanos escarmienten y clamen el retorno de los organismos encargados de la seguridad, del orden público. No ocurre ni una cosa ni mucho menos la otra, antes bien, y por ejemplo, ante un gesto unísono y colectivo de solidaridad que los medios se vieron forzados a trasmitir porque creían que era inminente la guerra civil (los venezolanos con memoria del periodo diciembre 2002 – febrero 2003, para más señas “golpe petrolero”, podrán hacer fáciles conexiones) el gruñido del Estado fue “mierda”, menos incrédulo que deseoso de decirle a los demás estados que los ciudadanos de la capital rebelde lo necesitaban para evitar la llegada de la sangre al río. A pesar de la caída uno tras otro de los planes por llevar el caos a la ciudad (no recoger la basura fue una de las estratagemas, quebrada por la voluntad al unísono y colectiva de las señoras que casa por casa y frente por frente limpiaron, entre todas, la ciudad), el Estado, en componenda tácita con los medios, apura la supuesta perentoria necesidad de su existencia y para ese fin (sin pararle a los medios, no los de comunicación sino los de Maquiavelo) se decide por el terror sin dobleces ni subterfugios: pone una bomba y mueren más de veinte personas. Paralelamente, ha desaparecido a quinientas para forzarlas a revelar un supuesto plan porque de algo no se convence el Estado, y es de que la conciencia ciudadana de pronto, sin brecha, en bloque, como aquel grito de Lope en Fuenteovejuna, colectiva y unísona, nace desde el fondo de la rabia y la indignación, de la espera, de la paciencia, de la fe, del amor.
Paralelamente ha infiltrado informantes, sapos, denunciantes, perseguidores, sanguijuelas para quienes todo y todos es digno de sospecha. Luego, como no existe tal consenso en la población, al menos no de la burda manera como se lo imagina, sino que una voz y un cuerpo emergente toman el rumbo de la ciudad con acciones colectivas y unísonas –así limpian la ciudad, así protestan la colocación de la bomba y lloran sus muertos frente a las instalaciones abandonadas del Estado terrorista, así denuncian y multiplican la verdad- entonces se dispone con argucias y por encima de todo, a mentir, a construir la verdad que mejor calce. Acusa y mata inocentes. Todo esto ocurre, repito, en componenda con los medios, a quienes se les paga y sustenta para que hagan lo que tienen que hacer –siempre a favor de ese Estado (o status quo)-: ocultar la verdad, construir mentiras. Los ciudadanos lúcidos de esta isla (porque la capital fue sitiada) no necesitaron los medios y aprovecharon en su momento y multiplicaron ciudadanamente, con miles y miles de volantes, a los que resistieron a la mentira y que fueron cerrados. Y cuando el Estado con su voto en blanco se borró, los medios aliados también se borraron, pero cuando el Estado reapareció oculto tras el manto del terror, con él vinieron, como buitres.
Con esta novela Saramago vuelve a pronunciar aquel discurso suyo de cuando los medios mal pudieron ocultar los ríos de dignidad en las históricas jornadas de protesta pacífica previas a la ocupación de Irak en las que millones en todo el mundo, al unísono, colectivamente, dijeron NO a la invasión. Vuelve a pronunciarlo hoy ante ciudadanos marchando pacíficamente, que dicen en Francia, a dieciséis días de violencia (protagonizada en su mayoría por jóvenes inmigrantes magrebíes y subsaharianos, calificados de “escoria” por el mismo Estado que asegura que “sera ferme et juste”) NO a la discriminación. Repite Saramago su discurso cuando una multitud de madrileños dice hoy, NO a la colonización del Sahara Occidental.
En la novela de Saramago, por demás, se adelanta una utopía: los libres son mayoría, una mayoría aplastante. Una razón más para que el proceso venezolano se mire en ese espejo, para que los resabios del Estado burocrático y cuartorepublicano desaparezcan del orbe político bolivariano, para que el poder popular haga plena la democracia participativa y protagónica, construyendo el poder desde abajo, desde adentro. Un nuevo poder, no el del estado burgués, liberal, “democrático”, más bien pantomima de democracia. Con razón afirmó contundentemente José Saramago, en respuesta a los ilusos de la oposición en nuestro país que se habían arrogado, tergiversándola, la metáfora del voto en blanco en las elecciones pasadas: “Los hombres y las mujeres que en mi novela votaron en blanco lo hicieron como acto de protesta contra la degradación de la democracia, pero la oposición venezolana llama a la abstención precisamente cuando en Venezuela se está poniendo en pie una democracia con la participación directa del pueblo. No me extraña que no sean capaces de entenderlo si tampoco han sabido entender el libro que escribí. O quizá sí lo saben y por tanto son conscientes del engaño que pretenden endosarle a los venezolanos. La sucia maniobra sólo merece mi desprecio. Espero que el pueblo venezolano igualmente la desprecie con su voto”.

Ver:
http://www.aporrea.org/oposicion/n97910.html

Poder popular y paisaje urbano

por joseleon71 @ Lunes, 28. Nov, 2005 - 04:48:42 pm

Tal vez no esté abordando un tema de actualidad, sin embargo me parece que más de uno lo ha pensado y de seguro ha reflexionado sobre ello en distintos espacios y de distintas maneras. Hablo de la imagen de la política en la ciudad, específicamente del paisaje urbano político o politizado. Para hacerlo necesariamente me remito a mi condición de habitante de la ciudad de Maracaibo, aunque el viaje a otras ciudades me confirma en la apreciación. Esto es, que poco se respeta al ciudadano de la condición y la convicción política que sea, cuando se trata de obligarlo a mirar, sentir y participar de un espacio colectivo, común, de todos.
Me refiero a una suerte de propaganda política permanente (no hablo de la necesaria y sabrosa propaganda en víspera de elecciones) que informa a los ciudadanos que tal plaza, tal calle, tal corredor vial fue restaurada, asfaltada y acondicionado, respectivamente, por el alcalde o gobernador de turno. Y el problema comienza cuando tales refacciones se ofrecen a la opinión pública, desde la valla o la placa, como hechas por tal alcalde o gobernador, como si de las personas mismas se tratase. Las más de las veces no aparece el nombre solo, sino el rostro sonriente del funcionario público que, con mi voto o no, ocupa ese cargo para que haga no otra cosa sino lo que tiene que hacer, esto es, atender a los problemas y asuntos propios de su cargo. Pero incluso esto de “atender los problemas” es parte del asunto, porque ciertamente heredamos de la cuarta república una retórica de la administración y el funcionario públicos, que deviene en actitudes perversas o deformadoras de la real política, esto es, de la construcción de ciudadanía y acción ciudadana como tal.
Cierto es que la revolución bolivariana está llamada a construir una nueva retórica y en definitiva, una nueva forma de asumir la política. En esto juega un papel preponderante el poder popular, que se debe expresar en la acción de, por ejemplo, los Consejos Locales, en los que el alcalde tiene participación, aunque como un actor más y no precisamente el más importante. De modo que en el marco de la participación del pueblo y de las comunidades organizadas en la toma de decisiones y en el control y la administración de sus recursos, la valla, la placa, la imagen del alcalde o gobernador anunciando su acción de gobierno casi como un favor o regalo, es propio de un proceder que debe desaparecer de nuestro horizonte revolucionario.
El personalismo en puntos tan sensibles como el del paisaje urbano es casi una ofensa al ciudadano que, de una u otra manera, bien porque allí vive, o simplemente porque paga sus impuestos, tiene derecho a una ciudad limpia, a calles bien asfaltadas, a plazas y parques para sus hijos. Que un alcalde tenga eso entre sus planes de gobierno, es lo menos que se le puede pedir. Pero hoy además se le exige que impulse y estimule la organización popular, facilitando y propiciando espacios y mecanismos antiburocráticos que permitan a las comunidades asumir de manera expedita su co-responsabilidad en el marco de un plan de co-gobierno participativo y protagónico.
Lo cierto es que tales figuras, alcaldes, gobernadores, son estructuras heredadas de la democracia representativa, que no calzan con todas sus letras en el marco de la nueva constitución social y política de la Venezuela Bolivariana, al menos, no como se nos pretende hacer creer, a todos, simpatizantes o no del gobierno local, desde la proliferación casi insultante de vallas, placas y pancartas. Son particularmente indeseables esas que se empotran en muros o podios permanentes. Y molestan porque nos siguen hablando de un país de corta memoria, sin planes de largo aliento, sin una verdadera propuesta para el futuro. Algo que no está ni cerca del espíritu de nuestra Constitución (perfectible, pero nacida para siempre), en la que nos dimos un proyecto de país, que está sirviendo incluso de modelo a otros pueblos.
El paisaje urbano, insisto, es algo sensible, es lo que vemos todos los días, nos pertenece a todos, y tenemos derecho a mirarlo de manera limpia, sin coacciones, sin recelos. El paisaje urbano, vamos a decirlo, permanece, pero los gobiernos pasan. Los adecos y copeyanos nos acostumbraron a un país a su medida, y por eso necesitaban refrendarlo, y hasta muchos barrios, calles y avenidas, llevan sus nombres. Nuestro presidente se pronunció en su momento ante el afán de los ocupantes de tierras de bautizar con su nombre barrios nacientes, precisamente porque no es así como debe ser reconocido su esfuerzo por darle dignidad y poder a los pobres. Esa estrategia era y es cuartorrepublicana, aparte de un mal gusto supino. Las calles y plazas son para el uso y el disfrute de todos, la ciudadanía no tiene color de partido, y el poder popular trasciende las coyunturas políticas electorales. Va más allá. Nos exige más. Si consolidamos el poder popular, saldremos del marco venático de las elecciones. Ganará la Constitución y profundizaremos la democracia. Y el personalismo de los alcaldes y gobernadores (o el sueño de una eternidad mal entendida y a juro, que no sobrevive por demás, a la administración siguiente), la consideraremos con toda razón extemporánea y anacrónica.

Sobre Proyecto (para los estudiantes del 21-22)

por joseleon71 @ Lunes, 28. Nov, 2005 - 04:43:05 pm

Sobre la RED DE VECINOS
Cuando comenzamos nuestras actividades de Proyecto II hablamos de la necesidad de ir conformando una RED DE VECINOS. Arrancaría, en primera instancia, con los vecinos propios, esto es, con los allegados a la propia casa, esos vecinos, amigos de padres y demás familiares, que por años los han visitado, trabajan juntos, comparten fiestas, ahijados, dulces, sopas, condimentos, pesares, penas, deudas, periódicos, noticias, etc. Con ellos se comenzaría a conformar esta red porque serían ellos, nuestros colaboradores incondicionales, los encargados de conducirnos a sus propios vecinos, ya que sucede que estos vecinos nuestros son vecinos a su vez de personas que, si bien podemos conocer porque vivimos en el mismo barrio, no tenemos el mismo nivel de confianza. De modo que el vecino nuestro nos llevará al vecino o a los vecinos suyos, y estos a los suyos, y así sucesivamente… Es un trabajo lento, está claro, pero ya lo comenzamos y lo que hay que hacer es continuar, sin perder el objetivo. Se necesita que cada equipo tenga un mapa de la comunidad donde señalar cómo va su red de vecinos, y al cabo de un tiempo, poner todos los mapas en relación para ver cómo vamos.

Sobre las ENTREVISTAS
Con los vecinos que hemos contactado se iniciaron las entrevistas o conversaciones. Con estas conversaciones se busca construir la Historia de la Comunidad. Nos interesa de dónde vienen, de dónde son sus abuelos, cómo llegaron, qué existía a su llegada, cómo fueron construyendo la comunidad, sus luchas por los servicios, por mejorar su calidad de vida. Pero también nos interesa conocerlos en un sentido amplio, sus oficios, sus habilidades, sus saberes. Nos interesa lo que saben, cómo cocinan y qué cocinan, sus remedios caseros, si saben de partos, de entablillar huesos rotos, de sobar. También, sobre sus enfermedades, de qué sufren, qué casos especiales hay en la familia, etc. La historia de la comunidad está hecha de pasado y presente, ambos tiempos están enlazados, la memoria de hoy está iluminada por el pasado, y según el presente, así miraremos el pasado. Y el futuro.

Sobre el DIAGNÓSTICO
Este diagnóstico alude al presente, a la actualidad del barrio. Existen instrumentos para medir esa actualidad, censos, encuestas. Pero también participan en este diagnóstico las entrevistas de las que hablamos ya. Esas entrevistas, junto con los instrumentos cuantitativos, nos ayudarán a conocer lo visible pero también lo invisible de nuestra comunidad. Nos ayuda a ver el estado de sus casas, su situación socioeconómica, pero también si hacen música, si escriben, si pintan, si leen el futuro, si curan con yerbas y secretos, si ensalman, limpian, purifican o interpretan sueños. Todo eso lo necesitamos saber, para sentir o agarrarle el pulso a la comunidad. Pero este diagnóstico debe ser algo vivo, orgánico, adaptado a los vaivenes o al curso de la vida cotidiana. Y para que esto sea posible se requiere la participación de la gente. Es el barrio el que tiene que asumir la tarea del diagnóstico como el médico que reconoce mensualmente a los niños pequeños. Cuánto negocios abren o cierran, cuál es el nivel proteínico de nuestra comunidad, cuánto consume en verduras, en carnes, en leches, cuantos desempleados, cuantos empleados, cuantos profesionales, cuantos médicos, abogados, contadores, cuántos niños necesitan colegio, cuántos adolescentes educación media, cuántos educación universitaria. Necesitamos saber por qué el hijo de Josefa no fue al colegio esta semana, y porqué en el colegio no están dando clases como debe ser. Para saber todo eso, no nos bastamos solos, en el diagnóstico tiene que participar la gente que conocemos y que vamos conociendo y organizando para esta tarea que, por lo que vemos, es la base de las tareas que siguen. Porque sin diagnóstico como vamos a saber que hay 31 abuelitos que necesitan pensión, 6 que necesitan operación de cataratas, 1 que si no recibe la diálisis a tiempo se nos muere. Cómo vamos a saber que se requieren mercados populares de verduras, de carnes, de huevos, para incidir en los niveles de hierro, calcio, en la hemoglobina de nuestros niños.
Decreto 1666
Cuando comenzamos, lo hicimos hablando del Decreto 1666, que trata sobre la tenencia de la tierra urbana. Ese decreto reglamenta las acciones que las comunidades deben ejercer para obtener la titularidad de las tierras. Todos sabemos que al ser propia la tierra, es posible construir, no sólo la casa, sino la comunidad. Nuestros barrios pese a la inseguridad o posibilidad de ser desalojados, luchan por permanecer y, en el pasado, y aun en el presente, tienen que enfrentarse a las leyes y los organismos del estado que protegen la propiedad privada. Pese a ello, se siguen levantando precariamente casas de lata, de madera, de palos, de plástico, y el Barrio Raúl Leoni alguna vez tuvo esa apariencia y tuvo esas condiciones. El tiempo ha pasado y falta mucho por hacer. De ahí la necesidad de instrumentar decretos como el 1666 para garantizar a la gente su derecho inalienable a la tierra, un piso sólido para levantar sus sueños. El decreto, como ustedes han podido leer en el material que tienen en sus archivos, contempla que es necesario construir la CARTA DEL BARRIO, realizar un diagnóstico, y sobre esa base, proyectar el futuro. En la carta del barrio hemos comenzado a trabajar, nos falta sí, que la gente sepa lo que estamos haciendo, para que participe con más y mejor conciencia. Necesitamos, además, fortalecer la red de vecinos para que nos ayuden en el diagnóstico, hasta que comprendan que es el instrumento que nos y les permitirá, una vez organizados en Consejos de Planificación Local, trazar los proyectos que necesitan y exigir los recursos (al alcalde de turno) que se requieren para su ejecución. En este esquema, el alcalde es el eslabón menos importante, porque el poder reside en el pueblo organizado.

Sobre la ORGANIZACIÓN
Si se conocen será posible que se organicen. Por ejemplo, el censo y las entrevistas nos permitirán obtener un perfil de los oficios que en la comunidad se practican y los que potencialmente se pueden practicar. Es decir, podemos saber cuántos herreros, electricistas, albañiles, costureras, reposteras, etc., hay en la comunidad. Trabajando en esos oficios o que lo conocen, que alguna vez lo ejercieron o lo aprendieron, pero no lo han podido poner en práctica por diversas circunstancias. Y si la comunidad sueña, por ejemplo, con calles bien iluminadas, casas bien construidas, mejores pupitres, podemos saber, con el diagnóstico, las cooperativas que se necesitan y en general, la formación que se requiere. Ese diagnóstico es de gran utilidad para Barrio Adentro, para las Casas de Alimentación, para las Mesas Técnicas de Agua, para los Comités de Salud.

Sobre la COMUNICACIÓN
Todo esta información requiere de medios de comunicación alternativos, esto es, los medios que tenemos la RESPONSABILIDAD SOCIAL DE CREAR, participan en el saber(se) de la comunidad y fortalecen, animan, mueven a la organización. Los medios (radios, televisoras, periódicos, murales, volantes, “radio-bemba”, nos permitirán mantenernos en sintonía con la gente, informándonos de lo que sabemos y podemos saber, para mejorar entre todos nuestra calidad de vida. La señora Rosa necesita un programa de radio para enseñar a sus vecinas inmediatas y más alejadas, a preparar sus dulces preferidos, y María enseñará sus secretos a la hora de remendar un botón. La señora Estela sabe diez maneras distintas de curar la tos seca, y Teobaldo, de dos a tres de la tarde, en su programa “A la hora del café”, nos cuenta cómo era su vida de piragüero. Programas y programación en la que la gente participará porque los medios serán suyos.
Si nosotros aprendemos, tenemos que enseñar. Esa es nuestra responsabilidad. Necesitamos producir con ayuda de la gente, micros, muchos micros de radio y televisión, artículos de prensa, reportajes, crónicas, necesitamos libros y revistas, documentales, cine, sobre lo que nuestra gente sabe hacer, y no sólo eso, sino cómo ama, cómo cría a sus hijos, como siente, como hace de su vivir en la tierra una experiencia de vida y no un simple tránsito lleno de penas y muy pocas alegrías. Necesitamos decir al mundo cómo cree en Dios el Barrio Raúl Leoni de Maracaibo, cómo se es de Maracaibo y el Estado Zulia y venezolano, desde el barrio Raúl Leoni. Cómo se es Latinoamericano desde este barrio hasta ahora desconocido.
Por otra parte, si hay carpinteros y personas diestras en diversas manualidades, tenemos que crear una cooperativa que fabrique juguetes para nuestros niños. Que nuestras costureras los vistan para el colegio. Que el señor Fabricio, con su hijo mayor y su nieta, hagan las maletas y bolsos porque sepan ustedes que este señor es talabartero porque lo aprendió de su padre y éste de su abuelo, y además, sabe hacer correas y zapatos. Y todo esto y más produce la gente del Barrio “Raúl Leoni”, tanto que le alcanza para poner sus productos en el mercado, ahí mismo en La Curva, o en los negocios de La Limpia, y hasta en el Centro.

En resumen
Trabajemos el pasado, la historia de la comunidad aliada al presente. Conozcámonos a fondo (para ello es necesario INVESTIGAR, EDUCAR, ORGANIZAR Y COMUNICAR), trabajemos juntos en función de las metas que nos tracemos, de los sueños soñados juntos. Eso es lo que implica la Carta del Barrio, la articulación política de PROYECTO en Comunicación Social, en la Universidad Bolivariana de Venezuela.

La realidad, la poesía

por joseleon71 @ Domingo, 27. Nov, 2005 - 01:59:13 am

Existe un acuerdo básico sobre la ocurrencia de dos discursos, el de la realidad y el de la irrealidad o ficción. Introduzco la palabra "ficción" por meras razones operativas, porque, ciertamente, el que se opone al discurso de la realidad es el de la irrealidad, incluyendo sus otras denominaciones, a veces sinónimos, acaso más familiares y algunas peyorativas: mentira, falsedad, invención, imaginación, invento; sin olvidar que es de uso común la expresión "es un poema" para significar que algo está fuera de la realidad o desencajado, o el remoquete de "lírico" cuando se trata de discursos y personas que "sueñan", "discursean" o construyen en el aire. Los ejemplos, en todos los casos, abundan.
Sin duda que, entre los discursos de la realidad, el periodístico, la noticia, y sus congéneres, son la realidad por antonomasia. Posiblemente, dicho de pasada y a veces con algún tipo de detenimiento, nadie dejaría de aceptar sin caer en un momentáneo o temporal absurdo que el periódico, fundamental surtidor del discurso noticioso, refiere y trata asuntos de la realidad. Es más, confiamos en el periódico casi exclusivamente por ello, y porque dicho con otras palabras, nos actualiza, vale decir, nos pone los pies sobre la tierra. Por otra parte, si queremos salir o escapar del mundo, si queremos evadirnos dulcemente de la realidad, nada mejor que un buen libro de literatura, recomendado incluso en casos de insomnio leve. Sobre esto podemos estar más que medianamente de acuerdo, y para confirmarnos en la sospecha, hagamos un pequeño escrutinio y obtendremos resultados que apenas si diferirán en algunos grados de lo dicho hasta aquí.
Lo cierto es que ambos discursos, el de la realidad y el de ficción se construyen sobre la base de un elemento común: e